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    Taller abierto: El Liderazgo De Uno Mismo
    hace 2 months 1 week
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    Humano se complace en invitarles a su Taller abierto: "El Liderazgo De Uno Mismo", donde abordaremos los temas:

    ☑ Líder: una palabra  que no calza a cualquiera.

    ☑ Autoconocimiento para el liderazgo.

    ☑ El control de uno mismo: fuerza de voluntad.

    ☑ La fortaleza de un Sí y un No

    ☑ Automotivación para el camino.

    Fecha: Jueves 22 de junio, 2017.

    Lugar: Hotel Parque Del Lago. 50 metros este del Museo de Arte Costarricense, sobre el Paseo Colón. (Disponibilidad de parqueo)

    Hora: de 5:30 pm a 9:30pm.

    Conferenciasta: Alexander Aguilar Soto, Periodista y Consultor de Capital Humano.

    Inversión: $90 (Incluye material de taller y refrigerio)

    Inscripción en el siguiente enlace humanocr.com/inscripcion

    Ver reglamento en http://bit.ly/2qY64zf

     

    ¡Esperamos contar con su presencia!


    Autor: Alexander Aguilar S.

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  • Recursos
    Ya no seas codependiente
    hace 2 months 2 weeks
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    Melody Beatie es autora de numerosos bestsellers traducidos a diferentes idiomas. Su mensaje se basa en los resultados de su experiencia personal de transformación aplicando, la sabiduría curativa de Los Doce Pasos a sus problemas del pasado con el alcohol. su dependencia a los fármacos y la codependencia. En este libro detalla, con pleno conocimiento, las características y el origen del comportamiento codependiente y cómo afecta nuestra vida. Sus acertadas propuestas y los cambios positivos que su mensaje ha aportado y aporta, a la vida de sus lectores y escuchas, son la clave de su éxito.


    Autor: Melody Beatie

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  • Recursos
    El libro del fracaso
    hace 2 months 2 weeks
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    El libro del fracaso está inspirado en el "Fuckup Manifesto" que crearon los fundadores de Fuckup Nights para ayudar a otras personas a liberarse de los 24 estigmas del fracaso.

    Para cada uno de estos puntos se presenta una reflexión, ilustraciones y actividades diseñadas para enfrentar ese estigma.

    El libro de compone de 24 capítulos, 12 historias de fracaso así como la investigación acerca de las causas más comunes por las que los negocios fracasan.


    Autor: Varios Autores

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  • Recursos
    20 Pasos Hacia Adelante
    hace 2 months 2 weeks
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    A lo largo de los años, Jorge Bucay ha buscado tanto en el pensamiento de los sabios como en la sabiduría popular de los cuentos mensajes para divulgar la manera de enfrentarse a los desafíos de la vida. Enseñar a anticipar el puedo al quiero, para que el deseo no quede condicionado por la fantasía de una limitación de tiempos pasados. Sin complicarnos, pero sin perder de vista el objetivo, Jorge Bucay propone en estas páginas que nos animemos a dar algunos pasos en la dirección de ese crecimiento


    Autor: Jorge Bucay

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  • Novedades
    Crisis Existencial: El vacío de una vida sin sentido
    hace 2 months 2 weeks
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    Este vacío existencial esta normalmente asociado a la depresión y/o a una sensación “vida sin sentido”. Algunas preguntas que se puede hacer una persona con crisis existencial son: “¿seré algún día olvidado? ¿cuál es sentido de todo mi trabajo? 

    ¿Crees que tu vida no tiene sentido? ¿Sientes una angustia y duda existencial? La mayoría de las personas experimentan una crisis existencial cuando se dan cuenta que un día morirán y entienden que su vida y los días en este planeta no son infinitos.

    Desde hace siglos el ser humano se ha preguntado, ¿cuál es el sentido de mi vida si estoy destinado a morir? Es una pregunta que da vértigo y que se ha intentado resolver de distintas maneras.

    Las personas que son religiosas -judías, cristianas, musulmanas- tienen la fe de que tras esta vida hay otra que será eterna y que por tanto su espíritu siempre vivirá.

    Sin embargo, la mayoría de personas no piensan en la muerte hasta que se hacen conscientes de ella y comienzan a reflexionar sobre la mortalidad. ¿Cuándo ocurre esto? Normalmente con la muerte de familiares, compañeros o sucesos altamente estresantes, como pérdidas de vivienda, de empleo o separaciones de parejas.

    Tras estos sucesos, pueden ocurrir dichas crisis y a menudo son seguidas de ansiedad, pánico o depresión.

    La pérdida de sentido y de esperanza en la crisis existencial

    El que tiene por qué vivir puede enfrentar todos los cómos.-Friedrich Nietzsche.

    Según las investigaciones y las experiencias de la humanidad, parece que el dar un sentido a la vida ayuda, y mucho, a llevar una vida feliz, querer seguir adelante y superar obstáculos.

    Es notable la capacidad que tienen algunos seres humanos de superar obstáculos y de no rendirse a pesar de todas las desgracias que le puedan ocurrir. Sin embargo, a otras personas les cuesta más encontrar ese sentido y parece que cuando no lo tienen, se rinden.

    Viktor Frankl describe muy bien esto en su obra maestra El hombre en busca de sentido. Este libro trata de su descripción de la Logoterapia y de la narración de su experiencia como esclavo en un campo de concentración nazi.

    En dichos campos, algunas personas se rendían, mientras que otras sobrevivían, a pesar de las pocas probabilidades de hacerlo debido a las pésimas condiciones de salud en las que se encontraban.

    Comían un trozo de pan al día, llevaban muy poca ropa en pleno invierno, zapatos destrozados, húmedos y de tallas menores y los guardas o capataces les pegaban a menudo. 

    Su situación de mala salud era tan extrema que sus organismos comenzaron a consumir sus propias proteínas y llegaron a encontrarse literalmente en los huesos.

    Hay un par de experiencias especialmente destacable que Frankl comenta en su libro:

    1-Hubo una persona que soñó que el 31 de marzo de 1943 terminaría la guerra. Sin embargo, llegó dicha fecha, la persona contrajo una enfermedad y murió un días después.

    ¿Sería casualidad? Frankl, uno de los médicos y psiquiatras más inteligentes y formados que he leído, sugirió que la muerte de este hombre se debió a la pérdida de esperanza de salir del campo de concentración. 

    2-Tuvo un paciente que había perdido a su mujer y que ya no encontraba sentido a la vida. Frankl simplemente le hizo una pregunta: “¿Qué hubiera sucedido, doctor, si usted hubiera muerto primero y su esposa le hubiera sobrevivido?” El paciente dijo que su esposa estaría extremadamente triste, a lo que Frankl respondió: “usted le ha ahorrado a ella todo ese sufrimiento; pero ahora tiene que pagar por ello sobreviviendo y llorando su muerte”. Tras esa respuesta, el paciente le tomó la mano a Frankl y abandonó el despacho. Es decir, El sufrimiento deja de ser en cierto modo sufrimiento en el momento en que encuentra un sentido.

    Describe también como algunos prisioneros se sentían apáticos, sin sentimientos e incluso algunos a los que ya les daba igual que los nazis le golpeasen. Se sentían ya tan faltos de esperanza que les daba igual que les maltratasen.

    El caso de pérdida de esperanza extrema de su historia en los campos de concentración, es la de los hombres que se suicidaban tirándose a las vayas electrificadas. 

    Sin embargo, Viktor Frankl supo encontrar un significado a su dura experiencia…

    Buscando el sentido…Cómo superar la crisis existencial

    Frankl comenta que a menudo pensaba en su mujer y que es lo que en muchas ocasiones le salvó la vida.

    Tenía la esperanza de volver a verla, aunque más tarde descubrió que había muerto, al igual que sus padres.

    También encontró el sentido de escribir sus experiencias y su teoría sobre la Logoterapia. Ya tenía escrito un libro, pero al llegar a su primer campo se lo quitaron. Pero no perdió la esperanza y tomaba notas sobre las ideas que iba teniendo para escribirlo de nuevo más adelante.

    Para superar una crisis existencial es necesario que encuentres un significado a tu vida y normalmente estará basado en otras personas y de acciones. Es decir, encontrarás un sentido a la vida a través de alguna relación personal y de hacer cosas que te agraden.

    Algunas personas, no logran establecer relaciones personales positivas (familiares, de amistad o de pareja) y se fijan el sentido de tener poder o de ganar dinero. Sin embargo, esto podría llevar a la infelicidad y a un ciclo sin fin.

    Lo material no satisface, lo cuál lleva a querer más cosas materiales para sentirse satisfecho. Esta búsqueda del sentido material puede llevar a una felicidad muy pasajera y a sentimientos de vacío.

    Frankl afirmaba lo siguiente:

    “El sentido de la vida siempre está cambiando, pero nunca cesa. De acuerdo con la logoterapia, podemos descubrir este sentido de la vida de tres modos distintos: (1) realizando una acción; (2) teniendo algún principio; y (3) por el sufrimiento.”

    Los dos siguientes puntos se refieren a realizar una acción y a tener algún principio. El sufrimiento se refiere a aceptar que el sentido de la vida es simplemente sufrir por algún motivo (como el anterior paciente que sufría por la muerte de su esposa).

    Sigue tu pasión (realiza una acción)

    Actualmente voy a clases de salsa y algunas personas me dicen: “aunque estoy con gripe he venido porque es lo mejor del día” o “no puedo estar un día sin bailar”. Es probable que lo que más de sentido a la vida de estas personas es bailar (o al menos unas de las cosas que les da sentido). Puede parecerte extraño aunque es la realidad, más en España donde hay actualmente un 23% de paro y las condiciones laborales son desastrosas.

    ¿Por qué algunas personas mayores se levantan a las 7 de la mañana, van al gimnasio, dan un paseo y están todo el día activas mientras otras ya no encuentran el sentido de vivir?

    En mi opinión es porque han encontrado nuevas pasiones por las que vivir. Leonardo da Vinci, uno de los hombres más apasionados y curiosos por adquirir conocimientos siguió trabajando en nuevos proyectos hasta poco antes de su muerte.

    Cuando conectes con esa pasión externa te resultará absurdo preguntarte por el sentido de la vida. Ni si quiera entenderás cómo es posible que antes lo hicieras.

    Las relaciones personales y el trabajo son la clave (ten un principio)

    Si tienes una crisis existencial, ¿estas haciendo algo que te haga sentir bien? ¿realizas un trabajo que te gusta? ¿quedas con tus amigos? ¿socializas?

    Lo que da sentido a la vida es que sientas que eres valioso para algo y para alguien. Las relaciones personales y el trabajo son la clave. Por tanto:

    Encuentra un trabajo que te agrade y al que encuentres sentido. ¿Tendría más sentido para tu vida trabajar en una ONG? ¿O dar clases a adolescentes?

    Trabaja tus relaciones personales. Este libro quizás te ayude.

    Entiende que la vida tiene épocas

    Como el propio Viktor Frankl afirmaba, la vida no es constantemente feliz, sino que se dan situaciones y épocas en las que es normal sentirse desanimado.

    Sin embargo, el encontrar ese sentido a tu vida, haría que se superase tal situación.

    Otras enseñanzas de Frankl

    –Tenemos que dejar de hacernos preguntas sobre el significado de la vida y, en vez de ello, pensar en nosotros como en seres a quienes la vida les inquiriera continua e incesantemente. Nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación, sino de una conducta y una actuación rectas. En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo.

    -Vive como si ya estuvieras viviendo por segunda vez y como si la primera vez ya hubieras obrado tan desacertadamente como ahora estás a punto de obrar.” Me parece a mí que no hay nada que más pueda estimular el sentido humano de la responsabilidad que esta máxima que invita a imaginar, en primer lugar, que el presente ya es pasado y, en segundo lugar, que se puede modificar y corregir ese pasado: este precepto enfrenta al hombre con la finitud de la vida, así como con la finalidad de lo que cree de sí mismo y de su vida.

    -El verdadero sentido de la vida debe encontrarse en el mundo y no dentro del ser humano o de su propia psique, como si se tratara de un sistema cerrado.

     

    Ver publicación en lifeder.com aquí


    Autor: Roberto Rubín Martín

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  • Novedades
    ¿Sabes cómo actúa la hormona de los abrazos?
    hace 2 months 2 weeks
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    Hace unas décadas se descubrió que cuando las mujeres dan a luz segregan fuertes cantidades de oxitocina. Esta hormona atenúa el dolor del parto y, en cambio, facilita que aparezca un sentimiento intenso de afecto por el recién nacido. Se traduce en deseos de abrazar, de dar besos, de acariciar.

    Lo mejor vino después. Con diferentes experimentos que se realizaron en todo el mundo, pudo comprobarse que eran muchas más las situaciones que activaban la producción de esta hormona. Se descubrió, por ejemplo, que un abrazo de 5 segundos la estimula; pero uno de 20 segundos la activa y equivale a un mes de terapia. Maravilloso, ¿cierto? Pero la cosa no para ahí. Los besos que son percibidos como una manifestación de amor son también liberan oxitocina.

    El bienestar emocional no es la única consecuencia positiva de la segregación de esta hormona. También incide decisivamente en el bienestar físico. Ayuda a que te enfermes menos y a que sanes más rápido, en caso de que algo te afecte. Fortalece el sistema inmunológico y mejora el funcionamiento de tu corazón. Es un pequeño prodigio químico que enriquece tu vida.

    ¿Cómo activar la hormona de los abrazos?

    La oxitocina es una hormona que se activa fundamentalmente a través del contacto físico. Se libera fácilmente a través de los abrazos y los besos, pero también responde a otros estímulos como una palabra afectuosa o incluso una simple palmadita en el hombro.

    Todos tenemos en la piel unos receptores que se llaman corpúsculos de Meissner. Esos componentes nos permiten percibir la temperatura, la textura de las cosas, las caricias, los pellizcos, etc. Tan pronto como reciben el estímulo, envían una señal a tu corteza cerebral que interpreta de qué clase de estímulo se trata. Pues bien, tenemos más de estos corpúsculos en las manos y en los labios.

    En un experimento llevado a cabo en la Universidad de California se monitoreó el funcionamiento del cerebro de un grupo de voluntarios a través de resonancias magnéticas funcionales. Así se pudo comprobar que un abrazo estimulaba notablemente la producción de oxitocina. En el grupo estudiado, dicho abrazo debía provenir de una persona por la que no se sintiera atracción sexual, ni enamoramiento. Este estudio también  probó que a más oxitocina, menos cortisol, que es la hormona del estrés.

    Datos que quizás no conoces sobre la hormona de los abrazos

    Para que comprendas mejor el funcionamiento de la hormona de los abrazos, a continuación compartimos algunos datos que quizás no conocías y que te permitirán entender por qué la oxitocina se ha convertido en el centro de interés de muchos estudios.

    La hormona de los abrazos se produce en la glándula pituitaria. Está regulada por las células del hipotálamo, que a su vez incide en todas las glándulas del organismo. Como quien dice: tiene que ver con todo el cuerpo.

    Cuando la oxitocina se produce, aparece en la sangre. Si eso ocurre, la amígdala desencadena una serie de reacciones que se traducen en un comportamiento más generoso y tranquilo.

    En 1998 se descubrió que los niños autistas tienen niveles menores de oxitocina. En 2003 se hizo un experimento en el que se les administraba esta hormona por vía intravenosa y se observó un descenso en las conductas automatizadas de estos niños.

    La oxitocina es un excelente antídoto contra los miedos y fobias sociales. En otras palabras: si estás en una situación social que te provoca temor, probablemente un abrazo de alguien que en ese momento tengas cerca te reconfortará.

    Los abrazos contribuyen a disminuir la tristeza y a mejorar el funcionamiento de la presión arterial. Por otro lado, los besos tienen un efecto similar al de un analgésico, pero además contribuyen a quemar calorías y a disminuir las arrugas.

    La hormona de los abrazos también contribuye a que se produzca más serotonina y dopamina. En palabras más comunes, reduce el estrés y ayuda a que tengas una actitud más positiva frente a la vida.

    La industria famaceutica permite que podamos aumentar nuestros niveles de oxitocina mediante fármacos. Pero, ¿por qué privarte de los abrazos y los besos? No tienes que buscarlos en ninguna farmacia, son gratuitos y además te ayudan a romper esas barreras de soledad. Barreras que muchas veces son las potenciadoras de tus angústias.

     18 de noviembre, 2016. Ver publicación en lamenteesmaravillosa.com aquí


    Autor: Edith Sánchez

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  • Novedades
    ¿En qué se concentran las personas felices y exitosas?
    hace 2 months 2 weeks
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    Anhelamos nuevos logros porque rápidamente nos habituamos a los que ya obtuvimos. Esta adaptación al éxito es tan inevitable como frustrante, y es más poderosa de lo que se puede concebir.

     

    La clave para vencer la adaptación al éxito es perseguir, lo que los investigadores llaman, logros duraderos. A diferencia de los logros que producen una felicidad efímera, el placer de los logros duraderos permanece hasta mucho después del entusiasmo inicial. Los logros duraderos son tan importantes que separan a aquellos que se sienten exitosos y felices de aquellos que siempre esperan algo más.

     

    Investigadores del Harvard Business School estudiaron este fenómeno entrevistando y evaluando a profesionales que habían logrado un gran éxito. Su objetivo era analizar qué hacían diferente estos profesionales excepcionales para lograr un éxito tanto duradero como gratificante.

     

    Los investigadores encontraron que las personas que eran a la vez exitosas y felices a largo plazo estructuraban intencionadamente sus actividades alrededor de cuatro necesidades principales:

     

    Felicidad: buscaban actividades que les produjeran placer y satisfacción

    Logros: realizaban actividades que produjeran resultados tangibles

    Significado: se dedicaban a actividades que tuvieron un impacto positivo en las personas

    Legado: realizaban actividades a través de las cuales podían transmitir sus valores y conocimientos a otros

    La realización personal duradera llega cuando se buscan las actividades que incluyen estas cuatro necesidades. Cuando alguna de ellas falta, se tiene la sensación de que se debería estar haciendo algo más (o diferente).

     

    Estos comportamentos son el sello distintivo de las personas exitosas y felices porque abordan estas cuatro necesidades:

     

    - Son apasionados. Jane Goodall dejó su casa en Inglaterra y se mudó a Tanzania a los 26 años para comenzar a estudiar a los chimpancés. Se convirtió en el trabajo de su vida, y Goodall se ha dedicado completamente a su causa e inspirado a otros a hacer lo mismo. Las personas exitosas y felices no solo tienen interés por su trabajo; sienten verdadera pasión por su tarea y se dedican por completo a ella.

     

    - Nadan contra la corriente. Existe una razón que hace que las personas exitosas y felices sean diferentes. Para ser verdaderamente exitoso y feliz, se deben seguir las propias pasiones y los propios valores sin importar los costos. Basta con pensar en lo que el mundo se habría perdido si Bill Gates o Richard Branson hubieran jugado seguro, o si Stephen King no hubiera pasado cada segundo que le dejaba libre su trabajo de profesor escribiendo novelas. Para nadar contra la corriente, se tiene que estar dispuesto a correr riesgos.

     

    - Terminan lo que empiezan. Las grandes ideas no tienen absolutamente ningún significado si no se ponen en marcha. Las personas más exitosas y felices llevan sus ideas a buen término, sintiendo la misma satisfacción al superar las complicaciones y en la rutina diaria como con el surgimiento inicial de la idea. Saben que una visión no tiene significado a menos que se concrete. Solo entonces comienza a crecer.

     

    - Son resistentes. Para ser exitoso y feliz a largo plazo, es necesario aprender a cometer errores, parecer un idiota e intentar nuevamente, todo sin vacilar. En un estudio reciente realizado en el College of William and Mary, los investigadores entrevistaron a más de 800 empresarios y encontraron que los más exitosos tenían dos cosas fundamentales en común: les resultaba muy difícil imaginar el fracaso y tendían a no preocuparse por lo que los demás pensaran de ellos. En otras palabras, los empresarios más exitosos no pierden tiempo ni energía en hacer hincapié en sus fracasos, ya que los ven como un paso pequeño y necesario en el proceso de alcanzar sus metas.

     

    - Hacen de su salud una prioridad. Existe una cantidad inimaginable de vínculos entre la salud, la felicidad y el éxito. Los hábitos de salud esenciales que las personas exitosas y felices practican de manera consistente, y que he adquirido con gran esfuerzo a lo largo de los años, son dormir bien (reduce el estrés, mejora la concentración y es ideal para el estado de ánimo), comer alimentos saludables (ayuda a concentrarse) y hacer ejercicio (es excelente para aumentar la energía y la confianza).

     

    - No se detienen en los problemas. Aquello en lo que enfoca la atención determina el estado emocional. Si se fija la mente en los problemas se crean y alargan las emociones negativas y el estrés, lo que obstaculiza el rendimiento. Por el contrario, centrarse en acciones para mejorarse a sí mismo y sus circunstancias, puede crear un sentido de eficacia personal que produce emociones positivas y mejora el rendimiento. Las personas exitosas y felices no se detienen en los problemas porque saben que son más eficaces cuando se centran en las soluciones.

     

    - Celebran el éxito de otras personas. Las personas inseguras dudan constantemente de su importancia y, debido a esto, tratan de ser el centro de atención y critican a otros para demostrar su valía. Las personas que confían en sí mismas, por otra parte, no se preocupan por su importancia porque su autoestima surge desde dentro de ellas mismas. En lugar de enfocarse en su propia inseguridad, se concentran en el mundo exterior, lo que les permite ver todas las cosas maravillosas que ofrecen las demás personas. Elogiar a los demás por contribuciones es el resultado natural de esto.

     

    - Piensan "out of the box". Las personas exitosas y felices no han llegado a donde están pensando igual que todos los demás. Mientras que otros permanecen en sus cárceles de zonas de confort e invierten toda su energía en reforzar sus propias creencias, las personas exitosas desafían el statu quo y se exponen a nuevas ideas.

     

    - Mantienen una mente abierta. Exponerse a una variedad de personas es inútil si se está siempre de acuerdo con ellas y se reconforta con sus propias opiniones. Las personas exitosas y felices reconocen que los diferentes puntos de vista proporcionan una oportunidad para el crecimiento. Es necesario practicar la empatía poniéndose en los zapatos de los otros para poder comprender la lógica del punto de vista de otras personas (por lo menos, para ellas). Una gran manera de mantener una mente abierta es intentar rescatar por lo menos una cosa interesante o útil de cada conversación.

     

    - No dejan que nadie le ponga un límite a su alegría. Cuando su sensación de placer y satisfacción provienen de la comparación de sí mismo con los demás, deja de inmediato de ser el amo de su propia felicidad. Cuando las personas exitosas y felices se sienten bien por algo que han hecho, no permiten que las opiniones ni los logros de los demás les quiten esa satisfacción. Aunque es imposible no reaccionar a lo que otros piensan de uno, no es necesario compararse con los demás, y siempre se pueden tomar las opiniones de la gente con reservas. De esa manera, no importa lo que otras personas piensan o hacen, la autoestima viene de adentro. Independientemente de lo que la gente piense de usted en cualquier momento en particular, una cosa es segura: nadie es tan bueno ni tan malo como los demás dicen que es.

     

    Resumiendo: Las personas exitosas y felices se concentran en actividades que abordan una variedad de necesidades, no solo logros inmediatos.

    17 de febrero, 2017. Ver publicación en weforum.org aquí


    Autor: Travis Bradberry

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  • Novedades
    La púrpura, el líder y los cinco mandamientos
    hace 2 months 2 weeks
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    El color púrpura siempre estuvo asociado a las élites. En sus orígenes, el alto coste de conseguir tan escaso tinte –procedente de moluscos mediterráneos-, lo convertía en algo exclusivo, reservado a teñir caros tejidos que vestían algunos poderosos. En Roma, el color púrpura lo usaban en sus ropas los senadores, e incluso llegó más tarde a estar restringido por ley a los Emperadores. Y en la Iglesia Católica los purpurados del Sacro Colegio Cardenalicio son la máxima autoridad que asesora al Papa y lo elige de entre sus miembros. El cromado púrpura se ha identificado a lo largo de la historia como símbolo representativo de las más altas jerarquías civiles y eclesiásticas. No es de extrañar, por ende, que se haya convertido en un perseguido objeto del deseo para aspirantes a la cúspide.

    ¿Qué fenómenos se producen en quienes son investidos del color púrpura? ¿Qué cambios traen aparejados en su vida y en sus actos, en sus actitudes y comportamientos? ¿Qué requerimientos y obligaciones les exige? Pues son unos cuantos, y no todos ellos apetecibles, por cierto, a pesar de la seductora atracción que produce en muchos y que daría para escribir todo un tratado acerca del poder y la condición humana. Sin ser tan ambicioso, me voy a limitar a destacar cinco de los mandamientos que considero implícitos y con los que todo líder debería estar dispuesto a comulgar.

