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    Crisis Existencial: El vacío de una vida sin sentido
    hace 6 months 2 weeks
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    Este vacío existencial esta normalmente asociado a la depresión y/o a una sensación “vida sin sentido”. Algunas preguntas que se puede hacer una persona con crisis existencial son: “¿seré algún día olvidado? ¿cuál es sentido de todo mi trabajo? 

    ¿Crees que tu vida no tiene sentido? ¿Sientes una angustia y duda existencial? La mayoría de las personas experimentan una crisis existencial cuando se dan cuenta que un día morirán y entienden que su vida y los días en este planeta no son infinitos.

    Desde hace siglos el ser humano se ha preguntado, ¿cuál es el sentido de mi vida si estoy destinado a morir? Es una pregunta que da vértigo y que se ha intentado resolver de distintas maneras.

    Las personas que son religiosas -judías, cristianas, musulmanas- tienen la fe de que tras esta vida hay otra que será eterna y que por tanto su espíritu siempre vivirá.

    Sin embargo, la mayoría de personas no piensan en la muerte hasta que se hacen conscientes de ella y comienzan a reflexionar sobre la mortalidad. ¿Cuándo ocurre esto? Normalmente con la muerte de familiares, compañeros o sucesos altamente estresantes, como pérdidas de vivienda, de empleo o separaciones de parejas.

    Tras estos sucesos, pueden ocurrir dichas crisis y a menudo son seguidas de ansiedad, pánico o depresión.

    La pérdida de sentido y de esperanza en la crisis existencial

    El que tiene por qué vivir puede enfrentar todos los cómos.-Friedrich Nietzsche.

    Según las investigaciones y las experiencias de la humanidad, parece que el dar un sentido a la vida ayuda, y mucho, a llevar una vida feliz, querer seguir adelante y superar obstáculos.

    Es notable la capacidad que tienen algunos seres humanos de superar obstáculos y de no rendirse a pesar de todas las desgracias que le puedan ocurrir. Sin embargo, a otras personas les cuesta más encontrar ese sentido y parece que cuando no lo tienen, se rinden.

    Viktor Frankl describe muy bien esto en su obra maestra El hombre en busca de sentido. Este libro trata de su descripción de la Logoterapia y de la narración de su experiencia como esclavo en un campo de concentración nazi.

    En dichos campos, algunas personas se rendían, mientras que otras sobrevivían, a pesar de las pocas probabilidades de hacerlo debido a las pésimas condiciones de salud en las que se encontraban.

    Comían un trozo de pan al día, llevaban muy poca ropa en pleno invierno, zapatos destrozados, húmedos y de tallas menores y los guardas o capataces les pegaban a menudo. 

    Su situación de mala salud era tan extrema que sus organismos comenzaron a consumir sus propias proteínas y llegaron a encontrarse literalmente en los huesos.

    Hay un par de experiencias especialmente destacable que Frankl comenta en su libro:

    1-Hubo una persona que soñó que el 31 de marzo de 1943 terminaría la guerra. Sin embargo, llegó dicha fecha, la persona contrajo una enfermedad y murió un días después.

    ¿Sería casualidad? Frankl, uno de los médicos y psiquiatras más inteligentes y formados que he leído, sugirió que la muerte de este hombre se debió a la pérdida de esperanza de salir del campo de concentración. 

    2-Tuvo un paciente que había perdido a su mujer y que ya no encontraba sentido a la vida. Frankl simplemente le hizo una pregunta: “¿Qué hubiera sucedido, doctor, si usted hubiera muerto primero y su esposa le hubiera sobrevivido?” El paciente dijo que su esposa estaría extremadamente triste, a lo que Frankl respondió: “usted le ha ahorrado a ella todo ese sufrimiento; pero ahora tiene que pagar por ello sobreviviendo y llorando su muerte”. Tras esa respuesta, el paciente le tomó la mano a Frankl y abandonó el despacho. Es decir, El sufrimiento deja de ser en cierto modo sufrimiento en el momento en que encuentra un sentido.

    Describe también como algunos prisioneros se sentían apáticos, sin sentimientos e incluso algunos a los que ya les daba igual que los nazis le golpeasen. Se sentían ya tan faltos de esperanza que les daba igual que les maltratasen.

    El caso de pérdida de esperanza extrema de su historia en los campos de concentración, es la de los hombres que se suicidaban tirándose a las vayas electrificadas. 

    Sin embargo, Viktor Frankl supo encontrar un significado a su dura experiencia…

    Buscando el sentido…Cómo superar la crisis existencial

    Frankl comenta que a menudo pensaba en su mujer y que es lo que en muchas ocasiones le salvó la vida.

    Tenía la esperanza de volver a verla, aunque más tarde descubrió que había muerto, al igual que sus padres.

    También encontró el sentido de escribir sus experiencias y su teoría sobre la Logoterapia. Ya tenía escrito un libro, pero al llegar a su primer campo se lo quitaron. Pero no perdió la esperanza y tomaba notas sobre las ideas que iba teniendo para escribirlo de nuevo más adelante.

    Para superar una crisis existencial es necesario que encuentres un significado a tu vida y normalmente estará basado en otras personas y de acciones. Es decir, encontrarás un sentido a la vida a través de alguna relación personal y de hacer cosas que te agraden.

    Algunas personas, no logran establecer relaciones personales positivas (familiares, de amistad o de pareja) y se fijan el sentido de tener poder o de ganar dinero. Sin embargo, esto podría llevar a la infelicidad y a un ciclo sin fin.

    Lo material no satisface, lo cuál lleva a querer más cosas materiales para sentirse satisfecho. Esta búsqueda del sentido material puede llevar a una felicidad muy pasajera y a sentimientos de vacío.

    Frankl afirmaba lo siguiente:

    “El sentido de la vida siempre está cambiando, pero nunca cesa. De acuerdo con la logoterapia, podemos descubrir este sentido de la vida de tres modos distintos: (1) realizando una acción; (2) teniendo algún principio; y (3) por el sufrimiento.”

    Los dos siguientes puntos se refieren a realizar una acción y a tener algún principio. El sufrimiento se refiere a aceptar que el sentido de la vida es simplemente sufrir por algún motivo (como el anterior paciente que sufría por la muerte de su esposa).

    Sigue tu pasión (realiza una acción)

    Actualmente voy a clases de salsa y algunas personas me dicen: “aunque estoy con gripe he venido porque es lo mejor del día” o “no puedo estar un día sin bailar”. Es probable que lo que más de sentido a la vida de estas personas es bailar (o al menos unas de las cosas que les da sentido). Puede parecerte extraño aunque es la realidad, más en España donde hay actualmente un 23% de paro y las condiciones laborales son desastrosas.

    ¿Por qué algunas personas mayores se levantan a las 7 de la mañana, van al gimnasio, dan un paseo y están todo el día activas mientras otras ya no encuentran el sentido de vivir?

    En mi opinión es porque han encontrado nuevas pasiones por las que vivir. Leonardo da Vinci, uno de los hombres más apasionados y curiosos por adquirir conocimientos siguió trabajando en nuevos proyectos hasta poco antes de su muerte.

    Cuando conectes con esa pasión externa te resultará absurdo preguntarte por el sentido de la vida. Ni si quiera entenderás cómo es posible que antes lo hicieras.

    Las relaciones personales y el trabajo son la clave (ten un principio)

    Si tienes una crisis existencial, ¿estas haciendo algo que te haga sentir bien? ¿realizas un trabajo que te gusta? ¿quedas con tus amigos? ¿socializas?

    Lo que da sentido a la vida es que sientas que eres valioso para algo y para alguien. Las relaciones personales y el trabajo son la clave. Por tanto:

    Encuentra un trabajo que te agrade y al que encuentres sentido. ¿Tendría más sentido para tu vida trabajar en una ONG? ¿O dar clases a adolescentes?

    Trabaja tus relaciones personales. Este libro quizás te ayude.

    Entiende que la vida tiene épocas

    Como el propio Viktor Frankl afirmaba, la vida no es constantemente feliz, sino que se dan situaciones y épocas en las que es normal sentirse desanimado.

    Sin embargo, el encontrar ese sentido a tu vida, haría que se superase tal situación.

    Otras enseñanzas de Frankl

    –Tenemos que dejar de hacernos preguntas sobre el significado de la vida y, en vez de ello, pensar en nosotros como en seres a quienes la vida les inquiriera continua e incesantemente. Nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación, sino de una conducta y una actuación rectas. En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo.

    -Vive como si ya estuvieras viviendo por segunda vez y como si la primera vez ya hubieras obrado tan desacertadamente como ahora estás a punto de obrar.” Me parece a mí que no hay nada que más pueda estimular el sentido humano de la responsabilidad que esta máxima que invita a imaginar, en primer lugar, que el presente ya es pasado y, en segundo lugar, que se puede modificar y corregir ese pasado: este precepto enfrenta al hombre con la finitud de la vida, así como con la finalidad de lo que cree de sí mismo y de su vida.

    -El verdadero sentido de la vida debe encontrarse en el mundo y no dentro del ser humano o de su propia psique, como si se tratara de un sistema cerrado.

     

    Ver publicación en lifeder.com aquí


    Autor: Roberto Rubín Martín

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    ¿Sabes cómo actúa la hormona de los abrazos?
    hace 6 months 2 weeks
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    Hace unas décadas se descubrió que cuando las mujeres dan a luz segregan fuertes cantidades de oxitocina. Esta hormona atenúa el dolor del parto y, en cambio, facilita que aparezca un sentimiento intenso de afecto por el recién nacido. Se traduce en deseos de abrazar, de dar besos, de acariciar.

    Lo mejor vino después. Con diferentes experimentos que se realizaron en todo el mundo, pudo comprobarse que eran muchas más las situaciones que activaban la producción de esta hormona. Se descubrió, por ejemplo, que un abrazo de 5 segundos la estimula; pero uno de 20 segundos la activa y equivale a un mes de terapia. Maravilloso, ¿cierto? Pero la cosa no para ahí. Los besos que son percibidos como una manifestación de amor son también liberan oxitocina.

    El bienestar emocional no es la única consecuencia positiva de la segregación de esta hormona. También incide decisivamente en el bienestar físico. Ayuda a que te enfermes menos y a que sanes más rápido, en caso de que algo te afecte. Fortalece el sistema inmunológico y mejora el funcionamiento de tu corazón. Es un pequeño prodigio químico que enriquece tu vida.

    ¿Cómo activar la hormona de los abrazos?

    La oxitocina es una hormona que se activa fundamentalmente a través del contacto físico. Se libera fácilmente a través de los abrazos y los besos, pero también responde a otros estímulos como una palabra afectuosa o incluso una simple palmadita en el hombro.

    Todos tenemos en la piel unos receptores que se llaman corpúsculos de Meissner. Esos componentes nos permiten percibir la temperatura, la textura de las cosas, las caricias, los pellizcos, etc. Tan pronto como reciben el estímulo, envían una señal a tu corteza cerebral que interpreta de qué clase de estímulo se trata. Pues bien, tenemos más de estos corpúsculos en las manos y en los labios.

    En un experimento llevado a cabo en la Universidad de California se monitoreó el funcionamiento del cerebro de un grupo de voluntarios a través de resonancias magnéticas funcionales. Así se pudo comprobar que un abrazo estimulaba notablemente la producción de oxitocina. En el grupo estudiado, dicho abrazo debía provenir de una persona por la que no se sintiera atracción sexual, ni enamoramiento. Este estudio también  probó que a más oxitocina, menos cortisol, que es la hormona del estrés.

    Datos que quizás no conoces sobre la hormona de los abrazos

    Para que comprendas mejor el funcionamiento de la hormona de los abrazos, a continuación compartimos algunos datos que quizás no conocías y que te permitirán entender por qué la oxitocina se ha convertido en el centro de interés de muchos estudios.

    La hormona de los abrazos se produce en la glándula pituitaria. Está regulada por las células del hipotálamo, que a su vez incide en todas las glándulas del organismo. Como quien dice: tiene que ver con todo el cuerpo.

    Cuando la oxitocina se produce, aparece en la sangre. Si eso ocurre, la amígdala desencadena una serie de reacciones que se traducen en un comportamiento más generoso y tranquilo.

    En 1998 se descubrió que los niños autistas tienen niveles menores de oxitocina. En 2003 se hizo un experimento en el que se les administraba esta hormona por vía intravenosa y se observó un descenso en las conductas automatizadas de estos niños.

    La oxitocina es un excelente antídoto contra los miedos y fobias sociales. En otras palabras: si estás en una situación social que te provoca temor, probablemente un abrazo de alguien que en ese momento tengas cerca te reconfortará.

    Los abrazos contribuyen a disminuir la tristeza y a mejorar el funcionamiento de la presión arterial. Por otro lado, los besos tienen un efecto similar al de un analgésico, pero además contribuyen a quemar calorías y a disminuir las arrugas.

    La hormona de los abrazos también contribuye a que se produzca más serotonina y dopamina. En palabras más comunes, reduce el estrés y ayuda a que tengas una actitud más positiva frente a la vida.

    La industria famaceutica permite que podamos aumentar nuestros niveles de oxitocina mediante fármacos. Pero, ¿por qué privarte de los abrazos y los besos? No tienes que buscarlos en ninguna farmacia, son gratuitos y además te ayudan a romper esas barreras de soledad. Barreras que muchas veces son las potenciadoras de tus angústias.

     18 de noviembre, 2016. Ver publicación en lamenteesmaravillosa.com aquí


    Autor: Edith Sánchez

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    ¿En qué se concentran las personas felices y exitosas?
    hace 6 months 2 weeks
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    Anhelamos nuevos logros porque rápidamente nos habituamos a los que ya obtuvimos. Esta adaptación al éxito es tan inevitable como frustrante, y es más poderosa de lo que se puede concebir.

     

    La clave para vencer la adaptación al éxito es perseguir, lo que los investigadores llaman, logros duraderos. A diferencia de los logros que producen una felicidad efímera, el placer de los logros duraderos permanece hasta mucho después del entusiasmo inicial. Los logros duraderos son tan importantes que separan a aquellos que se sienten exitosos y felices de aquellos que siempre esperan algo más.

     

    Investigadores del Harvard Business School estudiaron este fenómeno entrevistando y evaluando a profesionales que habían logrado un gran éxito. Su objetivo era analizar qué hacían diferente estos profesionales excepcionales para lograr un éxito tanto duradero como gratificante.

     

    Los investigadores encontraron que las personas que eran a la vez exitosas y felices a largo plazo estructuraban intencionadamente sus actividades alrededor de cuatro necesidades principales:

     

    Felicidad: buscaban actividades que les produjeran placer y satisfacción

    Logros: realizaban actividades que produjeran resultados tangibles

    Significado: se dedicaban a actividades que tuvieron un impacto positivo en las personas

    Legado: realizaban actividades a través de las cuales podían transmitir sus valores y conocimientos a otros

    La realización personal duradera llega cuando se buscan las actividades que incluyen estas cuatro necesidades. Cuando alguna de ellas falta, se tiene la sensación de que se debería estar haciendo algo más (o diferente).

     

    Estos comportamentos son el sello distintivo de las personas exitosas y felices porque abordan estas cuatro necesidades:

     

    - Son apasionados. Jane Goodall dejó su casa en Inglaterra y se mudó a Tanzania a los 26 años para comenzar a estudiar a los chimpancés. Se convirtió en el trabajo de su vida, y Goodall se ha dedicado completamente a su causa e inspirado a otros a hacer lo mismo. Las personas exitosas y felices no solo tienen interés por su trabajo; sienten verdadera pasión por su tarea y se dedican por completo a ella.

     

    - Nadan contra la corriente. Existe una razón que hace que las personas exitosas y felices sean diferentes. Para ser verdaderamente exitoso y feliz, se deben seguir las propias pasiones y los propios valores sin importar los costos. Basta con pensar en lo que el mundo se habría perdido si Bill Gates o Richard Branson hubieran jugado seguro, o si Stephen King no hubiera pasado cada segundo que le dejaba libre su trabajo de profesor escribiendo novelas. Para nadar contra la corriente, se tiene que estar dispuesto a correr riesgos.

     

    - Terminan lo que empiezan. Las grandes ideas no tienen absolutamente ningún significado si no se ponen en marcha. Las personas más exitosas y felices llevan sus ideas a buen término, sintiendo la misma satisfacción al superar las complicaciones y en la rutina diaria como con el surgimiento inicial de la idea. Saben que una visión no tiene significado a menos que se concrete. Solo entonces comienza a crecer.

     

    - Son resistentes. Para ser exitoso y feliz a largo plazo, es necesario aprender a cometer errores, parecer un idiota e intentar nuevamente, todo sin vacilar. En un estudio reciente realizado en el College of William and Mary, los investigadores entrevistaron a más de 800 empresarios y encontraron que los más exitosos tenían dos cosas fundamentales en común: les resultaba muy difícil imaginar el fracaso y tendían a no preocuparse por lo que los demás pensaran de ellos. En otras palabras, los empresarios más exitosos no pierden tiempo ni energía en hacer hincapié en sus fracasos, ya que los ven como un paso pequeño y necesario en el proceso de alcanzar sus metas.

     

    - Hacen de su salud una prioridad. Existe una cantidad inimaginable de vínculos entre la salud, la felicidad y el éxito. Los hábitos de salud esenciales que las personas exitosas y felices practican de manera consistente, y que he adquirido con gran esfuerzo a lo largo de los años, son dormir bien (reduce el estrés, mejora la concentración y es ideal para el estado de ánimo), comer alimentos saludables (ayuda a concentrarse) y hacer ejercicio (es excelente para aumentar la energía y la confianza).

     

    - No se detienen en los problemas. Aquello en lo que enfoca la atención determina el estado emocional. Si se fija la mente en los problemas se crean y alargan las emociones negativas y el estrés, lo que obstaculiza el rendimiento. Por el contrario, centrarse en acciones para mejorarse a sí mismo y sus circunstancias, puede crear un sentido de eficacia personal que produce emociones positivas y mejora el rendimiento. Las personas exitosas y felices no se detienen en los problemas porque saben que son más eficaces cuando se centran en las soluciones.

     

    - Celebran el éxito de otras personas. Las personas inseguras dudan constantemente de su importancia y, debido a esto, tratan de ser el centro de atención y critican a otros para demostrar su valía. Las personas que confían en sí mismas, por otra parte, no se preocupan por su importancia porque su autoestima surge desde dentro de ellas mismas. En lugar de enfocarse en su propia inseguridad, se concentran en el mundo exterior, lo que les permite ver todas las cosas maravillosas que ofrecen las demás personas. Elogiar a los demás por contribuciones es el resultado natural de esto.

     

    - Piensan "out of the box". Las personas exitosas y felices no han llegado a donde están pensando igual que todos los demás. Mientras que otros permanecen en sus cárceles de zonas de confort e invierten toda su energía en reforzar sus propias creencias, las personas exitosas desafían el statu quo y se exponen a nuevas ideas.

     

    - Mantienen una mente abierta. Exponerse a una variedad de personas es inútil si se está siempre de acuerdo con ellas y se reconforta con sus propias opiniones. Las personas exitosas y felices reconocen que los diferentes puntos de vista proporcionan una oportunidad para el crecimiento. Es necesario practicar la empatía poniéndose en los zapatos de los otros para poder comprender la lógica del punto de vista de otras personas (por lo menos, para ellas). Una gran manera de mantener una mente abierta es intentar rescatar por lo menos una cosa interesante o útil de cada conversación.

     

    - No dejan que nadie le ponga un límite a su alegría. Cuando su sensación de placer y satisfacción provienen de la comparación de sí mismo con los demás, deja de inmediato de ser el amo de su propia felicidad. Cuando las personas exitosas y felices se sienten bien por algo que han hecho, no permiten que las opiniones ni los logros de los demás les quiten esa satisfacción. Aunque es imposible no reaccionar a lo que otros piensan de uno, no es necesario compararse con los demás, y siempre se pueden tomar las opiniones de la gente con reservas. De esa manera, no importa lo que otras personas piensan o hacen, la autoestima viene de adentro. Independientemente de lo que la gente piense de usted en cualquier momento en particular, una cosa es segura: nadie es tan bueno ni tan malo como los demás dicen que es.

     

    Resumiendo: Las personas exitosas y felices se concentran en actividades que abordan una variedad de necesidades, no solo logros inmediatos.

    17 de febrero, 2017. Ver publicación en weforum.org aquí


    Autor: Travis Bradberry

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  • Novedades
    La púrpura, el líder y los cinco mandamientos
    hace 6 months 2 weeks
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    El color púrpura siempre estuvo asociado a las élites. En sus orígenes, el alto coste de conseguir tan escaso tinte –procedente de moluscos mediterráneos-, lo convertía en algo exclusivo, reservado a teñir caros tejidos que vestían algunos poderosos. En Roma, el color púrpura lo usaban en sus ropas los senadores, e incluso llegó más tarde a estar restringido por ley a los Emperadores. Y en la Iglesia Católica los purpurados del Sacro Colegio Cardenalicio son la máxima autoridad que asesora al Papa y lo elige de entre sus miembros. El cromado púrpura se ha identificado a lo largo de la historia como símbolo representativo de las más altas jerarquías civiles y eclesiásticas. No es de extrañar, por ende, que se haya convertido en un perseguido objeto del deseo para aspirantes a la cúspide.

    ¿Qué fenómenos se producen en quienes son investidos del color púrpura? ¿Qué cambios traen aparejados en su vida y en sus actos, en sus actitudes y comportamientos? ¿Qué requerimientos y obligaciones les exige? Pues son unos cuantos, y no todos ellos apetecibles, por cierto, a pesar de la seductora atracción que produce en muchos y que daría para escribir todo un tratado acerca del poder y la condición humana. Sin ser tan ambicioso, me voy a limitar a destacar cinco de los mandamientos que considero implícitos y con los que todo líder debería estar dispuesto a comulgar.

    1. Soportarás el peso de la púrpura

    Ostentar el poder para hacer cosas que pueden afectar a miles de personas implica tomar decisiones importantes y de alto impacto, no siempre fáciles y agradables, sino a menudo duras e impopulares. Ya sea en el entorno empresarial, social o político, a los líderes no les queda más remedio que aceptar de inicio que es imposible agradar a todo el mundo. Ello requiere estar hecho de una pasta especial, no precisamente la más extendida entre nuestros congéneres. Fortaleza, determinación y valentía están irremediablemente asociadas a quien manda.

    Como resultado, el peso de la púrpura, de la responsabilidad que entraña la toma de determinadas decisiones y sus consecuencias, obliga a soportar una fuerte presión que requiere de muy anchas espaldas, así como una carga de estrés considerable. No son pocos los casos que llegan a somatizar el estrés en forma de patologías diversas, amén de acarrear un alto coste en el entorno de la vida privada o familiar del líder.

    2. Vivirás bajo los focos

    Es otra consecuencia inevitable. Las actuaciones, los comportamientos, las decisiones de quienes están arriba se observan, analizan e incluso interpretan en claves diversas. Se trata de adivinar qué piensa realmente el líder sobre determinados aspectos, hacia dónde inclinará sus decisiones y cuál será su voluntad. Lo que dice se escudriña tanto como lo que hace, y las incoherencias entro lo uno y lo otro le ponen en la picota al menor descuido.