    1. Soportarás el peso de la púrpura

    Ostentar el poder para hacer cosas que pueden afectar a miles de personas implica tomar decisiones importantes y de alto impacto, no siempre fáciles y agradables, sino a menudo duras e impopulares. Ya sea en el entorno empresarial, social o político, a los líderes no les queda más remedio que aceptar de inicio que es imposible agradar a todo el mundo. Ello requiere estar hecho de una pasta especial, no precisamente la más extendida entre nuestros congéneres. Fortaleza, determinación y valentía están irremediablemente asociadas a quien manda.

    Como resultado, el peso de la púrpura, de la responsabilidad que entraña la toma de determinadas decisiones y sus consecuencias, obliga a soportar una fuerte presión que requiere de muy anchas espaldas, así como una carga de estrés considerable. No son pocos los casos que llegan a somatizar el estrés en forma de patologías diversas, amén de acarrear un alto coste en el entorno de la vida privada o familiar del líder.

    2. Vivirás bajo los focos

    Es otra consecuencia inevitable. Las actuaciones, los comportamientos, las decisiones de quienes están arriba se observan, analizan e incluso interpretan en claves diversas. Se trata de adivinar qué piensa realmente el líder sobre determinados aspectos, hacia dónde inclinará sus decisiones y cuál será su voluntad. Lo que dice se escudriña tanto como lo que hace, y las incoherencias entro lo uno y lo otro le ponen en la picota al menor descuido.

    Además, el precio de estar expuesto al interés y la curiosidad de los demás afecta a la esfera íntima mucho más de lo deseable. Y también sube el listón de la exigencia respecto a la conducta ética, mucho más visible bajo la pública luz de los focos dirigida hacia quien tiene que dar ejemplo a los demás.

    3. Diferenciarás entre amigos y colaboradores

    ¿Debe haber amistad personal entre el jefe y sus colaboradores? La relación profesional es bien diferente a la relación de amistad. No elegimos a nuestros amigos con los mismos criterios que a nuestros colaboradores, lo que no significa que de la relación profesional no salgan luego amigos para toda la vida. Pero ser jefe de alguien obliga a separar las cosas, a evitar favoritismos en las decisiones, en aras de la objetividad y el rigor e incluso de la equidad o justicia. Una cosa es la cordialidad, el respeto, la confianza e incluso la sintonía con los colaboradores –más que deseable-, y otra bien distinta la amistad personal, la verdadera y desinteresada amistad, la que trasciende del puesto y de la responsabilidad que uno ocupe en cada momento.

    Cuidado con elegir a los amigos como colaboradores con el fin de asegurarse su lealtad, aun por encima de sus capacidades. Podemos hacernos –y hacerles- un flaco favor.

    4. Lidiarás los conflictos y dilemas con soltura

    El conflicto de intereses es consustancial al entorno profesional. Por un lado está la pelea externa hacia el mercado, los clientes y los competidores, en un entorno cada vez más difícil, agresivo y competitivo. Pero luego está el frente interno, que no es moco de pavo. Entre las distintas áreas, departamentos, unidades de negocio, países, regiones o cualesquiera que sea la denominación que agrupe a las distintas partes que forman una organización, las discrepancias y enfrentamientos hacen saltar chispas a menudo. De hecho, las energías que se consumen en las discusiones internas suelen ser mayores que las dedicadas a luchar en el mercado, como saben bien los directivos.

    Una de las tareas más difíciles y consumidoras de tiempo para el líder será precisamente la de gestionar todos estos conflictos, conciliar, negociar y acordar en la medida de lo posible. A menudo tendrá que tomar decisiones que inclinen la balanza ante dilemas nada fáciles, con la duda frecuente de si habrá sido la opción más acertada. El resultado es el desgaste, el agotamiento y una sensación de frustración que exige a menudo de una capacidad de resiliencia a prueba de bombas.

    5. Serás partícipe y responsable de tu equipo

    Lo quiera o no, el líder es corresponsable de lo que hace su equipo, de sus logros y de sus fracasos. Un buen equipo bien dirigido puede encumbrarte y un mal equipo te hará caer con él. Esta es una máxima del liderazgo. Por eso es tan importante rodearse de los mejores. Saber elegir a los miembros el equipo y proporcionarles luego orientación, apoyar su trabajo, darles 'feedback' sobre su actuación y 'coaching' para facilitar su crecimiento y desarrollo, son algunas de las reglas de oro de todo líder que se precie.

    En última instancia, el líder recoge y capitaliza los resultados conseguidos por su equipo, solidariamente, para bien o para mal. Desentenderse o escabullirse de los malos resultados imputándolos al equipo es algo impresentable. El líder ha de asumir este mandamiento, cuyo precio no siempre es el de recoger medallas. A veces es el de tener que marcharse o que te inviten a hacerlo. Los entrenadores de fútbol lo saben muy bien y los políticos lo saben muy mal, por poner dos ejemplos extremos.

    En resumen, ni es oro todo lo que reluce, ni es todo tan bonito cuando se llega arriba. Por supuesto que tiene sus compensaciones. Las posiciones de liderazgo permiten adquirir experiencias muy gratificantes, aprendizajes fantásticos que el mercado y la sociedad valoran, reconocen y retribuyen muy bien. Necesitamos buenos líderes en los distintos órdenes de nuestra sociedad, íntegros y éticos, que presten su servicio y aporten un indudable valor para todos. Es bueno que existan personas que se sientan atraídas por la púrpura, es algo comprensible y humano. Pero hay que estar dispuesto a no pocos sacrificios, a dar a cambio mucho más de lo que parece desde fuera. Aceptar y asumir el cumplimiento de estos cinco mandamientos puede ser un buen comienzo para quienes de verdad aspiren a ello.

    28 de abril, 2017. Ver publicación en elconfidencial.com aquí

     

     


    Autor: Plácido Fajardo

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  • Prensa
    El secreto de los suecos para ser los mejores en su trabajo sin agobiarse se llama 'fika'
    hace 2 months 2 weeks
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    Lo hemos estado haciendo mal toda la vida. Porque aquí es sinónimo de pérdida de tiempo, de huida del trabajo; de vasos de plástico, brebajes artificiales y bollería industrial. Es el momento de poner verde al jefe, de compartir quejidos y lamentos. De contar los días para las vacaciones. Pero las pausas para el café son otra cosa para los suecos, que vienen a enseñarnos cómo exprimir al máximo cualquier minuto de la jornada laboral. Porque si en España dedicamos un espacio más o menos amplio a apurar la reconfortante bebida frente a la máquina, obviando por un tiempo nuestras tareas, ellos organizan en torno a esta práctica toda una celebración, sin ir en detrimento de su título de uno de los diez países más competitivos del mundo según el Foro Económico Mundial. Así son las fikas suecas, el momento del café en la oficina que se revela como uno de los factores que explica la alta productividad de sus trabajadores, según estudios de la Universidad de Linköping, y sus reducidos niveles de estrés, los más bajos del mundo según International Business Report.

     

     

    “Fika es un fenómeno social. Es tomarse un café o un té, pero también es una razón para socializar y disfrutar de un momento de calidad con los compañeros de trabajo”. Así define este sello cultural Emelie Gallego, agregada cultural de la embajada de Suecia en España. Y se trata de una realidad tan impresa en el alma de los suecos que son las propias direcciones de las empresas las que promueven estos descansos. Aunque no haga falta. Como afirma Israel Úbeda, responsable de prensa y redes sociales de VisitSweden en España, “más que proponerlo, es algo que pertenece a la personalidad de los suecos y las compañías. Porque, al fin y al cabo, las forman personas con sus idiosincrasias". Y Úbeda añade: “Los suecos aman el café y las pastas y por ello parece lógico que en un sitio donde vas a pasar horas cada día tengas una breve pausa para estirar las piernas, conversar con los colegas y disfrutar de dulces, fruta o un pequeño tentempié”. Todo, gentileza de la empresa.

     

    ¿Se trata entonces de un mero descanso pagado?

     

    En absoluto. Gallego lo explica: “Ese ambiente más familiar fortalece los lazos entre los compañeros, pero también los directores están presentes. La cultura empresarial en Suecia es, en general, bastante cercana y poco jerárquica”. Por eso también jefes y coordinadores se suman a estas “paradas técnicas”, buscando que entre todos, en esos momentos de relax, se puedan alumbrar mejores ideas para solucionar los asuntos que les ocupan frente al ordenador. Es decir: igual se habla del increíble partido de fútbol de ayer que de cómo afrontar la reunión de márketing de mañana. Y usted dirá: igual que en España. No tan rápido: su alta consideración por parte de todos los estratos de la compañía hace que las ideas y el optimismo fluyan con vigor, como prueba un estudio elaborado por LinkedIn. La investigación Relationships @Work relevó que mantener buenas relaciones con compañeros y superiores redunda en un mejor desempeño profesional y una mayor motivación en el trabajo. En la misma línea, otro análisis realizado por expertos de la Universidad de Florida constató que fomentar una relación de confianza entre trabajadores y superiores trae consigo mayor colaboración, innovación y eficiencia. Además, despojar a estas pausas de la clandestinidad aumenta la felicidad del trabajador, que mejora, según varios estudios, tanto ambiente de oficina como productividad.

     

    Aunque no están regulados por una agenda, los fikas tienen varios espacios durante la jornada. En la empresa de Israel suelen parar varias veces al día, durante 10 minutos por receso: “Depende de la compañía, pero un par de pausas por la mañana y otra por la tarde puede ser perfectamente normal, aunque eso no quiere decir que todo trabajador participe en todas y cada una de ellas”, comenta. De ello da fe Jónatan López, arquitecto español que vive en Estocolmo desde hace más de seis años. Ha trabajado en tres empresas distintas y en todas ha podido constatar que las fikas forman parte de la cultura empresarial sueca: “Ahora somos unos 200 trabajadores, así que cada grupo tiene sus propias costumbres. Una de mis compañeras está haciendo un curso de pastelería y los miércoles trae sus elaboraciones caseras”. Jónatan recuerda su paso por empresas españolas y cómo, a diferencia de lo que ocurre en Suecia, el café es algo que siempre se tenía que costear uno mismo. "Aquí las cafeteras son tan importantes como los ordenadores y los jefes son los que nos dicen que tenemos que mejorar [acabar antes con las tareas urgentes] para sacar tiempo para más fikas”, añade.

     

    Un hervidero de grandes ideas

     

    Ana Berdún, coach personal y experta en felicidad en el trabajo, suma que estas prácticas son "una buena herramienta para luchar contra el presentismo. Ayuda a trabajar cuando trabajas y a descansar cuando descansas, porque, en otro ambiente más restrictivo, mientras estás frente al ordenador piensas en el receso y, cuando estás tomando el café, no puedes desconectar de todo aquello que te queda por hacer”.

     

    Manuel Torres, director comercial de Eboca, empresa de vending especializada en máquinas de café, se lamenta de que la pausa española sea “algo clandestino, un tiempo en el que el trabajador se siente observado”, y considera que “un empleado, tomando café, también está trabajando”. Torres subraya el estrecho vínculo entre la cafeína y el rendimiento laboral, hablando de su vertiente biológica y la sociológica, y se pregunta: “¿Cuántas de las grandes ideas, de los inicios de los mejores proyectos, se nos han ocurrido dándole vueltas a un espresso?”.

     

    En efecto, la EFSA (el panel de expertos europeos en salud alimentaria) ha reconocido que a partir de 75 miligramos, la cafeína aumenta la atención, la memoria y la capacidad de aprendizaje. Y los defensores del fika matizan: no es lo mismo tomarlo en un vaso de plástico que en una taza personal, como no es igual hacerlo en un pasillo frente a una máquina metálica que en un espacio diáfano con sofás y bandejas de pastas caseras. Para practicarlo, como afirma Ana Berdún, “el cambio cultural tiene que ser propiciado por los empresarios, que deben entender que esto es algo positivo”. Y también debe ser tomado con responsabilidad por los trabajadores. ¿Llegará ese día? Habrá que pensarlo con un cortado en la mano…

    28 de abril, 2017. Ver publicación en elpais.com aquí


    Autor: Alejandro Tovar

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  • Prensa
    Educación Emocional
    Sin educación emocional, no sirve saber resolver ecuaciones
    hace 2 months 2 weeks
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    Rafael Guerrero es uno de los pocos profesores de la Universidad Complutense de Madrid que enseña a sus alumnos de Magisterio técnicas de educación emocional. Lo hace de forma voluntaria porque el programa académico de los grados en Maestro en Educación Infantil y Primaria -nombre de la carrera de Magisterio tras la llegada del Plan Bolonia- no incluye ninguna asignatura con ese nombre. “Muchos de los problemas de los adultos se deben a las dificultades en la regulación de las emociones y eso no se enseña en la escuela”, explica Guerrero.

    Se trata de enseñar a los futuros maestros a entender y regular sus propias emociones para que sean capaces de dirigir a los niños y adolescentes en esa misma tarea. “Mis alumnos me cuentan que nadie les ha enseñado a regularse emocionalmente y que desde pequeños cuando se enfrentaban a un problema se encerraban en su habitación a llorar, era su forma de calmarse”, cuenta el docente. Inseguridad, baja autoestima y comportamientos compulsivos son algunas de las consecuencias de la falta de herramientas para gestionar las emociones. “Cuando llegan a la vida adulta, tienen dificultades para adaptarse al entorno, tanto laboral como de relaciones personales. Tenemos que empezar a formar a profesores con la capacidad de entrenar a los niños en el dominio de sus pensamientos”.

    La inteligencia emocional es la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar estados anímicos propios y ajenos, según la definición de quienes acuñaron el término a principios de los noventa, los psicólogos de la Universidad de Yale Peter Salovey y John Mayer. La inteligencia emocional se traduce en competencias prácticas como la destreza para saber qué pasa en el propio cuerpo y qué sentimos, el control emocional y el talento de motivarse, además de la empatía y las habilidades sociales.

    Tras revisar los programas académicos de los grados en Magisterio, Pedagogía, Psicología y Psicopedagogía de las univerisdades públicas españolas en 2016, el Grup de Recerca en Orientació Psicopedagògica (GROP) de la Universidad de Barcelona (UB) concluyó que en España solo hay una universidad pública que ofrece desde 2012 la asignatura Educación Emocional en el grado de Magisterio, la Universidad de La Laguna, en Tenerife. “Cuando pensamos en el sistema educativo, por tradición creemos que lo importante es la transmisión de conocimientos de profesor a alumno, a eso se dedica el 90% del tiempo. ¿Qué pasa con el equilibrio emocional? ¿Quién habla de eso en la escuela?”, señala Rafael Bisquerra, director del Posgrado en Educación Emocional de la UB e investigador del GROP.

    Los jóvenes con un mayor dominio de sus emociones presentan un mejor rendimiento académico, mayor capacidad para cuidar de sí mismos y de los demás, predisposición para superar adversidades y menor probabilidad de implicarse en comportamientos de riesgo -como el consumo de drogas-, según los resultados de varios estudios publicados por el GROP. “La educación emocional es una innovación educativa que responde a necesidades que las materias académicas ordinarias no cubren. El desarrollo de las competencias emocionales puede ser más necesario que saber resolver ecuaciones de segundo grado”, apunta Bisquerra.

    Los elevados índices de fracaso escolar -el 20% de los jóvenes españoles de entre 18 y 24 años abandona el sistema educativo sin haber finalizado la Secundaria, según datos de Eurostat-, las dificultades de aprendizaje o el estrés ante los exámenes provocan estados emocionales negativos, como la apatía o la depresión, y todo ello está relacionado, según Bisquerra, con deficiencias en el equilibrio emocional. “Focalizar las clases en las capacidades lingüísticas y lógicas exclusivamente se puede considerar una estafa del sistema educativo”, critica el docente, que ha publicado más de 15 libros sobre la materia.

    Bisquerra es uno de los precursores en España de la aplicación de la educación emocional al ámbito académico. Cuando empezó a investigar en 1993, aún no existía ese término, que a finales de los noventa usó como título en una de sus publicaciones. Lo que está fallando, según el experto, para que los diferentes niveles educativos no contemplen esos contenidos es la falta de sensibilización, tanto por parte de la administración pública como del profesorado. “La regulación de las emociones consigue que los estímulos que nos rodean nos influyan lo mínimo posible. Nuestro comportamiento depende, en gran medida, de cómo nos sentimos, y ni los profesores ni las autoridades se lo toman en serio”.

    En su opinión, el cambio tiene que arrancar con la formación del profesorado, con la transformación del grado de Magisterio. “En la UB no hemos convencido al número de profesores necesario como para modificar el plan de estudios. Lamentablemente, los procesos de cambio educativo son muy lentos”, añade Bisquerra, que en 2005 publicó La educación emocional en la formación del profesorado, donde propone un modelo de asignatura para los profesores de educación Infantil, Primaria y Secundaria con teoría y actividades prácticas.

    Los objetivos de la educación emocional, según las guías de Bisquerra, son adquirir un mejor conocimiento de las emociones propias y de las de los demás, prevenir los efectos nocivos de las emociones negativas -que pueden derivar en problemas de ansiedad y depresión-, y desarrollar la habilidad para generar emociones positivas y de automotivarse. En el año 2002 la UB lanzó su primer posgrado en Educación Emocional, que hoy también ofrecen otras universidades públicas como la de Málaga, Cantabria o la UNED, entre otras.

     

    Una de las experiencias piloto en formación del profesorado en educación emocional la lideró en España la Diputación de Guipúzcoa que, entre 2006 y 2010, formó a más de 1.500 docentes de colegios e institutos públicos de la provincia. Bisquerra fue uno de los encargados de coordinar los cursos, así como de elaborar 14 manuales que están disponibles para cualquier docente con decenas de actividades para aplicar en el aula. La Universidad del País Vasco se encargó de evaluar los resultados. “La comprensión y regulación de las emociones por parte de los profesores redujo los niveles de ansiedad y de burnout (en español, síndrome del trabajador quemado)”, indica Aitor Aritzeta, profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad del País Vasco. En los alumnos, se redujo la conflictividad en el aula.

    En un estudio paralelo liderado por Aritzeta, en el que se formó a un grupo de 200 universitarios en técnicas de inteligencia emocional, se demostró que tras dos años de instrucción los alumnos que habían recibido la enseñanza mejoraban sus resultados en los exámenes una media de 1,5 puntos respecto al resto de estudiantes. “Aprendieron a manejar el estrés y los niveles de ansiedad se redujeron un 18%”, asegura el docente.

    Enseñar a los docentes a mirar, escuchar y entender las necesidades de un alumno es el objetivo principal de Rafael Guerrero, profesor de la Complutense con el que arrancaba esta historia. "Puede parecer obvio, pensar que todos los maestros tratan así a los chicos, pero no todos lo hacen. Nadie está dispuesto a reconocer el abandono emocional", señala. Enseñar a los jóvenes a afrontar problemas desde el principio y a desarrollar tolerancia a la frustración. Acabar con la frase "eso son tonterías, ponte a hacer la tarea" es la máxima que Guerrero quiere para sus alumnos y futuros maestros.

    30 de enero, 2017. Ver publicación en economia.elpais.com aquí


    Autor: Ana Torres Menárguez

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  • Prensa
    Ser Bueno
    LO BUENO DE SER BUENO
    hace 2 months 2 weeks
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    El dinero puede proporcionarnos un estilo de vida muy cómodo y placentero, así como una falsa sensación de seguridad. Pero no puede comprar nuestra felicidad. Principalmente porque nuestro bienestar emocional no depende de lo que hacemos ni de lo que tenemos, sino de quiénes somos y de cómo nos sentimos. Es decir, del grado de conexión interna que hemos cultivado con nuestra verdadera esencia.

     

    Normalmente necesitamos llevar una existencia puramente materialista para terminar dándonos cuenta de que las cosas realmente importantes no pueden verse ni tocarse; tan sólo intuirse y sentirse. De hecho, para apreciar y valorar los aspectos intangibles, cualitativos e inmateriales que forman parte de la realidad, es imprescindible que exista cierto contraste entre nuestro estado de ánimo interno y nuestras circunstancias externas. Así, las personas que padecen de “pobreza emocional” suelen creer que ésta se debe a su “pobreza material”. No importa cuál sea su nivel de renta. La pobreza emocional no tiene nada que ver con el nivel de ingresos, el status profesional ni el estrato cultural. Lo que nos hace ricos o pobres emocionalmente no es nuestra realidad socioeconómica, sino la percepción que tenemos de la misma.

     

    En este caso, el clic evolutivo se produce en la medida en que gozamos de cierta “riqueza material” y seguimos experimentando la misma pobreza emocional. De pronto tenemos más dinero, pero seguimos sintiéndonos tensos e irritados. Tenemos éxito y respetabilidad, pero seguimos sintiéndonos solos y tristes. Tenemos confort y seguridad, pero seguimos sintiéndonos esclavos de nuestros miedos e inseguridades. Y en definitiva, tenemos cada vez más cosas, pero seguimos sintiéndonos vacíos.

     

    LA PARADOJA DEL ÉXITO

    “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?”

    (Jesús de Nazaret)

     

    Gracias a este contraste entre nuestra riqueza material y nuestra pobreza emocional solemos empezar a cuestionar las motivaciones que nos han llevado a construir un estilo de vida puramente materialista. Esta es la razón por la que desde hace un par de décadas están surgiendo diferentes corrientes sociales, cuyo denominador común es que anteponen la felicidad al dinero. Entre estas destacan el Decrecimiento, la Simplicidad Voluntaria, el Movimiento Slow –que inglés quiere decir “lento” o “despacio”– y el Downshifting, que en ese mismo idioma significa “reducir la marcha”. En esencia, estas tendencias promueven disminuir el nivel cuantitativo de nuestra vida para incrementar su dimensión cualitativa.

     

    Lo cierto es que cada vez más seres humanos estamos apostando por llevar una existencia más tranquila, simple y sencilla, de manera que el confort material esté al servicio de nuestro bienestar emocional. No en vano, ¿de qué nos sirve todo lo que tenemos si no gozamos de tiempo para disfrutarlo? ¿De qué nos sirve que los demás piensen bien de nosotros si nos pasamos el día estresados y cansados? Y en definitiva, ¿de qué nos sirve ganar mucho dinero si no somos felices?

     

    De hecho, la necesidad de experimentar una “riqueza emocional” abundante y sostenible es la base sobre la que se sustenta el nuevo paradigma emergente, uno de cuyos pilares es “la filosofía del postmaterialismo”. Y ésta parte de la premisa de que la realidad está compuesta por una parte material, tangible y cuantitativa –que podemos percibir a través de nuestros cinco sentidos físicos– y otra parte inmaterial, intangible y cualitativa, que sólo podemos sentir por medio de nuestro corazón. Así, de lo que se trata es de integrar lo material con lo emocional, construyendo un estilo de vida equilibrado entre lo que somos, lo que hacemos y lo que tenemos.

     

    EL SINSENTIDO COMÚN

    “Hemos construido un sistema que nos persuade a gastar dinero que no tenemos en cosas que no necesitamos para crear impresiones que no durarán en personas que no nos importan.”

    (Emile Henri Gauvreay)

     

    Una vez garantizada nuestra supervivencia física y económica y teniendo cubiertas nuestras necesidades básicas, expertos en el campo de la economía del comportamiento afirman que lo que favorece y hace perdurar nuestro bienestar emocional no es lo que conseguimos ni poseemos, sino lo que ofrecemos y entregamos a los demás. Entre otros estudios, destacan los realizados entre los años 2005 y 2010 por el economista norteamericano George F. Loewenstein.

     

    Sus investigaciones se centraron en los antagónicos efectos emocionales que producen la codicia y la generosidad. Y para ello, realizó un experimento sociológico con un grupo muy heterogéneo de seres humanos. El equipo liderado por Loewenstein seleccionó a 60 personas de diferentes edades, sexos, razas y profesiones, las cuales, a su vez, tenían múltiples divergencias en el plano social, cultural, económico, político y religioso. Más allá de estas diferencias superficiales, los investigadores querían obtener conclusiones profundas y universales, válidas para cualquier ser humano.

     

    El primer día los participantes fueron divididos en dos grupos de 30 personas cada uno. Y todos ellos recibieron un sobre con una misma cantidad de dinero: 6.000 mil dólares (unos 4.520 euros), lo que representaba una suma considerable para la gran mayoría. A los miembros del primer grupo se les pidió que en un plazo máximo de dos meses se gastaran todo el dinero para “hacerse regalos a sí mismos”, saciando su propio interés. Y a los integrantes del segundo grupo se les comunicó que en el mismo plazo de tiempo tenían que utilizar los 6.000 dólares para “hacer regalos a otras personas”, orientando su gasto al bien común.

     

    LA DECADENCIA DEL EGOCENTRISMO

    “Las personas más egocéntricas son también las más infelices.”

    (Henry David Thoreau)

     

    Dos meses más tarde, los participantes relataron de forma individual lo que habían experimentado mientras hacían usos diferentes de una misma cantidad dinero. Por medio de exhaustivas entrevistas personales –así como de sofisticadas pruebas psicotécnicas–, el equipo de investigadores liderado por Loewenstein obtuvo resultados diametralmente opuestos. Por un lado, descubrió que el nivel de satisfacción de los miembros del primer grupo –quienes habían gastado el dinero en sí mismos, mayoritariamente en cosas materiales– había durado “relativamente poco”. Según las conclusiones obtenidas, “tras el placer y la euforia inicial que les proporcionaba comprar, utilizar y poseer determinados bienes de consumo, los participantes enseguida volvían a su estado de ánimo normal”. Con el paso de los días, algunos incluso “empezaban a sentirse más tristes, vacíos y decaídos”. Principalmente por “no poder mantener el nivel de excitación conseguido por medio del consumo”.

     

    Por otro lado, los miembros del segundo grupo –quienes habían gastado el dinero para hacer regalos a otras personas– se habían sentido “mucho más satisfechos y plenos” que los del primer grupo. Curiosamente, “el simple hecho de pensar de qué manera podían utilizar el dinero para beneficiar a los demás, ya era motivo suficiente para que los participantes experimentaran una agradable sensación de bienestar interno”. En general, la mayoría utilizó los 6.000 dólares de una manera postmaterialista. Es decir, haciendo uso del dinero para “crear experiencias y oportunidades”.

     

    Unos regalaron viajes a sus amigos; algunos lo usaron para pagar la matrícula de títulos universitarios de sus hijos; otros donaron el dinero a diferentes entidades sin ánimo de lucro, repartiéndolo incluso entre los mendigos de su ciudad; de hecho, hubo quien saldó parte de la deuda contraída por algún familiar. Una vez entregaban los regalos, “el sentir la alegría, el disfrute y el agradecimiento de otras personas provocaba en los participantes una intensa sensación de plenitud, la cual –en general– permanecía durante horas e incluso días”, relata Loewenstein.

     

    LA PSICOLOGÍA DEL ALTRUISMO

    “No hay mayor felicidad que ser cómplice de la felicidad de los demás.”

    (Carmina Martorell)

     

    La conclusión de dicho experimento fue que “el egocentrismo, la codicia y la orientación al propio interés traen como resultado una sensación de vacío, sinsentido, escasez e infelicidad, mientras que el altruismo, la generosidad y la orientación al bien común son fuente de plenitud, sentido, abundancia y felicidad”. De esta manera, Loewenstein corroboró de forma científica y empírica lo que los sabios de todos los tiempos vienen repitiendo: a nivel emocional, “recibimos lo que damos”. Más allá de cualquier estudio sociológico, se trata de una afirmación que podemos verificar a través de nuestra experiencia individual.

     

    Y es que la auténtica felicidad reside en nuestro interior. Cuando comprendemos e interiorizamos esta verdad, dejamos de querer que la realidad se adapte a nuestras ambiciones, necesidades, sueños y aspiraciones. Y, en consecuencia, desaparece la lucha, el conflicto y el sufrimiento. Así es como poco a poco recuperamos la conexión con el bienestar duradero que anida en nuestro corazón. Con el tiempo, comenzamos a experimentar una sensación de abundancia y plenitud. En base a este nuevo estado de ánimo, de forma natural e irremediable entramos en la vida de los demás con vocación de servicio.

     

    Esta es la esencia de “la psicología del altruismo”, cuyos pilares son la responsabilidad, la aceptación y la consciencia. Al vivir despiertos, entrenamos y desplegamos todo nuestro potencial. Y éste nos permite hacer interpretaciones más objetivas de lo que nos sucede, creando en nuestra mente pensamientos más útiles, constructivos y neutros. Gracias a esta nueva visión de la realidad, desarrollamos la proactividad a la hora de elegir nuestra actitud y nuestra conducta. Y dado que lo que le hacemos a los demás nos lo hacemos a nosotros mismos primero, la ética surge de forma natural cada vez que interactuamos con otras personas.

     

    Artículo publicado por Borja Vilaseca en El País Semanal, 18 de septiembre de 2011. Ver en borjavilaseca.com artículo aquí


    Autor: Borja Vilaseca

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  • Prensa
    IQ Conversacional
    Aumenta tu IQ conversacional
    hace 2 months 2 weeks
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    Muchas conversaciones pierden su punto. Hablamos entre nosotros, sobre los demás e inventamos cosas que se adecúen a nuestras motivaciones y necesidades. Nos podemos comunicar 24/7 desde cualquier lugar del mundo, a cualquier hora, pero eso no es suficiente. Necesitamos tener la sabiduría para conectarnos.

     

    Necesitamos Inteligencia Conversacional, un marco de trabajo concreto para saber qué tipo de conversaciones disparan actividad cerebral de nivel bajo, como los instintos primitivos de pelea o de contemporización, a comparación de aquellas que generan alto nivel de actividad cerebral, como la confianza, la integridad, el pensamiento estratégico y la habilidad para procesar situaciones complejas.

     

    Cuanto más aprendemos sobre cómo funciona realmente el cerebro, y cuánto de nuestro cerebro está dedicado a la conexión social, más nos damos cuenta del poder que tiene conectar con los demás de maneras saludables y productivas para el éxito de ambos.

     

    Estos consejos pueden ayudar a construir un mayor coeficiente intelectual de conversación, según la situación:

     

    1. Cuando conoces a alguien nuevo

    Qué hacer: Decir “Qué gusto conocerte” o “Me pareces conocido”

    Por qué funciona: Nuestros cerebros están diseñados para ser sociales. La necesidad de pertenencia es más poderosa que la de seguridad. Cuando nos sentimos rechazados, se activan las redes de temor e incrementan los niveles de cortisol, lo que nos hace adoptar un comportamiento defensivo. Un sentido de inclusión reduce los niveles de cortisol, e incrementa los de oxitocina, que promueven la vinculación emocional.

    Enfócate en: La inclusión.

    2. Cuando estés haciendo lluvias de ideas con un grupo diverso

    Qué hacer: Aprecia las contribuciones de los demás y di ‘gracias’

    Por qué funciona: La apreciación remodela nuestras conexiones neuronales. Cuando apreciamos a los demás, damos un impacto positivo a nuestras neuronas. La apreciación también activa más conexiones neuronales en nuestro cerebro, que permiten tener mayores niveles de visión, oído y perspectiva. La apreciación también activa nuestra habilidad para ver más allá y pensar en grande. Apreciar las contribuciones ajenas, aunque no estés de acuerdo con ellas, aumenta la confianza.

    Enfócate en: Crear redes más sólidas para el pensamiento grupal.

    3. Cuando quieras persuadir a alguien más

    Qué hacer: Ponte en los zapatos de quien te escucha

    Por qué funciona: La empatía activa la red de “neuronas espejo” o el cerebro ejecutivo. Cuando nos reflejamos con los demás, nos hacemos más capaces de ver y experimentar el mundo a través de los ojos ajenos. Esto activa mayores niveles de producción de oxitocina, lo que tiene un impacto positivo en la colaboración y la co-creación y eleva la cantidad de confianza y apertura. Nos sentimos más cómodos compartiendo lo que realmente tenemos en mente.

    Enfócate en: Escuchar para conectarte, no para rechazar.

    4. Cuando necesitas resolver un problema difícil

    Qué hacer: Decir, “dime tus pensamientos”. Y escucha

    Por qué funciona: La incertidumbre activa ambos, la confianza y la desconfianza. Cuando tenemos incertidumbre significa que las redes de confianza y desconfianza se activan al mismo tiempo. Podemos entrar más fácilmente al “pensamiento grupal” para estar a salvo en la multitud, o nos cerramos por temor a que el miedo nos haga lucir débiles.

    Enfócate en: Hacer seguro el ser transparente sobre lo que sabemos; y no penalizar a aquellos que se expresan. Motívalos a compartir.

    La Inteligencia conversacional es la habilidad de dominar el poder de conexión para mejorar las relaciones con los demás. Ésta no se trata de qué tan inteligentes somos, sino de qué tan abiertos estamos a aprender algo nuevo o a tener rituales de conversación poderosos que impulsan al cerebro a confiar, unirse y alcanzar el éxito. 

    Mayo 5, 2017. Ver publicación en entrepreneur.com aquí


    Autor: Judith Glaser

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  • Recursos
    Pasos hacia la cumbre del éxito
    Pasos hacia la cumbre del éxito
    hace 4 months 3 days
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    Convencido de que no hay persona sobre la tierra que no sufra de momentos de depresión. A mi juicio, la única forma de evitar esos momentos es trabajar para mantenerse de buen talante. Pasos hacia la cumbre del éxito fue escrito con ese propósito, con el convencimiento de que si cada cual utiliza unos minutos diariamente para generar pensamientos positivos, se logrará esa elevación de ánimo que se requiere para llegar a la cumbre. Mediante la lectura de una página se puede lograr un estímulo transitorio. La lectura de varias reglas para lograr el éxito puede proporcionar una base más sólida de estímulos. Finalmente, comprometerse en los Pasos de Acción traerá consigo efectos duraderos. Sin embargo, se le puede sacar un mayor provecho a este libro compartiendo estas sugerencias con otros miembros de la familia y con los compañeros de trabajo. Aquel viejo dicho que reza: “El profesor aprende más que el alumno” es algo más que un mero dicho. Quienes dan de una manera desinteresada reciben mayor beneficio. Pasos hacia la cumbre del éxito fue escrito no solo para proporcionar la posibilidad de un mejoramiento personal, sino también con el objeto de enseñar a dar. Yo deseo estimular y retar a mis lectores para que compartan esta información. Es deseable que el lector se sumerja en este libro. Debe leer varias páginas en las primeras horas de la mañana y retornarlo al caer la noche. Una vez terminado el libro, debe iniciarse su lectura nuevamente para lograr mayores beneficios. Obviamente, no conozco la situación personal de cada uno de mis lectores, pero hay enormes probabilidades de que en este libro encuentren casos de personas que han pasado por situaciones muchísimo peores, pero que derrotaron sus dificultades debido a sus pensamientos, creencias, y actuaciones. Esos mismos pensamientos, creencias y actuaciones pueden beneficiar a mis lectores enormemente. Por lo tanto, ¡a trabajar, a participar, a leer Pasos hacia la cumbre del éxito, ¡y estoy seguro que los veré a todos en la “cumbre”!  Zig` Ziglar


    Autor: Zig Ziglar

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  • Recursos
    Los cimientos de la felicidad
    Los cimientos de la felicidad
    hace 4 months 3 days
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    Este es uno de los últimos manuscritos de James Allen. Como todas sus obras, se trata de un libro especialmente práctico. Allen nunca escribió teorías o sólo por el placer de escribir o por añadir un libro más a su extensa bibliografía; escribía cuando tenía un mensaje. Y sólo cuando él lo había vivido en su propia vida y sabía que era provechoso, se convertía en un mensaje que debía transmitir. De modo que escribía sobre hechos de los que había probado su eficacia con la práctica. Vivir las enseñanzas de este libro con fidelidad en todos los pormenores de la vida te conducirá a algo más que la felicidad y el éxito: te llevará hasta la santificación, la plenitud y la paz.


    Autor: James Allen

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  • Recursos
    El secreto de las siete semillas
    El secreto de las siete semillas
    hace 4 months 3 days
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    Este libro es una parábola de vida y liderazgo, pueda ayudar a las personas a entenderse mejor y a entender que vivir una vida balanceada los puede convertir en líderes más efectivos. Con un poderoso mensaje este libro, impactará en forma positiva la vida de muchos.


    Autor: David Fischman

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  • Recursos
    Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida
    Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida
    hace 4 months 3 days
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    Si su más grande preocupación no tiene solución, ¿por qué preocuparse? Si esta gran preocupación tiene solución ¿por qué perder el tiempo preocupándose? La respuesta a estas dos preguntas no son sin embargo tan sencillas. La preocupación y el estrés paralizan a más seres humanos que cualquier otra enfermedad conocida, y los laboratorios científicos sólo nos ofrecen antídotos de consecuencias imprevisibles. Pero usted puede hacer algo distinto a medicarse. Este libro le proporcionará unas tecnicas probadas por más de nueve millones de personas de un sistema mundialmente reconocido y de muy fácil aplicación. Le ayudará a canalizar sus energías de forma que usted pueda controlar su vida, en lugar de que su vida le controle a usted..


    Autor: Dale Carnegie

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  • Novedades
    Todos los días pasa algo bueno
    Todos los días pasa algo bueno
    hace 4 months 3 days
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    Igual no te has dado cuenta de ello, pero todos los días pasa algo bueno. La exigencia, el perfeccionismo, el filtro y la visión en túnel o la baja autoestima, pueden llevarnos a estar más centrados en lo que hacemos mal o en lo que nos desagrada del entorno. Como nuestra capacidad de atención es limitada y selectiva, no siempre estamos pendientes de lo que ocurre alrededor. Pero todos los días pasa algo bueno.

    Tener un problema, por muy grave que sea, no debería limitar nuestra capacidad de disfrutar de muchas otras cosas que ocurren en paralelo. Cuando observas la sonrisa de las caras de los niños enfermos de gravedad, internados meses en un hospital, puedes comprobar que siguen disfrutando con un juguete nuevo o con una visita del jugador de fútbol al que adoran. Tienen esa habilidad para seguir disfrutando de lo que les rodea a pesar del momento durísimo por el que atraviesan.

    Disfrutar del momento no eliminará un problema, no hará que se solucione. Pero si permitirá mantener una actitud objetiva y agradecida ante la vida. Si solo disfrutamos cuando consideramos que el momento lo permite, tendremos muy poquitos momentos en nuestra vida para estar felices.

    ¿Qué nos distorsiona la visión? ¿Qué creemos que nos hace infelices? La enfermedad, los problemas económicos, el sufrimiento de los hijos, no tener trabajo o tener uno en el que no estás a gusto, desavenencias con la pareja, rechazar nuestra imagen, no estar a gusto con nuestra forma de relacionarnos, los amigos que tenemos o que dejamos de tener, no valorarnos ni potenciarnos, no poder comer lo que deseamos porque estamos a dieta, una mudanza, una muerte cercana, cualquier mala noticia, una carta de hacienda, el tráfico, tu timidez… Sabes que la lisa podría tener una longitud infinita. Ocurren tantas cosas al día que nos incomodan que podríamos tener cientos de excusas para no disfrutar de la vida.

    El problema es que esta lista va a seguir ocurriendo lo quieras o no, la prevengas o no. La vida es eso, subidas y bajadas, problemas y soluciones, bienestar e incomodidad. Así que tenemos dos opciones: esperar el momento en el que todo fluya para ser felices o decidir ser felices a pesar de las turbulencias que uno vaya viviendo en su vida. Con la segunda opción tendremos más oportunidades de disfrutar, sin duda alguna. Y además, no dependeremos del momento perfecto para saborear otros momentos más feos, más complicados, más irregulares, más turbios. Seremos capaces de sacar jugo incluso a la adversidad.

    Seguro que tienes claro  qué te incomoda o te hace sufrir en tu día a día. Pero, ¿tienes claro qué te hace sentir bien, seguro y tranquilo? Empecemos por realizar una lista. Puedes hacer incluso dos: una lista de aquello que puedas disfrutar cada día, y otra, de esos momentos o logros más especiales que te gustaría tener a lo largo de 2017. Veamos un ejemplo:

    A diario puedo disfrutar de:

    Practicar ejercicio físico.

    Comer fruta fresca.

    Alimentarme bien.

    Hidratarme, beber más agua.

    Comprar flores frescas.

    Tener veinte minutos para leer.

    Meditar.

    Pasear.

    Cocinar a mis hijos algo saludable en lugar de darles lo primero que pillo en el frigorífico.

    Ver un vídeo que me saque una sonrisa.

    Hablar con mi madre sin prisas.

    Escuchar mi música favorita cuando conduzco.

    Ordenar, aunque sea un cajón por día.

    Tomar un té o un café a solas.

    Organizar mi agenda durante diez minutos a primera hora de la mañana antes de empezar con todo mi trabajo.

    No postergar lo que me da pereza.

    Mandar un mensaje cariñoso.

    Cuidarme más la piel.

    Durante 2017 me haría feliz:

    Un viaje largo y lejos.

    Empezar con yoga o pilates.

    Aprender un deporte nuevo.

    Apuntarme a clases de cocina.

    Leer dos libros al mes.

    Visitar a mi hermano que vive en Inglaterra.

    Perder peso, sin prisa y sin agobio, cambiando mis hábitos.

    No solo se trata de buscar qué disfrutas. Más bien de lo que se trata es de crearlo y hacerle hueco y espacio. Para crear ocasiones necesitas tener una agenda, organizarla, establecer tus prioridades, no sentirte culpable por buscar tus momentos y querer disfrutar de ellos. Eres merecedor de lo bueno que llega a tu vida, al margen de todo lo que no funciona, de todo lo que te hace sentir culpable. No es excluyente una cosa con la otra.

    Ahora que tienes la lista, necesitas estar receptivo. Abre los ojos y todos los sentidos. La mente encuentra lo que va buscando. Si no esperas cosas buenas del día, tampoco llegarás a sentirlas.

    Estas tres pautas te ayudarán a amplificar tu foco de atención:

    Recuerdos visuales relacionados con el disfrute.

    Si no estás acostumbrado a fijar tu atención en las cosas chulas de la vida, tampoco lo harás por el hecho de que sea tu propósito. Ponte señales visuales, mensajes, post-it, notas que te recuerden estar atento.

    Diario de todo lo bueno que sucede alrededor.

    Anota dos veces al día los momentos de disfrute que vas teniendo. Pueden ser de disfrute, de serenidad, de solución de conflictos, es decir, todo lo que vaya haciéndote sentir bien. No esperes a que sea algo muy importante, anota cosas pequeñas y dales valor.

    Practica el agradecimiento.

    Al final del día, agradece todo aquello que ahora ves como normal pero que no lo es para muchas otras personas. Compararnos con otros menos favorecidos permite tener una perspectiva más humana y realista. Si realizas este ejercicio en familia (durante la cena es un buen momento), sin que tenga nada que ver con el aspecto religioso, educará a tus hijos en tomar consciencia de que somos unos privilegiados. El nivel de bienestar con el que se educan ahora los chavales incluye que todo esto es normal, y por ello, suele perder valor.

    Todos los días ocurren cosas que merecen ser valoradas, desde la simpleza de poder seguir tal y como estamos a todo lo que tú quieras resaltar.

     

    28 de enero, 2017. Ver publicación en elpais.com aquí


    Autor: Patricia Ramírez

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  • Novedades
    3 creencias comunes que nos bloquean
    3 creencias comunes que nos bloquean
    hace 4 months 3 days
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    ¿Qué son las creencias?

    Según Rokeach (1960), el “sistema de creencias representa el conjunto de expectativas, hipótesis o creencias, conscientes e inconscientes, que una persona acepta como explicación verdadera del mundo en que vive”. Las creencias nos ayudan para explicar parte de la realidad que percibimos. En muchos casos, nos arrastran a situaciones contradictorias dado que al estar tan arraigadas en nuestro mapa mental es difícil ponerlas en duda.

    ¿Cómo las construimos? Hay varios caminos por los que llegamos a formar estas pequeñas guías de pensamiento. Comienzan con la experiencia de la niñez de forma directa o indirecta. Por una parte tenemos en cuenta las asociaciones que realizamos y damos por válidas, y por otra las “creencias informativas”.

    Estas que son aquellas que nos transmite un grupo de personas (cultural, político, religioso o social). Las creencias generalmente son tozudas, pero aliadas. Nos ayudan a movernos por el mundo y relacionarnos con los demás. Nos suelen proteger en momentos de incertidumbre, guían y contribuyen a darnos estabilidad y coherencia interna.

    Sin embargo, existe el riesgo de que la creencia que hayamos heredado o construido respecto de un determinado elemento (amor, justicia, responsabilidad, sociedad) juegue en nuestra contra. de ahí la importancia de conocer su influencia, delimitarla y reducirla o eliminarla en los casos en los que pensemos que constituyen un a influencia negativa.

    ¿Existen creencias enemigas?

    Años de investigación de psicólogos dedicados a las teorías de pensamiento han puesto sobre la mesa una serie de ideas irracionales y creencias contraproducentes que son comunes a nuestra especie. Aparecen de forma repetitiva en distintas personas y culturas (principalmente occidentales). En este caso, dejaremos de lado a las “ideas irracionales” para centrarnos en lo que se conoce como creencias contraproducentes comunes.

    Existen creencias enemigas que nos bloquean. Concretamente se llaman “Creencias Contraproducentes Comunes”. No debemos sentirnos culpables por tenerlas y vivir bajo sus mandatos. La palabra “común” nos dice que esta forma de pensar se repite en muchas personas, tanto de nuestra cultura como de otras culturas. Lo importante es detectar esas creencias que se reflejen en nuestro comportamiento y trabajar para transformarlas en otras que nos ayuden.

    Es importante recordar que este tipo de “instrucciones” son difíciles de cambiar dado que están integradas en nuestras costumbres e incluso pueden estar en la base de otras creencias. Así, cuestionar una puede suponer cuestionar otras muchas que se justificábamos partiendo de ella. Cuando una idea está en la base de nuestro sistema de creencias va a costar más extirparla.

    Detectando creencias que nos bloquean

    Vamos a detenernos en tres de estas creencias:

    Emotofobia

    Nunca debo sentirme triste, angustiado, inadecuado, celoso ni vulnerable. Debo esconder mis sentimientos bajo la alfombra y no trastornar a nadie.

    Actualmente, muchos mensajes van dirigidos a quedarnos siempre con lo bueno de cualquier experiencia. En la mayoría de ocasiones se confunde el extraer un aprendizaje de una situación negativa con no permitirnos sentir y procesar lo malo. Huir de las emociones negativas no es beneficioso. El cuerpo y la mente necesitan equilibrarse y permitirse sentir emociones “malas”. Esto es importante para dar equilibrio al pensamiento y dar sentido a hechos o experiencias negativas.

    Miedo al rechazo

    Si me rechazas, eso demuestra que hay algo malo en mí. Si estoy solo, tiendo a sentirme desgraciado y sin valía.

    Seguramente todos hayamos sentido el puñal del rechazo en alguna ocasión. La pregunta que nos hacemos es inmediata: ¿por qué? La respuesta que razonamos es peligrosa si viene desde la creencia equivocada. Es algo que se convierte en doloroso cuando desfiguramos las explicaciones y asumimos la culpa asociada a nuestra valía personal. Incluso en muchas ocasiones no nos valen los argumentos honestos de los demás. Nos centramos en disparamos directamente en el centro de nuestra diana emocional.

    Adicción al amor

    No puedo sentirme feliz y realizado sin ser querido. Si no me quieren, no vale la pena vivir.

    Esta creencia es importante por la fuerza que tiene y lo aplastante que puede llegar a ser. Asociar la valía como ser humano a la dependencia de otras personas es dejar en manos ajenas lo más importante para nosotros. Sentirse realizado en base a los “te quiero” que recibamos conlleva muchos riesgos y trampas mentales. Cuando funcionamos buscando enfermizamente el amor en vez de enamorarnos de la persona que tenemos delante caminamos al borde un abismo donde es difícil distinguir el valor propio, que lo situamos en el fondo de ese acantilado.

    Estas 3 creencias solo son un ejemplo de cómo nuestro contenido mental puede incidir en nuestros comportamientos. Comportamientos que al mismo tiempo, mediante el mecanismo de la profecía autocumplida, supondrán un refuerzo para estas creencias, logrando de esta forma que se asienten y sea más difícil que en un momento dado lleguemos a cuestionarlas.

    17 de marzo, 2017. Ver publicación en lamenteesmaravillosa.com aquí


    Autor: Paula Murillo

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  • Novedades
    La sensación de fluidez
    hace 4 months 3 days
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    Estamos vivos y eso es lo único que necesitamos para ser felices. Pero dado que lo habitual es que estemos desconectados de nuestro corazón, solemos sentir un desagradable y molesto vacío en nuestro interior. Prueba de ello es que en general somos incapaces de estar solos, en silencio y sin hacer nada. Primordialmente porque al abandonar cualquier distracción y quedarnos en un estado de quietud, empezamos a escuchar y a conectar con nuestro mundo interior, el cual a menudo rebosa insatisfacción.

    Para trascender este malestar, el mejor remedio reside en aprender a fluir. Y lo cierto es que el primer paso es a menudo el más difícil. Consiste en salirnos de la rueda mecánica en la que se ha convertido nuestra existencia para dedicar tiempo y espacio para estar con nosotros mismos sin distracciones de ningún tipo. De hecho, no hacer nada es la acción por excelencia. Esencialmente porque es en el silencio y en la inactividad donde reconectamos con lo que somos y con lo que sentimos. Sin embargo, dado que llevamos tantos años escapando de nuestro malestar, esto es precisamente lo primero con lo que nos encontramos. Así, el vacío existencial es la cortina de humo que nos separa de nuestra verdadera esencia y, en consecuencia, de nuestro bienestar.