    Además, el precio de estar expuesto al interés y la curiosidad de los demás afecta a la esfera íntima mucho más de lo deseable. Y también sube el listón de la exigencia respecto a la conducta ética, mucho más visible bajo la pública luz de los focos dirigida hacia quien tiene que dar ejemplo a los demás.

    3. Diferenciarás entre amigos y colaboradores

    ¿Debe haber amistad personal entre el jefe y sus colaboradores? La relación profesional es bien diferente a la relación de amistad. No elegimos a nuestros amigos con los mismos criterios que a nuestros colaboradores, lo que no significa que de la relación profesional no salgan luego amigos para toda la vida. Pero ser jefe de alguien obliga a separar las cosas, a evitar favoritismos en las decisiones, en aras de la objetividad y el rigor e incluso de la equidad o justicia. Una cosa es la cordialidad, el respeto, la confianza e incluso la sintonía con los colaboradores –más que deseable-, y otra bien distinta la amistad personal, la verdadera y desinteresada amistad, la que trasciende del puesto y de la responsabilidad que uno ocupe en cada momento.

    Cuidado con elegir a los amigos como colaboradores con el fin de asegurarse su lealtad, aun por encima de sus capacidades. Podemos hacernos –y hacerles- un flaco favor.

    4. Lidiarás los conflictos y dilemas con soltura

    El conflicto de intereses es consustancial al entorno profesional. Por un lado está la pelea externa hacia el mercado, los clientes y los competidores, en un entorno cada vez más difícil, agresivo y competitivo. Pero luego está el frente interno, que no es moco de pavo. Entre las distintas áreas, departamentos, unidades de negocio, países, regiones o cualesquiera que sea la denominación que agrupe a las distintas partes que forman una organización, las discrepancias y enfrentamientos hacen saltar chispas a menudo. De hecho, las energías que se consumen en las discusiones internas suelen ser mayores que las dedicadas a luchar en el mercado, como saben bien los directivos.

    Una de las tareas más difíciles y consumidoras de tiempo para el líder será precisamente la de gestionar todos estos conflictos, conciliar, negociar y acordar en la medida de lo posible. A menudo tendrá que tomar decisiones que inclinen la balanza ante dilemas nada fáciles, con la duda frecuente de si habrá sido la opción más acertada. El resultado es el desgaste, el agotamiento y una sensación de frustración que exige a menudo de una capacidad de resiliencia a prueba de bombas.

    5. Serás partícipe y responsable de tu equipo

    Lo quiera o no, el líder es corresponsable de lo que hace su equipo, de sus logros y de sus fracasos. Un buen equipo bien dirigido puede encumbrarte y un mal equipo te hará caer con él. Esta es una máxima del liderazgo. Por eso es tan importante rodearse de los mejores. Saber elegir a los miembros el equipo y proporcionarles luego orientación, apoyar su trabajo, darles 'feedback' sobre su actuación y 'coaching' para facilitar su crecimiento y desarrollo, son algunas de las reglas de oro de todo líder que se precie.

    En última instancia, el líder recoge y capitaliza los resultados conseguidos por su equipo, solidariamente, para bien o para mal. Desentenderse o escabullirse de los malos resultados imputándolos al equipo es algo impresentable. El líder ha de asumir este mandamiento, cuyo precio no siempre es el de recoger medallas. A veces es el de tener que marcharse o que te inviten a hacerlo. Los entrenadores de fútbol lo saben muy bien y los políticos lo saben muy mal, por poner dos ejemplos extremos.

    En resumen, ni es oro todo lo que reluce, ni es todo tan bonito cuando se llega arriba. Por supuesto que tiene sus compensaciones. Las posiciones de liderazgo permiten adquirir experiencias muy gratificantes, aprendizajes fantásticos que el mercado y la sociedad valoran, reconocen y retribuyen muy bien. Necesitamos buenos líderes en los distintos órdenes de nuestra sociedad, íntegros y éticos, que presten su servicio y aporten un indudable valor para todos. Es bueno que existan personas que se sientan atraídas por la púrpura, es algo comprensible y humano. Pero hay que estar dispuesto a no pocos sacrificios, a dar a cambio mucho más de lo que parece desde fuera. Aceptar y asumir el cumplimiento de estos cinco mandamientos puede ser un buen comienzo para quienes de verdad aspiren a ello.

    28 de abril, 2017. Ver publicación en elconfidencial.com aquí

     

     


    Autor: Plácido Fajardo

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    Todos los días pasa algo bueno
    Todos los días pasa algo bueno
    hace 8 months 5 days
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    Igual no te has dado cuenta de ello, pero todos los días pasa algo bueno. La exigencia, el perfeccionismo, el filtro y la visión en túnel o la baja autoestima, pueden llevarnos a estar más centrados en lo que hacemos mal o en lo que nos desagrada del entorno. Como nuestra capacidad de atención es limitada y selectiva, no siempre estamos pendientes de lo que ocurre alrededor. Pero todos los días pasa algo bueno.

    Tener un problema, por muy grave que sea, no debería limitar nuestra capacidad de disfrutar de muchas otras cosas que ocurren en paralelo. Cuando observas la sonrisa de las caras de los niños enfermos de gravedad, internados meses en un hospital, puedes comprobar que siguen disfrutando con un juguete nuevo o con una visita del jugador de fútbol al que adoran. Tienen esa habilidad para seguir disfrutando de lo que les rodea a pesar del momento durísimo por el que atraviesan.

    Disfrutar del momento no eliminará un problema, no hará que se solucione. Pero si permitirá mantener una actitud objetiva y agradecida ante la vida. Si solo disfrutamos cuando consideramos que el momento lo permite, tendremos muy poquitos momentos en nuestra vida para estar felices.

    ¿Qué nos distorsiona la visión? ¿Qué creemos que nos hace infelices? La enfermedad, los problemas económicos, el sufrimiento de los hijos, no tener trabajo o tener uno en el que no estás a gusto, desavenencias con la pareja, rechazar nuestra imagen, no estar a gusto con nuestra forma de relacionarnos, los amigos que tenemos o que dejamos de tener, no valorarnos ni potenciarnos, no poder comer lo que deseamos porque estamos a dieta, una mudanza, una muerte cercana, cualquier mala noticia, una carta de hacienda, el tráfico, tu timidez… Sabes que la lisa podría tener una longitud infinita. Ocurren tantas cosas al día que nos incomodan que podríamos tener cientos de excusas para no disfrutar de la vida.

    El problema es que esta lista va a seguir ocurriendo lo quieras o no, la prevengas o no. La vida es eso, subidas y bajadas, problemas y soluciones, bienestar e incomodidad. Así que tenemos dos opciones: esperar el momento en el que todo fluya para ser felices o decidir ser felices a pesar de las turbulencias que uno vaya viviendo en su vida. Con la segunda opción tendremos más oportunidades de disfrutar, sin duda alguna. Y además, no dependeremos del momento perfecto para saborear otros momentos más feos, más complicados, más irregulares, más turbios. Seremos capaces de sacar jugo incluso a la adversidad.

    Seguro que tienes claro  qué te incomoda o te hace sufrir en tu día a día. Pero, ¿tienes claro qué te hace sentir bien, seguro y tranquilo? Empecemos por realizar una lista. Puedes hacer incluso dos: una lista de aquello que puedas disfrutar cada día, y otra, de esos momentos o logros más especiales que te gustaría tener a lo largo de 2017. Veamos un ejemplo:

    A diario puedo disfrutar de:

    Practicar ejercicio físico.

    Comer fruta fresca.

    Alimentarme bien.

    Hidratarme, beber más agua.

    Comprar flores frescas.

    Tener veinte minutos para leer.

    Meditar.

    Pasear.

    Cocinar a mis hijos algo saludable en lugar de darles lo primero que pillo en el frigorífico.

    Ver un vídeo que me saque una sonrisa.

    Hablar con mi madre sin prisas.

    Escuchar mi música favorita cuando conduzco.

    Ordenar, aunque sea un cajón por día.

    Tomar un té o un café a solas.

    Organizar mi agenda durante diez minutos a primera hora de la mañana antes de empezar con todo mi trabajo.

    No postergar lo que me da pereza.

    Mandar un mensaje cariñoso.

    Cuidarme más la piel.

    Durante 2017 me haría feliz:

    Un viaje largo y lejos.

    Empezar con yoga o pilates.

    Aprender un deporte nuevo.

    Apuntarme a clases de cocina.

    Leer dos libros al mes.

    Visitar a mi hermano que vive en Inglaterra.

    Perder peso, sin prisa y sin agobio, cambiando mis hábitos.

    No solo se trata de buscar qué disfrutas. Más bien de lo que se trata es de crearlo y hacerle hueco y espacio. Para crear ocasiones necesitas tener una agenda, organizarla, establecer tus prioridades, no sentirte culpable por buscar tus momentos y querer disfrutar de ellos. Eres merecedor de lo bueno que llega a tu vida, al margen de todo lo que no funciona, de todo lo que te hace sentir culpable. No es excluyente una cosa con la otra.

    Ahora que tienes la lista, necesitas estar receptivo. Abre los ojos y todos los sentidos. La mente encuentra lo que va buscando. Si no esperas cosas buenas del día, tampoco llegarás a sentirlas.

    Estas tres pautas te ayudarán a amplificar tu foco de atención:

    Recuerdos visuales relacionados con el disfrute.

    Si no estás acostumbrado a fijar tu atención en las cosas chulas de la vida, tampoco lo harás por el hecho de que sea tu propósito. Ponte señales visuales, mensajes, post-it, notas que te recuerden estar atento.

    Diario de todo lo bueno que sucede alrededor.

    Anota dos veces al día los momentos de disfrute que vas teniendo. Pueden ser de disfrute, de serenidad, de solución de conflictos, es decir, todo lo que vaya haciéndote sentir bien. No esperes a que sea algo muy importante, anota cosas pequeñas y dales valor.

    Practica el agradecimiento.

    Al final del día, agradece todo aquello que ahora ves como normal pero que no lo es para muchas otras personas. Compararnos con otros menos favorecidos permite tener una perspectiva más humana y realista. Si realizas este ejercicio en familia (durante la cena es un buen momento), sin que tenga nada que ver con el aspecto religioso, educará a tus hijos en tomar consciencia de que somos unos privilegiados. El nivel de bienestar con el que se educan ahora los chavales incluye que todo esto es normal, y por ello, suele perder valor.

    Todos los días ocurren cosas que merecen ser valoradas, desde la simpleza de poder seguir tal y como estamos a todo lo que tú quieras resaltar.

     

    28 de enero, 2017. Ver publicación en elpais.com aquí


    Autor: Patricia Ramírez

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    3 creencias comunes que nos bloquean
    3 creencias comunes que nos bloquean
    hace 8 months 5 days
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    ¿Qué son las creencias?

    Según Rokeach (1960), el “sistema de creencias representa el conjunto de expectativas, hipótesis o creencias, conscientes e inconscientes, que una persona acepta como explicación verdadera del mundo en que vive”. Las creencias nos ayudan para explicar parte de la realidad que percibimos. En muchos casos, nos arrastran a situaciones contradictorias dado que al estar tan arraigadas en nuestro mapa mental es difícil ponerlas en duda.

    ¿Cómo las construimos? Hay varios caminos por los que llegamos a formar estas pequeñas guías de pensamiento. Comienzan con la experiencia de la niñez de forma directa o indirecta. Por una parte tenemos en cuenta las asociaciones que realizamos y damos por válidas, y por otra las “creencias informativas”.

    Estas que son aquellas que nos transmite un grupo de personas (cultural, político, religioso o social). Las creencias generalmente son tozudas, pero aliadas. Nos ayudan a movernos por el mundo y relacionarnos con los demás. Nos suelen proteger en momentos de incertidumbre, guían y contribuyen a darnos estabilidad y coherencia interna.

    Sin embargo, existe el riesgo de que la creencia que hayamos heredado o construido respecto de un determinado elemento (amor, justicia, responsabilidad, sociedad) juegue en nuestra contra. de ahí la importancia de conocer su influencia, delimitarla y reducirla o eliminarla en los casos en los que pensemos que constituyen un a influencia negativa.

    ¿Existen creencias enemigas?

    Años de investigación de psicólogos dedicados a las teorías de pensamiento han puesto sobre la mesa una serie de ideas irracionales y creencias contraproducentes que son comunes a nuestra especie. Aparecen de forma repetitiva en distintas personas y culturas (principalmente occidentales). En este caso, dejaremos de lado a las “ideas irracionales” para centrarnos en lo que se conoce como creencias contraproducentes comunes.

    Existen creencias enemigas que nos bloquean. Concretamente se llaman “Creencias Contraproducentes Comunes”. No debemos sentirnos culpables por tenerlas y vivir bajo sus mandatos. La palabra “común” nos dice que esta forma de pensar se repite en muchas personas, tanto de nuestra cultura como de otras culturas. Lo importante es detectar esas creencias que se reflejen en nuestro comportamiento y trabajar para transformarlas en otras que nos ayuden.

    Es importante recordar que este tipo de “instrucciones” son difíciles de cambiar dado que están integradas en nuestras costumbres e incluso pueden estar en la base de otras creencias. Así, cuestionar una puede suponer cuestionar otras muchas que se justificábamos partiendo de ella. Cuando una idea está en la base de nuestro sistema de creencias va a costar más extirparla.

    Detectando creencias que nos bloquean

    Vamos a detenernos en tres de estas creencias:

    Emotofobia

    Nunca debo sentirme triste, angustiado, inadecuado, celoso ni vulnerable. Debo esconder mis sentimientos bajo la alfombra y no trastornar a nadie.

    Actualmente, muchos mensajes van dirigidos a quedarnos siempre con lo bueno de cualquier experiencia. En la mayoría de ocasiones se confunde el extraer un aprendizaje de una situación negativa con no permitirnos sentir y procesar lo malo. Huir de las emociones negativas no es beneficioso. El cuerpo y la mente necesitan equilibrarse y permitirse sentir emociones “malas”. Esto es importante para dar equilibrio al pensamiento y dar sentido a hechos o experiencias negativas.

    Miedo al rechazo

    Si me rechazas, eso demuestra que hay algo malo en mí. Si estoy solo, tiendo a sentirme desgraciado y sin valía.

    Seguramente todos hayamos sentido el puñal del rechazo en alguna ocasión. La pregunta que nos hacemos es inmediata: ¿por qué? La respuesta que razonamos es peligrosa si viene desde la creencia equivocada. Es algo que se convierte en doloroso cuando desfiguramos las explicaciones y asumimos la culpa asociada a nuestra valía personal. Incluso en muchas ocasiones no nos valen los argumentos honestos de los demás. Nos centramos en disparamos directamente en el centro de nuestra diana emocional.

    Adicción al amor

    No puedo sentirme feliz y realizado sin ser querido. Si no me quieren, no vale la pena vivir.

    Esta creencia es importante por la fuerza que tiene y lo aplastante que puede llegar a ser. Asociar la valía como ser humano a la dependencia de otras personas es dejar en manos ajenas lo más importante para nosotros. Sentirse realizado en base a los “te quiero” que recibamos conlleva muchos riesgos y trampas mentales. Cuando funcionamos buscando enfermizamente el amor en vez de enamorarnos de la persona que tenemos delante caminamos al borde un abismo donde es difícil distinguir el valor propio, que lo situamos en el fondo de ese acantilado.

    Estas 3 creencias solo son un ejemplo de cómo nuestro contenido mental puede incidir en nuestros comportamientos. Comportamientos que al mismo tiempo, mediante el mecanismo de la profecía autocumplida, supondrán un refuerzo para estas creencias, logrando de esta forma que se asienten y sea más difícil que en un momento dado lleguemos a cuestionarlas.

    17 de marzo, 2017. Ver publicación en lamenteesmaravillosa.com aquí


    Autor: Paula Murillo

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    La sensación de fluidez
    hace 8 months 5 days
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    Estamos vivos y eso es lo único que necesitamos para ser felices. Pero dado que lo habitual es que estemos desconectados de nuestro corazón, solemos sentir un desagradable y molesto vacío en nuestro interior. Prueba de ello es que en general somos incapaces de estar solos, en silencio y sin hacer nada. Primordialmente porque al abandonar cualquier distracción y quedarnos en un estado de quietud, empezamos a escuchar y a conectar con nuestro mundo interior, el cual a menudo rebosa insatisfacción.

    Para trascender este malestar, el mejor remedio reside en aprender a fluir. Y lo cierto es que el primer paso es a menudo el más difícil. Consiste en salirnos de la rueda mecánica en la que se ha convertido nuestra existencia para dedicar tiempo y espacio para estar con nosotros mismos sin distracciones de ningún tipo. De hecho, no hacer nada es la acción por excelencia. Esencialmente porque es en el silencio y en la inactividad donde reconectamos con lo que somos y con lo que sentimos. Sin embargo, dado que llevamos tantos años escapando de nuestro malestar, esto es precisamente lo primero con lo que nos encontramos. Así, el vacío existencial es la cortina de humo que nos separa de nuestra verdadera esencia y, en consecuencia, de nuestro bienestar.

    Si no nos permitimos conectar y sentir el dolor emocional que anida en nuestro corazón, jamás nos liberaremos de él. Y a menos que lo extraigamos de nuestro organismo, seguiremos siendo incapaces de disfrutar plenamente del aquí y ahora. La sensación de fluidez con la que podemos vivir cada momento sólo es posible si nos sentimos a gusto y en paz con nosotros mismos en el presente. Es entonces cuando se nos revelan dos verdades inmutables: que «nosotros somos lo que andamos buscando» y que «no hay mayor fuente de felicidad que vivir en el presente, en un íntimo contacto con la realidad». Esta es la esencia de la sobriedad. De pronto corroboramos que nuestro bienestar no depende de ningún estímulo externo. Y esta comprensión nos permite vivir desde la no-necesidad. Es decir, sin necesidad de que ocurra algo diferente a lo que está ocurriendo en cada preciso momento.

    Al sentirnos felices por nosotros mismos, fluimos con los demás y con nuestras circunstancias tal y como son. Y al no ser víctimas del aburrimiento, ya no sentimos la necesidad de hacer algo para huir o escapar. Pongamos por ejemplo que hemos quedado con unos amigos para ir de excursión y de pronto se pone a llover. Dado que somos conscientes de que no tenemos ninguna necesidad de ir, no pasa nada si se cancela el plan. Simplemente fluimos, adaptándonos a lo que está sucediendo. Principalmente porque al estar verdaderamente bien con nosotros mismos, sabemos que este bienestar nos seguirá acompañando tanto si vamos de excursión como si nos quedamos en casa.

    Aprender a fluir también significa aceptar cada momento exactamente tal y como es. Es decir, hacer las paces con la realidad, dejando de pelear y discutir con lo que es en cada instante. Así es como dejamos de perturbarnos a nosotros mismos. Y como consecuencia, tampoco tenemos la necesidad de cambiar nada ni a nadie. Imaginemos que estamos en medio de un atasco de tráfico, justo el día que tenemos una importante reunión profesional. Es evidente que vamos a llegar tarde. Al tomar consciencia de que no hay nada que podamos hacer para acelerar la marcha del resto de coches, no es necesario impacientarnos ni tomarnos ningún chupito de cianuro. Por el contrario, podemos llamar a la oficina y decir que nos retrasaremos. Mientras, fluimos con el momento tal y como se está presentando.

    Al llegar al despacho, nos limitamos a pedir disculpas a nuestro jefe y a nuestros compañeros de trabajo. Y dado que ya no somos esclavos de nuestras necesidades emocionales (como la de ser queridos o valorados), aceptamos con una sonrisa los comentarios que las demás personas puedan decir acerca de nuestra impuntualidad. Al sentirnos en paz con nosotros mismos, actuamos desde la responsabilidad y la aceptación, pudiendo fluir con lo que sucede sin necesidad de herirnos emocionalmente.

    Aunque no nos lo parezca, ahora mismo todo está bien. Todo está en su sitio, tal y como tiene que ser. De ahí que los sabios afirmen que «todo es perfecto tal y como es porque está en su proceso de perfección». Eso sí, esto no quiere decir que nuestras actuales circunstancias externas sean perfectas, pero sí que tenemos la capacidad de percibirlas de esa manera. Así, la sensación de fluidez deviene cuando comprendemos que la realidad siempre es aquí y el momento siempre es ahora. No en vano, el pasado es un recuerdo y el futuro es pura imaginación. Lo único que existe de verdad es el presente. Nuestra auténtica realidad es el lugar donde operan nuestros cinco sentidos físicos. Si ahora mismo estamos leyendo este libro, estamos leyendo este libro. Todo lo demás es una ilusión creada por nuestros pensamientos. Si somos capaces de sentirnos en paz y a gusto aquí y ahora, este momento de bienestar irá expandiéndose y asentándose en nuestro interior, acompañándonos a dónde quiera que vayamos.

     

     Este artículo es un extracto del libro “El sinsentido común”, publicado por Borja Vilaseca en septiembre de 2011.

    Ver publicación en borjavilaseca.com aquí 


    Autor: Borja Vilaseca

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    ¿QUIÉN SOY YO, ADÓNDE VOY Y CON QUIÉN?
    ¿QUIÉN SOY YO, ADÓNDE VOY Y CON QUIÉN?
    hace 8 months 5 days
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    Estas son las tres preguntas  que  todo ser humano debería plantarse al borde del camino de la vida. El mundo está apasionante como nunca y terrible como siempre. Veo mucha gente pérdida en lo fundamental; no en cuestiones accesorias, sino en asuntos decisivos para la vida. El que no sabe lo que quiere no puede ser feliz. Y el que quiere abarcar demasiado y tocar muchas teclas, se dispersa. Inteligencia es el arte de encontrar respuesta a los temas claves de la existencia.

    ¿Quién soy yo? Esa es la base. Yo vivo, resido, habito en mi personalidad. Allí tengo mi residencia. Ser una persona equilibrada, madura, bien armonizada es una tarea artesanal, que exige un esfuerzo por pulir, limar y retocar todo aquello que no es bueno ni positivo y que de alguna manera la afea. En el templo de Apolo en Grecia, había una inscripción en el frontispicio de la entrada que decía: conócete a ti mismo. Era uno de los grandes principios de la filosofía helénica. El primer centro de gravedad de la existencia consiste en alcanzar una Personalidad madura, que es una tarea audaz y decisiva, una peripecia clave y más hoy en día en que vivimos en una sociedad trepidante, de una rapidez enorme, en donde las modas del momento arrasan y lo que parece que hoy valía, mañana se ha diluido.

    ¿Cuáles serían los principales rasgos de alguien que está bien conjugado, con un desarrollo psicológico adecuado, asentado? Solo unas pincelas al respecto: conocerse a sí mismo, saber las aptitudes y las limitaciones; tener una buena ecuación entre corazón y cabeza; haber sido capaz de superar las heridas del pasado, con todo lo que eso significa; saber darle a las cosas que a uno le pasan, la importancia que realmente tienen; tener una buena educación de la voluntad, que es la joya de la corona de la conducta;…ser positivo, tener capacidad para descubrir más lo bueno que lo malo, de uno mismo y de nuestro entorno…

    La segunda cuestión, ¿qué estoy haciendo?, tiene una respuesta concreta: mi proyecto de vida. Que consiste en un programa personal, sui generis, que debe tener cuatro grandes asuntos hospedándose en su interior y que forman una tetralogía que debe ser pastoreada con arte y oficio: amor, trabajo, cultura y amistad. Los dos principales, son amor y trabajo, vida afectiva y profesional, que llevan la voz cantante. Están abarloadas y forman un binomio inseparable. No hay felicidad sin amor y sin trabajo; no existe. El análisis de cada una de ellas está erizado de dificultades, pero es menester saberlas situar bien, de forma proporcionada. Amor y trabajo conjugan el verbo ser feliz. Son las dos cosas que realmente más interesan en la vida y que marcan, fijan y redondean la biografía. El amor ordena la vida. El trabajo nos sitúa y es modus vivendi.

    Luego vienen las otras dos. La cultura es convertir cualquier cosa que uno hace en una pirueta inteligente. La cultura te hace libre, te pone alas, te eleva, ves la realidad con una perspectiva rica y longitudinal. La amistad es la necesidad de salir de uno mismo y encontrarse con los demás, descubrir la posibilidad de que alguien entre dentro de nosotros y viceversa, para llevar la vida mejor, buscando ayuda y siendo capaz de darla en momentos especiales. La amistad es virtud y deber; el deber es una obligación, la virtud una libertad.

    Y el tercer asunto que propongo es ¿con quién? La elección afectiva es la opción fundamental. No hay otro paso en la existencia que tenga tanta importancia y repercusión. No hay otro. A quien escojo para que me acompañe, para que venga a mi lado y centre mis esfuerzos, aspiraciones, fracasos…Entiendo el amor personal como un tríptico en el que se mezclan con armonía el sentimiento, la voluntad y la inteligencia. A la larga, el amor necesita tanto de la pasión como de la voluntad y por debajo y por encima, la inteligencia se ocupa de que el amor no tenga fecha de caducidad. El amor es el príncipe de los mitos, mientras que la amistad es una cartografía del mapa personal. En el amor verdadero, en el de más calidad, el otro te ayuda a crecer como persona, saca lo mejor de ti mismo.

    La segunda elección afectiva son los amigos. Los hermanos vienen impuestos por la genética, a los amigos los seleccionamos y por eso, nos retratamos en ellos, dejamos claro nuestras preferencias y eso nos delata. La amistad es la virtud de la memoria. Es magnanimidad y generosidad. La amistad verdadera es un bálsamo que cura muchas heridas y abre notorias esperanzas.

    Estas tres cuestiones bien respondidas nos llevan al castillo de la felicidad. Que no es otra cosa que una vida lograda. Haberle sabido sacar  a ella su máximo jugo y a la vez, estar contento con uno mismo al comprobar que uno ha hecho el mayor bien posible y el menor mal consciente.

    Tener las ideas claras, es nitidez personal, saber a qué atenerse, el mundo está cansado de seductores mentirosos.

    20 de marzo, 2017. Ver publicación en ieip.es aquí


    Autor: Enrique Rojas

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    El cerebro necesita emocionarse para aprender
    El cerebro necesita emocionarse para aprender
    hace 9 months 5 days
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    En el año 2010 un equipo de investigadores del Massachusetts Institute of Techonolgy (MIT), en Boston, colocaron a un universitario de 19 años un sensor electrodérmico en la muñeca para medir la actividad eléctrica de su cerebro las 24 horas durante siete días. El experimento arrojó un resultado inesperado: la actividad cerebral del estudiante cuando atendía en una clase magistral era la misma que cuando veía la televisión; prácticamente nula. Los científicos pudieron probar así que el modelo pedagógico basado en un alumno como receptor pasivo no funciona.

    “El cerebro necesita emocionarse para aprender”, explica José Ramón Gamo, neuropsicólogo infantil y director del Máster en Neurodidáctica de la Universidad Rey Juan Carlos. En el último lustro, en España han aparecido diferentes corrientes que quieren transformar el modelo educativo y una de ellas es la neurodidáctica. No es una metodología, sino un conjunto de conocimientos que está aportando la investigación científica en el campo de la neurociencia y su relación con los procesos de aprendizaje. “Antes solo se podía observar el comportamiento de los alumnos, pero ahora gracias a las máquinas de neuroimagen podemos ver la actividad cerebral mientras realizan tareas”, añade Gamo. Esa información sirve a los profesores y pedagogos para decidir qué métodos son los más eficaces.

    Gamo, que estudia las dificultades de aprendizaje de personas con dislexia o TDAH desde hace más de 20 años, observó que en la mayoría de los casos esos problemas no estaban relacionados con esos síndromes, sino con la metodología escolar. Él y su equipo identificaron que el 50% del tiempo de las clases de primaria en España se basan en transmitir información a los estudiantes de forma verbal, algo que en secundaria sucede el 60% del tiempo y en bachillerato casi el 80%. “Indagamos sobre lo que estaba sucediendo en las aulas y queríamos saber qué decía la ciencia al respecto, si ese método estaba justificado”.

    Basándose en diferentes investigaciones científicas y en las suyas propias, concluyeron que para la adquisición de información novedosa el cerebro tiende a procesar los datos desde el hemisferio derecho -más relacionado con la intuición, la creatividad y las imágenes-. “En esos casos el procesamiento lingüístico no es el protagonista, lo que quiere decir que la charla no funciona. Los gestos faciales, corporales y el contexto desempeñan un papel muy importante. Otra muestra de la ineficacia de la clase magistral”, explica Gamo.

    Por ello, la neurodidáctica propone un cambio en la metodología de enseñanza para sustituir las clases magistrales por soportes visuales como mapas conceptuales o vídeos con diferentes apoyos informativos como gráficos interactivos que requieran la participación del alumno. Otra de las apuestas es el trabajo colaborativo. “El cerebro es un órgano social que aprende haciendo cosas con otras personas”, añade.

    En los últimos cinco años, Gamo ha formado en neurodidáctica a docentes de una treintena de colegios públicos en diferentes comunidades autónomas. El principal problema, en su opinión, es que las escuelas no están tomando la decisión sobre hacia dónde quieren innovar, a lo que se suma que nadie les acompaña en la implementación de las nuevas metodologías. “La direcciones de los centros están enrocadas en los métodos tradicionales basados en clases magistrales, memorización y exámenes escritos”.

    En ese escenario conviven cientos de profesores y entre ellos hay quienes no se conforman con lo establecido. Chema Lázaro, de 34 años, da clase a alumnos de sexto de primaria en un colegio concertado de Moralzarzal y desde hace dos años y medio aplica la neurodidáctica en el aula. “Mis alumnos siempre me decían que yo molaba mucho, pero que mis clases eran una porquería”, cuenta. Empezó a investigar sobre metodologías alternativas y creó el blog Pizarras abiertas, que en 2013 le valió el premio nacional sobre las TIC en el aula del Ministerio de Educación. Lázaro buscaba una base científica que apoyase su apuesta: hacer que sus estudiantes aprendiesen para toda la vida sin memorizar.

    “Mi método respeta el proceso por el que el cerebro aprende: primero va la motivación, luego la atención y por último la memoria. En ese orden”. Para explicar el antiguo Egipto intenta captar el vínculo emocional de los chavales. A través de su canal de YouTube les plantea jeroglíficos en vídeos con formato de tráiler cinematográfico. “Con ese material se motivan y así tengo alumnos atentos”, continúa. Utiliza la gamificación y las capitales se aprenden ganando puntos en la plataforma Kahoot. Para ver las pirámides, vista desde un dron o Google Earth.

    Una de las plataformas de educación online basada en la neurodidáctica es Neurok. El director de la compañía, Agustín Cuenca, empezó a explorar el mundo educativo hace 10 años, cuando a su hijo de cinco años le diagnosticaron hiperactividad. “Partimos de que la formación online no funciona, solo un 10% de los que se apuntan a un MOOC -cursos online masivos y gratuitos- lo termina”. En una plataforma tradicional se encuentran contenidos, mientras que en Neurok hay debates.

    Cuenca y un equipo de 10 pedagogos y profesores de universidad y primaria han aplicado los formatos de Twitter y Facebook a la educación. “Antes siempre sabías a quién pedir los apuntes. Ahora decides a quien seguir en esta red social en la que todos los alumnos comparten contenidos y debaten sobre diferentes temas. El profesor hace de guía y aporta criterio sobre qué contenidos son de calidad”, explica Cuenca. Lo más difícil de este modelo de aprendizaje, reconoce este informático, es la participación. El sistema cuenta con hashtags, menciones o notificaciones en el móvil, entre otros servicios. La idea de Neurok es ser utilizada como una plataforma de apoyo a las clases presenciales o directamente como el esqueleto de un curso online.

    Eso es lo que sucede con el Máster en Neurodidáctica de la Rey Juan Carlos, un curso blended en el que el 80% del contenido se imparte en la red. Hasta ahora, también han usado Neurok en la UNED y en la Universidad de Extremadura, con la que están colaborando en una investigación para medir la calidad de los contenidos compartidos por los alumnos y su nivel de interacción en la plataforma.

    “Todavía hay mucha gente que desconfía de estos métodos, pero en unos 15 años se empezarán a ver los resultados”, comenta Cuenca, que ya ha asesorado a más de 30 colegios públicos de diferentes comunidades autónomas a través de su consultora educativa Niuco. Para todos aquellos que busquen evidencias científicas de la neurodidáctica, el profesor de la Universidad de Barcelona Jesús Guillén recopila en su blog Escuela con cerebro las últimas investigaciones realizadas en diferentes partes del mundo.

    18 de julio del 2016. Ver publicación en elpais aquí 


    Autor: Ana Torres Menárguez

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    ¿No sabes cómo salir de tu zona de confort? Prueba a hacer esto
    ¿No sabes cómo salir de tu zona de confort? Prueba a hacer esto
    hace 9 months 5 days
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    ¿Te sientes impotente cuando tienes que ir más allá de tu zona de confort? Tranquilo, es algo muy común a todas las personas; el que diga que se siente cómodo en todas las situaciones probablemente no dice la verdad. Sin embargo, la realidad es que somos más capaces de hacerlo de lo que nos creemos. Al hacer simples pero efectivos retoques en nuestra forma de actuar y percibirnos a nosotros mismos, podemos reducir el estrés que nos provocan las situaciones difíciles y generar confianza en nosotros mismos.

    Por ejemplo, si tienes terror a hablar en reuniones, podrías aprender algunas frases auxiliares para obtener la atención o arrancar de nuevo cuando tienes la impresión de estar entrando en bucle. Frases como "¿Hemos pensado en esto?" o "Quizás deberíamos plantearlo de otra forma". Si tu caso es que tienes tendencia a disculparte en exceso (incluso cuando no hace falta que lo hagas), podrías sustituir la frase clásica de "lo siento" por otra, para empezar a ser más consciente y tratar de erradicar esa actitud de tu libro de costumbres diarias. 

    También puedes plantearte ajustar tu lenguaje no verbal. Volviendo al primer ejemplo: si de pronto te armas de valor y tomas la palabra en una reunión, es posible que tus nervios te jueguen la mala pasada de mostrarte inquieto, balanceándote o gesticulando demasiado con las manos. Si tu caso es el de algo parecido al miedo escénico, debes ser mucho más consciente de tu actitud: inclinarte hacia adelante y apoyar las palmas sobre la mesa es una postura efectiva para transmitir seguridad. Si lo estás frente a ninguna superficie en la que apoyarte, apóyate en los gestos de las manos para acompañar el ritmo de las frases que enuncias. Procura ser consciente del lenguaje corporal con el que acompañas a tus palabras, y utilízalos dependiendo de con quién estás hablando o de lo que quieras conseguir. 

    Para terminar, el tiempo es otra variable que puede darte mucha más confianza de lo que esperabas. Si tuvieras que dar malas noticias y sabes que vas a pasar por un momento de mucha tensión, elige un momento en el que te sientas más capaz (como después de hacer ejercicio o entre dos actividades que disfrutas. O si eres demasiado introvertido y no te sientes cómodo estrechando lazos con otras personas, procura llegar antes que la mayoría para hablar en un ambiente menos estresante y procurarte una buena cuota de confianza. 

    Todas estas cosas tienen en común ser muy consciente de cómo afrontamos las situaciones, de qué gestos están acompañando a la tensión e intentar moderarlos con simples ejercicios. Al fin y al cabo, todo sentimiento está apoyado en un pensamiento, y viceversa; y en medio de ambas, tu comportamiento puede ser el verdadero factor de cambio de aquellas actitudes que solamente te están perjudicando.

    8 de febrero del 2017. Ver publicación en weforum aquí


    Autor: Elena Moreno

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    Cómo usar el silencio a tu favor
    Cómo usar el silencio a tu favor
    hace 9 months 5 days
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    Hablar está sobrevalorado.

    Trata de no hablar durante los primeros 10 minutos de una junta. Es lo equivalente a no batear cuando te lazan la primera bola en un juego de béisbol (y te encuentras en una sala llena de píchers). El primer lanzamiento es para tantear el terreno, entender el lenguaje. Incluso si te parece perfecto, espera el siguiente. Nadie ha lamentado no haber hablado en los primeros 10 minutos de una reunión. Resiste, eventualmente será tu turno otra vez.

    ¿Estás listo ahora? ¿Seguro? La pregunta realmente no es qué es lo que vas a decir, sino por qué lo dirás. Mark Goulstron, psiquiatra y autor del libro Sólo escucha: descubre el secreto de conquistar a cualquier persona (Just Listen: Discover the Secret of Getting Through to Absolutely Anyone), sugiere siempre plantearte por qué quieres hablar. ¿Tienes evidencia que respalde que lo que vas a decir no va a desviar la conversación?

    Esta pregunta, dice Ethan Burris, profesor asociado de Gestión de la Universidad de Texas en la Escuela de Negocios de Austin McCombs, te permitirá evaluar el costo-beneficio de hablar. “Los costos por lo general se reducen a dos obstáculos. El primero es la sensación de seguridad. ¿Habrá algunas repercusiones al hablar?”, señala el experto. Y segundo, ¿se logrará algún cambio? Por ello debes evaluar constantemente dónde quieres ver un cambio. No te equivoques al esperar. Todo puede cambiar en un instante.

    El poder de una pausa

    La profesora de lingüística en la Universidad de Georgetown, EE.UU., Deborah Tannen, afirma que la manera en que reaccionamos ante las pausas representa cómo nos comunicamos. “Cuando dos personas tienen un concepto diferente del tiempo que debe durar una pausa normal, quien espera una pausa corta puede sentir que la otra persona no tiene nada que decir. Sin embargo, la gente que toma pausas más largas está esperando el tiempo que considera correcto para responder. En una junta, esto puede resultar en que la persona que habla más seguido tenga la impresión de que nadie más quiere expresarse, cuando en realidad están esperando el momento correcto para comenzar a hablar”.

    Una técnica utilizada comúnmente por los periodistas es dejar que las pausas sean más largas, incluso incómodas. A menudo, el entrevistado buscará romper el silencio, y lo que diga será relevante. Esta técnica puede ser muy útil. “Oblígate a sentirte cómodo con el silencio y verás si alguien más comienza a hablar. O intenta preguntar a los demás qué opinan, así tendrás la satisfacción de participar en la conversación sin que la carga completa de ésta recaiga en ti”, aconseja.

    Cómo hablar sin decir nada

    “La ironía es que estás más presente cuando te enfocas en algo o en alguien externo que en ti mismo”, dice Goulston. “Estar presente no significa hablar mucho. ¿Puedes pensar en alguien que siempre parece estar presente?” Un ejemplo es el Papa Francisco; cuando piensas en él, no te viene a la mente un discurso, sino una sonrisa, un gesto. Cómo somos cuando guardamos silencio es tan importante como guardar silencio en sí. Ver a las personas a los ojos cuando hablan, reaccionar asintiendo, con un pequeño guiño o una sonrisa, puede tener más peso que el hecho de hablar.

    8 de febrero del 2017. Ver publicación en weforum aquí


    Autor: Ross McCammon

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    En auge las empresas que miden la felicidad de sus empleados
    En auge las empresas que miden la felicidad de sus empleados
    hace 9 months 6 days
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    Cada vez más organizaciones lo tienen claro: el trabajador optimista rinde más. Los empleados felices permanecen el doble de tiempo en sus tareas, tienen un 65% más de energía y su vinculación a la empresa es mayor, según un estudio del IOpener Institute de Oxford. Por eso aumentan las empresas que deciden medir su felicidad. Una tendencia incipiente –son una minoría todavía las compañías que invierten en ello-, pero que poco a poco va calando en la conciencia de las corporaciones.

    “Las empresas empiezan a darse cuenta que tienen que cambiar totalmente de hábitos”, declara Rafael Peiró, gerente de Créetelo, consultora que enseña a líderes y empleados a mejorar el compromiso con la empresa, la cohesión, el trabajo en equipo, la empatía y el buen humor –“que nada tiene que ver con la juerga y el cachondeo”, matiza Peiró-.“Es rentable y productivo”, sentencia.

    “Son técnicas muy sencillas de aplicar que no cuestan dinero y aportan mucha rentabilidad”, sostiene Peiró, que fundó la compañía, con sede en la localidad valenciana de Alboraya, hace cuatro años. Desde entonces una docena de empresas han parado la producción con el objetivo de aprender nuevas habilidades que les ayuden a tener una plantilla motivada.

    Cuantificar la felicidad laboral

    Uno de los colaboradores de la consultora, Juan Pedro Sánchez, de 48 años, exdirectivo y experto en Psicología del Trabajo, Recursos Humanos y Organizaciones, detalla cómo se puede medir el nivel de felicidad de una corporación: el primer paso es evaluar el optimismo y las emociones positivas y, por otro lado, las demandas de estrés y exceso de supervisión y control; a continuación, se trabaja en diferentes sesiones aspectos como la inteligencia emocional, la empatía, la asertividad –la habilidad para reaccionar de manera adecuada a cada situación-, el autoconocimiento, el autocontrol y la autoconciencia.

    La mayoría de los directivos que llegan a los talleres “la única forma que conocen para tratar a los empleados es la del palo y la zanahoria”, lamenta Sánchez. No obstante, reconoce que en los últimos años las capacidades de liderazgo que fomentan el optimismo en una corporación empiezan a entrar tímidamente en las materias que se imparten en las facultades.

    La felicidad es uno de los aspectos más sometidos a estudios. “Hoy se aborda desde perspectivas neurobiológicas, médicas, sociales, psicológicas y hasta políticas”, comenta la especialista en organizaciones optimistas Belen Varela. Y, evidentemente, el ámbito laboral no es ninguna excepción, ya que en él pasamos buena parte de nuestra vida. Por eso varias universidades han creado equipos de investigación que se centran en averiguar qué nos hace disfrutar en el trabajo.

    Trabajos saludables

    Un referente en este sentido es el equipo Wont, dirigido por Marisa Salanova, en la Universidad Jaume I que combina la investigación y el desarrollo de novedosos protocolos para implementar intervenciones que ayuden a crear organizaciones “saludable y resilientes”. Belen Varela, que también es profesora de la Universidad de A Coruña, aclara que los estudios científicos sobre esta cuestión, más allá de centrarse en emociones y estados de ánimo, analizan sobre todo la forma de afrontar la vida en general de cada miembro de una organización.

    Y un trabajador feliz es “amable, sabe trabajar en equipo y antepone los intereses de los compañeros a los suyos”, describe Peiró. Mientras que la profesora Varela, añade: “El optimismo es una actitud con la que una persona es capaz de establecerse metas desafiantes y mantener la determinación de alcanzarlas; se refleja, por tanto, en conductas como la perseverancia, la vitalidad, la creatividad y una constante orientación al logro”, explica la especialista, que también colabora con Créetelo.

    “Conozco muchas empresas que trabajan muy bien la motivación”, asegura Varela. La autora del libro La Rebelión de las Moscas (Ediciones B) pone como ejemplo a Cyberclick Group, la mejor empresa para trabajar en España, según el prestigioso galardón Best Workplace España en su edición de 2014. La compañía, especializada en la optimización de campañas de marketing y publicidad digital, valora sobre todo la actitud personal y los valores del trabajador por encima del currículum.

    Empresas flexibles

    Un común denominador en muchas de estas corporaciones es la flexibilidad de horarios ya que el objetivo no es trabajar unas determinadas horas sino conseguir determinadas metas. Así es como funciona, por ejemplo, la mitad de la plantilla de Dinsa, que recientemente ha lanzado al mercado un escritorio virtual, Libework, desde el que acceder a aplicaciones y recursos de forma segura desde cualquier lugar. “Tenemos un puesto de trabajo móvil, más que un puesto fijo”, comenta el director de Desarrollo de la compañía, Manuel Albarrán.

    La empresa, fundada en 1977 y afincada en Madrid, decidió hace cinco años ser congruente con el tipo de productos que estaba vendiendo y ofrecer a perfiles administrativos, desarrolladores y directores de área la posibilidad de trabajar fuera de la oficina. Según Albarrán, esto ha tenido una repercusión positiva en la cuenta de resultados de la compañía y también en la calidad de vida de la plantilla ya que les ha permitido, asegura, conciliar mejor su vida familiar y laboral.

    El responsable de Créetelo considera que esta manera de trabajar es “recomendable”, y es más, considera que “los horarios rígidos están obsoletos”, con la excepción de determinados puestos, como cadenas de montaje. Y añade el ejecutivo de Dinsa: “¿Cuánto tiempo pierdes yendo al trabajo cada día? Sería más productivo dedicarlo a trabajar”, plantea Albarrán.

    Cómo crear buen ambiente

    Los especialistas consultados desgranan algunas claves para generar un clima laboral óptimo:

    - La confianza en los propios recursos para hacer frente a los desafíos, que se obtiene principalmente a través del conocimiento y el reconocimiento de las fortalezas y capacidades de cada persona y de la propia organización en su conjunto.

    - Definir horizontes claros que permitan a las personas identificarse y encontrar sentido al esfuerzo diario.

    - El buen empresario respeta a sus trabajadores, los escucha y los valora. Es jovial y amable.

    - Sonreír y saludar al equipo. Hay directivos que no se dan cuenta del estado de ánimo con el que entran a la empresa –no saludan ni sonríen-, lo que genera en algunas personas un clima de desasosiego.

    - Un jefe que cree buen ambiente debe aprender a felicitar, algo que no es habitual ya que se suelen resaltar más las cosas malhechas, e intentar solucionar los errores en equipo y no centrar la culpa en una sola persona.

    - Celebrar los hitos de un proyecto, también las metas intermedias, por ejemplo, yendo a la cafetería de la empresa e invitar a merendar al equipo, organizar una comida o simplemente dedicar diez minutos a comunicar el éxito y disfrutarlo en equipo.

    - Al corregir un error, el líder debe explicitar lo que quiere corregir, pero también cómo quiere que se haga porque muchas veces se suele señalar el error sin explicitar qué es lo que se espera del empleado.