    Si no nos permitimos conectar y sentir el dolor emocional que anida en nuestro corazón, jamás nos liberaremos de él. Y a menos que lo extraigamos de nuestro organismo, seguiremos siendo incapaces de disfrutar plenamente del aquí y ahora. La sensación de fluidez con la que podemos vivir cada momento sólo es posible si nos sentimos a gusto y en paz con nosotros mismos en el presente. Es entonces cuando se nos revelan dos verdades inmutables: que «nosotros somos lo que andamos buscando» y que «no hay mayor fuente de felicidad que vivir en el presente, en un íntimo contacto con la realidad». Esta es la esencia de la sobriedad. De pronto corroboramos que nuestro bienestar no depende de ningún estímulo externo. Y esta comprensión nos permite vivir desde la no-necesidad. Es decir, sin necesidad de que ocurra algo diferente a lo que está ocurriendo en cada preciso momento.

    Al sentirnos felices por nosotros mismos, fluimos con los demás y con nuestras circunstancias tal y como son. Y al no ser víctimas del aburrimiento, ya no sentimos la necesidad de hacer algo para huir o escapar. Pongamos por ejemplo que hemos quedado con unos amigos para ir de excursión y de pronto se pone a llover. Dado que somos conscientes de que no tenemos ninguna necesidad de ir, no pasa nada si se cancela el plan. Simplemente fluimos, adaptándonos a lo que está sucediendo. Principalmente porque al estar verdaderamente bien con nosotros mismos, sabemos que este bienestar nos seguirá acompañando tanto si vamos de excursión como si nos quedamos en casa.

    Aprender a fluir también significa aceptar cada momento exactamente tal y como es. Es decir, hacer las paces con la realidad, dejando de pelear y discutir con lo que es en cada instante. Así es como dejamos de perturbarnos a nosotros mismos. Y como consecuencia, tampoco tenemos la necesidad de cambiar nada ni a nadie. Imaginemos que estamos en medio de un atasco de tráfico, justo el día que tenemos una importante reunión profesional. Es evidente que vamos a llegar tarde. Al tomar consciencia de que no hay nada que podamos hacer para acelerar la marcha del resto de coches, no es necesario impacientarnos ni tomarnos ningún chupito de cianuro. Por el contrario, podemos llamar a la oficina y decir que nos retrasaremos. Mientras, fluimos con el momento tal y como se está presentando.

    Al llegar al despacho, nos limitamos a pedir disculpas a nuestro jefe y a nuestros compañeros de trabajo. Y dado que ya no somos esclavos de nuestras necesidades emocionales (como la de ser queridos o valorados), aceptamos con una sonrisa los comentarios que las demás personas puedan decir acerca de nuestra impuntualidad. Al sentirnos en paz con nosotros mismos, actuamos desde la responsabilidad y la aceptación, pudiendo fluir con lo que sucede sin necesidad de herirnos emocionalmente.

    Aunque no nos lo parezca, ahora mismo todo está bien. Todo está en su sitio, tal y como tiene que ser. De ahí que los sabios afirmen que «todo es perfecto tal y como es porque está en su proceso de perfección». Eso sí, esto no quiere decir que nuestras actuales circunstancias externas sean perfectas, pero sí que tenemos la capacidad de percibirlas de esa manera. Así, la sensación de fluidez deviene cuando comprendemos que la realidad siempre es aquí y el momento siempre es ahora. No en vano, el pasado es un recuerdo y el futuro es pura imaginación. Lo único que existe de verdad es el presente. Nuestra auténtica realidad es el lugar donde operan nuestros cinco sentidos físicos. Si ahora mismo estamos leyendo este libro, estamos leyendo este libro. Todo lo demás es una ilusión creada por nuestros pensamientos. Si somos capaces de sentirnos en paz y a gusto aquí y ahora, este momento de bienestar irá expandiéndose y asentándose en nuestro interior, acompañándonos a dónde quiera que vayamos.

     

     Este artículo es un extracto del libro “El sinsentido común”, publicado por Borja Vilaseca en septiembre de 2011.

    Ver publicación en borjavilaseca.com aquí 


    Autor: Borja Vilaseca

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    ¿QUIÉN SOY YO, ADÓNDE VOY Y CON QUIÉN?
    ¿QUIÉN SOY YO, ADÓNDE VOY Y CON QUIÉN?
    hace 4 months 3 days
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    Estas son las tres preguntas  que  todo ser humano debería plantarse al borde del camino de la vida. El mundo está apasionante como nunca y terrible como siempre. Veo mucha gente pérdida en lo fundamental; no en cuestiones accesorias, sino en asuntos decisivos para la vida. El que no sabe lo que quiere no puede ser feliz. Y el que quiere abarcar demasiado y tocar muchas teclas, se dispersa. Inteligencia es el arte de encontrar respuesta a los temas claves de la existencia.

    ¿Quién soy yo? Esa es la base. Yo vivo, resido, habito en mi personalidad. Allí tengo mi residencia. Ser una persona equilibrada, madura, bien armonizada es una tarea artesanal, que exige un esfuerzo por pulir, limar y retocar todo aquello que no es bueno ni positivo y que de alguna manera la afea. En el templo de Apolo en Grecia, había una inscripción en el frontispicio de la entrada que decía: conócete a ti mismo. Era uno de los grandes principios de la filosofía helénica. El primer centro de gravedad de la existencia consiste en alcanzar una Personalidad madura, que es una tarea audaz y decisiva, una peripecia clave y más hoy en día en que vivimos en una sociedad trepidante, de una rapidez enorme, en donde las modas del momento arrasan y lo que parece que hoy valía, mañana se ha diluido.

    ¿Cuáles serían los principales rasgos de alguien que está bien conjugado, con un desarrollo psicológico adecuado, asentado? Solo unas pincelas al respecto: conocerse a sí mismo, saber las aptitudes y las limitaciones; tener una buena ecuación entre corazón y cabeza; haber sido capaz de superar las heridas del pasado, con todo lo que eso significa; saber darle a las cosas que a uno le pasan, la importancia que realmente tienen; tener una buena educación de la voluntad, que es la joya de la corona de la conducta;…ser positivo, tener capacidad para descubrir más lo bueno que lo malo, de uno mismo y de nuestro entorno…

    La segunda cuestión, ¿qué estoy haciendo?, tiene una respuesta concreta: mi proyecto de vida. Que consiste en un programa personal, sui generis, que debe tener cuatro grandes asuntos hospedándose en su interior y que forman una tetralogía que debe ser pastoreada con arte y oficio: amor, trabajo, cultura y amistad. Los dos principales, son amor y trabajo, vida afectiva y profesional, que llevan la voz cantante. Están abarloadas y forman un binomio inseparable. No hay felicidad sin amor y sin trabajo; no existe. El análisis de cada una de ellas está erizado de dificultades, pero es menester saberlas situar bien, de forma proporcionada. Amor y trabajo conjugan el verbo ser feliz. Son las dos cosas que realmente más interesan en la vida y que marcan, fijan y redondean la biografía. El amor ordena la vida. El trabajo nos sitúa y es modus vivendi.

    Luego vienen las otras dos. La cultura es convertir cualquier cosa que uno hace en una pirueta inteligente. La cultura te hace libre, te pone alas, te eleva, ves la realidad con una perspectiva rica y longitudinal. La amistad es la necesidad de salir de uno mismo y encontrarse con los demás, descubrir la posibilidad de que alguien entre dentro de nosotros y viceversa, para llevar la vida mejor, buscando ayuda y siendo capaz de darla en momentos especiales. La amistad es virtud y deber; el deber es una obligación, la virtud una libertad.

    Y el tercer asunto que propongo es ¿con quién? La elección afectiva es la opción fundamental. No hay otro paso en la existencia que tenga tanta importancia y repercusión. No hay otro. A quien escojo para que me acompañe, para que venga a mi lado y centre mis esfuerzos, aspiraciones, fracasos…Entiendo el amor personal como un tríptico en el que se mezclan con armonía el sentimiento, la voluntad y la inteligencia. A la larga, el amor necesita tanto de la pasión como de la voluntad y por debajo y por encima, la inteligencia se ocupa de que el amor no tenga fecha de caducidad. El amor es el príncipe de los mitos, mientras que la amistad es una cartografía del mapa personal. En el amor verdadero, en el de más calidad, el otro te ayuda a crecer como persona, saca lo mejor de ti mismo.

    La segunda elección afectiva son los amigos. Los hermanos vienen impuestos por la genética, a los amigos los seleccionamos y por eso, nos retratamos en ellos, dejamos claro nuestras preferencias y eso nos delata. La amistad es la virtud de la memoria. Es magnanimidad y generosidad. La amistad verdadera es un bálsamo que cura muchas heridas y abre notorias esperanzas.

    Estas tres cuestiones bien respondidas nos llevan al castillo de la felicidad. Que no es otra cosa que una vida lograda. Haberle sabido sacar  a ella su máximo jugo y a la vez, estar contento con uno mismo al comprobar que uno ha hecho el mayor bien posible y el menor mal consciente.

    Tener las ideas claras, es nitidez personal, saber a qué atenerse, el mundo está cansado de seductores mentirosos.

    20 de marzo, 2017. Ver publicación en ieip.es aquí


    Autor: Enrique Rojas

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  • Prensa
    ¿Por qué necesitamos hablar las cosas que nos molestan?
    ¿Por qué necesitamos hablar las cosas que nos molestan?
    hace 4 months 3 days
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    La realidad es que cuando nos salimos de nuestras casillas suele ser por una acumulación de pequeñas molestias que nos hemos callado a lo largo del tiempo. Tenemos una fantasía que nos hace daño. Pensamos que si no decimos ciertas cosas que nos molestan será mejor para los dos. Ahí nos equivocamos. En una relación todos tenemos dos contadores inconscientes. El primer contador recoge lo que haces por el otro: invitaciones, favores o ayudas. El segundo contador recoge lo que el otro hace por ti en los mismos términos: invitaciones, favores y ayudas. Pues bien, el problema surge cuando sientes que das más que lo que recibes, que el contador de lo que haces por él o por ella es muy superior. Cuando tú colaboras en el departamento, mientras que tu compañero se aprovecha una y otra vez. Cuando eres tú quien recoges la habitación y el otro la desordena sin parar. Llega un momento, casi siempre inconsciente, que saltas. Puede que sea por una tontería, que no venga a cuento. Pero es el momento en el que intentas equilibrar ambos contadores, en lo que se denomina el efecto compensación o “ley de la venganza” en términos coloquiales.

    Todos tenemos un concepto interior de la justicia. Por supuesto, es subjetivo. Pero si piensas que una determinada relación no es equilibrada y no es justa, de manera inconsciente vas a intentar compensarla. Suele ser a través de maneras indirectas, como hacer comentarios sarcásticos a la otra persona o ponerte como un basilisco cuando se ha vuelto a dejar el vaso encima de la mesa de las fotos. Lo que sea. El efecto compensación es también una de las claves para comprender los conflictos en el mundo de la empresa. Cuando un jefe es demasiado duro con su equipo, este va a buscar compensar la situación con las herramientas que tengan a su alcance, como criticarle, cometer errores de manera consciente o inconsciente, ponerse enfermos y muchas otras acciones que, lógicamente, dependerá de la escala de valores de cada uno. Pero lo interesante es entender cómo somos. Si los dos contadores están continuamente funcionando en nuestra cabeza aunque no nos demos ni cuenta, hagamos algo para corregirlo. Y la buena noticia es que se puede conseguir.

    Si sabemos decir las cosas a tiempo, evitaremos que se acumulen en el tiempo. Pongamos un ejemplo muy gráfico y cotidiano: si lavamos los platos después de comer, será más fácil que se vaya la suciedad. Si por el contrario, los platos sucios se quedan en el lavavajillas durante días o se van acumulando en el fregadero, cuando queramos limpiarlos nos dará más grima. Igual sucede con las palabras no dichas. Cuanto antes hables de lo que te molesta, será más fácil de corregir los posibles malentendidos. Pero para eso, necesitamos aprender a hacerlo. Necesitamos entrenar lo que se conoce como el “feedback inmediato” (y lo siento por el anglicismo), es decir, hablar de lo que te ha molestado u ofendido sin que se pudra en el tiempo. Igualmente, si tienes una actitud que puede ofender a otros como ocurre cuando un jefe es muy coercitivo, por ejemplo, piensa que eso tendrá consecuencias de manera indirecta. Y ahora, por ejemplo, que el mercado laboral está activándose, es muy probable que incremente la rotación no deseada como efecto de compensación de personas que han aguantado y que están esperando dar el salto.

    En definitiva, tanto a en nuestra vida privada como profesional tenemos contadores sobre lo que hacemos y lo que el resto hacen por nosotros. En la medida en que se desequilibre, intentaremos compensarlo con acciones normalmente indirectas. Por ello, en la medida que sepamos hablar de lo que nos ha molestado lo antes posible, conseguiremos reducir posibles conflictos. Y en la medida que seamos conscientes de que lo que hacemos afecta a otros y que el resto buscará compensar aunque no sea conscientemente, podremos cuidar mejor nuestras relaciones personales y profesionales.

    20 de marzo, 2017. Ver publicación en elpais.com aquí


    Autor: Pilar Jericó

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  • Prensa
    Seis claves para ser feliz, según la Universidad de Harvard
    Seis claves para ser feliz, según la Universidad de Harvard
    hace 4 months 3 days
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    Cada vez parece más claro que la nueva fiebre del oro no tiene que ver con hacerse millonario ni con encontrar la fuente de la eterna juventud. El tesoro más codiciado de nuestros tiempos es atesorar felicidad, un concepto abstracto, subjetivo y difícil de definir, pero que está en boca de todos. Incluso es materia de estudio en la prestigiosa Universidad de Harvard.

    Durante varios años, algunos de los estudiantes de Psicología de esta universidad americana han sido un poco más felices, no solo por estudiar en una de las mejores facultades del mundo, sino porque, de hecho, han aprendido a través de una asignatura. Su profesor, el doctor israelí Tal Ben-Shahar, es experto en Psicología Positiva, una de las corrientes más extendidas y aceptadas en todo el mundo y que él mismo define como “la ciencia de la felicidad”. De hecho, sostiene que la alegría se puede aprender, del mismo modo que uno se instruye para esquiar o a jugar al golf: con técnica y práctica.

    Con su superventas Being Happy y sus clases magistrales, los principios extraídos de los estudios de Tal Ben Shahar han dado la vuelta al mundo bajo el lema de “no tienes que ser perfecto para llevar una vida más rica y más feliz”. El secreto parece estar en aceptar la vida tal y como es, lo cual, según sus palabras, “te liberará del miedo al fracaso y de unas expectativas perfeccionistas”.

    Aunque por su clase de Psicología del Liderazgo (Psychology on Leadership) han pasado más de 1.400 alumnos, aún así cabría hacerse la siguiente pregunta: ¿Alguna vez se tiene suficiente felicidad? "Es precisamente la expectativa de ser perfectamente felices lo que nos hace serlo menos”, explica.

    Estos son sus seis consejos principales para sentirse afortunado y contento:

    1. Perdone sus fracasos. Es más: ¡celébrelos! “Al igual que es inútil quejarse del efecto de la gravedad sobre la Tierra, es imposible tratar de vivir sin emociones negativas, ya que forman parte de la vida, y son tan naturales como la alegría, la felicidad y el bienestar. Aceptando las emociones negativas, conseguiremos abrirnos a disfrutar de la positividad y la alegría”, añade el experto. Se trata de darnos el derecho a ser humanos y de perdonarnos la debilidad. Ya en el año 1992, Mauger y sus colaboradores estudiaron los efectos del perdón, encontrando que los bajos niveles de este hacia uno mismo se relacionaban con la presencia de trastornos como la depresión, la ansiedad y la baja autoestima.

    2. No dé lo bueno por hecho: agradézcalo. Cosas grandes y pequeñas. "Esa manía que tenemos de pensar que las cosas vienen dadas y siempre estarán ahí tiene poco de realista".

    3. Haga deporte. Para que funcione no es necesario machacarse en el gimnasio o correr 10 kilómetros diarios. Basta con practicar un ejercicio suave como caminar a paso rápido durante 30 minutos al día para que el cerebro secrete endorfinas, esas sustancias que nos hacen sentir drogados de felicidad, porque en realidad son unos opiáceos naturales que produce nuestro propio cerebro, que mitigan el dolor y causan placer, según detalla el entrenador de easyrunning y experto corredor Luis Javier González.

    4. Simplifique, en el ocio y el trabajo. “Identifiquemos qué es lo verdaderamente importante, y concentrémonos en ello”, propone Tal Ben-Shahar. Ya se sabe que “quien mucho abarca, poco aprieta”, y por ello lo mejor es centrarse en algo y no intentarlo todo a la vez. Y no se refiere solo al trabajo, sino también al área personal y al tiempo de ocio: “Mejor apagar el teléfono y desconectar del trabajo esas dos o tres horas que se pasa con la familia”.

    5. Aprenda a meditar. Este sencillo hábito combate el estrés. Miriam Subirana, doctora por la Universidad de Barcelona, escritora y profesora de meditación y mindfulness, asegura que “a largo plazo, la práctica continuada de ejercicios de meditación contribuye a afrontar mejor los baches de la vida, superar las crisis con mayor fortaleza interior y ser más nosotros mismos bajo cualquier circunstancia”. El profesor de Harvard añade que es también un momento idóneo para manejar nuestros pensamientos hacia el lado positivo, aunque no hay consenso en que el optimismo llegue a garantizar el éxito, sí le aportará un grato momento de paz.

    6. Practique una nueva habilidad: la resiliencia. La felicidad depende de nuestro estado mental, no de la cuenta corriente. Concretamente, “nuestro nivel de dicha lo determinará aquello en lo que nos fijemos y en las atribuciones del éxito o el fracaso”. Esto se conoce como locus de control o 'lugar en el que situamos la responsabilidad de los hechos', un término descubierto y definido por el psicólogo Julian Rotter a mediados del siglo XX y muy investigado en torno al carácter de las personas: los pacientes depresivos atribuyen los fracasos a sí mismos, y el éxito, a situaciones externas a su persona; mientras que la gente positiva tiende a colgarse las medallas, y los problemas, “casi mejor que se los quede otro”. Sin embargo, así perdemos la percepción del fracaso como 'oportunidad', que tiene mucho que ver con la resiliencia, un concepto que se ha hecho muy popular con la crisis, y que viene prestado originariamente de la Física y de la Ingeniería, con el que se describe la capacidad de un material para recobrar su forma original después de someterse a una presión deformadora. "En las personas, la resiliencia trata de expresar la capacidad de un individuo para enfrentarse a circunstancias adversas, condiciones de vida difíciles, o situaciones potencialmente traumáticas, y recuperarse saliendo fortalecido y con más recursos”, afirma el médico psiquiatra Roberto Pereira, director de la Escuela Vasco-Navarra de Terapia Familiar.

     

    5 de febrero, 2016. Ver publicación en elpais.com aquí


    Autor: Patricia Peyró Jiménez

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  • Prensa
    Así te cambia la vida si pasas un mes entero sin quejarte
    Así te cambia la vida si pasas un mes entero sin quejarte
    hace 4 months 3 days
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    Queja viene del latín, de quassiare, de quassare, que significa golpear violentamente, quebrantar, y expresa un dolor, una pena, el resentimiento, la desazón... Un amplio espectro de sensaciones pero con un nexo común: su carácter negativo. Y este lleva al odio y, como es bien sabido, el odio lleva al lado oscuro. Con esto en mente, un par de amigos, Thierry Blancpain y Pieter Pelgrims, decidieron establecer en febrero el proyecto Complaint Restraint February. Un mes de 28 días en el que uno no podía ayear por tonterías.

    "Pieter y yo llevamos siendo amigos desde hace 10 años y hemos trabajado juntos en muchos proyectos y en invierno de 2010, tuvimos la idea de dejar de quejarnos por un mes", cuenta Blancpain por correo electrónico. Este suizo creador de tipografías no sabe de quién fue, pero supone que uno de los dos se estaba dando la tabarra y el otro le dijo que se callase durante un mes. "Como después nos sentimos más felices, decidimos repetir al año siguiente". En 2014, preguntaron a algunos amigos si querían unirse y, tras ver que también sentían los efectos, en 2015 lo abrieron al público con una web para que apuntarse al experimento. Esperaban tener 50 solicitudes. Al final fueron 1.750.

    Tras aclarar que quejarse no es malo de por sí, Blancpain explica que su idea es dejar de hacerlo por las pequeñas cosas que en realidad no importan. "La lluvia, el bebé que llora en el restaurante, el jefe que te hace estar una hora más en la oficina, el autobús que perdiste para ir al trabajo". Acontecimientos que "vistos con perspectiva no importan y en las que enfocarse es una pérdida de tiempo y energía". "Si tenemos comida, casa, familia, amigos...¿no deberíamos ser felices?".

    Según Blancpain, los beneficios de esta actitud tienen dos caras. Por un lado, aumenta "la sensación de felicidad" y disminuye la de “estar quemado". Por otro, adquirimos "conocimientos sobre la forma en que nos comunicamos y cómo se comunica la gente de nuestro alrededor". Durante ese mes, asegura que se da cuenta que ciertos conocidos son muy negativos y le hacen más infeliz. "Puede sonar duro, pero creo que no es razonable pasar tiempo con una persona con la que nos sentimos peor después de quedar".

    Sin ser expertos en psicología, Blancpain y Pelgrims tienen el conocimiento que da años de práctica. Un truco es darle la vuelta a las quejas en sugerencias positivas. "Si alguien viene y me cuenta que alguna pequeña cosa negativa sobre su trabajo, le pregunto si no cree que su jefe horrible es señal de que debe buscar un nuevo empleo”. Cuando hace malo y no se puede estar en la calle, sugiere ir a "ver una peli". Algunos van un poco más lejos y llevan una goma elástica alrededor de la muñeca con la que se provocan dolor cada vez que se quejan en alto para condicionarse pavlovianamente. "A lo mejor ayuda, pero lo importante no es dejarlo completamente [esto Blancpain lo considera imposible] sino darse cuenta y redirigir esa energía" a aspectos positivos. 

    Este ha sido el primer año que lo abren al gran público. Estiman que ha sido un éxito. Algunos les mandaban correos electrónicos asegurándoles que habían hecho su vida mejor, otros comentaron que tuvo un efecto negativo en su vida al darse cuenta que tenían gente muy negativa en su entorno. El éxito les pillo por sorpresa, así que para la próxima edición piensas preparar materiales, artículos, experiencias... para ayudar a los que quieran unirse.

    Escogieron febrero debido a que es el mes más corto del año y sería más fácil de lograr, pero parar de ayear no está ceñido a ese periodo. "Puedas dejar de quejarte ahora mismo, estás donde estés, y tener un mejor marzo, abril o junio". Solo recuerda, si algo "realmente malo" ocurre en tu vida, mejor "cuéntaselo a tus amigos". Se supone que tiene que hacerte sentir feliz, no miserablemente solo.

    1 enero, 2016. Ver publicación en elpais.com aquí

     


    Autor: Carlos Carabaña

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  • Prensa
    Científico de Harvard
    Científico de Harvard: “Una mala persona no llega nunca a ser buen profesional”
    hace 4 months 3 days
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    ¿Por qué cuestiona que la inteligencia es lo que miden los tests?

    Porque yo soy un científico y hago experimentos y, cuando mido la inteligencia de las personas, descubro que algunas son muy buenas solucionando problemas pero malas explicándolos. Y a otras les pasa lo contrario.

    ¿Y si hay personas diversas es porque también tiene que haber diversos talentos?

    Por eso he dedicado 400 páginas a describir siete tipos de inteligencia: lingüística, lógico-matemática, musical, espacial, cinético-corporal, interpersonal e intrapersonal.

    ¿Y por qué no muchas más: la culinaria o la mística o la teatral o la ecológica?

    Porque no cumplen los requisitos que sí cumplen esas. Y espero acabar demostrando que además hay una inteligencia naturalista, otra pedagógica y otra existencial para plantearnos preguntas trascendentes. Pero no más.

    Hoy los colegios ya plantean sus programas según esas inteligencias múltiples.

    Y yo no me dirigía a los pedagogos, pero fueron ellos los primeros que adoptaron mis teorías.

     

    ¿Por qué?

    Porque comprobaban cada día en las aulas que las categorías de tonto o listo no cubren la diversidad del talento humano. Y, por tanto, que los tests de inteligencia no miden realmente nuestras capacidades, sino sólo la de resolverlos.

    Su teoría, además, era cómoda para consolar a niños con malas notas y a sus papás.

    Se abusó de ella al principio porque no se comprendió bien. En Australia, la administración la manipuló para explicar que había grupos étnicos que tenían inteligencias diferentes de otros.

    ¡Qué peligro!

    En ese punto, empecé también a preguntarme por la ética de la inteligencia y por qué personas consideradas triunfadoras y geniales en la política, las finanzas, la ciencia, la medicina u otros campos hacían cosas malas para todos y, a menudo, ni siquiera buenas para ellas mismas.

    Esa ya es una pregunta filosófica.

    Pero yo soy un científico e inicié un experimento en Harvard, el Goodwork Project, para el que entrevisté a más de 1.200 individuos.