    - Reforzar los comportamientos positivos e identificarlos correctamente. A menudo las empresas que intentan amplificar la iniciativa castigan el error sin darse cuenta de que equivocarse forma parte de ella.

    - El líder busca colaboradores, no a gente a quien le pueda mandar.

    Sin embargo, según los expertos, el positivismo laboral también es sensible a los factores ambientales y a los cambios en el estilo de dirección.

    Las trabas para la felicidad laboral

    Pero la mayoría de las empresas no están por la labor de generar un buen clima de trabajo. Belén Varela lo atribuye a “la creencia de que no está en sus manos, sino en la de los empleados” y al hecho de que “no son conscientes del impacto que tienen sus políticas, sus prácticas o sus estilos de dirección en el ambiente laboral”.

    Rafael Peiró considera que la pirámide de Maslow es extrapolable al mundo empresarial. En este sentido las necesidades fisiológicas de una empresa –el primer escalón de la pirámide- son las obligaciones dinerarias –como pagar sueldos, proveedores o el alquiler del local-. “Cuando están haciendo frente cada mes a esta necesidad no atienden otras que están en lo alto de la pirámide: las de reconocimiento, apoyo y motivación de la plantilla”.

    El principal error que impide que los trabajadores se sientan felices en sus puestos de trabajo es el estilo directivo. Según ha podido comprobar Varela a lo largo de su experiencia en el asesoramiento a organizaciones, aspectos como la falta de reconocimiento, la presión excesiva o, incluso, la dejadez o la sobreprotección pueden mermar el ánimo de cualquier persona.

    La especialista en organizaciones optimistas indica que muchos estudios han demostrado que el jefe es una de las principales causas de salida voluntaria de la empresa. Y es que a caso, plantea Varela, “¿seríamos capaces de aislarnos mentalmente de esa tiranía, para funcionar de manera óptima en nuestro trabajo?”.

    Sobrevivir al ‘trepa’

    Otra de las cosas que a menudo enrarece el ambiente laboral es la presencia del empleado que no duda en hacer la zancadilla a un compañero para desprestigiar su trabajo o colgarse las medallas de los logros del equipo. Los especialistas en organizaciones optimistas aconsejan alejarse de relaciones negativas o poner el foco en personas o cosas que muestren qué hacemos y qué somos capaces de hacer.

    Si bien todas las empresas son susceptibles de poder aplicar estos principios y técnicas, siempre puede haber una oveja negra en la plantilla, tal como recuerda la especialista en organizaciones positivas Belen Varela: “El optimismo no es una varita mágica, no podemos hacer desaparecer al trepa ni cualquier otra circunstancia adversa”. Pero de lo que algo están seguros los expertos es que con buena cara, el trabajo sale mucho mejor.

    07 de febrero del 2016. Ver publicación en lavanguardia aquí.


    Autor: Raquel Quelart

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  • Novedades
    inteligencia emocional humano
    La inteligencia emocional en el liderazgo
    hace 10 months 2 days
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    Los buenos líderes son aquellos que nunca pierden el control, que se enfrentan a sus retos dejando a un lado sus problemas personales y que confían plenamente en sí mismos. Los buenos líderes se reconocen también porque escuchan a los suyos y son comunicativos, y también porque se informan concienciudamente antes de tomar decisiones, valorando seriamente sus posible repercusiones. Así,la inteligencia emocional juega un papel fundamental en liderazgo.

    El liderazgo es una capacidad que todos deberíamos potenciar, porque seguramente, en alguna ocasión, tendremos la oportunidad de ponerla en práctica como empresarios, como padres, como maestros, como terapeutas, etc. Por lo tanto, es necesario que tengamos en cuenta las implicaciones que la inteligencia emocional tiene para jugar este papel para desarrollar las capacidades necesarias.

    ¿Qué es la Inteligencia Emocional?

    La inteligencia emocional (IE) es la capacidad de entender y manejar tus propias emociones y las de las personas que te rodean. Las personas con un alto grado de inteligencia emocional saben lo que sienten, lo que significan sus emociones y cómo estas emociones pueden afectar a otras personas.

    Para los líderes la inteligencia emocional es esencial para el éxito.Después de todo, ¿quién es más probable que tenga éxito, un líder que grita a su equipo cuando está bajo estrés, o un líder que controla y evalúa con calma la situación?

    Según Daniel Goleman, psicólogo estadounidense que ayudó a popularizar la IE, hay cinco elementos principales de la inteligencia emocional:

    – Conciencia de sí mismo.

    – La autorregulación.

    – Motivación.

    – Empatía.

    – Las habilidades sociales.

    Cuanto mayor sea la capacidad del líder para administrar cada una de estas áreas mayor será su inteligencia emocional.

     

    Inteligencia Emocional en Liderazgo

    #1 – Conciencia de sí mismo

    Si eres consciente de ti mismo y siempres sabes cómo se sientes sabrás cómo tus emociones y tus acciones pueden afectar a las personas que te rodean. Ser consciente de uno mismo cuando se está en una posición de liderazgo también significa tener una imagen clara de tus fortalezas y debilidades, y significa comportarse con humildad.

    ¿Cómo mejorar su conciencia de sí mismo?

    – Manteniendo un diario que ayuda a mejorar la auto-conciencia. Si empleas unos pocos minutos cada día para escribir tus pensamientos tendrás a un mayor grado de conciencia de ti mismo.

    – Reduciendo la velocidad en momentos ira u otras emociones fuertes para examinar por qué. No importa cuál sea la situación, siempre se puede elegir cómo reaccionar ante ella.

    #2- Autorregulación

    Los líderes que se autoregulan de forma eficaz no atacan verbalmente a otros, ni toman decisiones apresuradas o emocionales, ni consideran a las personas como estereotipos ni comprometan sus valores. La autorregulación es lo que ayuda a mantener el control.

    Este elemento de la inteligencia emocional, según Goleman, cubre también la flexibilidad y el compromiso de un líder con la responsabilidad personal.

    ¿Cómo se puede mejorar la capacidad para autorregularse?

    – Conoce tus valores dedicando algún tiempo a examinar tu "código ético". Si sabes lo que es más importante para ti no tendrás qie pensar dos veces cómo enfrentarte a una decisión moral.

    – Hazte responsable sin culpar a los demás cuando algo te salga mal. Admite tus errores y haz frente a las consecuencias, cualesquiera que sean.

    – Practica con calma situaciones difícil para saber reaccionar cuando tengas la oportunidad y para administrar tu emociones adecuadamente.

    #3 – Motivación

    Los líderes auto-motivados trabajar de forma constante hacia sus objetivos, y tienen estándares muy altos para la calidad de su trabajo.

    ¿Cómo puede mejorar su motivación?

    – Re-examina por qué haces lo que haces – Es fácil olvidar lo que realmente te gusta o el motivo que te empuja a hacer las cosas. Por lo tanto, toma algún tiempo para recordar por qué quieres hacer las cosas. Revisa y actualiza tus objetivos para que ten energía.

    – Conoce tu postura y por qué estás tan motivado

    – Sé optimista y busca lo bueno, independientemente de los problemas. La adopción de esta forma de pensar puede llevar práctica, pero merece la pena el esfuerzo. Cada vez que te enfrentas a un reto, o incluso un fallo, trata de encontrar al menos una cosa buena acerca de la situación.

    #4 – Empatía

    Para los líderes, tener empatía es fundamental para la gestión de un equipo y para la organización exitosa. Los líderes con empatía tienen la capacidad de ponerse en la situación de otra persona. Ayudan a que las personas de su grupo o equipo se desarrollen, desafían a otros que están actuando injustamente, dan una retroalimentación constructiva, y escuchan a los que lo necesitan.

    Si quieres ganar el respeto y la lealtad de los demás debes ser empático.

    ¿Cómo puede mejorar la empatía?

    – Ponte en el lugar de otra persona para ver su punto de vista.

    – Presta atención al lenguaje corporal a través el cual el otro dice, de forma inconsciente, cómo se siente.

    – Responde a los sentimientos del otro y abórdalos hablando con el otro sobre ello para que éste se sienta comprendido y se muestre más receptivo y dialogante.

    #5- Habilidades sociales

    Los líderes que dominan las habilidades sociales de la inteligencia emocional son grandes comunicadores. Son igual de abiertos a escuchar malas noticias como buenas noticias, y son expertos en conseguir apoyar a los suyos y que se sientan con una nueva misión o proyecto.

    Los líderes que tienen buenas habilidades sociales también son buenos en la gestión del cambio y en la resolución de conflictos.

    ¿Cómo se pueden pueden desarrollar las habilidades sociales?

    – Aprende a resolver conflictos.

    – Mejora las habilidades de comunicación.

    – Aprende a reconocer lo positivo que hacen otras personas.

    Conclusiones

    Para ser eficaces, los líderes deben tener una comprensión sólida de cómo sus emociones y cómo sus acciones afectan a las personas de su entorno. El mejor líder se relaciona y trabaja con los demás.

    Tomate tu tiempo para trabajar en la autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales.

    Trabajar en estas áreas te ayudará a sobresalir en el futuro y a manejar la situaciones en las que tenga que cumplir con tu papel de líder, ya sea en la familia, en el colegio o en tu entorno.

    14 de marzo del 2014. Ver publicación en lamenteesmaravillosa aquí.


    Autor: Eva Maria Rodríguez

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    haz valer tu trabajo humano
    Si quieres triunfar, haz valer tu trabajo
    hace 10 months 2 days
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    Si quieres progresar en una organización, no solo trabaja bien, sino haz valer lo que consigues, porque si tú no lo haces, puede que alguien lo haga por ti.

    Pones en marcha una iniciativa, confías que tu jefe se dé cuenta, pero no es así. Un compañero en una reunión de equipo lo comenta como si fuera una idea suya. Y tu jefe, que a veces parece que está en las nubes, le gusta, le pone a él como ejemplo ante el resto y tú te quedas con cara de póquer por lo ocurrido. ¿Situación atípica? En absoluto. Aceptemos que no es justo, que el jefe no ha hecho bien su trabajo y que el compañero se ha colgado una medalla que no le pertenece. De acuerdo, pero en lo que has de fijarte es en tu margen de maniobra: tú podías haberlo comentado antes.

    Muchas personas se resisten a hablar de sus éxitos por pudor, por humildad o porque consideran que es el jefe quien ha de saberlo. En un mundo ideal no sería necesario, pero las organizaciones no son perfectas y muchas veces no ascienden los mejores, sino los que mejor han sabido vender su trabajo. Y como siempre, podemos pelearnos por lo que debería ser o bien podemos aceptar la evidencia y actuar desde un punto de vista práctico. Y si quieres reconocimiento o desarrollar tu carrera profesional, vale la pena aprender a poner en valor lo que haces aunque te cueste. Veamos cómo.

    Hacer valer tu trabajo forma parte de tu responsabilidad

    A casi todo el mundo le gusta el reconocimiento. Algunos lo disimulan más y hay quien se le ve desde lejos. Sin embargo, lo que sí es común es que nos molesta que alguien se atribuya méritos que son nuestros. Por ello, en la agenda de tareas también necesitas incluir el dedicar tiempo para comentar lo que estás haciendo. Al fin y al cabo, vender es humano, como dice Daniel Pink, y de un modo u otro todos lo hacemos. Eso no significa colgarse todo el tiempo medallas, sino en reuniones con jefe o con otras áreas, habla de los proyectos, del posible esfuerzo que te está suponiendo o de lo que estás consiguiendo. No esperes que sea el jefe el que se siente y te lo valore desde el primer momento, porque puede que esté en otros temas o que sinceramente, no sea tan bueno en la gestión de personas.

    No olvides al equipo

    Cuando decimos hacer valer el trabajo no significa caer en el “yo, yo y solo yo”. Los grandes logros requieren colaboración y trabajo en equipo. Por ello, cuando hables de lo que estás consiguiendo, incluye y reconoce también a las personas que te están ayudando. Al igual que es poco recomendable pasar desapercibido, es preocupante no valorar a quienes colaboran contigo.

    Sé sincero y sin exageraciones

    Cuando se piensa en hablar de los méritos entra el pudor de qué dirán. Este miedo es, por cierto, muy latino. En la cultura estadounidense no se “cortan” en absoluto y son capaces de venderse a sí mismos en cualquier situación. Pero a nosotros nos cuesta. Por ello, has de encontrar tu estilo sin caer en exageraciones, que rechinarían en nuestra forma de ser. Tampoco hay que atribuirse méritos que no te corresponden. Habla con sinceridad y con humildad (en este contexto podemos decir que humildad no significa no hablar de los logros, sino no amplificarlos y no creérselo tampoco en exceso).

    Acepta los reconocimientos sin echar tierra sobre tu propio tejado

    Y por último, el pudor excesivo nos impide aceptar los reconocimientos, aunque sean muy deseados. Los comentarios del tipo “no, si no importa… no es nada… no vale la pena…” ocultan muchas veces una falsa modestia o un matiz cultural. Si te nacen, de acuerdo, no pasa nada, pero no te excedas. Por agradar al otro no caigas en la tentación de desmontar tu propio esfuerzo. Por ello, ante un reconocimiento, reconoce también a quien te ha ayudado y aguanta el tipo sin echar tierra sobre tu propio tejado.

    23 de enero del 2017. Ver publicación en elpais aquí.


    Autor: PILAR JERICÓ

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    fuerza de voluntad humano
    Fuerza de voluntad, la medida del éxito
    hace 10 months 2 days
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    El principal motivo por el que solemos flaquear cuando no conseguimos un objetivo es el de la fuerza de voluntad. Es la responsable de nuestros éxitos y en su defecto, de la mayoría de nuestros abandonos. La ausencia de fuerza de voluntad te deja en mal lugar, te deja como vago, poco disciplinado y perezoso.

    Para entrenar la fuerza de voluntad tenemos que asociar que, retrasar el impulso inmediato relacionado con el placer tiene que conllevar un premio, tiene que traerte algo positivo. Si no, ¿para qué tener fuerza de voluntad? Nuestro comportamiento se guía por contingencias, es decir, por lo que sigue a lo que hacemos. Si gritas, te castigan; si te conduces a más velocidad, te quitan puntos y pagas una multa; si estudias, sacas buenas notas. A todo lo que hacemos le sigue una respuesta. Es importante que nuestro cerebro aprenda la relación: espero, retraso, luego consigo premio.

    Cuando creamos esta asociación, también cambia la autoestima. La persona aprende que es paciente, con lo que deja de etiquetarse como impulsiva o sin fuerza de voluntad. Si crees que eres algo también aumentas la probabilidad de comportarte de esa manera.

    Consejos para fortaleces la fuerza de voluntad:

    1.Duerme y descansa

    Sabemos que la fuerza de voluntad se alimenta de descanso. Cuanto más agotado estás, más facilidad tendrás de caer en la impulsividad o en la dejadez. Es lógico, tu cuerpo trata de ahorrar recursos, estás agotado, es complicado salir a correr en estas condiciones o leer un buen libro. El cuerpo y lamente te piden sillón y juegos en la tableta, en lugar de ejercicio o lectura.

    Un estudio June J. Pilcher del departamento de psicología de la Universidad de Clemson Clemson, Estados Unidos, concluía que una persona con privación de sueño tiene menos autocontrol y es capaz de tener más conductas de riesgo. Como concluye el estudio, existe una relación entre los hábitos de sueño, las reservas energéticas de las personas y el autocontrol.

    2.Quita de tu campo de visión todo lo que te atrapa y a lo que te cuesta renunciar.

    El marketing lo tiene muy estudiado, tanto en supermercados, en escaparates, en los anuncios de los cines o en televisión. Te meten por los ojos deseos en los que ni siquiera habías caído, y de repente, te apetece todo lo que ves.

    Si tienes pensado leer más, deja lejos de ti la tablet y el móvil. Sus juegos, con sus colores, su música o las series de televisión, son más atractivas y fáciles que hacer el esfuerzo por concentrarte en la lectura.

    3.Póntelo fácil.

    Estamos cansados de escuchar que no vayamos a comprar con hambre porque esto aumenta la probabilidad de comprar alimentos ricos en hidratos de carbono o comida precocinada que pueda estar lista nada más llegar.

    Lo mismo tienes que hacer con la ropa del gimnasio. Mete la bolsa en el coche o deja alquilada una casilla en el gimnasio. Si después de trabajar te ves obligado a pasar por casa a por la bolsa, igual te quedas de la pereza que te da nada más llegar, “mañana iré”.

    Busca la facilidad en cada uno de tus objetivos.

    4.Las rutinas ayudan.

    El orden con el que hacemos las cosas nos lleva a realizar el siguiente paso sin pensar. Si la actividad que requiere fuerza de voluntad está ordenada dentro de una rutina, habrá menos probabilidad de dejar de hacerla. Esto incluye que tengas un horario y un momento, y que siempre sea así.

    Es más sencillo repetir algo cuando no tienes que pensar en ello y cuando haces lo mismo cada día a la misma hora. El cuerpo y la mente son de costumbres. Así que trata de coger una costumbre, una rutina con tu nuevo objetivo.

    5.La técnica condicional “si…, entonces”

    El profesor Kelly McGonigal comenta que la mayoría de los fracasos nos limitan por no tener un plan alternativo. Se trata de tener el fracaso bajo control:

    -Si no soy capaz de ir a correr a las siete de la mañana, entonces lo haré a las nueve de la noche.

    -Si termino picando lo que no debo, entonces haré una cena súper ligera.

    -Si no acabo hoy el artículo, entonces me pondré mañana antes de comer con él.

    Cada vez que fracasas aparece la desolación, la sensación de que eres un inútil, un incapaz y te criticas duramente. Pero no buscas soluciones. Tener una solución a tu falta de fuerza de voluntad hará que veas una alternativa.

    Sí tienes fuerza de voluntad, solo te falta entrenarla.

    07 de enero del 2017. Ver publicación en blogs.elpais aquí.


    Autor: Patricia Ramírez

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    un buen negociador humano
    Estas son las 10 características de un buen negociador
    hace 10 months 2 days
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    Las personas necesitamos relacionarnos con los demás para gozar de una buena salud mental y emocional, pues aprendemos y nos desarrollamos a través de otros individuos. Y claro, cuando tenemos que convivir con otros, muchas veces debemos ceder para que la convivencia sea plácida.

    Ser un buen negociador es una gran virtud y favorece positivamente las relaciones interpersonales. Esto no solo incluye las relaciones laborales, sino también las relaciones con nuestros amigos, nuestra familia y nuestra pareja, muchas veces tenemos que llegar a acuerdos informales.

    Es por eso que es necesario dominar una serie de habilidades que te permitan que estas negociaciones acaben en éxito. Pero, ¿cuáles son las habilidades más importantes?, ¿qué competencias negociadoras necesitas conocer? Presta atención a los siguientes consejos para convertirte en un buen negociador.

    1. Se empático

    La empatía es esencial para poder negociar con otros. Es imposible entender las necesidades y la manera de pensar de la otra parte si no somos capaces de ponernos en su piel, sin entender sus sentimientos. Posiblemente, ésta sea una de las necesidades más importantes a la hora de negociar y una gran cualidad que debemos desarrollar.

    2. No te lo tomes tan personal

    No te olvides que en una negociación cada uno va a intentar exponer sus puntos de vista y sus necesidades para lograr lo que quiere. Piénsalo, tú también lo haces. Así que no te lo tomes tan a pecho. Simplemente escucha y negocia.

    3. Escucha de forma activa

    A veces pensamos que estamos escuchando cuando en realidad no lo estamos haciendo. Oír no es lo mismo que escuchar. Cuando escuchamos a la otra persona dejamos que hable y no interrumpimos ni estamos pensando en lo que vamos a decir. Sino que nuestra atención está puesta en lo que el otro interlocutor dice tanto de manera verbal como no verbal.

    4. Mejora el autoconocimiento

    A veces, puede ocurrir que nos dejamos llevar por los impulsos y no somos conscientes de ello. Por eso, si vamos a negociar con otras personas y escucharles activamente, debemos prestar atención a nuestras emociones también.

    5. Regula tus emociones

    Y prestar atención a tus emociones te permite poder regularlas. En otras palabras, no hay que actuar de manera visceral y hay que intentar serenarse.

    El control y la regulación emocional son clave para cualquier negociación, porque, en ocasiones, si nos gusta algo y respondemos con una actitud negativa, podemos estar afectando a la buena marcha de la conversación y la negociación. Si ves que la conversación se está volviendo tensa, es mejor parar unos minutos y dejar que lo ánimos se apacigüen.

    6. Respeta a la otra persona

    Es importante no ofender a la otra parte de la negociación, pues, como he dicho antes, no hay que tomárselo como algo personal. Las personas se entienden hablando y buscando los puntos en común. No hay necesidad de llevarlo al terreno personal.

    7. Se asertivo

    Ser asertivo es otra de las grandes cualidades que podemos poseer para relacionarnos positivamente con los demás y, especialmente, cuando queremos negociar. La asertividad es una forma de relacionarse respetuosa y no invasiva, en la que muestras y expresas tu opinión sin menospreciar ni dejar de respetar a los demás.

    8. Ten autoconfianza

    Para poder defender tu postura con autoridad y respeto hacia los demás, es indispensable confiar en uno mismo. Si no confías en tí mismo, es fácil dar tu brazo a torcer antes de tiempo y es complicado que puedas regular tus emociones de manera que consigas terminar la negociación de la manera que quieres.

    9. Cede pero también gana

    Es importante que entiendas que en una negociación no siempre vas a lograr todo lo que te propongas y que, en algunos casos, vas a tener que ceder. Ahora bien, que tengas que ceder no significa que vayas a regalarlo todo. Si cedes, por lo menos recibe algo a cambio, aunque no sea todo lo que esperabas al inicio de la negociación.

    10. No estés a la defensiva

    Ahora ya sabes que debes escuchar las necesidades de la otra persona, que no te lo debes tomar como algo personal y que, a veces, vas a tener que ceder. Por eso, debes mostrar una actitud abierta y optimista, sin estar a la defensiva y sintiéndote ofendido a las primeras de cambio. Esto te ayudará a aliviar tensiones y a fomentar el diálogo.

    25 de enero del 2017. Ver publicación en weforum aquí.


    Autor: Bertrand Regader

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    Las cosas buenas les llegan a aquellos que saben esperar
    hace 1 year 1 month
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    Sin embargo, la paciencia es algo más que la espera, es la expectativa calmada, es una especie de pausa en nuestro anhelo. La paciencia no nos adormece, se impone a la angustia y nos despierta.

    La paciencia es amarga pero sus frutos son dulces

    Nos cuesta entenderlo pero la paciencia no es cargar y aguantar hasta no poder más y explotar. Ella es un arte, un arte que se hace responsable de liberarnos de las cargas emocionales innecesarias para mantener nuestro estado de paz.

    Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza

    Las filosofías orientales nos hablan del don de la paciencia como si fuese una fuerza que nuestra mente emplea para decirle al resto del cuerpo que todo llegará.

    Y es que las cosas más bellas del mundo requieren de paciencia para recubrirse de un halo de entusiasmo e ilusión. Un amor complicado, una persona casi inaccesible, una preparación física, una oposición; en definitiva, cualquier meta y cualquier logro que nos planteemos. 

    El que espera y no desespera encuentra lo inesperado

    Frecuentemente, creemos que la vida nos dice “No”, cuando en realidad solo nos está diciendo “espera”. Nos impacientamos y, como consecuencia, nuestro nerviosismo nos hace cometer errores.

    A veces sentimos que nos cansamos, que nuestros amigos, nuestra pareja o nuestras expectativas nos exasperan, que no llega nada de lo que pretendemos crear y que la vida no está hecha para nosotros.

    La paciencia, una reina destronada por la velocidad

    El secreto de la paciencia es recordar que el dolor es temporal y la recompensa es eterna.

    El que aguanta, gana. Sin embargo, a juzgar por el interés que le ponemos a cultivar y a trabajar este don, la paciencia es una reina destronada. Se nos enseña a ser los primeros en todo, a ganar a los que tenemos al lado, a correr… Y ya está.

    Si te tomas las cosas con paciencia, no vales, te dejan fuera de juego. Sin embargo, lo cierto es que cualquier éxito requiere tiempo y paciencia, y esos son los únicos instrumentos que nos garantizan alcanzar una destreza. 

    Trabajar la paciencia para conocerse a uno mismo

    Comprenderse a uno mismo requiere paciencia, tolerancia en el darse cuenta; el Yo es un libro de muchos capítulos que no puede leerse en un solo día. Sin embargo, cuando empieces a leerlo, debes leer cada palabra, cada frase y cada párrafo, porque en ellos hay indicios de la totalidad. El principio es en sí mismo el final. Si sabes leer, podrás encontrar la suprema sabiduría.

    Jiddu Krishnamurti

    Los grandes sabios son personas calmadas, pacientes y seguras de sí mismas. Eso nos da la pista de que ser pacientes nos ayudará a contemplar el mundo con mayor entendimiento y sensatez.

    Cuando no trabajamos en el don de la paciencia, nos comportamos de manera impulsiva e irreflexiva, creando o agravando nuestros problemas y dejando escapar multitud de oportunidades.

    En realidad, para cultivar tu paciencia necesitas más bien poco pero, sobre todo, son claves que están al alcance de tu mano. Te las comentamos brevemente…

    1. Respira

    Respirar profundamente siempre es un buen recurso, pues nos ayuda a reflexionar. Cuando nos tomamos unos segundos para respirar estamos, de alguna forma, ofreciendo una pausa a nuestro diálogo interno.

    2. Descubre por qué tienes tanta prisa

    Reflexiona sobre las razones que te están impacientando. Si exageras, reorganiza tus prioridades. Pensar sobre ello e incluso escribirlo te ayudará a calmarte.

    3. Identifica lo que habitualmente te genera impaciencia

    Pueden ser otras personas, situaciones estresantes o tú mismo. Sin embargo, el simple hecho de ser consciente de esto te ayudará a disminuir la ansiedad.

    4. ¿Tu paciencia es útil o está justificada?

    Responderte de manera sincera a esta pregunta fomentará la calma. Busca los patrones y considera sin miedo la posibilidad de dejar ir lo que no te está haciendo bien.

    5. Tómate tu tiempo y espera lo inesperado

    Tienes que entender que podemos hacer miles de planes pero las cosas no siempre salen como lo deseamos. Acepta que la vida gira y nos da cientos de vueltas hasta acabar donde deseamos. Sé realista en tus expectativas y comprende a los demás.

    6. No tengas miedo de cambiar y no te olvides de ensayar

    La práctica hace al maestro. Desarrollar la paciencia implica dejar atrás malos hábitos con los que llevamos conviviendo mucho tiempo. Así que, como cualquier aprendizaje, cultivar este don requiere templanza.


    Autor: Raquel Aldana

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    La motivación es la clave para la mejorar
    hace 1 year 1 month
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    La motivación es la clave para entender por qué los seres humanos nos mantenemos tenaces persiguiendo ciertos logros que no dan ningún fruto a corto plazo. Es la condición necesaria para llegar a lograr nuestras metas, para mejorarnos. Pero, ¿cómo conseguir motivarnos? La motivación es, en síntesis, lo que hace que un individuo actúe y se comporte de una determinada manera. Es un término genérico que se aplica a una amplia serie de impulsos, deseos, necesidades y anhelos. 

    La mayoría de autores suelen distinguir entre dos tipos principales de motivación: la intrínseca y la extrínseca. La conducta intrínsecamente motivada tiene como objetivo el interés personal en realizarla.

    La motivación extrínseca otorga un papel preponderante a aquellos motivadores de la conducta que provienen del exterior y que no habitualmente no son correlativos de manera natural a la conducta que premian. Por lo tanto, la motivación intrínseca es la que nos guía. Además, en este tipo de motivación, la recompensa es inmanente a la propia acción, al propio disfrute de la misma.

    En la sociedad occidental actual vivimos en un constante devenir de circunstancias externas que, muchas veces, nos sumergen en la inercia. El camino de la inercia nos hace dejar llevarnos por las circunstancias y así acabamos actuando de una manera deshumanizada. Vivir sin motivación nos hace entrar en un mundo que nos vuelve mecánicos y donde nos olvidamos de nosotros mismos y de nuestras verdaderas motivaciones.

     

    La inspiración proviene de los demás, pero la motivación es nuestra.

    ¿Qué es lo que nos motiva?

    Pensemos: qué nos lleva a actuar de una manera u otra y cuáles son los verdaderos motivos que nos encaminan a la dirección que tomamos. Conocer cuáles son los motivos que nos guían nos servirá para conocer realmente qué es lo que nos lleva a tomar ciertas decisiones o por qué nos decantamos por una elección y no por otra.

    A veces actuamos de manera equivocada o nos arrepentimos de nuestras acciones por no reflexionar sobre cuáles son las verdaderas motivaciones que impulsan nuestras decisiones. Conocer nuestras motivaciones es conocernos como personas, es el camino hacia el autoconocimiento y hacia la mejora de uno mismo.

    Elegir vivir motivados es elegir una existencia más satisfactoria. La motivación es lo que nos impulsa y nos mantiene luchando por nuestros sueños, a pesar de todo lo que debemos enfrentar para hacerlos realidad.

    Evidentemente no siempre se puede estar igual de motivado y pocos caminos hay que estén completamente bañados por pétalos de rosa, pero en la motivación está la clave de por qué hay personas que logran todo lo que se proponen mientras que otras se resignan a vivir la vida que tienen, a pesar de que no se sienten satisfechos con ella.

    “La religión de todos los hombres debería ser creer en sí mismos”

    -Krishnamurti-

    Podemos aprender de cómo se motivan los deportistas

    La motivación en la actividad deportiva es un factor determinante para la buena práctica de la actividad física y para el logro de objetivos en el deporte de competición. Los procesos intelectuales, fisiológicos y psicológicos que deciden, activan y dirigen nuestro comportamiento en la actividad física son parecidos en su esqueleto a los que funcionan con otro tipo de actividades.

    Todos somos competitivos por naturaleza aunque algunos más que otros. En este caso la labor del psicólogo es sacar ventaja de este rasgo de la naturaleza humana y alimentarlo. Este proceso ayuda a mantener la motivación a corto plazo, por lo tanto, hay que combinarlo con estrategias que mantengan la motivación en el tiempo.

    Una forma contrastada científicamente para mantener la motivación durante periodos largos es la visualización. Diariamente, al menos durante 5-10 minutos, es bueno visualizar el procedimiento y los resultados deseados para que nuestra mente pueda tener preparados ciertos automatismos de la tarea hacia la que nos enfocamos.

    Esto es muy útil tanto para la actividad física como para cualquier otro objetivo, especialmente cuando hablamos de tareas novedosas o que hace tiempo que no enfrentamos. Por otro lado, la visualización en una forma de entrenar la focalización de la atención.

    En términos generales, para motivar a una persona -igual que a un deportista– para que mejore su rendimiento, hay que evaluar su esfuerzo y las experiencias previas acumuladas. Hay muchos deportistas que sin saberlo se motivan para un bajo rendimiento o inferior al que por sus posibilidades podría desarrollar.

    Estos resultados a menudo generan rabia y tristeza porque suponen estropear un trabajo previo duro, constante y bien realzado. Un esfuerzo que se puede ir al trate por una falta de motivación, pero también por un exceso de la misma. Así, de una forma u otra la motivación es un factor relevante en el resultado final y su control puede inclinar la balanza a nuestro favor o en contra.


    Autor: Fátima Servián Franco

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    La asertividad: Hablando de corazón a corazón
    hace 1 year 1 month
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    Con permiso de una paciente os cuento esta pequeña historia, que ella misma escribió dentro de sus tareas terapéuticas, en uno de sus registros. Ya habíamos hablado largo y tendido sobre la asertividad y fue entonces cuando le pedí un ejercicio real y su posterior reflexión escrita, y esto es lo que sucedió y me relató, espero que lo disfrutéis tanto cómo yo: 

    “Hace un tiempo caminando por la calle me tropecé con una antigua amiga del colegio y este fue un nuevo inicio para retomar nuestra vieja amistad…aunque hacía muchos años que nos conocíamos, en realidad éramos dos desconocidas unidas por los recuerdos, retomamos un camino juntas con ilusión y mucha esperanza. 

    Pero pronto hicieron su aparición los “peros”, basados en las distintas formas que teníamos de vivenciar lo que era una amistad, mi amiga Lucía, por ejemplo, me llamaba más de lo que a mi me gustaba, cuando hablábamos era habitual la frase de “Dichosos los oídos que te escuchan”, ella llamaba, y llamaba y yo empecé a rehuir sus llamadas…..a mentir… poner excusas… Empezó poco a poco a ser una molestia que me hacía sentir mal, incómoda… 

    A la vez cuando estaba con ella y se pasaba el primer momento de recriminaciones “Dichosos los ojos que te ven, estás desaparecida…”, me sentía bien, los encuentros con ella eran agradables, sus palabras, su mirada, su contacto… me sentía querida, abrazada., mi corazón hablaba con su corazón. 

    Ahora tengo que decir, mirando hacia atrás y analizando lo sucedido, que tuvo paciencia y mucha tenacidad y creo que sólo gracias a ella seguimos con una gran, gran amistad…. cada vez más intensa y cercana… y fue entonces que gracias a esa perseverancia, tomé una decisión… 

    Quería contarla cómo me sentía, qué pensaba cuando me llamaba una y otra vez, quería expresarla el rechazo que me producían esas frases de “Dichosos los ojos que te ven”, “Vaya, por fin hablo contigo”, le comenté mi necesidad de espacio, de distancia, le pedí que esperara mis llamadas y que me recibiera cuando las hiciera sin ningún tipo de reproche… y lo hice suavemente, con tiempo, eligiendo cuidadosamente mis palabras, a solas, estando muy atenta a sus reacciones, la hablé desde mi corazón para llegar a su corazón… 

    Yo temía que se enfadara, se sintiera ofendida y dañada, y pensara cosas como: “Vaya, y encima que he sido yo la que se ha preocupado de llamar, de estar ahí, bueno, pues si tanto le molesta, que le den morcilla, tal día hizo un año….” . Pero no fue así, su reacción fue de lo mas increíble, prestó atención a mis palabras, escuchó mi sentir y esperó mis llamadas, mantuvo las distancias, empezó a respetar mi espacio y lo más curioso es que yo entonces, poco a poco me fui acercando más y más… ahora creo que hemos llegado a un punto medio, en este momento sé que lo que hemos hecho ambas es ser asertivas…. 

    Cuando yo me expresé y le conté cómo me sentía, cuando le dije lo que pensaba y quería, y lo hice cuidándola, fui asertiva… y ella cuando escuchó y respetó también fue asertiva, porque para que se cumplan los requisitos de la asertividad se tienen que dar las dos partes: 

    1.- El que expresa y… 

    2.-El que recibe…

     La asertividad, es decir al otro lo que pensamos y sentimos, pero desde el cuidado a sus emociones, desde un “ganar/ganar”, te digo lo que quiero y necesito de ti, cuidándote, para ello es bueno utilizar los denominados Mensajes Yo

    1.- Empezamos describiendo la situación: lo que nos molesta, lo que queremos cambiar, describiéndolo con hechos, no opiniones. Las opiniones son discutibles, los hechos no.

    2.- Después, describo mis emociones: lo que siento cuando sucede aquello que deseo que cambie. 

    3.- Solicito una petición de cambio de conducta por parte del otro, no es una exigencia, advertencia o amenaza solapada…es una petición sincera. 

    4.- Doy las gracias por haber sido escuchada, comunico la aceptación de cualquier opinión y sentir, por lo dicho y paso a escuchar atentamente sin juzgar. 

    5.- Acepto la decisión del otro sea cual sea 

    6.- En todo el encuentro cuido la coherencia entre lenguaje, cuerpo y emoción. 

    7.- Si es posible establecemos compromisos de cambio mutuos. 

    Y ese, es el proceso tan simple y tan cuidadoso de la asertividad.

    Pero realmente sigo pensando que lo que pasó es que sencillamente hablamos de corazón a corazón. 


    Autor: Ángela Bartolomé García

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    5 maneras de mejorar la confianza en nosotros mismos
    hace 1 year 1 month
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    La confianza en uno mismo no es una cualidad que despierta un día porque sí y por sí misma, sino que se construye con el tiempo y requiere trabajo. Los sentimientos de indignidad, las humillaciones o los miedos a los que todos, unos más y otros menos, nos vemos sometidos desde la infancia no nos lo ponen fácil. Pero nunca es tarde para empezar a construir, aunque haya que poner la primera piedra. 

    La clave para mejorar la confianza en uno mismo es saber que no es algo que se pueda aprender, como un conjunto de reglas, sino que se construye de un estado mental. Este estado mental pasa por pensar en positivo, practicar, formarse, conocerse y hablar con los demás, entre otras cosas. 

    “Una vez que creemos en nosotros mismos, podemos correr el riesgo de tener curiosidad, asombro, alegría espontánea, o cualquier experiencia que revela el espíritu humano”

    -E.E. Cummings-

    Cree en ti como un ser original

    Compararnos con los demás solo lleva a la erosión de la confianza en uno mismo. En el fondo, es absurdo compararse, porque cada uno somos de una manera. En vez de perder el tiempo en compararte con otros y compadecerte, empléalo en explotar tus facultades, en desarrollar tus habilidades y en cumplir con tus propósitos. 

    No eres igual que los demás. No necesitas serlo. Con lo que tienes es suficiente, tiene que ser suficiente, porque es lo que tienes. Lamentarte por no ser de otra manera solo menoscabará tu autoestima. En vez de eso, busca dentro de ti tus fortalezas. Las tienes, pero no las has explorado porque has pasado demasiado tiempo lamentándote. 

    Recuerda quién eres, lo que has pasado y lo que te hace especial. Al conocer a tu verdadero yo, la persona que está debajo de la fachada renacerá. 

    “Recuerda que donde este tu corazón, allí encontrarás tu tesoro”

    -Paulo Coelho-

    Deja atrás el dolor del pasado

    El pasado, ¿pasado está? No siempre. El pasado solo queda atrás cuando eres capaz de perdonar y perdonarte, cuando eres capaz de aprovechar las experiencias dolorosas para aprender y para hacerte fuerte. Las experiencias dolorosas del pasado son las que te han convertido en quien eres hoy. Siéntete orgulloso de tus cicatrices, porque son tu fuerza. 

    A veces la carga de recuerdos y traiciones pasadas pesa sobre nosotros y los efectos de los errores cometidos nos hacen sentir culpables. En vez de arrastrar todo este dolor, elige perdonar y dejar atrás a todo estos. Mira hacia delante, vive el presente y céntrate en tu siguiente punto de destino. 

    Todo lo que te ha pasado son las lecciones que debes poner en la base para tu crecimiento, para crear un nuevo nivel de pensamiento y ser más fuerte y más maduro. No cargues con ellos, úsalo para crecer, para apoyarte. 

    Vence el miedo a salir de tu zona de confort

    Salir de la zona de confort es algo arriesgado y, por lo tanto, puede dar miedo. Pero es ahí fuera donde ampliarás tus horizontes y donde descubrirás un mundo lleno de posibilidades que desconocías hasta ahora. Pero tienes que salir para verlo. 

    Dar este primer paso, aunque sea pequeño, te ayudará a conocerte mejor, a explorar tus verdaderas capacidades y a superar la primera y verdadera barrera: tú mismo. Tus límites están donde tu los pones. 

    Solo se puede ganar confianza en uno mismo haciendo lo que más se teme. Cuando te enfrentas a esos miedos te das cuenta de que tus temores no son más que un producto traicionero de tu mente. Y cuando lo haces te sientes poderoso, con capacidad para hacer mucho más. 

    “Ganas fuerza, coraje y confianza en cada experiencia en la que realmente te paras a mirar al miedo en la cara”

    -Eleanor Roosevelt-

    Tú eres mucho más que tu pasado o tus títulos

    Quién eres no viene definido por tu pasado, por tu apellido o por tus títulos. Puede que eso le importe a muchos de los que están a tu alrededor, pero tú eres mucho más que eso. Tú no te defines por eso. Forma parte de ti, por supuesto, pero hay muchas más cosas que completan tu verdadero yo. 

    Para aumentar la confianza en ti mismo tienes que reconocerte, encontrarte y decidir apostar por ti. Descubrirte provocará en ti una profunda transformación. Empezarás a actuar de otra manera, más consciente y más enfocada. 

    Ese conocimiento te permitirá también encontrar tus vulnerabilidades. Enfrenta tus debilidades con amor para darles un sentido, que no es otro que mostrarte el camino para mejorar y crecer. 

    Vive la vida bajo tus propios valores

    Tu espíritu muere lentamente cuando vives contradiciendo tus propios valores. Tu vida es tuya y, por lo tanto, eres responsable de ella. Si te dejas llevar por lo que te marcan desde fuera y no eres fiel a ti mismo dejas de ser libre, te sometes y pierdes la confianza, puesto que te dejas llevar. 

    Si estás en una situación o en una relación que no te gusta, recuerda que eso no es más que el resultado de tus decisiones. Recuerda también que estas preparado para elegir un camino mejor por ti mismo, aunque pueda parecer imposible de romper el patrón. 

    Pero si replanteas la situación y la filtras a través de tus valores, verás cómo tu confianza florece como resultado de tu tenacidad y fuerza mental. Tus valores son mucho más fuertes que las imposiciones externas y que las convenciones sociales. Si nadie vive por ti, nadie puede decidir por ti. Por lo tanto, repasa tus valores y encuéntrate a ti mismo. 

    La confianza en sí crece cuando dirigimos nuestra propia vida, cuando somos los conductores en lugar de los pasajeros. Tomar decisiones sobre la base de lo que es correcto para ti te ayudará a superar las dificultades inevitables. Esto también hará crecer tu confianza en ti mismo. 

    “Porque uno cree en si mismo, intenta convencer a los demás. Porque uno esta contento consigo mismo, no necesita la aprobación de otros. Porque uno se acepta a si mismo, el mundo entero le acepta”

    -Lao Tzu- 


    Autor: Eva María Rodríguz

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    7 principios científicos para ser feliz con lo que haces
    hace 1 year 2 months
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    Aristóteles dijo una vez: “La felicidad es el significado y el propósito de la vida, el objetivo absoluto y el fin de la existencia humana”.

    Desafortunadamente, muchas personas no son felices. Según datos del INEGI cerca del 50% de todos los hombres y las mujeres en nuestro país no se califican como felices. Adicionalmente, y según el Informe Mundial sobre Felicidad, México ha descendido en el último año del lugar 14 al 21 de entre los 156 países considerados. Hoy día, por ejemplo, hay 600% más personas deprimidas de lo que había en los años 60, y la edad promedio del primer episodio de depresión ha bajado de 29.5 a 14.5 años de edad.

    Esta epidemia de infelicidad probablemente tiene mucho que ver con los tiempos tan complejos en los que vivimos. Actualmente estamos expuestos a presiones y expectativas que simplemente no existían cuando nuestros padres estaban en la flor de la vida. Hoy, a diferencia de ayer, no es suficiente para muchos ejercer una labor con orgullo y empeño, tener relaciones personales y familiares saludables, y buscar cada día ser una buena persona. Las exigencias culturalmente aceptadas y autoimpuestas demandan que seamos más guapos, inteligentes, ricos, carismáticos (ponle el adjetivo que quieras) para ser felices.

    Negativismo vs. positivismo

    Esta crisis de infelicidad seguramente tiene también que ver con el escepticismo tan grande que prevalece en nuestra sociedad acerca de la felicidad personal y el positivismo en general. No es extraño ser catalogado de poco realista y hasta ingenuo si uno se enfoca en lo positivo, en lugar de en lo negativo, en ser feliz, en lugar de quejarse. En cualquier ámbito, ya sea político, económico, profesional o personal, uno es tachado de ignorante si se atreve a hablar de aquello que sí va bien y de ver las cosas desde un enfoque apreciativo. Y no es que uno sea tonto y no se de cuenta de la magnitud de los problemas y dificultades que existen, pero ¿será que enfocarse en lo negativo es el acceso a resolverlo y obtener lo que queremos? Yo pienso que no, puesto que si fuese así entonces los problemas que nos acosan estarían disminuyendo y muchas más personas serían felices.

    Tengo que aceptar que yo mismo caí en esta trampa autodenominada negativismo realista. Durante gran parte de mi vida pensé que el acceso a lograr mis metas de vida era ser implacable, conmigo y con los demás. Por ende, durante muchos años fui extremadamente crítico, puesto que pensaba que ello me llevaría a lograr el éxito y, por ende, la felicidad. No fue así.

    La propuesta alterna, la cual descubrí después de varios traspiés, y hoy validada ampliamente por múltiples ciencias y disciplinas serias, tales como la ciencia de la felicidad, la psicología positiva, la indagación apreciativa, el desarrollo organizacional positivo y hasta la neurología, es que nuestra actitud, enfoque, pensamientos, conversaciones e interacciones construyen la realidad que vivimos y que aquello que percibimos, bueno o malo, está íntimamente ligado con nosotros. Así las cosas, y dicho simplemente, un enfoque en lo negativo, genera negatividad; un enfoque en lo positivo, genera positividad.

    A continuación, enlistamos siete principios para ser feliz.

    1. Entre estímulo y respuesta

    Viktor Frankl, el famoso neurólogo y psiquiatra austriaco creador de la logoterapia, quien sobrevivió tratos inhumanos a manos de los Nazis en campos de concentración, nos dice:“Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En este espacio se encuentra nuestro poder de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta están nuestro crecimiento y nuestra libertad”.

    Frankl nos recuerda que en cualquier situación siempre tenemos la posibilidad de elegir nuestra respuesta. La situación puede no gustarnos, pero tenemos el poder de no permitir que ello nos desmoralice o, peor aún, nos acabe, y de elegir una respuesta que nos haga crecer, ser libres y felices.

    2. Tus palabras son tu destino

    Las conversaciones que tenemos, con los demás y con nosotros mismos, tienen un impacto inmenso, tanto así que hoy día la ciencia puede detectar cambios neuronales y en la materia a partir de las palabras que emitimos. Para ser feliz es necesario detectar todas esas conversaciones negativas que tenemos y pararlas, sustituyéndolas por conversaciones que promuevan nuestra felicidad en lugar de nuestra miseria.