    ¿Por qué hay excelentes profesionales que son malas personas?

    Descubrimos que no los hay. En realidad, las malas personas no puedan ser profesionales excelentes. No llegan a serlo nunca. Tal vez tengan pericia técnica, pero no son excelentes.

    A mí se me ocurren algunas excepciones...

    Lo que hemos comprobado es que los mejores profesionales son siempre E CE: excelentes, comprometidos y éticos .

    ¿No puedes ser excelente como profesional pero un mal bicho como persona?

    No, porque no alcanzas la excelencia si no vas más allá de satisfacer tu ego, tu ambición o tu avaricia . Si no te comprometes, por tanto, con objetivos que van más allá de tus necesidades para servir las de todos. Y eso exige ética.

    Para hacerte rico, a menudo estorba.

    Pero sin principios éticos puedes llegar a ser rico, sí, o técnicamente bueno, pero no excelente.

    Resulta tranquilizador saberlo.

    Hoy no tanto, porque también hemos descubierto que los jóvenes aceptan la necesidad de ética, pero no al iniciar la carrera, porque creen que sin dar codazos no triunfarán. Ven la ética como el lujo de quienes ya han logrado el éxito.

    “Señor, hazme casto, pero no ahora”.

    Como san Agustín, en efecto. Otra mirada estrecha lleva a estudiantes y profesionales comodones a ser lo que consideramos inerciales, es decir, a dejarse llevar por la inercia social e ir a la universidad, porque es lo que toca tras la secundaria; y a trabajar, porque es lo que toca tras la universidad..., pero sin darlo todo nunca.

    Sin ilusión, la vida se queda en obligación.

    Y otros son transaccional es: en clase cumplen lo mínimo y sólo estudian por el título; y después en su trabajo cumplen lo justo por el sueldo, pero sin interesarse de verdad limitan su interés y dedicación. Y son mediocres en todo.

    ¿No descubren algún día de su vida algo que les interese realmente?

    Algunos no, y es uno de los motivos de las grandes crisis de la madurez, cuando se dan cuenta de que no hay una segunda juventud. Otra causa es la falta de estudios humanísticos: Filosofía, Literatura, Historia del Pensamiento...

    ¡Qué alegría! Alguien las cree necesarias...

    Puedes vivir sin filosofía, pero peor. En un experimento con ingenieros del MIT descubrimos que quienes no habían estudiado humanidades, cuando llegaban a los 40 y 50, eran más propensos a sufrir crisis y depresiones.

    ¿Por qué?

    Porque las ingenierías y estudios tecnológicos acaban dándote una sensación de control sobre tu vida en el fondo irreal: sólo te concentras en lo que tiene solución y en las preguntas con respuesta. Y durante años las hallas. Pero, cuando con la madurez descubres que en realidad es imposible controlarlo todo, te desorientas.

    ¿En qué país influyó más su teoría de las inteligencias múltiples?

    En China editaron cientos de títulos sobre inteligencias, pero las entendieron a su modo: querían que su hijo único fuera el mejor en todas.

    Pues no se trata exactamente de eso.

    Cada sociedad y persona entiende lo que quiere entender. Cuanto mayor te haces, más difícil es adaptar tu vida a un descubrimiento y más fácil adaptar el descubrimiento a lo que ya creías que era la vida. Por eso, voy a clase a desaprender de mí y aprender de los jóvenes.

     

    12 de abril, 2016. Ver publicación en panorama.com.ve aquí

     

     


    Autor: Diario La Vanguardia

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  • Recursos
    Motivación a Millón
    Motivación a Millón
    hace 5 months 3 days
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    Con todas las noticias negativas que nos rodean, no es sorpresa que tantas personas se sientan desmotivadas a luchar por sus sueños.

    El objetivo de este libro es el de motivarte diariamente a alcanzar más y disfrutar más. Por ello este libro contiene 31 mensajes – para que durante un mes, cada día te puedas “bañar” con motivación. Este libro no pretende decirte que el mundo es de color rosa o que simplemente tienes que ser “positivo”. Los mensajes de este libro contienen historias de personas reales, estudios científicos,anécdotas y metáforas para que te puedas motivar de una manera auténtica e inteligente. Si quieres cambiar tu vida, tienes que cambiar algo que haces diariamente. Es mi sincero deseo que estos 31 mensajes te ayuden a crear mejores acciones diarias y así puedas vivir la vida que quieres y te mereces.

     


    Autor: Stephan Kaiser

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    Hacia un liderazgo inspirador
    Hacia un liderazgo inspirador
    hace 5 months 3 days
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    Los líderes del nuevo milenio deben ser conscientes de que la excelencia organizativa es producto de los procesos, pero también de la gente. En consecuencia, tienen que generar ambientes propicios para la realización personal. El autor asegura que tanto los individuos como las empresas, alcanzan sus objetivos con mayor facilidad si se concentran en el presente, en lugar de poner la vista y las expectativas en el futuro. Propone "seis formas de ser"; un enfoque para estimular el espíritu de la fuerza laboral, como punto de partida para lograr el éxito empresarial.


    Autor: Richard Whiteley

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  • Recursos
    El poder está en usted
    El poder está en usted
    hace 5 months 3 days
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    Es un libro muy vigente a pesar del tiempo que tiene. Libro que muchos usan en sus talleres o páginas que hablan de la inteligencia emocional, un libro que te enseña a cambiar tu forma de pensar y a descubrir el poder oculto dentro de ti, de modo que puedas usarlo en beneficio propio.


    Autor: Claude M. Bristol

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    Dile adiós a tus temores
    Dile adiós a tus temores
    hace 5 months 3 days
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    En algún momento de nuestras vidas, todos nos veremos en la necesidad de enfrentar situaciones que nos causarán temor. La única forma de triunfar ante ellas, es conociendo las verdades que nos harán libres. Es de suma importancia que cada uno de nosotros tomemos la decisión de decir “¡Basta! Estoy cansado de sentirme atemorizado. Hoy mismo renovaré mi forma de pensar y haré algo al respecto.


    Autor: Marcos Witt

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  • Novedades
    El cerebro necesita emocionarse para aprender
    El cerebro necesita emocionarse para aprender
    hace 5 months 3 days
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    En el año 2010 un equipo de investigadores del Massachusetts Institute of Techonolgy (MIT), en Boston, colocaron a un universitario de 19 años un sensor electrodérmico en la muñeca para medir la actividad eléctrica de su cerebro las 24 horas durante siete días. El experimento arrojó un resultado inesperado: la actividad cerebral del estudiante cuando atendía en una clase magistral era la misma que cuando veía la televisión; prácticamente nula. Los científicos pudieron probar así que el modelo pedagógico basado en un alumno como receptor pasivo no funciona.

    “El cerebro necesita emocionarse para aprender”, explica José Ramón Gamo, neuropsicólogo infantil y director del Máster en Neurodidáctica de la Universidad Rey Juan Carlos. En el último lustro, en España han aparecido diferentes corrientes que quieren transformar el modelo educativo y una de ellas es la neurodidáctica. No es una metodología, sino un conjunto de conocimientos que está aportando la investigación científica en el campo de la neurociencia y su relación con los procesos de aprendizaje. “Antes solo se podía observar el comportamiento de los alumnos, pero ahora gracias a las máquinas de neuroimagen podemos ver la actividad cerebral mientras realizan tareas”, añade Gamo. Esa información sirve a los profesores y pedagogos para decidir qué métodos son los más eficaces.

    Gamo, que estudia las dificultades de aprendizaje de personas con dislexia o TDAH desde hace más de 20 años, observó que en la mayoría de los casos esos problemas no estaban relacionados con esos síndromes, sino con la metodología escolar. Él y su equipo identificaron que el 50% del tiempo de las clases de primaria en España se basan en transmitir información a los estudiantes de forma verbal, algo que en secundaria sucede el 60% del tiempo y en bachillerato casi el 80%. “Indagamos sobre lo que estaba sucediendo en las aulas y queríamos saber qué decía la ciencia al respecto, si ese método estaba justificado”.

    Basándose en diferentes investigaciones científicas y en las suyas propias, concluyeron que para la adquisición de información novedosa el cerebro tiende a procesar los datos desde el hemisferio derecho -más relacionado con la intuición, la creatividad y las imágenes-. “En esos casos el procesamiento lingüístico no es el protagonista, lo que quiere decir que la charla no funciona. Los gestos faciales, corporales y el contexto desempeñan un papel muy importante. Otra muestra de la ineficacia de la clase magistral”, explica Gamo.

    Por ello, la neurodidáctica propone un cambio en la metodología de enseñanza para sustituir las clases magistrales por soportes visuales como mapas conceptuales o vídeos con diferentes apoyos informativos como gráficos interactivos que requieran la participación del alumno. Otra de las apuestas es el trabajo colaborativo. “El cerebro es un órgano social que aprende haciendo cosas con otras personas”, añade.

    En los últimos cinco años, Gamo ha formado en neurodidáctica a docentes de una treintena de colegios públicos en diferentes comunidades autónomas. El principal problema, en su opinión, es que las escuelas no están tomando la decisión sobre hacia dónde quieren innovar, a lo que se suma que nadie les acompaña en la implementación de las nuevas metodologías. “La direcciones de los centros están enrocadas en los métodos tradicionales basados en clases magistrales, memorización y exámenes escritos”.

    En ese escenario conviven cientos de profesores y entre ellos hay quienes no se conforman con lo establecido. Chema Lázaro, de 34 años, da clase a alumnos de sexto de primaria en un colegio concertado de Moralzarzal y desde hace dos años y medio aplica la neurodidáctica en el aula. “Mis alumnos siempre me decían que yo molaba mucho, pero que mis clases eran una porquería”, cuenta. Empezó a investigar sobre metodologías alternativas y creó el blog Pizarras abiertas, que en 2013 le valió el premio nacional sobre las TIC en el aula del Ministerio de Educación. Lázaro buscaba una base científica que apoyase su apuesta: hacer que sus estudiantes aprendiesen para toda la vida sin memorizar.

    “Mi método respeta el proceso por el que el cerebro aprende: primero va la motivación, luego la atención y por último la memoria. En ese orden”. Para explicar el antiguo Egipto intenta captar el vínculo emocional de los chavales. A través de su canal de YouTube les plantea jeroglíficos en vídeos con formato de tráiler cinematográfico. “Con ese material se motivan y así tengo alumnos atentos”, continúa. Utiliza la gamificación y las capitales se aprenden ganando puntos en la plataforma Kahoot. Para ver las pirámides, vista desde un dron o Google Earth.

    Una de las plataformas de educación online basada en la neurodidáctica es Neurok. El director de la compañía, Agustín Cuenca, empezó a explorar el mundo educativo hace 10 años, cuando a su hijo de cinco años le diagnosticaron hiperactividad. “Partimos de que la formación online no funciona, solo un 10% de los que se apuntan a un MOOC -cursos online masivos y gratuitos- lo termina”. En una plataforma tradicional se encuentran contenidos, mientras que en Neurok hay debates.

    Cuenca y un equipo de 10 pedagogos y profesores de universidad y primaria han aplicado los formatos de Twitter y Facebook a la educación. “Antes siempre sabías a quién pedir los apuntes. Ahora decides a quien seguir en esta red social en la que todos los alumnos comparten contenidos y debaten sobre diferentes temas. El profesor hace de guía y aporta criterio sobre qué contenidos son de calidad”, explica Cuenca. Lo más difícil de este modelo de aprendizaje, reconoce este informático, es la participación. El sistema cuenta con hashtags, menciones o notificaciones en el móvil, entre otros servicios. La idea de Neurok es ser utilizada como una plataforma de apoyo a las clases presenciales o directamente como el esqueleto de un curso online.

    Eso es lo que sucede con el Máster en Neurodidáctica de la Rey Juan Carlos, un curso blended en el que el 80% del contenido se imparte en la red. Hasta ahora, también han usado Neurok en la UNED y en la Universidad de Extremadura, con la que están colaborando en una investigación para medir la calidad de los contenidos compartidos por los alumnos y su nivel de interacción en la plataforma.

    “Todavía hay mucha gente que desconfía de estos métodos, pero en unos 15 años se empezarán a ver los resultados”, comenta Cuenca, que ya ha asesorado a más de 30 colegios públicos de diferentes comunidades autónomas a través de su consultora educativa Niuco. Para todos aquellos que busquen evidencias científicas de la neurodidáctica, el profesor de la Universidad de Barcelona Jesús Guillén recopila en su blog Escuela con cerebro las últimas investigaciones realizadas en diferentes partes del mundo.

    18 de julio del 2016. Ver publicación en elpais aquí 


    Autor: Ana Torres Menárguez

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  • Novedades
    ¿No sabes cómo salir de tu zona de confort? Prueba a hacer esto
    ¿No sabes cómo salir de tu zona de confort? Prueba a hacer esto
    hace 5 months 3 days
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    ¿Te sientes impotente cuando tienes que ir más allá de tu zona de confort? Tranquilo, es algo muy común a todas las personas; el que diga que se siente cómodo en todas las situaciones probablemente no dice la verdad. Sin embargo, la realidad es que somos más capaces de hacerlo de lo que nos creemos. Al hacer simples pero efectivos retoques en nuestra forma de actuar y percibirnos a nosotros mismos, podemos reducir el estrés que nos provocan las situaciones difíciles y generar confianza en nosotros mismos.

    Por ejemplo, si tienes terror a hablar en reuniones, podrías aprender algunas frases auxiliares para obtener la atención o arrancar de nuevo cuando tienes la impresión de estar entrando en bucle. Frases como "¿Hemos pensado en esto?" o "Quizás deberíamos plantearlo de otra forma". Si tu caso es que tienes tendencia a disculparte en exceso (incluso cuando no hace falta que lo hagas), podrías sustituir la frase clásica de "lo siento" por otra, para empezar a ser más consciente y tratar de erradicar esa actitud de tu libro de costumbres diarias. 

    También puedes plantearte ajustar tu lenguaje no verbal. Volviendo al primer ejemplo: si de pronto te armas de valor y tomas la palabra en una reunión, es posible que tus nervios te jueguen la mala pasada de mostrarte inquieto, balanceándote o gesticulando demasiado con las manos. Si tu caso es el de algo parecido al miedo escénico, debes ser mucho más consciente de tu actitud: inclinarte hacia adelante y apoyar las palmas sobre la mesa es una postura efectiva para transmitir seguridad. Si lo estás frente a ninguna superficie en la que apoyarte, apóyate en los gestos de las manos para acompañar el ritmo de las frases que enuncias. Procura ser consciente del lenguaje corporal con el que acompañas a tus palabras, y utilízalos dependiendo de con quién estás hablando o de lo que quieras conseguir. 

    Para terminar, el tiempo es otra variable que puede darte mucha más confianza de lo que esperabas. Si tuvieras que dar malas noticias y sabes que vas a pasar por un momento de mucha tensión, elige un momento en el que te sientas más capaz (como después de hacer ejercicio o entre dos actividades que disfrutas. O si eres demasiado introvertido y no te sientes cómodo estrechando lazos con otras personas, procura llegar antes que la mayoría para hablar en un ambiente menos estresante y procurarte una buena cuota de confianza. 

    Todas estas cosas tienen en común ser muy consciente de cómo afrontamos las situaciones, de qué gestos están acompañando a la tensión e intentar moderarlos con simples ejercicios. Al fin y al cabo, todo sentimiento está apoyado en un pensamiento, y viceversa; y en medio de ambas, tu comportamiento puede ser el verdadero factor de cambio de aquellas actitudes que solamente te están perjudicando.

    8 de febrero del 2017. Ver publicación en weforum aquí


    Autor: Elena Moreno

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  • Novedades
    Cómo usar el silencio a tu favor
    Cómo usar el silencio a tu favor
    hace 5 months 3 days
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    Hablar está sobrevalorado.

    Trata de no hablar durante los primeros 10 minutos de una junta. Es lo equivalente a no batear cuando te lazan la primera bola en un juego de béisbol (y te encuentras en una sala llena de píchers). El primer lanzamiento es para tantear el terreno, entender el lenguaje. Incluso si te parece perfecto, espera el siguiente. Nadie ha lamentado no haber hablado en los primeros 10 minutos de una reunión. Resiste, eventualmente será tu turno otra vez.

    ¿Estás listo ahora? ¿Seguro? La pregunta realmente no es qué es lo que vas a decir, sino por qué lo dirás. Mark Goulstron, psiquiatra y autor del libro Sólo escucha: descubre el secreto de conquistar a cualquier persona (Just Listen: Discover the Secret of Getting Through to Absolutely Anyone), sugiere siempre plantearte por qué quieres hablar. ¿Tienes evidencia que respalde que lo que vas a decir no va a desviar la conversación?

    Esta pregunta, dice Ethan Burris, profesor asociado de Gestión de la Universidad de Texas en la Escuela de Negocios de Austin McCombs, te permitirá evaluar el costo-beneficio de hablar. “Los costos por lo general se reducen a dos obstáculos. El primero es la sensación de seguridad. ¿Habrá algunas repercusiones al hablar?”, señala el experto. Y segundo, ¿se logrará algún cambio? Por ello debes evaluar constantemente dónde quieres ver un cambio. No te equivoques al esperar. Todo puede cambiar en un instante.

    El poder de una pausa

    La profesora de lingüística en la Universidad de Georgetown, EE.UU., Deborah Tannen, afirma que la manera en que reaccionamos ante las pausas representa cómo nos comunicamos. “Cuando dos personas tienen un concepto diferente del tiempo que debe durar una pausa normal, quien espera una pausa corta puede sentir que la otra persona no tiene nada que decir. Sin embargo, la gente que toma pausas más largas está esperando el tiempo que considera correcto para responder. En una junta, esto puede resultar en que la persona que habla más seguido tenga la impresión de que nadie más quiere expresarse, cuando en realidad están esperando el momento correcto para comenzar a hablar”.

    Una técnica utilizada comúnmente por los periodistas es dejar que las pausas sean más largas, incluso incómodas. A menudo, el entrevistado buscará romper el silencio, y lo que diga será relevante. Esta técnica puede ser muy útil. “Oblígate a sentirte cómodo con el silencio y verás si alguien más comienza a hablar. O intenta preguntar a los demás qué opinan, así tendrás la satisfacción de participar en la conversación sin que la carga completa de ésta recaiga en ti”, aconseja.

    Cómo hablar sin decir nada

    “La ironía es que estás más presente cuando te enfocas en algo o en alguien externo que en ti mismo”, dice Goulston. “Estar presente no significa hablar mucho. ¿Puedes pensar en alguien que siempre parece estar presente?” Un ejemplo es el Papa Francisco; cuando piensas en él, no te viene a la mente un discurso, sino una sonrisa, un gesto. Cómo somos cuando guardamos silencio es tan importante como guardar silencio en sí. Ver a las personas a los ojos cuando hablan, reaccionar asintiendo, con un pequeño guiño o una sonrisa, puede tener más peso que el hecho de hablar.

    8 de febrero del 2017. Ver publicación en weforum aquí


    Autor: Ross McCammon

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    En auge las empresas que miden la felicidad de sus empleados
    En auge las empresas que miden la felicidad de sus empleados
    hace 5 months 3 days
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    Cada vez más organizaciones lo tienen claro: el trabajador optimista rinde más. Los empleados felices permanecen el doble de tiempo en sus tareas, tienen un 65% más de energía y su vinculación a la empresa es mayor, según un estudio del IOpener Institute de Oxford. Por eso aumentan las empresas que deciden medir su felicidad. Una tendencia incipiente –son una minoría todavía las compañías que invierten en ello-, pero que poco a poco va calando en la conciencia de las corporaciones.

    “Las empresas empiezan a darse cuenta que tienen que cambiar totalmente de hábitos”, declara Rafael Peiró, gerente de Créetelo, consultora que enseña a líderes y empleados a mejorar el compromiso con la empresa, la cohesión, el trabajo en equipo, la empatía y el buen humor –“que nada tiene que ver con la juerga y el cachondeo”, matiza Peiró-.“Es rentable y productivo”, sentencia.

    “Son técnicas muy sencillas de aplicar que no cuestan dinero y aportan mucha rentabilidad”, sostiene Peiró, que fundó la compañía, con sede en la localidad valenciana de Alboraya, hace cuatro años. Desde entonces una docena de empresas han parado la producción con el objetivo de aprender nuevas habilidades que les ayuden a tener una plantilla motivada.

    Cuantificar la felicidad laboral

    Uno de los colaboradores de la consultora, Juan Pedro Sánchez, de 48 años, exdirectivo y experto en Psicología del Trabajo, Recursos Humanos y Organizaciones, detalla cómo se puede medir el nivel de felicidad de una corporación: el primer paso es evaluar el optimismo y las emociones positivas y, por otro lado, las demandas de estrés y exceso de supervisión y control; a continuación, se trabaja en diferentes sesiones aspectos como la inteligencia emocional, la empatía, la asertividad –la habilidad para reaccionar de manera adecuada a cada situación-, el autoconocimiento, el autocontrol y la autoconciencia.

    La mayoría de los directivos que llegan a los talleres “la única forma que conocen para tratar a los empleados es la del palo y la zanahoria”, lamenta Sánchez. No obstante, reconoce que en los últimos años las capacidades de liderazgo que fomentan el optimismo en una corporación empiezan a entrar tímidamente en las materias que se imparten en las facultades.

    La felicidad es uno de los aspectos más sometidos a estudios. “Hoy se aborda desde perspectivas neurobiológicas, médicas, sociales, psicológicas y hasta políticas”, comenta la especialista en organizaciones optimistas Belen Varela. Y, evidentemente, el ámbito laboral no es ninguna excepción, ya que en él pasamos buena parte de nuestra vida. Por eso varias universidades han creado equipos de investigación que se centran en averiguar qué nos hace disfrutar en el trabajo.

    Trabajos saludables

    Un referente en este sentido es el equipo Wont, dirigido por Marisa Salanova, en la Universidad Jaume I que combina la investigación y el desarrollo de novedosos protocolos para implementar intervenciones que ayuden a crear organizaciones “saludable y resilientes”. Belen Varela, que también es profesora de la Universidad de A Coruña, aclara que los estudios científicos sobre esta cuestión, más allá de centrarse en emociones y estados de ánimo, analizan sobre todo la forma de afrontar la vida en general de cada miembro de una organización.

    Y un trabajador feliz es “amable, sabe trabajar en equipo y antepone los intereses de los compañeros a los suyos”, describe Peiró. Mientras que la profesora Varela, añade: “El optimismo es una actitud con la que una persona es capaz de establecerse metas desafiantes y mantener la determinación de alcanzarlas; se refleja, por tanto, en conductas como la perseverancia, la vitalidad, la creatividad y una constante orientación al logro”, explica la especialista, que también colabora con Créetelo.

    “Conozco muchas empresas que trabajan muy bien la motivación”, asegura Varela. La autora del libro La Rebelión de las Moscas (Ediciones B) pone como ejemplo a Cyberclick Group, la mejor empresa para trabajar en España, según el prestigioso galardón Best Workplace España en su edición de 2014. La compañía, especializada en la optimización de campañas de marketing y publicidad digital, valora sobre todo la actitud personal y los valores del trabajador por encima del currículum.

    Empresas flexibles

    Un común denominador en muchas de estas corporaciones es la flexibilidad de horarios ya que el objetivo no es trabajar unas determinadas horas sino conseguir determinadas metas. Así es como funciona, por ejemplo, la mitad de la plantilla de Dinsa, que recientemente ha lanzado al mercado un escritorio virtual, Libework, desde el que acceder a aplicaciones y recursos de forma segura desde cualquier lugar. “Tenemos un puesto de trabajo móvil, más que un puesto fijo”, comenta el director de Desarrollo de la compañía, Manuel Albarrán.

    La empresa, fundada en 1977 y afincada en Madrid, decidió hace cinco años ser congruente con el tipo de productos que estaba vendiendo y ofrecer a perfiles administrativos, desarrolladores y directores de área la posibilidad de trabajar fuera de la oficina. Según Albarrán, esto ha tenido una repercusión positiva en la cuenta de resultados de la compañía y también en la calidad de vida de la plantilla ya que les ha permitido, asegura, conciliar mejor su vida familiar y laboral.

    El responsable de Créetelo considera que esta manera de trabajar es “recomendable”, y es más, considera que “los horarios rígidos están obsoletos”, con la excepción de determinados puestos, como cadenas de montaje. Y añade el ejecutivo de Dinsa: “¿Cuánto tiempo pierdes yendo al trabajo cada día? Sería más productivo dedicarlo a trabajar”, plantea Albarrán.

    Cómo crear buen ambiente

    Los especialistas consultados desgranan algunas claves para generar un clima laboral óptimo:

    - La confianza en los propios recursos para hacer frente a los desafíos, que se obtiene principalmente a través del conocimiento y el reconocimiento de las fortalezas y capacidades de cada persona y de la propia organización en su conjunto.

    - Definir horizontes claros que permitan a las personas identificarse y encontrar sentido al esfuerzo diario.