    3. Actúa como si ya fueras feliz

    El cerebro humano no distingue la diferencia entre una circunstancia real o ficticia. Es por ello, por ejemplo, que podemos preocuparnos inmensamente, al punto de enfermarnos, ante el miedo de hacer el ridículo o de quedarnos pobres, solos o desamparados, aunque ello solo sea una posibilidad muy poco probable. Utiliza esta característica del cerebro para tu bien, actuando como si ya fueras feliz. Sonreír, reír, respirar, alzar la cabeza, adoptar una postura erguida, hacer ejercicio, salir con amigos, cantar, bailar y tomar acción son todas cosas que podemos hacer para desencadenar una serie de procesos neurológicos y psicológicos que nos harán sentir bien, independientemente de las supuestas circunstancias.

    4. Agradece lo que tienes y se generoso con los demás

    Dicen que una persona rica no es aquella que tiene más, sino aquella que está satisfecha con lo que tiene y lo comparte con otros. Para ser feliz, dejemos de enlistar todo aquello que no tenemos y queremos y aferrarnos a lo poco que sí poseemos. Intenta todos los días el ejercicio de despertarte y dormirte enlistando todas las cosas por las cuales estás agradecido, y haz uno o varios actos de generosidad al día. Quizá te suene tonto, pero te prometo que si lo haces te sentirás más feliz.

    5. El animal social

    El ser humano, ya sea extrovertido o introvertido, es por naturaleza un animal social. Cuando estamos enojados, tristes o deprimidos, muchas veces cometemos el error de aislarnos. La ciencia de la psicología positiva ha demostrado que el contacto humano conduce a sentimientos de felicidad y satisfacción. Cuando te sientas cabizbajo, resiste la tentación a estar solo y acércate a otras personas.

    6. Dime con quién te juntas y te diré quién eres

    Ahora, no recurras a cualquier persona. Tu círculo social tiene un inmenso impacto sobre ti, por lo que querrás ser cuidadoso de acercarte y juntarte con personas que por su forma de ser te motiven en lugar de que te depriman. Estar con alguien que concuerda contigo lo mal que están las cosas puede darte un cierto alivio temporal, pero a la larga cimenta tu perspectiva negativa.

    7. El éxito no causa felicidad

    En esta columna y con consejos como agradece lo que tienes, no pretendo recomendar que dejemos de buscar obtener los éxitos que deseamos, sino que cuestionemos la manera en la que lo hacemos o el orden de los factores. Pensamos erróneamente que el éxito causa felicidad; que si solo obtenemos el trabajo deseado, el aumento de salario, el coche que tanto anhelamos o la atención de aquella persona que nos gusta, entonces seremos felices. Uno de los hallazgos más sorprendentes de la ciencia de la felicidad es que ello funciona al revés: éxito no causa felicidad; es la felicidad la que causa el éxito.


    Autor: Eduardo Lan

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    Seis habilidades que lleva tiempo dominar pero cuyos beneficios son para toda la vida
    hace 1 year 2 months
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    El tiempo, ¿es su amigo o enemigo? ¿Corre tras él como un hámster en la rueda o lo usa para llevar una vida más equilibrada?

    En vísperas del TEDWomen 2016, donde el "tiempo" es el tema central del año, entrevistamos a varios oradores del TEDxCapeTown anterior, como escritores, abogados y psicólogos, para saber qué les enseñaron las generaciones pasadas y las más jóvenes acerca del tiempo. También les consultamos cuáles de las habilidades que tienen actualmente les llevó un tiempo considerablemente largo adquirir.

    Contrario a lo que se podría esperar, sus prioridades no estaban relacionadas con cómo ser más productivos durante el día sino con desacelerarse, encauzar la amabilidad y ser curiosos, cualidades que contribuyen a un enfoque más holístico del mundo.

    Entonces, ¿cuáles son los principales consejos de estos especialistas para que nuestra carrera sea más significativa?

    1. Dedicar tiempo al cuidado propio

    En la actualidad, el éxito de nuestra carrera generalmente está relacionado con la cantidad de horas que se pueden destinar a alcanzar los objetivos. El autor Malcolm Gladwell popularizó la idea de que para convertirnos en un experto de primera clase en nuestro campo, necesitamos 10 000 horas de práctica. Pero, en la persecución de nuestros sueños, comúnmente descuidamos otras áreas de nuestras vidas.

    Kgomotso Mokoena, fundadora de SpreadLuv -una ONG que ofrece orientación vocacional a jóvenes sudafricanos- sostiene que si bien la orientación práctica es maravillosa, resulta casi inútil sin guía espiritual, mental y emocional.

    Ella considera que debemos prestar más atención al bienestar psicológico y emocional de otras personas y, que lejos de ser un problema “menor”, es la base de muchos desafíos modernos. Al aprender a tomar el dolor con seriedad y generar tiempo para el cuidado propio, podemos sentirnos más saludables y ser más resilientes, tanto en el trabajo como en nuestro hogar.

    2. Dejar de apresurarse

    Una de las mejores habilidades que podemos aprender de las generaciones pasadas es ser amables con nosotros mismos. Athambile Masola, una maestra de secundaria, explica que cuando observa a personas de mayor edad e interactúa con ellas, le viene a la mente que presionarnos en exceso para alcanzar hitos autoimpuestos es de poca ayuda.

    Según la investigación de Pew, las mujeres generalmente se sienten más presionadas que los hombres y son las madres trabajadoras las más afectadas: el 40 % de ellas informa sentirse siempre con prisa.

    En relación con esto, podemos elegir organizar nuestras vidas de forma que podamos demostrar cuáles son las cosas que tienen valor. Rethabile Mashale Sonibare, trabajadora social y fundadora de Thope Foundation, explica que contamos con la misma cantidad de tiempo en un día y que, por lo tanto, la manera en que decidimos usarlo “determina el nivel de éxito que tenemos en alcanzar los objetivos”. Sugiere distribuir el tiempo entre el autodesarrollo, dedicar tiempo a la familia y los amigos, y sumergirse en el trabajo que cumpla con nuestro propósito.

    3. Dar nuestra opinión, expresarnos

    Existe una tendencia, particularmente entre las mujeres, de creer que si uno trabaja arduamente y por bastante tiempo, será lo suficientemente reconocido y recompensado. Genna Gardini, escritora y educadora, pasó muchos años tratando de ser invisible para “producir en silencio un trabajo interesante que sorprendiera a las personas”. Sin embargo tras reflexionar, comprendió que así solo era invisible para sí misma. Es por eso que ella insiste en que: “Si necesitamos hablar, hablemos”. Tengamos la audacia y el coraje para compartir nuestro trabajo y nuestras ideas para beneficio de los demás, ya sea a través de la provocación, la crítica o el elogio.

    4. Ser curioso

    Los jóvenes del mundo están reconstruyendo los sistemas a los que nos hemos aferrado durante décadas. Movimientos como la Primavera Árabe, y los más recientes esfuerzos de descolonización en Sudáfrica, son liderados por generaciones más jóvenes que exigen las libertades y los derechos que les han prometido. Gardini reflexiona sobre cuánto ha aprendido de sus estudiantes. Al verlos insistir en la educación y tratar de resolver conceptos difíciles, se siente fortalecida por estos jóvenes que creen tener todo el derecho de cuestionar sistemas injustos.

    La diseñadora de moda Valerie Amani, por su parte, atribuye su sentido de curiosidad a las tantas preguntas que le hacen sus sobrinas. Explica: “Cuando era adolescente, consideraba que eso era sumamente irritante porque no comprendía por qué querían saber tanto. Mirando hacia atrás, me doy cuenta de la importancia de ser curioso, estar alerta y no solo hacer preguntas, sino hacer preguntas hasta obtener una respuesta real”.

    5. Ser amable y justo

    En un mundo donde la discriminación, la injusticia y el dolor son parte de nuestra vida cotidiana, la demanda de amabilidad es constante. Jos Dirkx, experta en comunicaciones y difusión, fundadora de Girls and Football SA, considera que encauzar la amabilidad y el poder es una de las mejores habilidades que se pueden aprender y que hay solo unos cuantos líderes que pueden hacer ambas cosas.

    Al ejercer el poder con amabilidad, fomentamos el respeto y la tolerancia. La psicóloga clínica Nicky Abdinor sostiene: “Si observamos cualquier buen trabajo en nuestra comunidad, siempre está relacionado con una historia personal en la que comprendimos una necesidad, pudimos identificarnos con un problema y nos sentimos lo suficientemente fortalecidos como para creer que nuestra contribución (sin importar qué tan pequeña fuera) podía hacer una diferencia”.

    6. No tratar el sufrimiento como a un enemigo

    Tendemos a creer que hay una forma rápida de reparar la mayoría de las cosas, pero la artista Jennifer Lovemore-Reed, otra oradora de TEDx, cree que el sufrimiento no es el enemigo. En su opinión, estar cómodos no es la manera real de vivir y la cultura de la gratificación instantánea y el materialismo en el que es tan fácil caer, en el hogar y en el trabajo, pueden hacer que nos desmotivemos y deprimamos.

     

    De manera similar, los errores no son algo que se deban evitar. Mokoena reflexiona sobre cómo crecemos creyendo que los adultos, y en especial nuestros padres, nunca cometen errores ni pueden hacer algo mal. Esto nos hace sentir miedo de equivocarnos nosotros mismos. Debemos tener la valentía de fracasar y para ello necesitamos dominar las habilidades de la experimentación y la exploración.


    Autor: Lauren Uppink

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    'Guerra y paz' en las organizaciones
    hace 1 year 2 months
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    La vida laboral da tantos problemas que la empresa parece hoy un campo de batalla. Los expertos en comportamiento organizacional señalan que la mayoría de estos rifirrafes profesionales se deben a la dificultad que supone relacionarse con otras personas en un contexto marcado por "el poder, la hipervelocidad y el cansancio". La resolución de estos "conflictos relacionales", que poco a poco envenenan el ambiente laboral, pasa porque "cada persona aprenda a estar en paz consigo misma". Y concluyen: "Ésa es la finalidad del desarrollo personal, un proceso encaminado a conocer y comprender cómo funciona nuestro ego, la causa última de todo el sufrimiento humano”. 

    El mayor obstáculo para resolver cualquier conflicto es negar su existencia. Y es que mirar hacia otro lado no hace que desaparezca, sino todo lo contrario: "Con el tiempo, los conflictos van creciendo y cobrando fuerza hasta que llegan a convertirse en una seria amenaza para la supervivencia de las organizaciones", advierte el abogado y mediador Josep Redorta, experto internacional en la gestión de conflictos empresariales. 

    Sin embargo, obviar esta realidad es precisamente lo que está ocurriendo en ocho de cada diez entornos laborales, "en donde los profesionales terminan por levantar muros emocionales, lo que impide abrir puentes hacia el diálogo", sostiene Redorta, autor de numerosos libros sobre el tema, entre los que destacan Entender el conflicto (Paidós).

    "El conflicto es la antesala del cambio, el cual, a su vez, precede a la evolución de cualquier empresa", afirma este experto. "Se trata de un indicador que muestra que algo o alguien está obstruyendo el perfecto funcionamiento de la organización, lo que afecta muy negativamente a su productividad y, por ende, a su cuenta final de resultados". Lo cierto es que la gestión de conflictos es un campo emergente. Prueba de ello es la reciente aparición del Postgrado en Negociación, Mediación y Gestión del Conflicto en el Ámbito Laboral, impulsado por el Instituto de Formación Continua (IL3) de la Universidad de Barcelona.

    Según Redorta, "uno de los principales conflictos laborales está relacionado con el abuso de poder de algunos líderes, que no distinguen entre mandar y dirigir, lo que les lleva a dominar y controlar de forma agresiva a sus colaboradores, creyendo equivocadamente que así preservarán su posición de mando". En el fondo, añade, "estos jefes carecen de empatía y suelen sentirse aislados emocionalmente". Para Redorta, "acudir a un coach suele ser la mejor manera de encarar este problema".

    Otro conflicto muy presente es "la falta de comunicación entre departamentos", apunta este experto. "En muchos casos, el problema se encuentra en la falta de definición de roles, que van evolucionando a medida que la empresa va creciendo". Así, "la solución pasa por crear espacios que faciliten la comunicación interna, de manera que diferentes profesionales de todos los departamentos puedan impulsar la estrategia conjuntamente".

    El tercer y último conflicto que más prevalece es el que se da entre los propios compañeros, "que en muchos casos albergan envidias y rivalidades soterradas, que poco a poco envenenan el clima laboral", asegura Redorta. En su opinión, la solución de este problema pasa por contratar los servicios de consultoras especializadas en fomentar el "desarrollo personal" y la "inteligencia emocional" de los profesionales. Y concluye: "Se trata de un trabajo personal e individual, pero que a medio plazo permite que un grupo humano interactúe con mayor eficacia y armonía".

    El 'enemigo' se llama ego

    En última instancia, "la causa del conflicto entre dos personas se encuentra en que cada una de ellas es víctima de su percepción subjetiva de la realidad, la cual, en el momento del choque, dan por objetiva", sostiene Gonzalo Martínez de Miguel, director del Instituto de Formación Avanzada (Infova), especializado en desarrollo directivo y gestión del cambio organizacional. "Esta subjetividad aparece cuando estamos identificados con nuestro ego, esto es, la personalidad que hemos ido desarrollando a lo largo de nuestra infancia y que nos hace reaccionar de forma automática para protegernos y defendernos de los acontecimientos externos", explica.

    En momentos de mucho estrés, "este mecanismo de supervivencia, que cuenta con sus propios patrones de conducta, nos hace caer en el egoísmo y el egocentrismo, que tanto malestar nos causa a nosotros mismos y a las personas que nos rodean". Así, "el sufrimiento es una consecuencia de vivir bajo la tiranía de la ignorancia y la inconsciencia, que nos llevan a querer que la realidad se adapte a nuestros deseos egoístas".

    Y añade: "Cuanto mayor es nuestro ego, menor es nuestra capacidad de aceptar lo que no depende de nosotros y mayor es nuestro sufrimiento". Por ello, "es importante intentar comprender y aceptar al otro, en vez de querer siempre que nos comprendan y acepten a nosotros primero". Y concluye: "La dificultad estriba en que nuestro ego quiere tener siempre la razón, por mucho que este objetivo nos haga perder la paz interior".

    Para Ignacio Álvarez de Mon, profesor de comportamiento organizacional del Instituto de Empresa, "conocer y comprender cómo reacciona nuestro ego frente a las adversidades del día a día laboral es uno de los objetivos del desarrollo personal, un proceso encaminado a trascender nuestra personalidad para llegar a ser realmente lo que somos". En su opinión, "la paz interior que todos anhelamos es imposible encontrarla fuera de nosotros mismos. Es una conquista que sólo depende de nuestra actitud y que se tiene que ganar cada día".

    Sin embargo, "la mayoría de profesionales prefiere adoptar el rol de víctima, culpando a los demás de su propio malestar interior". Como dijo el escritor ruso Lev Tolstói (1828-1910), autor de Guerra y paz, "todos quieren cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo". 

    Libros recomendados: Un mundo nuevo, ahora, de Eckhart Tolle (Debolsillo); El factor estímulo, de David Freemantle (Pearson Educación); La sabiduría del Eneagrama, de Don Richard Riso y Russ Hudson (Urano); El despido interior, de Lotfi El-Ghandouri (Alienta); La libertad primera y última, de Jiddu Krishnamurti (Kairós); El arte de amar, de Erich Fromm (Paidós); Ángeles en el trabajo, de Ramón Ollé (Empresa Activa); El libro del ego, de Osho (Random House Mondadori); Las relaciones humanas en el trabajo, de Bob Wall (Oniro).


    Autor: BORJA VILASECA

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    La patología del éxito
    hace 1 year 5 months
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    Cuenta una historia que un anciano empresario le regaló a su nieto el juego del Monopoly por su decimoctavo aniversario. Era verano y el joven disfrutaba de sus vacaciones antes de comenzar la carrera de Económicas. Era un chico ambicioso. Quería superar la fortuna acumulada por su abuelo.

    Por las tardes, los dos se sentaban junto al tablero y pasaban horas jugando. A pesar de la frustración de su nieto, el empresario seguía ganándole todas las partidas, pues conocía perfectamente las leyes que regían aquel juego.

    Una mañana, el joven por fin comprendió que el Monopoly consistía en arruinar al contrincante y quedarse con todo. Y hacia el final del verano, ganó su primera partida. Tras quedarse con la última posesión de su mentor, se enorgulleció de ver al anciano derrotado. “Soy mejor que tú, abuelo. Ya no tienes nada que enseñarme”, farfulló, acunando en sus brazos el botín acumulado.

    Sonriente, el empresario le contestó: “Te felicito, has ganado la partida. Pero ahora devuelve todo lo que tienes en tus manos a la caja. Todos esos billetes, casas y hoteles. Todas esas propiedades y todo ese dinero… Ahora todo lo que has ganado vuelve a la caja del Monopoly”. Al escuchar sus palabras, el joven perdió la compostura.

    Y el abuelo, con un tono cariñoso, añadió: “Nada de esto fue realmente tuyo. Tan solo te emocionaste por un rato. Todas estas fichas estaban aquí mucho antes de que te sentaras a jugar, y seguirán ahí después de que te hayas ido. El juego de la vida es exactamente el mismo. Los jugadores vienen y se van. Interactúan en el mismo tablero en el que lo hacemos tú y yo. Pero recuerda: nada de lo que tienes y acumulas te pertenece. Tarde o temprano, todo lo que crees que es tuyo irá a parar nuevamente a la caja. Y te quedarás sin nada”.

    El joven escuchaba cada vez con más atención. Y al captar su interés, el anciano empresario compartió con él una última lección: “Te voy a decir lo que me hubiera gustado que alguien me hubiera dicho cuando tenía tu edad. Piénsalo con detenimiento. ¿Qué pasará cuando consigas el ascenso profesional definitivo? ¿Cuando hayas comprado todo lo que deseas? ¿Cuando hayas subido la escalera del éxito hasta el peldaño más alto que puedas alcanzar? ¿Qué pasará cuando la excitación desaparezca? Y créeme, desaparecerá. ¿Entonces qué? ¿Cuántos pasos tienes que caminar por esta senda antes de que veas a dónde conduce? Nada de lo que tengas va a ser nunca suficiente. Así que hazte a ti mismo una sola pregunta: ¿qué es lo verdaderamente importante en la vida?”.

    Por más absurdo que nos pueda parecer al leerlo, hay personas que prefieren tener éxito a ser felices. Y eso que lo uno no es incompatible con lo otro. Sin embargo, entran en conflicto cuando la aspiración de lograr reconocimiento a toda costa se convierte en una patología; eso sí, socialmente aceptada.

    Al mirar con lupa las motivaciones ocultas de quienes sueñan con recibir premios, salir en la foto y gozar del aplauso de multitudes, observamos una serie de rasgos en común. En primer lugar, comparten un profundo miedo al fracaso, un temor irracional de no “llegar a ser alguien”. Ese es el motor oscuro de muchas de sus decisiones y de casi todos sus actos. Esta es la razón por la que suelen ser adictos al trabajo o workaholics. En casos extremos, se sienten culpables si no están ocupados con quehaceres productivos, considerando el ocio y el descanso como una pérdida de tiempo.

    Si bien suelen vivir desconectados de sí mismos, de sus emociones y sentimientos, están completamente enchufados al móvil y al ordenador portátil. En el nombre de la eficiencia y la profesionalidad, siempre están disponibles para sus jefes y clientes, relegando a la familia y los amigos a un segundo plano. Son ambiciosos y muy competitivos, y tienden a mantener relaciones basadas en el interés. Para ellos la vida es un concurso, una carrera, una competición. Sin embargo, se obsesionan tanto con ganar y llegar a la meta que a menudo se muestran incapaces de disfrutar del camino.

    De forma inconsciente, desarrollan una máscara deslumbrante, forjada por medio de prestigiosos títulos académicos y pomposos cargos profesionales. Gozar de una buena imagen es otra de sus prioridades. De ahí que suelan ser víctimas de la vanidad: si los demás no les reconocen los logros y méritos cosechados, ellos mismos se encargan de que todo el mundo se entere.

    Podríamos decir que su flor preferida es el narciso. Y que entre sus animales favoritos se encuentra el pavo real. Debido a su carácter exhibicionista, saben cautivar la atención de los demás, desplegando un encanto personal bien calculado; son expertos en crear una magnífica impresión de sí mismos. A su vez, se les puede identificar con el camaleón, pues también son maestros en el arte de adaptarse a sus interlocutores, mostrando aspectos de su personalidad que les garanticen una buena reputación social.

    Creen que si no brillan, sobresalen o destacan, serán invisibles a los ojos de la gente y, en consecuencia, indignos de reconocimiento. Muchos de estos adictos al éxito logran finalmente llegar a la cima. Pero algunos se encuentran con una sensación de vacío insoportable. De pronto tienen lo que siempre habían deseado. Paradójicamente, sienten que dichas recompensas carecen de sentido. Una vez conquistado el mundo se dan cuenta de que por el camino se han perdido a sí mismos.

    Detrás de esta compulsión por el éxito se esconde una dolorosa herida: la de no sentirse valioso por el ser humano que es, poniendo de manifiesto su falta de autoestima. Así, en vez de obsesionarse por el reconocimiento ajeno, es fundamental que aprendan a re-conocerse a sí mismos. Es decir, saber quiénes son verdaderamente, yendo más allá de la máscara que han ido creando para seducir a la audiencia que los rodea.

    Para lograrlo, han de redefinir sus prioridades, sus aspiraciones, así como su concepto de éxito, atreviéndose a tomar decisiones movidas por valores que de verdad les importen. Es entonces cuando muchos toman consciencia de que ser feliz vale más que tener éxito. Y en la medida que empiezan a ser fieles a sí mismos, a los dictados de su corazón, a menudo emprenden una senda profesional mucho más vocacional, orientando su existencia al bien común y no tanto a su propio interés. Lo curioso es que tarde o temprano llega un día en que el éxito aparece como resultado.

    Sabios de todos los tiempos nos recuerdan una y otra vez algo que tendemos a olvidar: “El mayor triunfo es ser uno mismo”. En caso de no saber por dónde empezar, podemos seguir las indicaciones de Antoine de Saint-Exupéry: “Procura que el niño que fuiste no se avergüence nunca del adulto que eres”. Para ello, no nos queda más remedio que escuchar con atención a nuestro corazón. Él sabe perfectamente quiénes somos y cuál es nuestro propósito en esta vida. Nuestro corazón lo sabe todo acerca de nosotros. El quid de la cuestión es si somos lo suficientemente valientes para escucharlo.

    Por elpais / 02 Ago 2015 

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    Autor: El País

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    Desarrollo Personal: el secreto para ser tu mejor versión
    hace 1 year 5 months
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    Lo recuerdo como si fuese ayer, me encontraba en uno de mis procesos de cambio, buscando información sobre las formas más efectivas para modificar mis comportamientos, actitudes y hábitos para que me condujesen a una versión más mejorada de mí mismo, más optimizada y de la que me sintiese más orgulloso.

    Para aquel entonces di con un concepto que algunos autores sugerían para crear cambios espectaculares en tu persona. Parecía muy simple y además iba muy en consonancia con mi personalidad.

    La recomendación era:

    “Lee un libro a la semana y al año habrás leído 52 libros. Si lees 52 libros sobre desarrollo personal, al final del año serás otra persona totalmente diferente. Transformada.”

    La verdad que para mí tenía una lógica aplastante. Me sedujo tanto la idea de bombardear a mi mente para afectar a mi comportamiento, que lo apliqué a raja tabla, impregnándome del conocimiento de científicos, coaches, psicólogos y autores que trataban temas diferentes sobre el desarrollo personal del ser humano.

    Me monte una escuela de desarrollo personal a la carta, en base a las cosas que quería mejorar con los mejores autores.

    Si deseaba implementar nuevos hábitos y entender cómo funcionaba, me hacía con los libros pioneros en la materia.

    Sí quería entender mi mundo emocional y saber gestionar mis emociones. Hacía exactamente lo mismo.

    Me había vuelto un lector voraz. Pero no fue hasta dos años después que caí en la cuenta de que algo no estaba funcionando como esperaba.

    ¿Saber o ser? He aquí la cuestión

    Tras más de 100 libros leídos a mis espaldas durante ese tiempo, desarrollé una especie de seguridad ilusoria, que me hizo creer que dominaba todas aquellas áreas que había querido mejorar.

    ¿Emociones? Eso era pan comido, había leído a los mejores y entendía ese mundo a la perfección, incluso me permitía el lujo de ir aconsejando a otros.

    ¿Autoestima? Por favor, era algo que me sabía al dedillo. Si alguien tenía una autoestima de acero ese era yo.

    Pero la vida es increíblemente sabía y pone a cada uno en su sitio. Hay momentos en que surgen situaciones en donde todas nuestras habilidades y capacidades salen a flote.

    Y como era de esperar, eso es lo que ocurrió en una de las épocas más difíciles de mi vida.

    Pero es en esos momentos, cuando el ser humano se pone a prueba, cuando salen los comportamientos automáticos y subconscientes, los que verdaderamente están arraigados.

    ¿Y sabes qué? Que tras 100 libros leídos y un puñado de conferencias no había cambiado tanto.

    SABÍA mucho, pero ERA poco. Lo que quiere decir que saber, no significa ser.

    Tú puedes entender mucho sobre cómo hablar en público y qué deberías hacer para estar tranquilo, pero si no dejas reposar esas enseñanzas en ti y llevarlas calmadamente a la acción, nunca SERÁS.

    Tú puedes entender qué emoción estás experimentando y cómo gestionarla, pero si no es algo que traes conscientemente en tu día a día y trabajas por modificarlo, no notarás absolutamente nada.

    Seguirás siendo como ese caballo desbocado fuera de control. 

    NO LEAS UN LIBRO A LA SEMANA

    Lo que quiero dar a entender aquí es que no necesitas leerte un libro a la semana para generar cambios en quien eres, porque básicamente cuando entra un concepto, idea o conocimiento en tu cabeza no lo dejas reposar, asentarse y expandirse en ti de manera que pase tiempo contigo, ya que a la semana que viene otra nueva lectura con una nueva idea estará asomándose por tu cabeza y así sucesivamente.

    También por otra parte, no por leer más vas a crear un cambio en tu persona, porque sé honesto por un instante…

    De los libros de desarrollo personal que has leído últimamente, ¿de cuantos te acuerdas del 100% de las ideas? Y del 80%? Y del 50%?

    Mi experiencia me dice que únicamente nos quedamos con un 10% del libro normalmente y en casos excepcionales un 20%, siempre y cuando la materia capte tu atención y estés preparado para percibir claramente el conocimiento que te quiere compartir.

    Porque como bien dice un dicho oriental:

    “Cuando el alumno está preparado, el maestro aparece”

    Es decir, cuando estás preparado para absorber determinada información entonces ese libro que parecía que no tenía nada que decirte y que ni si quiera resonaba contigo, de repente se vuelve muy revelador (el maestro aparece).

    Me gustaría ponerte un ejemplo con una historia personal:

    Hace nueve años leí un libro que se llamaba “El poder del ahora” de Eckhart Tolle, ya que quería aprender a vivir más en el presente y entender también un poco más la idea del Mindfulness.

    Recuerdo que lo leí de una pasada, yo creía en ese momento que lo había entendido e incluso había interiorizado sus conceptos.

    Cuando intenté aplicarlo durante unos pocos días en seguida perdí el interés, para mí en ese momento no funcionaba, es más, recuerdo que sufrí mucho intentando llevar esas enseñanzas al mundo actual.

    Así que lo tiré en un cajón y empezó una relación de odio hacia lo que ese libro decía.

    Nueve años después yo había cambiado muchísimo y decidí darle otra oportunidad.

    Lo leí nuevamente y esta vez me quedé estupefacto, parecía que estaba leyendo otro libro, totalmente diferente. Lleno de enseñanzas reveladoras que resonaban conmigo y me tenían totalmente atrapado.

    En ese momento el alumno estaba preparado, entonces el maestro apareció.

    ¿Entiendes ahora lo que quiero decir?

    La primera vez que lo leí no debí ni retener un 10% de su sabiduría, la segunda vez te aseguro que retuve muchísimo más, aunque si hubiese decidido leerme otro libro a la semana siguiente, entonces hubiese perdido parte de su fuerza. Por no dejar reposar e interiorizar…

    Quiero que simplemente te quedes con 2 cosas de todo lo que te he dicho:

    Las personas nos solemos quedar con un 10% de todo lo que leemos, si no le damos tiempo a que las enseñanzas reposen en nosotros y las llevemos a la práctica entonces sabrás mucho pero seguirás siendo el mismo.

    Leer un montón de libros porque piensas que eso te va a cambiar… desde mi punto de vista a día de hoy es absurdo, porque si no estás preparado para entender, ver e interiorizar una enseñanza que resuene contigo en el momento vital en el que te encuentras entonces… caerá en saco roto.

    Si te quedas con estas dos cosas yo estaré más que satisfecho.

    Mi recomendación

    No leas un libro a la semana, pero mantén el hábito calmado de leer :-)

    Aplica la técnica del 10% o del concepto único y te encaminará hacia tu mejor versión.

    Esto significa que a partir de ahora ante cualquier libro deberás preguntarte:

    ¿Cuál es el 10% del conocimiento de este libro que me interesa a día de hoy y produciría cambios positivos en mi vida? El resto olvídate de él.

    ¿Cuál es el concepto único en el que gira entorno este libro constantemente? Anótalo y trabaja sobre él, todo lo demás, olvídate.

    Actualmente esto es lo que hago y a mí me funciona. Tuvieron que pasar varios años para darme cuenta de esto.

    ¿Pasará lo mismo contigo o vas a aplicar mi recomendación para desarrollar tu potencial verdaderamente? :-)

    Dime que te ha parecido el artículo en los comentarios y qué opinas al respecto, me encantaría conocer tu punto de vista.

    Por psicocode / 23 Sep 2015 

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    Autor: Psicocode

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    La diferencia está en cuatro segundos
    hace 1 year 5 months
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    En la página del Comisariado Europeo del Automóvil (CEA) nos recuerdan que “todo vehículo que circule detrás de otro habrá de hacerlo a una distancia que le permita detenerse en caso de frenazo brusco, sin colisionar con él, teniendo en cuenta especialmente la velocidad, las condiciones de frenado y adherencia”.

    Lo que significa que si queremos tener el tiempo suficiente como para ser capaces de frenar, debemos dejar, aproximadamente, cuatro segundos de margen como mínimo, y a más velocidad mayor deberá ser el tiempo. De este modo podremos reaccionar a tiempo, tomar el control de la situación y que la situación no nos controle a nosotros.

    Sí, tal vez cuatro segundos parezcan pocos, pero en determinadas situaciones pueden marcar la diferencia entre un choque o solo un susto. Pero además, según aseguran los últimos estudios, estos cuatro segundos también valen para conducirnos en nuestra vida. Este pequeño lapso de tiempo puede darnos el espacio suficiente como para detenernos y comprobar si lo estamos haciendo bien o no. Si es éste el camino que queremos tomar o nos estamos precipitando por culpa de no pensar. En cuatro segundos podremos darnos cuenta de si nos estamos dejando llevar por una reacción inconsciente o realmente estamos actuando acorde a nuestros planes, objetivos, valores y principios.

    De este tesoro de tiempo, al alcance de todos, es de lo que nos habla Peter Bregman en su famoso libro 4 segundos. Bregman lo resume asegurando que: “El secreto para tomar buenas decisiones que simplifiquen tu vida es respirar profundamente durante cuatro segundos antes de actuar. Puede sonar muy simple, pero se ha demostrado que esa pausa es todo el tiempo que se necesita para controlar los impulsos y tomar la decisión más inteligente y racional”.

    Un poco de tiempo en tiempos acelerados

    El problema no es que los tiempos se hayan acelerado, sino que nosotros también y, además, sin ser conscientes de ello. Apresurados, no nos damos ni una pausa, por pequeña que sea. Nos hemos acostumbrado tanto a ello que muchos ni lo echamos en falta. En la sociedad del cansancio, tal y como la describe el filósofo Byung-Chul Han, el ser humano se ha convertido en una máquina de rendimiento. Todos acelerados. Todos histéricos. Produciendo, produciendo y produciendo. Da igual el qué, pero rápido. La acción se ha convertido en una reacción. Y las reacciones salen sin pensar, como cuando nos golpean la rodilla en la revisión médica. Y así, a patadas irreflexivas, nos encontramos con problemas que, de haberlo pensado un poco más, no tendríamos. Que si una mala palabra, un no prestar atención a esa amiga o esa cosa que hemos comprado y que en absoluto queríamos. Pero además, nuestras reacciones también van en contra de nosotros, o de lo que es peor, de nuestros objetivos e intenciones. Peter Bregman pone un claro ejemplo: “Cuando nos sentimos abrumados y estresados por nuestra creciente lista de tareas pendientes, nuestra reacción instintiva es trabajar más horas y acumular más y más horas de trabajo. Nuestra intención es reducir nuestro estrés y sobrecarga. Pero nuestras acciones tienen el efecto contrario: terminamos más estresados y más sobrecargados”. En un acto reflejo queremos solucionar las cosas, pero lo que hacemos es empeorarlas, sin que nos demos cuenta de ello. La regla de los cuatro segundos nos invita a tener ese tiempo en un mínimo proceso que mejora y nos fortalece con la repetición:

    Detenernos. Una pausa. Un instante para retomar el control consciente. Para ello debemos ser capaces de estar atentos y detectar que esa situación en concreto va a requerir que usemos la regla de los cuatro segundos. Ese momento en el que nos vemos sobrepasados de trabajo, esa conversación que se presupone importante para la otra persona, o ese abrir la nevera impulsivamente como si no fuésemos dueños de nuestras manos. Da igual el qué, se trata de ser conscientes de que ahí no estamos pensando.

    Respirar profundamente. Una vez detectado, debemos respirar. Profundamente, dejando que el aire entre por la nariz y salga por la boca. Debemos llenarnos de abajo hacia arriba, expulsando el aire de arriba hacia abajo, como si el aire fuera agua y nosotros fuésemos un vaso.

    Evaluar. Ahora es el momento de valorar si la respuesta que casi nos sale por la boca es la más adecuada, por ejemplo. Si estamos dispuestos a asumir las consecuencias y si lo que estamos a punto de hacer está alineado con nuestros objetivos, con aquello que nos hemos propuesto al empezar el día.

    Actuar… o no. Porque tal vez, una vez recuperado el control de lo que está sucediendo, decidimos callarnos. O no empezar a contestar los correos electrónicos y terminar lo que estábamos haciendo. O tal vez, decidimos prestar toda la atención a nuestra pareja. Sea como sea, decidamos actuar o no, lo haremos plenamente conscientes. De la reacción pasamos a la acción.

     

    Por elpaissemanal / 07 Jun 2016 

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    Autor: El Pais Semanal

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    Habilidades blandas: ¿Se puede enseñar a ser líder?
    hace 1 year 5 months
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    La formación en liderazgo ya se considera prácticamente imprescindible en los niveles directivos de una empresa. ¿Qué tanto de ella es talento innato y que tanto capacidad adquirida? SE consultó a varios expertos.

    En la medida en que un ejecutivo escala dentro de una empresa, su foco pasa de los detalles de un área específica a la mirada más panorámica (estratégica) de la organización.Esto implica que sus necesidades de capacitación también cambian. Aunque no desaparecen del todo, los cursos especializados pierden peso ante la capacitación en habilidades directivas y las denominadas ‘habilidades blandas’, en especial el liderazgo, las habilidades de comunicación y el trabajo en equipo.

    No todos los gerentes han llegado a sus puestos gracias a sus dotes como líderes. Sin embargo, ahora existe un consenso generalizado acerca de que, para poder explotar al máximo sus habilidades, un buen gerente debe ser, además de un gran conocedor de su sector, un buen conductor de equipos. Es en este punto donde la capacitación en las habilidades blandas –y, en casos específicos, el coaching personalizado– se convierten en parte importante de la política de capacitación de una empresa hacia sus ejecutivos.

    “Las competencias básicas, claves e indispensables que debería tener un CEO exitoso, son fundamentalmente habilidades blandas, es decir, tales como: tolerancia a la frustración, estabilidad emocional, disposición colaborativa, capacidad de introspección, amplitud de experiencia y relaciones. Hay que trabajar mucho en ellas para conseguir ser un ejecutivo (sistémico) de alto desempeño”, señala Ernesto Rubio, socio de ER Ronald.

    Llegados a este punto surgen algunas cuestiones. La primera es si el retorno de la inversión en desarrollar habilidades blandas puede medirse, habida cuenta de que se se trata de una categoría un tanto gaseosa. ¿Cuánto le aporta un líder empático a una organización, no en clima laboral o en un ranking como el Great Place to Work, sino en indicadores ‘duros’ como el ebitda o la facturación? Los expertos coinciden en que no resulta sencillo encontrar una medida definitiva: en la realidad, las habilidades blandas, las duras y la influencia del entorno actúan en simultáneo, lo que dificulta la labor de separar el real impacto de cada una.

    Para algunas empresas, un indicador de la efectividad de los programas de capacitación es la permanencia del personal. No es un tema menor, puesto que las empresas peruanas enfrentan cada vez más dificultades para retener el talento. Eso explica que, además del liderazgo, la innovación o el pensamiento analítico, se hable cada vez más del llamado ‘liderazgo carismático’ Sergio Borasino, socio de INAC Executive Search y bloguero de semanaeconomica.com. En tiempos de la Generación Y, que se caracteriza por su alta proclividad a la rotación laboral, un jefe que no es capaz de aglutinar  su gente puede generarle a su empresa altos sobrecostos debido a la necesidad de formar continuamente nuevo personal y esperar que éste alcance su pico de rendimiento.

    Odebrecht es una de esas empresas que privilegia la retención. Allan Chan, su director de personas y administración señala que el 95% de los trabajadores que han participado en sus programas de capacitación entre el 2012 y la actualidad sigue formando parte de la empresa. Además, un 80% ha asumido nuevos retos dentro de la compañía. Chan también destaca que, en el nivel ejecutivo, buena parte de los esfuerzos de capacitación se destina a desarrollar habilidades como el liderazgo y la comunicación.

    ¿INNATO O ADQUIRIDO?

    La segunda cuestión es si –tratándose de un habilidad que tiene que ver más con la inteligencia emocional que con el conocimiento–, el liderazgo es algo que se puede enseñar y aprender. Es decir, si una persona que no tiene dotes de líder puede convertirse en la cabeza de una organización gracias a haber recibido la formación suficiente.

    Los expertos consultados por SE tienen opiniones divergentes sobre este punto, pero todos coinciden en señalar que el liderazgo tiene un componente innato que es dificil –o imposible– de replicar a través de la capacitación.

    “No se puede enseñar liderazgo. Reforzarlo, sí”, comenta Allan Chan, de Odebrecht. “Para ello, trabajamos en características claves, como la comunicación y la interacción con las personas. Asimismo, generamos encuentros semestrales, que son espacios para la reflexión”.

    Ricardo Alania,  director del área académica de Factor Humano y de la División empresarial de postgrado de la UPC, tiene una visión diferente: “El liderazgo a la larga sí se puede aprender”, asegura. “Estamos ante una vieja dicotomía: ¿el líder nace o se hace?. El liderazgo se ejerce. Y en algunos casos, las circunstancias pueden sacar al líder que tienes dentro. El tema es que esta capacidad [el liderazgo] se necesita cada vez más y cada vez más pronto. La academia puede ayudar a motivar ese proceso”, insiste.

    Fernando Gil, coach certificado, managing director de Jamming y también bloguero de semanaeconómica.com, tiene una visión distinta. Según él, la falta de liderazgo puede en realidad encubrir falta de motivación. “Yo siempre hago lo que llamo la prueba del millón de dólares –refiere–. A una persona que asegura no tener vocación de líder le pregunto: ‘¿Por un millón de dólares asumirías roles de liderazgo?’ Si me dice que no está seguro, le vuelvo a preguntar, ‘¿Y por cien millones?’ Llegado ese punto, me preguntará ‘¿Cuándo empiezo?’. Y uso el dinero sólo como ejemplo”.

    Gil asegura que siempre es posible desarrollar habilidades de liderazgo en una persona, incluso cuando esta demuestra tener escasa vocación o dotes innatos de líder. Pero ciertamente, también recalca que los líderes natos tendrán una ventaja sobre el resto y su margen para mejorar es más elevado.

    ¿Cuáles el momento adecuado para empezar a desarrollar los soft skills? Sergio Borasino señala que el mejor provecho se puede sacar cuando la carrera ya está avanzada: “Depende mucho de cada caso, en todo caso es más probable que les saques provecho cuando estas en un nivel mas senior, en lugar de ser un junior. También depende de la calidad del profesor, el instructor, hay de todo en el mercado”, advierte.

    En circunstancias más complejas, el coaching sirve como alternativa para intentar mejorar las habilidades blandas de los ejecutivos. Pero hay que diferenciar el acompañamiento de un coach con la capacitación en liderazgo. “Hay gerentes que son muy buenos pero muy técnicos y malos para tratar a la gente. Para eso está al coaching. No se trata de enseñar, es mostrarle al gerente lo que está haciendo. Es compartir el cambio”, recalca Eduardo Rizo-Patrón, vicepresidente general de la empresa de headhunting Stanton Chase.

    Las grandes empresas invierten mucho en sus cuadros gerenciales y, para sacarles el máximo provecho, queda claro que no sólo pueden apoyarse en sus habilidades personales, pues por prácticamente por definición un gerente es la cabeza de un equipo. Con el liderazgo, lo que se busca es que no sólo el gerente dé lo máximo, también que sea capaz de lograr que todos sus subordinados hagan lo mismo.

    Por semanaeconomica / 10 Ago 2015 

    Ver publicación en semanaeconomica aquí.


    Autor: Jaime Cordero

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    La revolución de las habilidades blandas
    hace 1 year 5 months
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    Años atrás era común que todo estudiante creyera, y no sin razón, que todo lo que necesitara para trabajar sería provisto por la universidad o alguna escuela técnica, y que, con estudiar al máximo y obtener buenos promedios, el éxito estaría práctiamente a la vuelta de la esquina.

    Sin embargo, el mundo profesional cambió y actualmente está demandando una nueva categoría de competencias y recursos que raramente se imparten en la educación formal. Se trara de las habilidades blandas o soft skills, que se definene como aquellas vinculadas con la capacidad del profesional para relacionarse con otros, comunicar, compartir información, liderar o conducir, motivar, escuchar y empatizar, trabajar colaborativamente y en red, y para influir a los demás.

    El conocimiento técnico está disponible y cambia vertiginosamente. En cambio, las habilidades interpersonales son eternas, pero muy difíciles de adquirir y eso las hace muy codiciadas en las organizaciones.

    "Difícilmente, una persona pueda lograr un gran desarrollo profesional sin contar con habilidades blandas", asegura Pablo Heinig, profesor de Esade Business School Buenos Aires y director de la consultora homónima. "Estas capacidades son muy valiosas porque nos ayudan a movernos en la incertidumbre y crear, ante cada nuevo acontecimiento, un repertorio de acciones que acortan la brecha entre nuestros deseos y los resultados que obtenemos. Nos permiten crear nuestras propias respuestas, ante situaciones que no están en el manual", agrega.

    "Los ejecutivos en una compañía rara vez fracasan porque no saben una fórmula o fallan en un cálculo financiero, sino porque no saben delegar, compartir información, motivar a sus equipos, influir o persuadir a sus pares, todas estas cuestiones vinculadas a la personalidad", sentencia Matías Ghidini, de la consultora Ghidini-Rodil.

    En los últimos años, las habilidades blandas tomaron mayor vigencia debido a la creciente tendencia de las empresas al trabajo interdisciplinario y sinérgico entre áreas. También adquirieron importancia porque se las identifica como el factor que determina aquello que se hace con las habilidades duras.

    "No sólo se considerará la información con que la persona cuenta, sino lo que puede hacer con ella", aclara Sofía Bayá Casal, Senior Consultant de Wall Chase Partners.

    DIFERENTES OCUPACIONES

    Algunas posiciones, por supuesto, requieren con mayor vigor la presencia de las soft skills, como por ejemplo las comerciales o todas aquellas que estén caracterizadas por el contacto personal. En contraposición, están aquellas donde el contacto personal es mínimo, como sucede con los desarrolladores de tecnología, y en las que el cumplimiento de los objetivos está sujeto a habilidades duras.

    Aunque para las personas con perfiles muy técnicos las habilidades blandas sean insignificantes, equiparables a ser simpático o tener tema de conversación en una fiesta, contar con ellas es vital a medida que se avanza en la carrera.

    "Cuando una persona empieza a trabajar es, principalmente, un productor individual y en esa instancia las habilidades duras son esenciales, pero a medida que empieza interactuar con otros y colaborar o gestionar el trabajo de pares o subordinados, las blandas se hacen esenciales", indica Florencia Alippe, gerenta de Desarrollo y Comunicaciones Internas de Ernst & Young.

    "El desafío es encontrar la combinación adecuada entre lo técnico y lo blando para orquestar las relaciones interpersonales que potencian los conocimientos que la empresa posee", completa la ejecutiva.

    ¿Qué habilidades blandas cotizan mejor en el competitivo mundo laboral argentino? Los especialistas tienen diferentes opiniones.

    Heinig menciona la capacidad para enfrentar lo imprevisible, las relacionadas a la escucha, el habla y la gestión de la emocionalidad.

    Ghidini señala la flexibilidad, la tolerancia a la incertidumbre, la capacidad de enredamiento (de formas redes y equipos de trabajo), el espíritu emprender (intrapeneurship) y la habilidad de aprendizaje.

    Patricia Ortiz, Talent Acquisition Leadership & Development Manager para Siemens Argentina y Uruguay, rescata la empatía, la tolerancia a la diversidad, la creatividad y la inteligencia interpersonal, así como el poder transmitir el saber.