    - El buen empresario respeta a sus trabajadores, los escucha y los valora. Es jovial y amable.

    - Sonreír y saludar al equipo. Hay directivos que no se dan cuenta del estado de ánimo con el que entran a la empresa –no saludan ni sonríen-, lo que genera en algunas personas un clima de desasosiego.

    - Un jefe que cree buen ambiente debe aprender a felicitar, algo que no es habitual ya que se suelen resaltar más las cosas malhechas, e intentar solucionar los errores en equipo y no centrar la culpa en una sola persona.

    - Celebrar los hitos de un proyecto, también las metas intermedias, por ejemplo, yendo a la cafetería de la empresa e invitar a merendar al equipo, organizar una comida o simplemente dedicar diez minutos a comunicar el éxito y disfrutarlo en equipo.

    - Al corregir un error, el líder debe explicitar lo que quiere corregir, pero también cómo quiere que se haga porque muchas veces se suele señalar el error sin explicitar qué es lo que se espera del empleado.

    - Reforzar los comportamientos positivos e identificarlos correctamente. A menudo las empresas que intentan amplificar la iniciativa castigan el error sin darse cuenta de que equivocarse forma parte de ella.

    - El líder busca colaboradores, no a gente a quien le pueda mandar.

    Sin embargo, según los expertos, el positivismo laboral también es sensible a los factores ambientales y a los cambios en el estilo de dirección.

    Las trabas para la felicidad laboral

    Pero la mayoría de las empresas no están por la labor de generar un buen clima de trabajo. Belén Varela lo atribuye a “la creencia de que no está en sus manos, sino en la de los empleados” y al hecho de que “no son conscientes del impacto que tienen sus políticas, sus prácticas o sus estilos de dirección en el ambiente laboral”.

    Rafael Peiró considera que la pirámide de Maslow es extrapolable al mundo empresarial. En este sentido las necesidades fisiológicas de una empresa –el primer escalón de la pirámide- son las obligaciones dinerarias –como pagar sueldos, proveedores o el alquiler del local-. “Cuando están haciendo frente cada mes a esta necesidad no atienden otras que están en lo alto de la pirámide: las de reconocimiento, apoyo y motivación de la plantilla”.

    El principal error que impide que los trabajadores se sientan felices en sus puestos de trabajo es el estilo directivo. Según ha podido comprobar Varela a lo largo de su experiencia en el asesoramiento a organizaciones, aspectos como la falta de reconocimiento, la presión excesiva o, incluso, la dejadez o la sobreprotección pueden mermar el ánimo de cualquier persona.

    La especialista en organizaciones optimistas indica que muchos estudios han demostrado que el jefe es una de las principales causas de salida voluntaria de la empresa. Y es que a caso, plantea Varela, “¿seríamos capaces de aislarnos mentalmente de esa tiranía, para funcionar de manera óptima en nuestro trabajo?”.

    Sobrevivir al ‘trepa’

    Otra de las cosas que a menudo enrarece el ambiente laboral es la presencia del empleado que no duda en hacer la zancadilla a un compañero para desprestigiar su trabajo o colgarse las medallas de los logros del equipo. Los especialistas en organizaciones optimistas aconsejan alejarse de relaciones negativas o poner el foco en personas o cosas que muestren qué hacemos y qué somos capaces de hacer.

    Si bien todas las empresas son susceptibles de poder aplicar estos principios y técnicas, siempre puede haber una oveja negra en la plantilla, tal como recuerda la especialista en organizaciones positivas Belen Varela: “El optimismo no es una varita mágica, no podemos hacer desaparecer al trepa ni cualquier otra circunstancia adversa”. Pero de lo que algo están seguros los expertos es que con buena cara, el trabajo sale mucho mejor.

    07 de febrero del 2016. Ver publicación en lavanguardia aquí.


    Autor: Raquel Quelart

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  • Prensa
    No es nada personal
    No es nada personal
    hace 5 months 3 days
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    La vida cotidiana pone a prueba el equilibrio emocional cada vez que nos sentimos ofendidos por otra persona. Puede ser alguien del entorno familiar, un jefe o compañero de trabajo, o incluso un desconocido que nos trata de forma que consideramos grosera.

    A lo largo del día interactuamos con decenas de personas, lo cual brinda numerosas ocasiones para ofenderse y vivir con amargura. Porque lo peor de todo es que una vez producido el desencuentro, si no se hace nada para olvidarlo, el rencor puede quedar fluctuando por la cabeza durante horas… llegando a turbar incluso el descanso nocturno. En este artículo se va a ver por qué sucede y cómo poder deshacerse de este lastre.

    El enfado ante las actitudes de los demás es una pura elección. Prueba de ello es que hay personas que no se inmutan por nada, mientras que otras saltan ante cualquier comentario, gesto o mirada que interpreten como hostil. ¿Dónde radica la diferencia entre unas y otras?

    El doctor en psicología Martin Lyden opina que las personas susceptibles son aquellas que poseen menos empatía. Todo lo filtran según lo que harían ellas, y cualquier cosa que se salga de su propio código de conducta lo interpretan como un ataque.

    Así, por ejemplo, a quien contesta los mensajes de su smartphone de inmediato le parecerá una falta de educación que el receptor no reaccione hasta varias horas después. La ofensa se basa en una mera interpretación, ya que el ofendido presupone que su interlocutor no tiene ganas de contestar, cuando tal vez sencillamente esté en una reunión de trabajo donde no puede hacerlo.

    Otros motivos de ofensa pueden ser una respuesta demasiado seca por parte de alguien o bien un tono de voz inadecuado, entre muchas posibles razones.

    Veamos qué sucede en la mente de alguien con “piel fina” ante una situación que considera de conflicto:

    El comentario o acción desafortunados despiertan ofensas pasadas, que pueden degenerar en un infierno mental.

    Merma de la autoestima debido al papel de víctima que asume el ofendido, a partir de la idea de que aquello ha pasado deliberadamente para humillarle.

     Deseo de venganza ante el daño recibido, lo que puede derivar en una discusión o en un “silencio castigador” para hacer notar al otro que nos ha herido.

    Aumento de la ansiedad ante el cóctel de emociones negativas que se van albergando.

    Ante la tortura que supone pasar por estos estados mentales, a menudo debido a una menudencia, el doctor Martin Lyden propone un remedio de choque: “El humor implica un replanteamiento de lo que ha sucedido. Reconocer una incongruencia en una situación puede ser humorístico y, por lo tanto, sanador”.

    Uno de los grandes aprendizajes de todo ser humano es aceptar que las personas a nuestro alrededor nunca se expresarán como nosotros lo haríamos, ni se comportarán como esperamos, y no pasa nada.

    Pensemos en lo que debe sentir la estrella de un equipo de fútbol cuando salta al campo rival en medio de una tormenta de silbidos e insultos. Estos deportistas no pierden la calma y pueden jugar perfectamente concentrados, lo cual demuestra que cualquier persona puede blindarse ante la hostilidad ajena.

    Incluso cuando no es una percepción, sino una realidad contrastada por todos, tenemos la oportunidad de endurecer nuestra piel ante el ataque para que no nos afecte.

    En una ocasión le preguntaron al Dalai Lama por qué no estaba enfadado con el Gobierno comunista chino, después de haber tenido que exiliarse, entre muchos otros percances. Su respuesta fue: “Si me enojara, entonces no sería capaz de dormir por la noche o de comer mis comidas en paz. Me saldrían úlceras, y mi salud se deterioraría. Mi ira no puede cambiar el pasado o mejorar el futuro, así que ¿para qué serviría?”.

    Sin duda, un ejemplo extraordinario de lo que es tener la “piel gruesa”, que presenta las siguientes características:

    La persona dedica poco tiempo a valorar cualquier posible roce o desaprobación.

    Se centra en lo inmediato y, muy especialmente, en aquellas cosas y personas que le satisfacen.

    No interpreta por qué una persona habla o actúa de cierto modo. Se limita a evaluar el hecho, de forma positiva o negativa, sin juzgar.

    Es capaz de asumir críticas, por si le sirven para mejorar algún aspecto, y de desestimar las opiniones que no le resultan útiles.

    Supuestamente basado en la sabiduría de los toltecas, en el best seller Los cuatro acuerdos Miguel Ruiz dedica uno de ellos al lema: “No te tomes nada personalmente”.

    Según este autor mexicano, hacerlo es una muestra de egoísmo, ya que parte de que todo gira a nuestro alrededor. En su opinión, además, esta manera de abordar la conducta de los demás es totalmente infundada. En sus propias palabras:

    “Nada de lo que los demás hacen es por ti. Lo hacen por ellos mismos. Todos vivimos en nuestra propia mente; los demás están en un mundo completamente distinto de aquel en que vive cada uno de nosotros (…) Incluso cuando una situación parece muy personal, por ejemplo cuando alguien te insulta directamente, eso no tiene nada que ver contigo. Lo que esa persona dice, lo que hace y las opiniones que expresa responden a los acuerdos que ha establecido en su mente. Su punto de vista surge de toda la programación que recibió durante su domesticación”.

    Ruiz entiende por domesticación todos los prejuicios e ideas preconcebidas que vamos acumulando a lo largo de la existencia. Y lo peor que podemos hacer ante una persona que nos ofende —de forma objetiva o no— es defender nuestras creencias, ya que con ello sólo lograremos aumentar y prolongar el conflicto.

    “Cuando no tomarte nada personalmente se convierta en un hábito firme y sólido, te evitarás muchos disgustos en la vida”, afirma Ruiz. “Tu rabia, tus celos y tu envidia desaparecerán, y si no te tomas nada personalmente, incluso tu tristeza desaparecerá (…) Alguien puede enviarte veneno emocional de forma intencionada, pero si no te lo tomas personalmente, no te lo tragarás. Se vuelve más nocivo para el que lo envía, pero no para ti”.

    La paz interior empieza cuando eliges no permitir que otra persona o evento controle tus emociones”. Proverbio oriental.

    Al final, el mundo será tal como se mire, ya que se puede fijar la atención en un amplio espectro de realidades. Cada persona con la que se interacciona es un conjunto de fortalezas y debilidades, es clara en unos aspectos y confusa en otros, acierta o falla en diferentes cuestiones vitales.

    Nuestra relación con el mundo dependerá, por lo tanto, de lo que cada cual quiera ver en el prójimo. Nos podemos quedar con sus mejores virtudes o bien sentirnos heridos y decepcionados por aquella parte de los demás que no cumple las expectativas.

    Tal como afirma Wayne Dyer: “Si eres objetivo, descubrirás que lo que en realidad te ofende es cómo consideras que deberían comportarse los demás. Sin embargo, por sí mismo, el sentirse ofendido no altera los comportamientos desagradables (…) Tu ego insiste en que tienes derecho a sentirte ofendido. Esos juicios derivan de una idea falsa de que el mundo debería ser como tú eres y no como es”.

    Si dejamos de dictar rígidamente lo que los demás deberían sentir, pensar y hacer se pueden evitar muchos enfados y decepciones, y liberar así una energía preciosa para construir relaciones saludables desde la empatía, el humor y la serenidad.

    26 de octubre del 2014. Ver publicación en elpais aquí


    Autor: Francesc Miralles

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  • Prensa
    Aprende a desarrollar la inteligencia conversacional con estos consejos.
    Aprende a desarrollar la inteligencia conversacional con estos consejos.
    hace 5 months 3 days
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    Muchas conversaciones pierden su punto. Hablamos entre nosotros, sobre los demás e inventamos cosas que se adecúen a nuestras motivaciones y necesidades. Nos podemos comunicar 24/7 desde cualquier lugar del mundo, a cualquier hora, pero eso no es suficiente. Necesitamos tener la sabiduría para conectarnos. 

    Necesitamos Inteligencia Conversacional, un marco de trabajo concreto para saber qué tipo de conversaciones disparan actividad cerebral de nivel bajo, como los instintos primitivos de pelea o de contemporización, a comparación de aquellas que generan alto nivel de actividad cerebral, como la confianza, la integridad, el pensamiento estratégico y la habilidad para procesar situaciones complejas. 

    Cuanto más aprendemos sobre cómo funciona realmente el cerebro, y cuánto de nuestro cerebro está dedicado a la conexión social, más nos damos cuenta del poder que tiene conectar con los demás de maneras saludables y productivas para el éxito de ambos. 

    Estos consejos pueden ayudar a construir un mayor coeficiente intelectual de conversación, según la situación: 

    1. Cuando conoces a alguien nuevo

    Qué hacer: Decir “Qué gusto conocerte” o “Me pareces conocido”

    Por qué funciona: Nuestros cerebros están diseñados para ser sociales. La necesidad de pertenencia es más poderosa que la de seguridad. Cuando nos sentimos rechazados, se activan las redes de temor e incrementan los niveles de cortisol, lo que nos hace adoptar un comportamiento defensivo. Un sentido de inclusión reduce los niveles de cortisol, e incrementa los de oxitocina, que promueven la vinculación emocional. 

    Enfócate en: La inclusión. 

    2. Cuando estés haciendo brainstorming con un grupo diverso

    Qué hacer: Aprecia las contribuciones de los demás y di ‘gracias’

    Por qué funciona: La apreciación remodela nuestras conexiones neuronales. Cuando apreciamos a los demás, damos un impacto positivo a nuestras neuronas. La apreciación también activa más conexiones neuronales en nuestro cerebro, que permiten tener mayores niveles de visión, oído y perspectiva. La apreciación también activa nuestra habilidad para ver más allá y pensar en grande. Apreciar las contribuciones ajenas, aunque no estés de acuerdo con ellas, aumenta la confianza. 

    Enfócate en: Crear redes más sólidas para el pensamiento grupal. 

    3. Cuando quieras persuadir a alguien más

    Qué hacer: Ponte en los zapatos de quien te escucha 

    Por qué funciona: La empatía activa la red de “neuronas espejo” o el cerebro ejecutivo. Cuando nos reflejamos con los demás, nos hacemos más capaces de ver y experimentar el mundo a través de los ojos ajenos. Esto activa mayores niveles de producción de oxitocina, lo que tiene un impacto positivo en la colaboración y la co-creación y eleva la cantidad de confianza y apertura. Nos sentimos más cómodos compartiendo lo que realmente tenemos en mente. 

    Enfócate en: Escuchar para conectarte, no para rechazar. 

    4. Cuando necesitas resolver un problema difícil

    Qué hacer: Preguntar por lo que la otra persona piensa. Y escuchar

    Por qué funciona: La incertidumbre activa ambos, la confianza y la desconfianza. Cuando tenemos incertidumbre significa que las redes de confianza y desconfianza se activan al mismo tiempo. Podemos entrar más fácilmente al “pensamiento grupal” para estar a salvo en la multitud, o nos cerramos por temor a que el miedo nos haga lucir débiles. 

    Enfócate en: Hacer seguro el ser transparente sobre lo que sabemos; y no penalizar a aquellos que se expresan. Motívalos a compartir. 

    La inteligencia conversacional es la habilidad de dominar el poder de conexión para mejorar las relaciones con los demás. Ésta no se trata de qué tan inteligentes somos, sino de cómo de abiertos estamos a aprender algo nuevo o a tener rituales de conversación poderosos que impulsan al cerebro a confiar, unirse y alcanzar el éxito.

    9 de febrero del 2017. Ver publicación en weforum aquí


    Autor: Judith Glaser

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  • Prensa
    El aislamiento social nos está matando.
    El aislamiento social nos está matando.
    hace 5 months 3 days
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    Mi paciente y yo sabíamos que él se estaba muriendo.

    No era el tipo de agonía que se prolonga durante meses o años. Moriría hoy, tal vez mañana. Si no mañana, entonces pasado mañana. ¿Quería que me comunicara con alguien? ¿Había alguien a quien quisiera ver?

    Nadie, me dijo. No tenía familia inmediata. Tampoco amigos cercanos. Quizá tenía una sobrina en el sur, pero no habían hablado en años.

    Para mí, la tristeza de su muerte solo era superada por lo triste de su soledad. Me pregunté si su soledad era una de las causas de su muerte prematura y no únicamente una circunstancia desafortunada.

    Todos los días soy testigo de variaciones del principio y el final de la vida: un joven a quien abandonan sus amigos mientras lucha contra su adicción a los opioides; una viejita que sobrevive con té, pan tostado y vive en medio de la suciedad, pues ya no es capaz de limpiar su abarrotado apartamento. En esos momentos, parece que lo único peor que padecer una enfermedad grave es hacerlo en soledad.

    El aislamiento social se está convirtiendo en una epidemia: cada vez se reconocen más sus nefastas consecuencias a nivel físico, mental y emocional. Desde los años ochenta, el porcentaje de estadounidenses adultos que dicen estar solos se ha duplicado de 20 a 40 por ciento.

    Hoy, cerca de un tercio de los estadounidenses mayores de 65 años viven solos, así como la mitad de aquellos mayores de 85. Es más probable que las personas con problemas de salud (en especial aquellos con trastornos como ansiedad y depresión) se sientan solos. Es menos probable que quienes carecen de estudios universitarios cuenten con alguien para hablar de asuntos personales importantes.

    Varias investigaciones nuevas sugieren que estar socialmente aislados es malo para nosotros. Las personas con menos conexiones sociales presentan patrones de sueño discontinuos, alteraciones del sistema inmunitario, más inflamación y niveles más altos de las hormonas relacionadas con el estrés. Un estudio reciente reveló que el aislamiento aumenta el riesgo de cardiopatías en un 29 por ciento y de infarto en un 32 por ciento.

    En otro análisis que agrupó datos de 70 estudios y 3,4 millones de personas, se halló que las personas socialmente aisladas tenían un riesgo mayor —un 30 por ciento más— de morir en los siguientes siete años, y que este efecto aumentaba en aquellos de mediana edad.

    La soledad puede acelerar el declive cognitivo en los adultos mayores, y las personas aisladas tienen el doble de probabilidades de morir prematuramente que aquellos con interacciones sociales más sólidas. Estos efectos comienzan a una edad temprana: los niños socialmente aislados tienen una salud significativamente peor 20 años más tarde, incluso después de haber controlado otros factores. En suma, la soledad es un factor de riesgo de muerte prematura tan importante como la obesidad y el tabaquismo.

    La evidencia del aislamiento social es clara. Qué hacer al respecto no lo es tanto.

    La soledad es un problema en especial engañoso porque aceptar y hablar de nuestra soledad conlleva una profunda estigmatización. Admitir que estamos solos puede sentirse como aceptar que hemos fallado en los terrenos fundamentales de la vida: la pertenencia, el amor, el apego. Va en contra del instinto básico de mantener nuestra reputación, y hace que pedir ayuda sea difícil.

    Veo esto muy claramente en la época de las fiestas, cuando atiendo a pacientes hospitalizados, algunos conectados a mangueras intravenosas en cuartos estériles, sin amigos ni familiares, y su soledad amplificada por alegres películas navideñas que pueden verse en las televisiones montadas en las paredes. Además, hospitalizada o no, mucha gente dice sentirse más sola, más deprimida y menos satisfecha con su vida durante la temporada de fiestas de diciembre.

    Las nuevas investigaciones sugieren que la soledad no es necesariamente el resultado de falta de habilidades sociales o de apoyo social, sino que puede ser causada en parte por una sensibilidad particular respecto de las señales sociales. Las personas solitarias son más propensas a percibir las señales sociales ambiguas de manera negativa, y entran a un estado mental de autoconservación que empeora el problema. Así, la soledad puede ser contagiosa: cuando una persona se vuelve solitaria, se aleja de su círculo social y provoca que otros hagan lo mismo.

    John Cacioppo, profesor de psicología en la Universidad de Chicago, ha probado distintos enfoques para tratar la soledad. Su trabajo revela que las intervenciones más eficaces se enfocan en abordar la “cognición de la inadaptación social”; esto es, en ayudar a las personas a revisar cómo interactúan con los otros y cómo perciben las señales sociales. Está trabajando con el ejército de Estados Unidos para indagar la manera en que la capacitación en cognición social puede ayudar a los soldados a sentirse menos aislados mientras están en misión y después de regresar a casa.

    La soledad de los adultos mayores tiene otros orígenes, a menudo derivados de que los miembros de la familia se mudan lejos y los amigos cercanos mueren. Como dijo un anciano: “Tu mundo muere antes que tú”.

    Idealmente, según los expertos, los vecindarios y las comunidades deberían cuidar a esos adultos mayores y tomar medidas para reducir su aislamiento social. Asegurarse de que cuentan con fácil acceso al transporte a través de pases de descuento para autobuses o servicios especiales de transporte puede ayudarlos a mantenerse socialmente conectados.

    Se debería animar a la gente mayor muy religiosa a continuar asistiendo de manera regular a los servicios, pues podría beneficiarse de un sentido de espiritualidad y comunidad, así como de la mirada vigilante de otros feligreses. Quienes sean capaces de cuidar a un animal podrían disfrutar de la compañía de una mascota. Los seres queridos que vivan lejos de un padre o abuelo podrían pedir a un vecino que vaya a visitarlo regularmente.

    También están surgiendo programas más estructurados. Paul Tang, de la Fundación Médica de Palo Alto, comenzó un programa llamado linkAges, un servicio intergeneracional de intercambio de servicios inspirado en la idea de que todos tenemos algo que ofrecer.

    El programa permite que sus miembros publiquen en línea para qué quieren ayuda: lecciones de guitarra, un compañero de Scrabble, que los lleven al consultorio del doctor. Otros pueden ofrecer voluntariamente su tiempo y habilidades para satisfacer esas necesidades y “reservar” horas para cuando ellos necesiten algo.

    “En Estados Unidos casi necesitas una excusa para tocar la puerta del vecino”, me dijo Tang. “Queremos eliminar esas barreras”.

    Por ejemplo, una estudiante universitaria podría ver un post de un anciano que necesita ayuda con su jardín. Lo ayuda a plantar una fila de flores y “reserva” dos horas al hacerlo. Unos meses después, cuando ella quiere cocinar comida malaya para su novio, un chef retirado viene a darle lecciones de cocina.

    “No necesitas un compañero de juegos a diario”, dice Tang. “Pero saber que eres un miembro de la sociedad valorado y cooperativo te reafirma increíblemente”.

    Ahora el programa tiene cientos de miembros en California y hay planes para expandirlo a otras zonas del país.

    “Quienes pertenecemos a la comunidad médica debemos preguntarnos: ¿Estamos controlando la presión arterial o mejorando la salud y el bienestar?”, señaló Tang. “Creo que para hacer lo primero tienes que hacer lo último”.

    Una gran paradoja de nuestra era digital interconectada es que, al parecer, nos estamos alejando. Sin embargo, las investigaciones confirman nuestra más profunda intuición: la conexión humana está en el centro del bienestar humano. Depende de todos nosotros (médicos, pacientes, vecinos y comunidad) mantener los vínculos ahí donde se están desdibujando, y crear nuevos donde nunca han existido. 

    28 de diciembre del 2016. Ver publicación en nytimes aquí


    Autor: Dhuruv Khullar

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  • Prensa
    Palabras que el viento no se lleva
    Palabras que el viento no se lleva
    hace 5 months 3 days
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    Con frecuencia utilizamos expresiones como “son solo palabras”, “las palabras se las lleva el viento” o “no prestes atención a las palabras, fíjate solo en los hechos”. Son locuciones coincidentes con la creencia generalizada según la cual la palabra es liviana, inmaterial, intrascendente, perecedera; en síntesis, de poco valor. La concebimos como algo opuesto a los “hechos”, que, por su parte, los asumimos como entidades duras, objetivas, materiales y concretas. Una de las posibles razones para esta percepción de intrascendencia de la palabra tiene que ver quizá con el hecho de que hablar, pronunciar palabras, es una de las actividades más frecuentes y comunes, si no la más, que practicamos como seres humanos. Se ha calculado que una persona pronuncia de promedio unas 70.000 al día. Las utilizamos tanto, tan repetidamente, y también para asuntos tan ordinarios y triviales, que se nos olvida su poder y su valor.

    La verdad es que los vocablos son también hechos, y muchas veces hechos contundentes, duros, que pueden tener tanta o más trascendencia que acciones físicas o materiales. El gran psicoanalista francés Jacques Lacan hablaba de “la eficacia material de la palabra” aludiendo precisamente a ese enorme potencial de impacto que tiene. Es compresible que tal expresión venga de un psicoanalista, quien, como tal, conoce la capacidad de la palabra como instrumento de terapia y curación. Muchos de los estados emocionales en los que continuamente nos encontramos, sean positivos, como los de optimismo, entusiasmo y alegría, o negativos, como los de angustia, rabia y frustración, a menudo son originados por la palabra, por lo que otro o nosotros mismos nos dice o decimos, o dejamos de decir, porque el silencio es también una palabra, de la misma manera que la ausencia de color es también un color en física: el negro. Una palabra nos puede derrumbar con tanta fuerza como la de un martillazo, y otra, levantarnos con la energía de un buen empujón. Somos muchos los que llevamos para siempre con nosotros la cicatriz o el tesoro de algo horrible o de algo bello que nos dijeron en algún momento de nuestras vidas. Pero el potencial de impacto de la palabra para producir bien o mal es asimétrico. Algunos estudios indican que se necesitan cinco positivas, por ejemplo, de elogio, para compensar una negativa, por ejemplo, irrespetuosa o humillante. Esa proporcionalidad es importante tenerla en cuenta porque solemos creer que una palabra desafortunada, injusta, mal dicha la podemos corregir o deshacer con otra de valor opuesto. No es así.

    Cuando enumero algunos de los usos que no aplicamos lo suficiente, coloco entre los primeros lugares el reconocimiento al otro. Con esta acción que practicamos poco ocurre algo extraño de explicar. Es algo de lo que todos tenemos gran necesidad; que se puede producir en gran medida a través de la palabra –es decir, que en principio parece de bajo coste producirlo– y de lo cual, sin embargo, hay mucha escasez. Para un economista es difícil entender este fenómeno. Si el reconocimiento se agradece y tiene un alto impacto positivo, ¿cómo puede ser que haya escasez de algo que tiene gran demanda, cuesta poco realizar y sus productores pueden ser altamente retribuidos?

    En algunos ámbitos de nuestras vidas se ha medido ese impacto. Por ejemplo, se sabe que el compromiso laboral, esto es, el grado de entrega y dedicación a nuestro trabajo, está altamente influenciado por el reconocimiento periódico que recibimos de nuestros jefes y colegas de trabajo cuando así lo merecemos. Este a su vez –el compromiso laboral– afecta a variables específicas que van desde la productividad que alcanzamos hasta nuestro bienestar general como individuos. Tal vez a muchos responsables de equipos o empresas no se les ocurre pensar que sus palabras pueden afectar de manera tan importante a la productividad de las personas a quienes dirigen y a su bienestar general.

    En síntesis, se trata de ser más conscientes del valor y el potencial de la palabra; del mundo que construimos o podemos edificar con ella, fuera y dentro de nosotros mismos. Con ella podemos hacer mucho más de lo que pensamos. En este caso, en vez de decir “¡manos a la obra!”, podemos gritar “¡manos a la palabra!”.

    12 de febrero del 2017. Ver publicación en elpaissemanal.elpais aquí


    Autor: Gerver Torres

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  • Recursos
    Liderar con Humildad (Papa Francisco)
    Liderar con Humildad (Papa Francisco)
    hace 5 months 4 weeks
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    El Arzobispo Jorge Mario Bergoglio de Argentina eligió el nombre "Francisco", cuando se convirtió en el primer jesuita Papa de la Iglesia Católica en marzo de 2013. Inspirado por la modestia de San Francisco de Asís, Francisco ancla su filosofía y enfoque de la vida en la humildad. Krames, hijo de sobrevivientes del Holocausto judío, retrata a Francisco como un líder pragmático, con perspicacia política y de negocios. Este perfil convincente de las fortalezas y vulnerabilidades del Papa explica cómo puede emular su liderazgo en un entorno corporativo. Francisco se ha convertido en una de las figuras más admiradas y respetadas del mundo, para gente de cualquier creencia espiritual.


    Autor: Jeffrey A. Krames

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  • Recursos
    Gente tóxica Bernardo Stamateas
    Gente toxica
    hace 5 months 4 weeks
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    Cada capítulo de este libro es independiente uno de otro; cada uno de ellos tiene un principio y un final pero un mismo tema que los une: "la gente tóxica". Puedes comenzar por el que más te guste, o por el que pienses "éste es para mí", y recuerda que podemos liberarnos de toda clase de gente tóxica. En este texto, encontrarás técnicas que podrás poner en marcha. Una vez ejercitadas, vislumbrarás el camino hacia la autonomía mental, liberándote de culpas falsas y ajenas. Es tiempo de proponernos, cada uno en lo suyo, ser excelentes; no nos conformemos con menos. Cambiar es sencillo, es sólo una decisión que hoy está a tu alcance.


    Autor: Bernardo Stamateas

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    El Don de Servicio
    El Don de Servicio
    hace 5 months 4 weeks
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    Liderazgo: el don del servicio es un libro que fue escrito - lo cual constituye uno de sus atractivos principales - por tres personas de tres generaciones distintas, que aprovechan la visión de su experiencia personal para proponer un modelo de liderazgo único, cuyo eje principal se el servicio. Entre las cosas que aparecen en el libro y las que posemos hacer alusión se hallan las siguientes: * El servicio es una conducta que integral el gozo de darse a otros, lo cual resulta por demás valioso es un mundo necesitado de heroísmo. * Aunque muy pocas veces tratado, se aborda el tema del liderazgo femenino, eje fundamental del desarrollo la historia de la civilización. * Ya no mas "lideres al momento" o pseudo lideres, sino auténticos lideres cuyo motor sean los valores ético-espirituales, aquellos por los que suspiran todas las sociedades del mundo. * Uno de los componentes esenciales del liderazgo es la Inteligencia Emocional, que representa uno de los mayores retos de cualquier líder o aspirante a serlo. * La ruptura de mitos y paradojas, entre los cuales se encuentran: (1) que es líder solo quien tiene poder y se sirve de otros, y (2) la profunda incongruencia con que son vividas las religiones, cuyo propósito original es unir y no separar o dividir a los seres humanos por sus credos o tendencias, como se ha hecho hasta ahora.


    Autor: Alfonso Silíceo Aguilar Bernardo G., Ángulo Belloc y Fernando Silíceo Fernández

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    El arte de empezar Guy Kawasaki
    El arte de empezar
    hace 5 months 4 weeks
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    Tal y como sugiere Guy Kawasaki al inicio de esta obra, recabar información y aprender es importante; pero más importante aún es actuar, emprender un negocio y saberlo llevar. Y es precisamente esto lo que cualquier persona interesada en comenzar cualquier empresa encontrará en este manual: cómo ser un empresario exitoso. En el presente texto el autor se pasea por los más dispares temas: el arte del posicionamiento, el arte de hacer una presentación, el arte de escribir un plan de negocios, el arte de la austeridad, el arte de contratar personal, el arte de conseguir capital y el arte de crear una marca, entre otros.


    Autor: Guy Kawasaki

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  • Novedades
    inteligencia emocional humano
    La inteligencia emocional en el liderazgo
    hace 5 months 4 weeks
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    Los buenos líderes son aquellos que nunca pierden el control, que se enfrentan a sus retos dejando a un lado sus problemas personales y que confían plenamente en sí mismos. Los buenos líderes se reconocen también porque escuchan a los suyos y son comunicativos, y también porque se informan concienciudamente antes de tomar decisiones, valorando seriamente sus posible repercusiones. Así,la inteligencia emocional juega un papel fundamental en liderazgo.

    El liderazgo es una capacidad que todos deberíamos potenciar, porque seguramente, en alguna ocasión, tendremos la oportunidad de ponerla en práctica como empresarios, como padres, como maestros, como terapeutas, etc. Por lo tanto, es necesario que tengamos en cuenta las implicaciones que la inteligencia emocional tiene para jugar este papel para desarrollar las capacidades necesarias.

    ¿Qué es la Inteligencia Emocional?

    La inteligencia emocional (IE) es la capacidad de entender y manejar tus propias emociones y las de las personas que te rodean. Las personas con un alto grado de inteligencia emocional saben lo que sienten, lo que significan sus emociones y cómo estas emociones pueden afectar a otras personas.

    Para los líderes la inteligencia emocional es esencial para el éxito.Después de todo, ¿quién es más probable que tenga éxito, un líder que grita a su equipo cuando está bajo estrés, o un líder que controla y evalúa con calma la situación?

    Según Daniel Goleman, psicólogo estadounidense que ayudó a popularizar la IE, hay cinco elementos principales de la inteligencia emocional:

    – Conciencia de sí mismo.

    – La autorregulación.

    – Motivación.

    – Empatía.

    – Las habilidades sociales.

    Cuanto mayor sea la capacidad del líder para administrar cada una de estas áreas mayor será su inteligencia emocional.

     

    Inteligencia Emocional en Liderazgo

    #1 – Conciencia de sí mismo

    Si eres consciente de ti mismo y siempres sabes cómo se sientes sabrás cómo tus emociones y tus acciones pueden afectar a las personas que te rodean. Ser consciente de uno mismo cuando se está en una posición de liderazgo también significa tener una imagen clara de tus fortalezas y debilidades, y significa comportarse con humildad.

    ¿Cómo mejorar su conciencia de sí mismo?

    – Manteniendo un diario que ayuda a mejorar la auto-conciencia. Si empleas unos pocos minutos cada día para escribir tus pensamientos tendrás a un mayor grado de conciencia de ti mismo.

    – Reduciendo la velocidad en momentos ira u otras emociones fuertes para examinar por qué. No importa cuál sea la situación, siempre se puede elegir cómo reaccionar ante ella.

    #2- Autorregulación

    Los líderes que se autoregulan de forma eficaz no atacan verbalmente a otros, ni toman decisiones apresuradas o emocionales, ni consideran a las personas como estereotipos ni comprometan sus valores. La autorregulación es lo que ayuda a mantener el control.

    Este elemento de la inteligencia emocional, según Goleman, cubre también la flexibilidad y el compromiso de un líder con la responsabilidad personal.

    ¿Cómo se puede mejorar la capacidad para autorregularse?

    – Conoce tus valores dedicando algún tiempo a examinar tu "código ético". Si sabes lo que es más importante para ti no tendrás qie pensar dos veces cómo enfrentarte a una decisión moral.

    – Hazte responsable sin culpar a los demás cuando algo te salga mal. Admite tus errores y haz frente a las consecuencias, cualesquiera que sean.

    – Practica con calma situaciones difícil para saber reaccionar cuando tengas la oportunidad y para administrar tu emociones adecuadamente.

    #3 – Motivación

    Los líderes auto-motivados trabajar de forma constante hacia sus objetivos, y tienen estándares muy altos para la calidad de su trabajo.

    ¿Cómo puede mejorar su motivación?

    – Re-examina por qué haces lo que haces – Es fácil olvidar lo que realmente te gusta o el motivo que te empuja a hacer las cosas. Por lo tanto, toma algún tiempo para recordar por qué quieres hacer las cosas. Revisa y actualiza tus objetivos para que ten energía.

    – Conoce tu postura y por qué estás tan motivado

    – Sé optimista y busca lo bueno, independientemente de los problemas. La adopción de esta forma de pensar puede llevar práctica, pero merece la pena el esfuerzo. Cada vez que te enfrentas a un reto, o incluso un fallo, trata de encontrar al menos una cosa buena acerca de la situación.

    #4 – Empatía

    Para los líderes, tener empatía es fundamental para la gestión de un equipo y para la organización exitosa. Los líderes con empatía tienen la capacidad de ponerse en la situación de otra persona. Ayudan a que las personas de su grupo o equipo se desarrollen, desafían a otros que están actuando injustamente, dan una retroalimentación constructiva, y escuchan a los que lo necesitan.

    Si quieres ganar el respeto y la lealtad de los demás debes ser empático.

    ¿Cómo puede mejorar la empatía?

    – Ponte en el lugar de otra persona para ver su punto de vista.

    – Presta atención al lenguaje corporal a través el cual el otro dice, de forma inconsciente, cómo se siente.

    – Responde a los sentimientos del otro y abórdalos hablando con el otro sobre ello para que éste se sienta comprendido y se muestre más receptivo y dialogante.

    #5- Habilidades sociales

    Los líderes que dominan las habilidades sociales de la inteligencia emocional son grandes comunicadores. Son igual de abiertos a escuchar malas noticias como buenas noticias, y son expertos en conseguir apoyar a los suyos y que se sientan con una nueva misión o proyecto.

    Los líderes que tienen buenas habilidades sociales también son buenos en la gestión del cambio y en la resolución de conflictos.

    ¿Cómo se pueden pueden desarrollar las habilidades sociales?

    – Aprende a resolver conflictos.

    – Mejora las habilidades de comunicación.

    – Aprende a reconocer lo positivo que hacen otras personas.

    Conclusiones

    Para ser eficaces, los líderes deben tener una comprensión sólida de cómo sus emociones y cómo sus acciones afectan a las personas de su entorno. El mejor líder se relaciona y trabaja con los demás.

    Tomate tu tiempo para trabajar en la autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales.

    Trabajar en estas áreas te ayudará a sobresalir en el futuro y a manejar la situaciones en las que tenga que cumplir con tu papel de líder, ya sea en la familia, en el colegio o en tu entorno.

    14 de marzo del 2014. Ver publicación en lamenteesmaravillosa aquí.


    Autor: Eva Maria Rodríguez

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  • Novedades
    haz valer tu trabajo humano
    Si quieres triunfar, haz valer tu trabajo
    hace 5 months 4 weeks
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    Si quieres progresar en una organización, no solo trabaja bien, sino haz valer lo que consigues, porque si tú no lo haces, puede que alguien lo haga por ti.

    Pones en marcha una iniciativa, confías que tu jefe se dé cuenta, pero no es así. Un compañero en una reunión de equipo lo comenta como si fuera una idea suya. Y tu jefe, que a veces parece que está en las nubes, le gusta, le pone a él como ejemplo ante el resto y tú te quedas con cara de póquer por lo ocurrido. ¿Situación atípica? En absoluto. Aceptemos que no es justo, que el jefe no ha hecho bien su trabajo y que el compañero se ha colgado una medalla que no le pertenece. De acuerdo, pero en lo que has de fijarte es en tu margen de maniobra: tú podías haberlo comentado antes.

    Muchas personas se resisten a hablar de sus éxitos por pudor, por humildad o porque consideran que es el jefe quien ha de saberlo. En un mundo ideal no sería necesario, pero las organizaciones no son perfectas y muchas veces no ascienden los mejores, sino los que mejor han sabido vender su trabajo. Y como siempre, podemos pelearnos por lo que debería ser o bien podemos aceptar la evidencia y actuar desde un punto de vista práctico. Y si quieres reconocimiento o desarrollar tu carrera profesional, vale la pena aprender a poner en valor lo que haces aunque te cueste. Veamos cómo.

    Hacer valer tu trabajo forma parte de tu responsabilidad

    A casi todo el mundo le gusta el reconocimiento. Algunos lo disimulan más y hay quien se le ve desde lejos. Sin embargo, lo que sí es común es que nos molesta que alguien se atribuya méritos que son nuestros. Por ello, en la agenda de tareas también necesitas incluir el dedicar tiempo para comentar lo que estás haciendo. Al fin y al cabo, vender es humano, como dice Daniel Pink, y de un modo u otro todos lo hacemos. Eso no significa colgarse todo el tiempo medallas, sino en reuniones con jefe o con otras áreas, habla de los proyectos, del posible esfuerzo que te está suponiendo o de lo que estás consiguiendo. No esperes que sea el jefe el que se siente y te lo valore desde el primer momento, porque puede que esté en otros temas o que sinceramente, no sea tan bueno en la gestión de personas.

    No olvides al equipo

    Cuando decimos hacer valer el trabajo no significa caer en el “yo, yo y solo yo”. Los grandes logros requieren colaboración y trabajo en equipo. Por ello, cuando hables de lo que estás consiguiendo, incluye y reconoce también a las personas que te están ayudando. Al igual que es poco recomendable pasar desapercibido, es preocupante no valorar a quienes colaboran contigo.

    Sé sincero y sin exageraciones

    Cuando se piensa en hablar de los méritos entra el pudor de qué dirán. Este miedo es, por cierto, muy latino. En la cultura estadounidense no se “cortan” en absoluto y son capaces de venderse a sí mismos en cualquier situación. Pero a nosotros nos cuesta. Por ello, has de encontrar tu estilo sin caer en exageraciones, que rechinarían en nuestra forma de ser. Tampoco hay que atribuirse méritos que no te corresponden. Habla con sinceridad y con humildad (en este contexto podemos decir que humildad no significa no hablar de los logros, sino no amplificarlos y no creérselo tampoco en exceso).

    Acepta los reconocimientos sin echar tierra sobre tu propio tejado

    Y por último, el pudor excesivo nos impide aceptar los reconocimientos, aunque sean muy deseados. Los comentarios del tipo “no, si no importa… no es nada… no vale la pena…” ocultan muchas veces una falsa modestia o un matiz cultural. Si te nacen, de acuerdo, no pasa nada, pero no te excedas. Por agradar al otro no caigas en la tentación de desmontar tu propio esfuerzo. Por ello, ante un reconocimiento, reconoce también a quien te ha ayudado y aguanta el tipo sin echar tierra sobre tu propio tejado.

    23 de enero del 2017. Ver publicación en elpais aquí.


    Autor: PILAR JERICÓ

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  • Novedades
    fuerza de voluntad humano
    Fuerza de voluntad, la medida del éxito
    hace 5 months 4 weeks
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    El principal motivo por el que solemos flaquear cuando no conseguimos un objetivo es el de la fuerza de voluntad. Es la responsable de nuestros éxitos y en su defecto, de la mayoría de nuestros abandonos. La ausencia de fuerza de voluntad te deja en mal lugar, te deja como vago, poco disciplinado y perezoso.

    Para entrenar la fuerza de voluntad tenemos que asociar que, retrasar el impulso inmediato relacionado con el placer tiene que conllevar un premio, tiene que traerte algo positivo. Si no, ¿para qué tener fuerza de voluntad? Nuestro comportamiento se guía por contingencias, es decir, por lo que sigue a lo que hacemos. Si gritas, te castigan; si te conduces a más velocidad, te quitan puntos y pagas una multa; si estudias, sacas buenas notas. A todo lo que hacemos le sigue una respuesta. Es importante que nuestro cerebro aprenda la relación: espero, retraso, luego consigo premio.

    Cuando creamos esta asociación, también cambia la autoestima. La persona aprende que es paciente, con lo que deja de etiquetarse como impulsiva o sin fuerza de voluntad. Si crees que eres algo también aumentas la probabilidad de comportarte de esa manera.

    Consejos para fortaleces la fuerza de voluntad:

    1.Duerme y descansa

    Sabemos que la fuerza de voluntad se alimenta de descanso. Cuanto más agotado estás, más facilidad tendrás de caer en la impulsividad o en la dejadez. Es lógico, tu cuerpo trata de ahorrar recursos, estás agotado, es complicado salir a correr en estas condiciones o leer un buen libro. El cuerpo y lamente te piden sillón y juegos en la tableta, en lugar de ejercicio o lectura.

    Un estudio June J. Pilcher del departamento de psicología de la Universidad de Clemson Clemson, Estados Unidos, concluía que una persona con privación de sueño tiene menos autocontrol y es capaz de tener más conductas de riesgo. Como concluye el estudio, existe una relación entre los hábitos de sueño, las reservas energéticas de las personas y el autocontrol.

    2.Quita de tu campo de visión todo lo que te atrapa y a lo que te cuesta renunciar.

    El marketing lo tiene muy estudiado, tanto en supermercados, en escaparates, en los anuncios de los cines o en televisión. Te meten por los ojos deseos en los que ni siquiera habías caído, y de repente, te apetece todo lo que ves.

    Si tienes pensado leer más, deja lejos de ti la tablet y el móvil. Sus juegos, con sus colores, su música o las series de televisión, son más atractivas y fáciles que hacer el esfuerzo por concentrarte en la lectura.

    3.Póntelo fácil.

    Estamos cansados de escuchar que no vayamos a comprar con hambre porque esto aumenta la probabilidad de comprar alimentos ricos en hidratos de carbono o comida precocinada que pueda estar lista nada más llegar.

    Lo mismo tienes que hacer con la ropa del gimnasio. Mete la bolsa en el coche o deja alquilada una casilla en el gimnasio. Si después de trabajar te ves obligado a pasar por casa a por la bolsa, igual te quedas de la pereza que te da nada más llegar, “mañana iré”.

    Busca la facilidad en cada uno de tus objetivos.

    4.Las rutinas ayudan.

    El orden con el que hacemos las cosas nos lleva a realizar el siguiente paso sin pensar. Si la actividad que requiere fuerza de voluntad está ordenada dentro de una rutina, habrá menos probabilidad de dejar de hacerla. Esto incluye que tengas un horario y un momento, y que siempre sea así.

    Es más sencillo repetir algo cuando no tienes que pensar en ello y cuando haces lo mismo cada día a la misma hora. El cuerpo y la mente son de costumbres. Así que trata de coger una costumbre, una rutina con tu nuevo objetivo.

    5.La técnica condicional “si…, entonces”

    El profesor Kelly McGonigal comenta que la mayoría de los fracasos nos limitan por no tener un plan alternativo. Se trata de tener el fracaso bajo control:

    -Si no soy capaz de ir a correr a las siete de la mañana, entonces lo haré a las nueve de la noche.

    -Si termino picando lo que no debo, entonces haré una cena súper ligera.

    -Si no acabo hoy el artículo, entonces me pondré mañana antes de comer con él.

    Cada vez que fracasas aparece la desolación, la sensación de que eres un inútil, un incapaz y te criticas duramente. Pero no buscas soluciones. Tener una solución a tu falta de fuerza de voluntad hará que veas una alternativa.

    Sí tienes fuerza de voluntad, solo te falta entrenarla.

    07 de enero del 2017. Ver publicación en blogs.elpais aquí.


    Autor: Patricia Ramírez

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  • Novedades
    un buen negociador humano
    Estas son las 10 características de un buen negociador
    hace 5 months 4 weeks
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    Las personas necesitamos relacionarnos con los demás para gozar de una buena salud mental y emocional, pues aprendemos y nos desarrollamos a través de otros individuos. Y claro, cuando tenemos que convivir con otros, muchas veces debemos ceder para que la convivencia sea plácida.

    Ser un buen negociador es una gran virtud y favorece positivamente las relaciones interpersonales. Esto no solo incluye las relaciones laborales, sino también las relaciones con nuestros amigos, nuestra familia y nuestra pareja, muchas veces tenemos que llegar a acuerdos informales.

    Es por eso que es necesario dominar una serie de habilidades que te permitan que estas negociaciones acaben en éxito. Pero, ¿cuáles son las habilidades más importantes?, ¿qué competencias negociadoras necesitas conocer? Presta atención a los siguientes consejos para convertirte en un buen negociador.

    1. Se empático

    La empatía es esencial para poder negociar con otros. Es imposible entender las necesidades y la manera de pensar de la otra parte si no somos capaces de ponernos en su piel, sin entender sus sentimientos. Posiblemente, ésta sea una de las necesidades más importantes a la hora de negociar y una gran cualidad que debemos desarrollar.

    2. No te lo tomes tan personal

    No te olvides que en una negociación cada uno va a intentar exponer sus puntos de vista y sus necesidades para lograr lo que quiere. Piénsalo, tú también lo haces. Así que no te lo tomes tan a pecho. Simplemente escucha y negocia.

    3. Escucha de forma activa

    A veces pensamos que estamos escuchando cuando en realidad no lo estamos haciendo. Oír no es lo mismo que escuchar. Cuando escuchamos a la otra persona dejamos que hable y no interrumpimos ni estamos pensando en lo que vamos a decir. Sino que nuestra atención está puesta en lo que el otro interlocutor dice tanto de manera verbal como no verbal.

    4. Mejora el autoconocimiento

    A veces, puede ocurrir que nos dejamos llevar por los impulsos y no somos conscientes de ello. Por eso, si vamos a negociar con otras personas y escucharles activamente, debemos prestar atención a nuestras emociones también.

    5. Regula tus emociones

    Y prestar atención a tus emociones te permite poder regularlas. En otras palabras, no hay que actuar de manera visceral y hay que intentar serenarse.

    El control y la regulación emocional son clave para cualquier negociación, porque, en ocasiones, si nos gusta algo y respondemos con una actitud negativa, podemos estar afectando a la buena marcha de la conversación y la negociación. Si ves que la conversación se está volviendo tensa, es mejor parar unos minutos y dejar que lo ánimos se apacigüen.

    6. Respeta a la otra persona

    Es importante no ofender a la otra parte de la negociación, pues, como he dicho antes, no hay que tomárselo como algo personal. Las personas se entienden hablando y buscando los puntos en común. No hay necesidad de llevarlo al terreno personal.

    7. Se asertivo

    Ser asertivo es otra de las grandes cualidades que podemos poseer para relacionarnos positivamente con los demás y, especialmente, cuando queremos negociar. La asertividad es una forma de relacionarse respetuosa y no invasiva, en la que muestras y expresas tu opinión sin menospreciar ni dejar de respetar a los demás.

    8. Ten autoconfianza

    Para poder defender tu postura con autoridad y respeto hacia los demás, es indispensable confiar en uno mismo. Si no confías en tí mismo, es fácil dar tu brazo a torcer antes de tiempo y es complicado que puedas regular tus emociones de manera que consigas terminar la negociación de la manera que quieres.

    9. Cede pero también gana

    Es importante que entiendas que en una negociación no siempre vas a lograr todo lo que te propongas y que, en algunos casos, vas a tener que ceder. Ahora bien, que tengas que ceder no significa que vayas a regalarlo todo. Si cedes, por lo menos recibe algo a cambio, aunque no sea todo lo que esperabas al inicio de la negociación.