    Por su parte, Bayá Casal reconoce: "Teniendo en cuenta el perfil que nos caracteriza como argentinos, la capacidad de escuchar, y de aceptar y aprender de las críticas, es de las que más nos cuesta incluir en nuestra rutina".

    Otros expertos agregan el ser creíbles, inspirar confianza en el equipo de trabajo, comunicar efectivamente, organizar el tiempo propio y de los demás, y ser resolutivo.

    ¿Qué puede hacer, entonces, un brillante ingeniero que carece de la habilidad para comunicar o motivar a su gente? ¿Resignarse a no crecer profesionalmente?

    La respuesta no es tan tajante y, como todas las cuestiones complejas, entra en una zona de grises. Todos los hombres son seres sociales y, de una u otra forma, interactúan con otros en la empresa. Sin embargo, es preciso replantearse si la manera como se interactúa actualmente contribuye al buen desempeño profesional, y a alcanzar los objetivos que exige el negocio.

    APRENDIZAJE POSIBLE

    "En vez de pensar en términos dicotómicos (si tenemos esas capacidades progresaremos y si carecemos de ellas, no), hay que analizar ese déficit en términos de grados y ver cuál es la posibilidad que tiene esa persona de expandir su área de dominio, sea cual sea el punto de partida", sostiene Bayá Casal sobre la posibilidad de aprender.

    Eugenia Lescá, gerenta de People & Change en PwC Argentina, cree que estas competencias se pueden entrenar, pero reconoce que, al ser parte tan inherente a la personalidad, es crucial tener interés, predisposición, constancia y tomar conciencia de que hace falta desarrollarlas con práctica diaria.

    Lo que fomenta este aprendizaje aún más complejo es que no sólo hay que aprender nuevos comportamientos, sino desaprender hábitos íntimamente arraigados.

    "Yo no me convierto en líder sabiéndome de memoria el decálogo del buen líder. Sólo cuando implemento los conceptos que leí y los convierto en conducta, ahí puedo decir que adquirí la competencia de liderazgo. Pero esa nueva conducta no es nada fácil porque cada uno ya tiene una forma comportarse cómoda, natural y confortable que cuesta abandonar", señala Alippe.

    Entrenar las hablidades blandas requiere, además, una postura reflexiva, algo bastante complejo de poner en práctica en medio de la vorágine laboral cotidiana. En ese sentido, es preciso implementar la difícil tarea de prestar atención a cómo se interactúa con los demás en cada situación que se presenta.

    "Siempre que tengamos como objetivo una interacción interpersonal exitosa y el contexto se preste, estaremos entrenando estas habilidades. Cuanto más rico en relaciones interpersonales sea el medio, más las estaremos poniendo en juego", señala Bayá Casal.

    El consultor recomienda además los cursos de teatro o stand up, ya que favorecen la capacidad de vincularse y la destreza comunicativa, además de los cursos de capacitación que puede implementar la empresa.

    Por La Nación (Argentina) / 26 Ene 2014 

    Ver publicación en Por La Nación (Ar) aquí.


    Autor: Silvina Scheiner La Nación (Argentina)

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    Habilidades blandas para el mundo laboral
    hace 1 year 5 months
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    Antes de ser un buen profesional es indispensable ser una buena persona. No siempre los mejores estudiantes de secundaria resultan ser los profesionales más exitosos, ni tampoco son a quienes les va mejor en su vida personal. Puedo testificar en primera persona que, a menudo, quienes de alguna manera son menospreciados por cierta característica en apariencia desventajosa, logran posteriormente muy buenos resultados como consecuencia precisamente de esas peculiaridades que los distinguían en la juventud.

    La individualidad tiene un precio, pero también una recompensa, depende en mucho cómo se gestione y se acompañe de la perseverancia en la consecución de los objetivos propuestos.

    Los paradigmas sociales y laborales evolucionan como todo, esos cambios son naturales y obedecen a las necesidades del entorno. Años atrás era común que todo estudiante creyera, y no sin razón, que todo lo que necesitaría para trabajar sería provisto por la universidad o la escuela técnica, y que, con estudiar al máximo y obtener buenos promedios, el éxito estaría prácticamente a la vuelta de la esquina. Sin embargo el mundo profesional cambió y actualmente se está demandando una nueva categoría de competencias y recursos que raramente se imparten en la educación formal.

    Se trata de las habilidades blandas o soft skills, que se definen como aquellas vinculadas con la capacidad del profesional para relacionarse con otros, comunicar, compartir información, liderar o conducir, motivar, escuchar y empatizar, trabajar colaborativamente y en red, y para influir en los demás.

    El conocimiento técnico está disponible y cambia vertiginosamente todos los días. En cambio, las habilidades interpersonales son eternas y constantes en todas las culturas, pero muy difíciles de adquirir, y eso las hace muy codiciadas en las organizaciones para efectos de los procesos de reclutamiento.

    Combinación adecuada. Cuando una persona empieza a trabajar es, principalmente, un productor individual, y en esa instancia las habilidades duras son esenciales, pero a medida que empieza a interactuar con otros y a colaborar o gestionar el trabajo de pares o subordinados, las competencias blandas se hacen esenciales.

    Por eso, el desafío es encontrar la combinación adecuada entre lo técnico y lo blando para orquestar las relaciones interpersonales que potencian los conocimientos que la empresa posee y puede ofrecer en sus productos o servicios. Difícilmente se puede lograr un gran desarrollo profesional sin contar con habilidades blandas, asegura Pablo Heinig, profesor de Esade Business School de Buenos Aires.

    Estas capacidades son muy valiosas porque nos ayudan a movernos en la incertidumbre y crear, ante cada nuevo acontecimiento, un repertorio de acciones que acortan la brecha entre nuestros deseos y los resultados que obtenemos. Nos permiten crear nuestras propias respuestas, ante situaciones que no están en el manual, agrega Heinig.

    En los últimos años, las habilidades blandas tomaron mayor vigencia debido a la creciente tendencia de las empresas al trabajo interdisciplinario y sinérgico entre áreas.

    También adquirieron importancia porque se las identifica como el factor que determina aquello qué se hace con las habilidades duras. Es así como el trabajo en equipo facilita que la persona se desempeñe de manera colaborativa con sus colegas. La creatividad es necesaria tanto para proponer nuevas ideas, como para buscar soluciones ingeniosas a problemas propuestos. El liderazgo es la capacidad para dirigir a sus iguales y tener habilidad para comunicar sus ideas eficazmente.

    El pensamiento crítico permite procesar información, sacar conclusiones y tomar decisiones. De hecho, los ejecutivos en una compañía rara vez fracasan porque no saben una fórmula o fallan en un cálculo financiero, sino porque no saben delegar, compartir información, motivar a sus equipos, influir o persuadir a sus compañeros de labor, todas estas cuestiones vinculadas a la personalidad del gerente o de quien toma las decisiones.

    De ahí que una mayor inteligencia lógico-matemática o un grado académico superior de hard skill no es sinónimo, ni garantía de éxito en la gestión.

    En la práctica. Algunas actividades, por supuesto, requieren con mayor vigor la presencia de las soft skills, como por ejemplo las comerciales o todas aquellas que estén caracterizadas por el contacto personal. En contraposición, están aquellas donde el contacto personal es mínimo, como sucede con los desarrolladores de tecnología, y en las que el cumplimiento de los objetivos está sujeto a habilidades duras. Aunque para las personas con perfiles muy técnicos las habilidades blandas sean insignificantes, equiparables a ser simpático o tener tema de conversación en una fiesta, contar con ellas es vital a medida que se avanza en la carrera.

    ¿Qué habilidades blandas cotizan mejor en el competitivo mundo laboral? Los especialistas tienen diferentes opiniones. Heinig menciona la capacidad para enfrentar lo imprevisible, las relacionadas con la escucha, el habla y la gestión de la emocionalidad.

    Mathías Ghidini señala la flexibilidad, la tolerancia a la incertidumbre, la capacidad de enredamiento (de formar redes y equipos de trabajo), el espíritu para emprender (Intrapreneurship ) y la habilidad de aprendizaje.

    Patricia Ortiz, de Talent Acquisition Leadership & Development Manager para Siemens, rescata la empatía, la tolerancia a la diversidad, la creatividad y la inteligencia interpersonal, así como el poder transmitir el saber.

    No es posible encapsular toda la gama de competencias o habilidades blandas posibles, pero sí es necesario tomar conciencia de que antes de ser un buen profesional es indispensable ser una buena persona, no solo por un imperativo moral, sino también como un requisito laboral.

    Por La Nación / 31 de enero de 2016 

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    Autor: La Nación

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Testimonios

  • Grettel Méndez Vega
    Grettel Méndez Vega
    Asesora de Servicios Financieros, Coopenae.

    “Estaba concursando para una opción laboral en una empresa más grande y donde podía crecer profesionalmente, pero nada que se concretaba. Incluso ya la había descartado, estaba muy desmotivada, no lograba recuperar el ánimo. En esos días cursé el seminario-taller ‘Motivación: claves y secretos’, y al poco tiempo de finalizado surgió, a la misma vez, la posibilidad de obtener un puesto mayor en el trabajo en el que estaba o dar el paso que quería. La capacitación, con todo lo que vimos y leímos, me ayudó muchísimo a dejar ese miedo para perseguir realmente lo que necesitaba”.

    14 October 2016
  • Jessie Durán Zapata
    Jessie Durán Zapata
    Jefe de Recursos Humanos PFC Tecnologías de Información, Grupo Promerica

     

    “Recibí capacitaciones con contenido enriquecedor y sobretodo práctico para el día a día como gestora de Recursos Humanos. Definitivamente hay un antes y un después en mi experiencia con Humano”.

    16 June 2016
  • Kattya Vásquez Moya
    Kattya Vásquez Moya
    Departamento de Desarrollo en la Dirección Financiera., Ministerio de Educación Pública

    “La capacitación fue muy dinámica dando la posibilidad de participación. Fue muy enriquecedor, se nos presentó material muy acertado y de acuerdo a las necesidades. Aprendí mucho gracias al trabajo en equipo y a las actividades realizadas”.

    14 June 2016

Autor

  • Alexánder Aguilar Soto
    Alexander Aguilar Soto

    Alexander Aguilar Soto

    Consultor en capital humano
    “Si su empresa sigue contratando aptitudes mantendrá algunos de sus problemas. Cuando contrate préstele atención a aquellas actitudes que no se pueden leer en un currículo”.

    Director de la firma consultora Humano Inteligencia Empresarial S.A., especializada en el desarrollo y formación de las competencias blandas o competencias de comportamiento.

Audios

  • Entrevista Nilsen Bujan Radio Columbia Motivacion

    Entrevista Nilsen Bujan Radio Columbia Motivacion
    http://humanocr.com/sites/all/files/images/audio/Entrevista%20Nilsen%20Bujan%20Radio%20Columbia%20Motivacion.mp3
  • Motivación para ir a trabajar

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Formación y desarrollo

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  • LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

    LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

    ¿Quiere gestionar adecuadamente sus emociones y las de los demás? Le enseñaremos cómo aplicarlo.

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    LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

    Más allá de la inteligencia racional hay una inteligencia con más trascendencia para el éxito y las buenas relaciones en la vida.

    La inteligencia emocional marca la diferencia entre los colaboradores de primera línea, y los de segundo y tercer orden. Le ayudamos a mejorar su autoconocimiento, autocontrol, motivación, empatía y habilidades sociales.

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    LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
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  • LIDERAZGO EN LAS EMPRESAS

    LIDERAZGO EN LAS EMPRESAS

    No pregunte qué puede hacer el equipo por usted. Pregunte qué puede hacer usted por su equipo.

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    Los líderes auténticos son capaces de gestionar su propia vida para luego salir a liderar a los demás.

    Las organizaciones modernas poseen gerentes, jefes, directores, pero muchas carecen de líderes. La esencia del liderazgo hace la diferencia entre las empresas buenas y las extraordinarias.

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  • EL PODER DE LA ACTITUD

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    La principal amenaza para su propia mejoría y crecimiento está adentro suyo. Usted es dueño del 100 % de su actitud.

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    EL PODER DE LA ACTITUD

    Cada ser humano es del tamaño de su actitud. Nadie escapa a esta realidad.

    Más allá de las aptitudes, habilidades y destrezas existe un elemento más poderoso para elevar el rendimiento personal: La actitud. Y se puede entrenar y desarrollar.

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  • TRABAJO EN EQUIPO: AVANCEMOS JUNTOS

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    ¿Desea ir rápido? Avance solo. ¿Desea llegar lejos? Avance con otros. Elimine la falta de unidad.

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    TRABAJO EN EQUIPO: AVANCEMOS JUNTOS

    Si quiere llegar lejos emprenda el viaje con buena compañía.

    Es el desafío de dejar de ser uno solo contra el mundo. Las organizaciones de vanguardia trabajan con colaboradores que entienden que ninguno de ellos individualmente es más que todos juntos.

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  • MOTIVACIÓN: CLAVES Y SECRETOS

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    ¿Le gustaría tener más confianza, coraje y constancia? Renueve su fuerza de voluntad.

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    El motor que mueve al mundo es la fuerza que nace adentro de cada ser humano.

    El poder interno de una organización es la motivación bien entendida y gestionada en los colaboradores. Es el despertar de la energía que mueve o frena la conducta humana.

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    MOTIVACIÓN: CLAVES Y SECRETOS
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  • DELEGAR CON EFECTIVIDAD

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    ¿Tiene colaboradores que le reportan? ¿Hace usted todo el trabajo por los demás? Podemos ayudarle a identificar las personas idóneas para que usted las empodere.

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    La delegación es el primer paso conjunto hacia organizaciones competentes.

    Comprenda el camino de la efectividad organizacional con colaboradores empoderados que asumen las riendas de sus trabajos.

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  • EL CONFLICTO COMO UNA OPORTUNIDAD

    EL CONFLICTO COMO UNA OPORTUNIDAD

    ¿Las relaciones en su trabajo le afectan? ¿Deja para después los problemas cuando éstos aparecen? Podemos ayudarle a tratar las diferencias interpersonales.

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    EL CONFLICTO COMO UNA OPORTUNIDAD

    El conflicto es bueno si sabemos gestionarlo a tiempo.

    El problema de las organizaciones no es el conflicto como tal, sino la forma en la que los seres humanos lo tratan. El conflicto es una oportunidad de mejora si se aborda adecuadamente. 

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  • NEGOCIACIÓN EFECTIVA JUEGO GANAR – GANAR

    NEGOCIACIÓN EFECTIVA JUEGO GANAR – GANAR

    ¿Sabía que la clave está en los intereses y no en las personas? Negocie con éxito por medio del enfoque adecuado.

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    NEGOCIACIÓN EFECTIVA JUEGO GANAR – GANAR

    En la vida obtenemos lo que sabemos negociar.

    Pensar en el desarrollo de una negociación no tiene que ser algo amenazador. Se trata de un juego ganar – ganar basado y enfocado en los intereses.

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  • CÓMO TRATAR CON GENTE DIFÍCIL

    CÓMO TRATAR CON GENTE DIFÍCIL

    Si alguien busca un cubo para echar su basura, procure que no sea en su mente.

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    CÓMO TRATAR CON GENTE DIFÍCIL

    El camino de la salud emocional está en saber gestionar personas complicadas.

    Siempre nos tocará tratar con gente complicada, siendo en ocasiones nosotros mismos ese tipo de personas. ¿Cómo ganar la batalla en esa complicada relación? ¿Cómo salir airosos en el trato con personas malintencionadas y agresivas?

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  • LA INTELIGENCIA ASERTIVA

    LA INTELIGENCIA ASERTIVA

    ¿Le gustaría comunicarse mejor? Aprenda a expresarse de manera clara, en el momento justo, con la persona indicada.

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    LA INTELIGENCIA ASERTIVA

    Es la forma por excelencia para relacionarse hacia la búsqueda del alto rendimiento sin llevar cargas ajenas.

    Las organizaciones están formadas por personas que se comunican a toda hora y de múltiples formas: por escrito, verbal, con su cuerpo, con sus emociones. Una nueva forma de entender la comunicación integral para alcanzar resultados sobresalientes.

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  • RELACIONES HUMANAS EN EL TRABAJO

    RELACIONES HUMANAS EN EL TRABAJO

    Las relaciones laborales son un desafío. Aprenda cómo influir positivamente en otros para obtener las respuestas deseadas.

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    RELACIONES HUMANAS EN EL TRABAJO

    Las buenas relaciones humanas son el pegamento que mantiene unidas a las organizaciones.

    Poco puede cambiar la cultura y productividad de una organización si antes no se transforman, para bien, las relaciones interpersonales. Uno de los desencadenantes de éxito más poderosos es el respeto y buen trato entre los colaboradores. ¿Sabe cómo conseguirlo?

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    RELACIONES HUMANAS EN EL TRABAJO
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  • GESTIÓN DE LA CALIDAD EN SERVICIO AL CLIENTE

    GESTIÓN DE LA CALIDAD EN SERVICIO AL CLIENTE

    ¿Quiere mejorar el servicio al cliente? "Soluciónelo antes de que se vayan con la competencia”.

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    GESTIÓN DE LA CALIDAD EN SERVICIO AL CLIENTE

    El servicio de calidad es un valor, no una moda. Desarrollarlo adecuadamente le dará diferenciación interna y externa.

    Fórmese con los elementos esenciales que nos conducen a satisfacer nuestro cliente, externo e interno, bajo altos estándares de excelencia.

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  • EXCELENCIA PARA EL TRABAJO Y LA VIDA

    EXCELENCIA PARA EL TRABAJO Y LA VIDA

    ¿Sabía que la excelencia es un hábito y no un acto? Benefíciese de un nuevo estilo de vida.

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    EXCELENCIA PARA EL TRABAJO Y LA VIDA

    La excelencia es un estilo de vida que nos conduce a niveles de satisfacción que a lo mejor no conocemos.

    El ser excelente no es una condición exclusiva para unos pocos elegidos. La excelencia para vivir y trabajar se aprende con reglas rígidas y principios simples.

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    EXCELENCIA PARA EL TRABAJO Y LA VIDA
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  • TEAM BUILDING

    TEAM BUILDING

    ¿Cree que es mejor en equipo? Obtenga un elevado nivel de resultados, con satisfacción y motivación en las personas.

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    TEAM BUILDING

    Talleres experienciales para construir el aprendizaje en competencias blandas.

    Con nuestra metodología de aprendizaje experiencial sacamos el máximo provecho a la experiencia para construir el conocimiento de las competencias blandas, que serán transferidas al plano organizacional. Es un proceso estructurado de alto impacto.

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    TEAM BUILDING
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  • GESTIÓN DEL ESTRÉS EN EL TRABAJO

    GESTIÓN DEL ESTRÉS EN EL TRABAJO

    ¿Siente que el estrés le está afectando? Tome las riendas de su propio estilo de vida y gane en su trayecto laboral.

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    GESTIÓN DEL ESTRÉS EN EL TRABAJO

    Estrés es sinónimo de bajo rendimiento personal y organizacional. El cerebro no rinde a plenitud bajo altos niveles de agotamiento mental.

    El cuerpo y la mente tienen límites que se están viendo superados por desproporcionadas cargas de fatiga mental, que enferman con tono de alerta a los colaboradores del Siglo XXI. Hay formas y técnicas para ganarle la partida.

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    GESTIÓN DEL ESTRÉS EN EL TRABAJO
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  • COMPETENCIAS CONVERSACIONALES

    COMPETENCIAS CONVERSACIONALES

    ¿Qué tal aprender a escuchar para comprender? No se limite solo a responder, mejore su estrategia.

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    COMPETENCIAS CONVERSACIONALES

    Hablar y escuchar en sintonía con nuestras emociones y las emociones de los demás.

    Hay una relación directa entre la calidad de las conversaciones que realizamos y los resultados que obtenemos. Ejecutar el poder transformador de la palabra y la escucha activa nos lleva a un nivel superior como personas en nuestra interacción con la empresa, con lo social, con la familia.

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  • TALLER INTENSIVO HABILIDADES BLANDAS

    TALLER INTENSIVO HABILIDADES BLANDAS

    Conozca la importancia del comportamiento para el desarrollo del capital humano y el éxito en la empresa.

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    TALLER INTENSIVO HABILIDADES BLANDAS

    Los colaboradores las traen poco desarrolladas desde su educación familiar y formación académica.

    Las competencias blandas o competencias de comportamiento son aquellos atributos o características que tienen las personas para poder relacionarse con sus semejantes de manera efectiva, tanto en su lugar de trabajo como en su vida familiar y social.

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  • desarrollo de competencias

    desarrollo de competencias

    La importancia de conocer si las personas son capaces o no de hacer lo que se espera de ellas.

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    desarrollo de competencias

    En Humano gestionamos el desarrollo completo de competencias: Saber hacer, Poder hacer y Querer hacer. No alcanza con colaboradores inteligentes para llegar a ser competente; más allá de las aptitudes se requieren altas dosis de actitud para conseguirlo.

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  • Planes estratégicos

    Planes estratégicos

    Estrategia definida en el desarrollo de competencias blandas.

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    ¿Tiene su organización una estrategia definida en el desarrollo de competencias blandas de sus colaboradores? Recuerde que una mala persona no puede llegar a ser un buen profesional. En Humano le ayudamos a identificar y a desarrollar las fases de intervención para formar colaboradores integrales.

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  • Fortalecimiento Organizacional

    Fortalecimiento Organizacional

    Su organización crecerá en todos los ámbitos solamente si mejoran las personas que la integran.

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    Fortalecimiento Organizacional

    No hay mejoría en un equipo de trabajo si antes no ocurre la mejoría individual de cada uno de sus integrantes. Le ayudamos a su empresa para que sus colaboradores perfeccionen sus competencias blandas y por ende su rendimiento personal y organizacional.

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  • Diagnósticos de situación

    Diagnósticos de situación

    Conozca su situación real de la organización en necesidades de competencias blandas.

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    Diagnósticos de situación

    En Humano le ayudamos a diagnosticar el estado actual de su empresa en necesidades de competencias blandas, para que pueda incrementar la eficiencia relacional de sus colaboradores. El Diagnóstico de Necesidades de Capacitación (DNC) es un buen punto de partida para que el clima de su organización comience a mejorar.

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  • Revisiones periódicas

    Revisiones periódicas

    Gestione para su empresa un plan adecuado en el desarrollo de competencias blandas.

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    Revisiones periódicas

    En las competencias blandas o de comportamiento intervienen las variables cualitativas del ser humano, pero éstas también se pueden medir cuantitativamente mediante fichas de progreso periódicas. Tenemos los recursos que su organización necesita para comprobar el impacto de la formación.

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  • Programas continuos

    Programas continuos

    Las competencias blandas no deben ser una moda pasajera en su organización.

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    Programas continuos

    Las competencias blandas son tema de formación continua que puede tener contemplada cada organización. En Humano contamos con los programas diferenciados, en contenido y metodología, que conducen a su aplicación práctica e inmediata. Le diseñamos el plan a la medida de sus necesidades.

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