    10. No estés a la defensiva

    Ahora ya sabes que debes escuchar las necesidades de la otra persona, que no te lo debes tomar como algo personal y que, a veces, vas a tener que ceder. Por eso, debes mostrar una actitud abierta y optimista, sin estar a la defensiva y sintiéndote ofendido a las primeras de cambio. Esto te ayudará a aliviar tensiones y a fomentar el diálogo.

    25 de enero del 2017. Ver publicación en weforum aquí.


    Autor: Bertrand Regader

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  • Prensa
    marca personal humano
    ¿Es exitoso y tiene un buen nombre? Entonces, saque provecho de su marca personal
    hace 5 months 4 weeks
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    Su gestión ejecutiva ha sido excelente y su buen nombre lo antecede en negociaciones, reuniones e, incluso, actividades sociales. ¿Será el momento de monetizar su marca personal?

    Y si es así, ¿cuál será la mejor forma de hacerlo?

    Según varios especialistas, antes de hacer dinero con su buen nombre, se tienen que tomar precauciones y, sobre todo, invertir en la forma en que su marca genera valor.

    “No hay que equivocarse. La marca personal no es un tema opcional, sino requerido en el mundo de los negocios. Cuando los cazatalentos buscan candidatos idóneos, tratan de establecerlo por medio de entrevistas por competencias y referencias sobre la marca que el profesional va dejando en sus trabajos”, explica Miguel López, managing partner de Recluta Talent Hunter.

    Entonces, la primera vía para monetizar su prestigio es la visibilidad en su sector, para alcanzar puestos mejores.

    Usted debe decidir si permanece ahí o se lanza por su cuenta.

    “Pero debemos entender que para que esto funcione y sea rentable, debe ser un full time job y difícilmente podrá ser algo que se pueda obtener haciéndolo mientras se dedica a otras actividades”, advierte Daniel Romero-Abreu, presidente de la consultora de personalidades Thinking Heads.

     

    Identifique el momento

    La clave del éxito para el proceso de hacer dinero con el conocimiento y el renombre adquiridos, es tener algo de valor para compartir.

    “Deben centrarse en ser un especialista en algo concreto, encontrar una forma sencilla y fácil que nos permita comunicar ese conocimiento, conocer e investigar a nuestro público, pues nuestro objetivo es compartir esas ideas con las personas que se puedan beneficiar de este conocimiento y aportar mucho valor a la sociedad de una manera gratuita, convirtiéndose en un referente”, recomienda Romero-Abreu.

    El objetivo de este proceso previo es generar comunidad alrededor de sus aportes, que permita la monetización.

    Alexander Aguilar, director de la firma consultora Humano, hace énfasis en el papel de la seguridad y autoconfianza del ejecutivo a la hora de dar este salto con su marca personal.

    “El momento ideal para comenzar a monetizar la marca personal es cuando la persona se siente lista, con la confianza, la certeza, el conocimiento, el compromiso y el campo de acción claramente definido donde va a hacerlo”, asegura el consultor.

    En este punto, para él es fundamental que el entorno social influya poco.

    “En materia de marca personal, un mal paso podría tener repercusiones bastante difíciles de revertir”, asegura.

     

    Errores comunes

    Además de la advertencia sobre influencias externas, los especialistas hacen énfasis en dedicarse a un tema que despierte un interés real e intenso, más allá de dejarse llevar por las tendencias en apariencia rentables pero que podrían resultar pasajeras.

    Para Miguel López, los errores más graves se cometen en las etapas de vida ejecutiva, y comienzan con mentir sobre sus habilidades en entrevistas de trabajo, presumir logros que no son suyos o hacer una gestión negativa del talento; este último punto puede empañar su conocimiento técnico, sus logros individuales y su buen nombre.

    “Los altos ejecutivos no son conscientes de lo poderoso que es mantener una reputación y buena imagen profesional, sino hasta cuando llegan los momentos de afrontar el desempleo”, advierte López.

    Este asesor resalta la poca importancia que algunos ejecutivos le dan al manejo de su perfil en redes profesionales como LinkedIn.

    “Es de altísimo valor y debe ser actualizado al menos dos veces al mes. Lograr impactar con logros sobre nuestro trabajo, dejar conocer del liderazgo ejemplar y escuchar las mejores recomendaciones ayudan al profesional a avanzar de manera más efectiva en su carrera profesional”, asegura López sobre la red social.

    Y, en este proceso de aprovechamiento económico de la imagen, también se corre el riesgo de darle importancia de más al factor monetario.

    “Uno de los errores más comunes, suele ser focalizar todos los esfuerzos en generar dinero, cuando este es realmente una consecuencia de generar otro tipo de valor, es decir, ideas y creación de pensamiento que inspire a unos públicos definidos”, dice Romero-Abreu.

     

    Posibilidades

    El primer paso de la monetización, como se mencionó antes, es la valorización del trabajo del ejecutivo como profesional-experto.

    “En el caso de los altos ejecutivos, la monetización de su marca personal no se ve reflejada de una manera directa sino indirecta, es decir, en términos de notoriedad, credibilidad e influencia. Según señala el estudio “CEO Reputation Premium”, un 44% del valor percibido de una empresa, reside en la reputación de su CEO”, asegura Romero-Abreu.

    Sin embargo, para el consultor y colaborador de la revista Entrepreneur , Francisco Rodríguez, el crecimiento personal y la monetización pueden ir de la mano, aplicando una mezcla de las siguientes prácticas.

    1. Consultorías.

    Se le paga por los conocimientos que ya tiene. Se puede implementar en todas las áreas. “Un caso muy conocido de un consultor que ha sabido aprovechar bien el posicionamiento alcanzado a través de su marca personal es Neil Patel”, asegura Rodríguez en Entrepreneur.

    2. Conferencias.

    Sean presenciales o digitales, fortalecen la imagen de experto y cuando llega el reconocimiento suelen ser muy bien pagadas, a un costo mínimo (o nulo) para el conferencista.

    3. Marcas.

    Convertirse en embajador de productos o empresas que estén tras el mismo target pero sin representar competencia.

    4. Contenidos.

    Encontrar el producto adecuado para compartir el conocimiento y por el cual el público estaría dispuesto a pagar.

    Sea cual sea la opción que le resulte más útil, tendrá poca o ninguna relevancia si falla en invertir en su buen nombre. ¿Sabe qué dice la gente sobre usted cuando usted no está? Averígüelo, y sáquele provecho.

    26 de junio del 2016. Ver publicación en elfinancierocr aquí.


    Autor: POR JÉSSICA I. MONTERO SOTO

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  • Prensa
    generación millennial humano
    Los jefes de la generación millennial enfrentan ventajas y retos en la gestión del talento
    hace 5 months 4 weeks
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    Con 30 años, el gerente financiero de Banco Cathay, Dannel Huang, es responsable de uno de los departamentos críticos de la entidad, y en equipo hay profesionales mayores y menores que él.

    “Hay que generar una relación de confianza más que de imposición. El respeto no es un regalo que la jerarquía dé. El respeto se gana a través de la generación de confianza y logro de metas”, afirma este millennial.

    De hecho, el talento, la creatividad y el manejo nativo de tecnología facilitan el ascenso de su generación a puestos de mayor responsabilidad, incluidas las jefaturas y gerencias en las estructuras organizativas tradicionales.

    Desde esas posiciones, sus características les otorgan ventajas y retos a la hora de gestionar el talento de sus subalternos, sobre todo cuando enfrenta equipos con edades mucho mayores o menores a la suya.

    El convencimiento de Huang de liderar desde la confianza y la empatía es una de las fortalezas de los millennials.

    “Antes de que terminaran las investigaciones sobre ‘cómo liderar la generación Y’, tenemos una gran cantidad de líderes millennials que enfrentan ahora el reto de gestionar a personas mayores a ellos y recibir a la generación Z”, asegura Cristina Cubero, directora de consultoría de Deloitte.

    El fenómeno entonces obliga a incorporar la generación siguiente: la Z. Aunque su participación en el sector productivo apenas comienza, las diferencias con sus predecesores pueden marcar el éxito o el fracaso de la gestión de estos en puestos con administración de personal.

     

    Afines a los mayores

    “Mostrando un interés real y geniuno por los compañeros, trabajando con las personas hombro a hombro, de manera humilde, dándoles confianza y con total disposición para aprender se logra potenciar los resultados”, afirma Gabriela Esquivel, de 32 años y gerente de Cadena de Abastecimiento Regional de Calox.

    Y tiene razón. La empatía y apertura millennial suelen sorprender a los colaboradores de mayor edad y ayudar a generar una relación positiva.

    Alexander Aguilar, director de la firma consultora Humano, asegura que los beneficios de este relacionamiento positivo depende de la capacidad de las diferentes generaciones para aplicar la flexibilidad en temas poco naturales para ellos.

    “Los millennials con posiciones de jefaturas están cambiando las formas de trabajar y esto lo deben entender los baby boomers y la generación X: su comunicación es tecnológica (chats), no tanto cara a cara; trabajan por resultados, son enemigos de los horarios rígidos; son personas más empáticas, es decir, no les cuesta ponerse en los zapatos de los demás para entenderlos; son muy colaborativos”, explica.

    Las vías que han encontrado los jóvenes para conquistar a sus colegas mayores pasan por la humildad.

    Cynthia Castro, directora de desarrollo social en RBA, lo resalta como un valor fundamental para las jefaturas jóvenes.

    “Se debe reconocer el talento y la experiencia de las personas mayores buscando crear relaciones ganar-ganar de respeto y colaboración. Es importante que la persona joven en el rol de jefatura otorgue reconocimiento a la experiencia de las otras personas así como debe proyectar su propia capacidad y experiencia”, afirma.

    Así lo hace Paula Brenes, de 35 años y directora de Mercadeo en Universidad Cenfotec.

    “Es valioso establecer un espacio para escuchar las ideas y los aportes de los otros, si la situación no es viable o, por el momento, no se puede realizar creo muy valioso explicar y dar la información que les permita comprender las razones”, recomienda.

    Esta medida es positiva y a Brenes le ha dado resultados, pero los especialistas advierten que se debe aplicar con cuidado cuando el equipo comienza a llenarse de miembros de la generación Z.

     

    Riesgos con los menores

    “La generación Z tiene una tendencia a visualizar la ‘alta necesidad’ de los millennials de incorporar múltiples opiniones, como una debilidad en la toma de decisiones o creatividad, por lo que esto debe ser estudiado y gestionado”, advierte Cubero.

    En la relación con personas de su generación o menores, el reconocimiento es clave, pero aplicado con diferentes estrategias.

    “Es importante entender que la edad no va de la mano con la madurez y que cada persona es un mundo. Trato de aprender de todos a mi alrededor”, subraya Francis Vincent, de 32 años y gerente de Mercadeo de Metalub.

    Cindy Quesada, quien tiene 30 años y es gerente de Mercadeo regional de Chevrolet, afirma que el respeto de la gente de su edad y menor lo logra contagiando el entusiasmo por metas comunes.

    “Se logra al permear en ellos los objetivos que tenemos como equipo, para que todos logremos aportar desde nuestra experiencia para alcanzarlos”, dice.

    La búsqueda de un estilo de liderazgo equilibrado es desafiante y puede llevar a un profesional joven al sobreesfuerzo, que lleva al burnout . Tenga ese riesgo en cuenta y recuerde que el equilibrio personal y profesional también se predica con el ejemplo.

    13 de noviembre del 2016. Ver publicación en elfinancierocr aquí.


    Autor: POR JÉSSICA I. MONTERO SOTO

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  • Prensa
    saber si es un mal jefe humano
    Aplique esta autoevaluación para saber si es un mal jefe
    hace 5 months 4 weeks
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    ¿Su equipo está dando problemas? Sepa que la rotación, un bajo desempeño, el ambiente negativo y hasta las divisiones internas pueden ser manifestaciones directas o indirectas de una deficiencia suya como jefe.

    En la actualidad, la diversidad de culturas y generaciones que convive en los lugares de trabajo obliga al desarrollo de estilos de liderazgo modernos, alejados de las aplicaciones tradicionales de jerarquía y poder.

    Tres especialistas en recursos humanos definen las condiciones ideales de trabajo en la actualidad.

    Analice las descripciones y concluya si ese es el ambiente que usted genera con su gestión.

    “Un jefe siempre debe aprender, crecer y desarrollarse, porque si un jefe no aprende, no crece y no se desarrolla no puede ayudar a los demás a hacerlo. Nadie puede dar lo que no tiene”, advierte Alexander Aguilar, director de la consultora Humano.

    Este aprendizaje, aunque puede ser técnico, se concentrará en habilidades complementarias, pues se da por descontado que para ocupar puestos de manejo de equipos, ya se cuenta con conocimiento especializado.

    Jorge de Mezerville, director advisory de PwC, afirma que las habilidades blandas aumentan su importancia en relación directa con el nivel jerárquico.

    “Por ejemplo, el tema de liderazgo situacional (dependiendo de la situación para modificar el estilo de liderazgo), inspirar confianza en su equipo, saber escuchar, la capacidad para analizar temas de negocio y conectarlos con el área que dicho jefe lidera (pensamiento estratégico) y, por supuesto, los temas como manejo del cambio y la excelente habilidad para la comunicación”, explicó.

    Cristina Simón, profesora de IE Business School y directora del MBA IE-Brown, también apunta a la formación en liderazgo como una inversión obligatoria y asegura que la motivación de los trabajadores depende de tres factores:

    Competencia: Sentir que uno es bueno en lo que hace y que la empresa aprovecha sus mejores cualidades.

    Autonomía: Sentir que uno tiene libertad para organizarse y desarrollar su trabajo de manera independiente.

    Capacidad de relación con otros: Sentir que el trabajo es una fuente de relaciones de calidad. “Cualquier jefe que sea capaz de fomentar este tipo de condiciones en el entorno de trabajo, tendrá éxito con su equipo”, afirma.

    Por el contrario, un ejecutivo en posiciones de liderazgo que no se capacita, no convence y no genera ambientes de motivación, está en el camino hacia la construcción de una cultura tóxica que, sin duda, desembocará en malos resultados (aunque estos pueden no ser la primera señal de problemas).

    “De mí no se quejan...”

    Un error común en quienes dirigen equipos es creer que si hace algo mal, sus subalternos o compañeros se lo harán saber. En consecuencia, si no hay quejas directas sobre su desempeño, es que está haciendo todo bien.

    Para que esta retroalimentación se dé, es necesario construir un ambiente de confianza previo. Por ejemplo, comenzar con un adecuado entrenamiento emocional y un ejercicio constante de la humildad, que le permitan, entre otras cosas, la identificación del mejor talento y su promoción, sin percibirlo como una amenaza para su estabilidad.

    En ausencia de esta apertura, es poco común que la gente se queje abiertamente. Es más, Cristina Simón afirma que el personal con mayor valor de mercado podría hacer reclamos sobre temas puntuales, pero preferirá irse en paz.

    “La gente no se queja, simplemente se marcha en cuanto tiene oportunidad. Mi opinión es que la inteligencia colectiva de la empresa sabe cuáles jefes son buenos y cuáles no. Que lo perciban los mismos managers depende de su sensibilidad hacia las personas y, por tanto, de su capacidad de observación y escucha”, dijo.

     

    Autoevaluación

    En caso de dudas sobre su gestión, aplíquese este cuestionario para definir dónde están sus oportunidades de mejora:

    - ¿Inspira con el ejemplo?

    - ¿Escucha las opiniones de su equipo de trabajo, sin interrumpir, antes de dar su criterio?

    - ¿Confía en sus colaboradores y delega funciones para que ellos resuelvan?

    - ¿Promueve un ambiente de trabajo donde el error y el fracaso no se recibe con mano dura, de críticas y señalamientos, sino con retroalimentación para no fallar de nuevo?

    - ¿Utiliza con más frecuencia el “nosotros” en lugar del “yo”?

    - ¿Corrige en privado y felicita en público?

    - ¿Está en constante formación y desarrollo?

    - ¿Lo que usted piensa, dice y hace llevan una misma línea? Es decir, ¿es coherente?

    - ¿En cada negociación de su trabajo usted como jefe busca situaciones ganar-ganar?

    - ¿Soluciona los conflictos cuando surgen, sin esperar?

    - ¿Entiende que sus dirigidos primero son personas y luego colaboradores organizacionales?

    - ¿Se siente seguro de su capacidad pese a tener personas en su equipo más competentes?

    - ¿Los colaboradores pueden encontrar en usted a un guía?

    - ¿Es honesto con su equipo?

     

    “Si la mayoría de respuestas es no, tiene un gran potencial para mejorar como jefe y como líder”, explica Aguilar.

    Otra aproximación es analizar la situación y descubrir su peso en el ambiente de su departamento, respondiendo estas consultas:

    - ¿Ha aumentado el índice de rotación no deseada?

    - ¿Se ha deteriorado el índice de cultura o clima?

    - ¿Los miembros del equipo tienen miedo, desconfianza de hablarle sobre temas en los que no coincidimos?

    - ¿La gente en vez de buscarlo va con uno de sus pares o con algún superior?

    - ¿El equipo constantemente aplica para pasarse a otras áreas de la empresa?

    “La calidad directiva reside cada vez más en la capacidad de interactuar con las personas que dependen de uno mismo y hacer que su experiencia de trabajo resulte interesante, reforzadora y que contribuya a los resultados de la organización”, subraya De Mezerville.

    18 de setiembre del 2016. Ver publicación en elfinancierocr aquí.


    Autor: POR JÉSSICA I. MONTERO SOTO

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  • Prensa
    actividad de team building humano
    Asegúrese de que la actividad de team building sea la adecuada para su equipo
    hace 6 months 5 min
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    ¿Organizó su empresa una actividad de team building o la tiene planeada para los próximos meses? ¡Cuidado! A menos que tenga objetivos claros, una estrategia más amplia definida y un facilitador adecuado, la empresa podría estar perdiendo más que solo la inversión en la actividad.

    Cecilia Durán Mena, consultora de recursos humanos y colaboradora de la revista Forbes México, abordó el tema y lanzó sus advertencias.

    “El team building será un fracaso si los jefes no se bajan del pedestal y los trabajadores van predispuestos a que son los peores participantes. También lo será si la gente va a ostentar músculo y una actitud ofensiva”, afirma.

    Especialistas de recursos humanos y coaching agregan que este tipo de actividades resultará poco recomendable cuando el único objetivo sea pasar un buen rato, pues genera expectativas y su incumplimiento puede resultar en consecuencias negativas como empeorar el clima de la organización.

    “Son muchas las empresas que contratan un team building para que sus colaboradores salgan de la rutina y vayan a divertirse. Estos dos puntos son favorables sin duda, pero detrás de eso debe generarse el aprendizaje personal y organizacional. De lo contrario, el taller solo cumplirá el 50 % de su cometido”, advierte Alexander Aguilar, director de la firma consultora Humano.

     

    Una parte del proceso

    Las actividades de team building se deben abordar como parte de un proceso formal para el diagnóstico y desarrollo de problemas específicos.

    Además, se debe evitar que su práctica sea vista como una solución a problemas puntuales. Este es uno de los errores recurrentes que señalan los especialistas.

    “Se debe contar con un objetivo claro: ¿qué se persigue con el team building ? ¿Cuál es el impacto que esperamos en los colaboradores? Si bien es cierto esta metodología incentiva el trabajo en equipo, debe ir a un nivel superior, en cuanto a cuál será el siguiente paso y cuáles son los retos que como equipo debemos superar”, explica Betzaida Montero, facilitadora de desarrollo organizacional y vocera de la Comunidad RH Costa Rica.

    Gerson Castro, gerente general de Inside Coach, asegura que apenas se obtendrían resultados marginales si no hay empuje de la alta dirección.

    Además, da sus consideraciones básicas:

    1. Los líderes de empresa deben ser parte de la actividad, de no ser así, el team building será una actividad lúdica más.

    2. Preparar a los participantes para conocer sus limitaciones según las actividades que se planea ejecutar.

    Por ejemplo, si una persona con sobrepeso debe correr, la organización puede conversar con ella para que acepte el reto, de manera que sea una experiencia potenciadora y no limitante.

    3. Entender que el team building va a desnudar una problemática y es un paso vital, pero no soluciona en sí mismo los problemas que se reflejan.

    4. El team building es una pieza dentro de un programa continuo de desarrollo y no debe verse como una solución aislada.

     

    Riesgos

    Para que sea exitosa, la iniciativa de obtener beneficios mediante actividades no tradicionales, debe escuchar a los quejosos.

    Puede ser que usted sea un deportista habitual y encuentre disfrute en la adrenalina de las actividades fuertes, pero ¿qué pasa con el resto del equipo?

    Una actividad de alta demanda, que requiere habilidades físicas específicas o durante la cual algunas condiciones sean una clara desventaja (como el sobrepeso, la poca visión y similares), siempre generará más inconvenientes que beneficios.

    Para Aguilar, la única apuesta es ir a la segura, y esta capacidad es uno de los indicadores de calidad del facilitador.

    “Deben ser talleres sin riesgo alguno, en zonas seguras, en ambientes agradables y donde la experiencia nos enriquezca como personas y nos llevemos conclusiones útiles para ser puestas en marcha en la organización. Aquí no se trata de probar a los más intrépidos o evidenciar a los menos, el principal objetivo es capacitar a los colaboradores en un ambiente diferente del convencional”, subraya.

    El conocimiento que se genera de la experiencia debe trascender al equipo organizador, para que los colaboradores perciban un beneficio tangible.

    De lo contrario, además de convertirse en una iniciativa estéril, puede generar rechazo y resistencia a futuras iniciativas.

    De hecho, Castro advierte que la consecuencia más peligrosa de una práctica superficial del team building es llegar a la conclusión de que la formación de competencias blandas no funciona.

    “Hoy sabemos que la clave para impactar el desempeño de las empresas radica en el desarrollo de las habilidades interpersonales y hay una estrecha relación entre los resultados extraordinarios y el clima de los equipos que los producen”, enfatiza.

    Hay mucho en juego: recuerde que si el team building no es exitoso, la probabilidad de volverlo a intentar con buen ambiente es casi nula, porque el equipo pierde la motivación.

    11 de diciembre del 2016. Ver publicación en elfinancierocr aquí.


    Autor: JÉSSICA I. MONTERO SOTO

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  • Mis artículos
    el secreto esta en la accion humano alexander aguilar soto
    En este comienzo de año, el secreto está en la acción
    hace 6 months 1 hour
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    "Un gramo de acción vale más que una tonelada de teoría", dijo alguna vez el filósofo alemán Friedrich Engels.

    Los primeros latidos de cada año son la época especial para plantearnos objetivos, trazarnos nuevos rumbos y cargar el tanque personal de combustible para alcanzar lo que no pudimos (o no quisimos) en los 12 meses anteriores.

    Estamos en el momento del año donde las autopromesas revolotean al compás de los vientos alisios. Sin embargo, no tardarán en pasar unos cuantos días para que aquellos aires de cambio positivo sean solo un deseo sin cumplir.

    Igual como sucedió en el 2016, 2015, 2014…La algarabía de las fiestas de fin e inicio de año lleva a muchas personas a prometerse situaciones que pronto abandonarán.

    "Quiero comenzar un plan de ejercicio físico para perder unos cuantos kilos"; "deseo cambiar de trabajo porque el actual no me gusta"; "voy a terminar la licenciatura"; "este año sí empiezo la maestría"; "voy a intentar cambiar mi carácter negativo frente a las cosas"; "no volveré a criticar lo que no me gusta".

    Plantearse lo anterior está bien. Las decisiones y objetivos son positivos porque encienden la fuerza de nuestra automotivación, pero sin acción, nada ocurre; sin acción, nada pasa.

    Si usted ya tomó una decisión o se planteó una meta, felicidades. Sin embargo, todavía le falta hacerlo.

    Las cosas hay que hacerlas, porque con la buena intención nada se hace. Los objetivos solamente se transforman en realidad cuando llevan acción sostenida, constante y perseverante.

    Hay que hacerlo a pesar del miedo, de los obstáculos, del riesgo, del fracaso, de nuestros estados emocionales, de no tener todos los medios y a pesar de no estar en el momento perfecto.

    La acción es esa dosis de energía que transforma los sueños (plano mental) en realidades (plano físico).

    Podemos plantearnos los mejores cambios personales para nuestras vidas, podemos pensar en cosas maravillosas y podemos planear los mejores escenarios, pero solo con acciones serán posibles.

    El éxito en cualquier campo del quehacer humano no está tanto en saber, sino en hacer. San Francisco de Asís decía que hay que "empezar haciendo lo necesario, después lo posible y de repente te encontrarás haciendo lo imposible".

    Es importante igual tener en cuenta que también existe la acción de no hacer. Cuando usted decide no hacer, también ha decidido, pero si toma este camino, su 2017 se parecerá a los años anteriores, donde no llevó a la acción sus sueños y metas.

    La única forma de ganar en este juego es jugándolo, porque aún no se ha inventado un juego en el que usted gane sin jugar.

    La acción alimenta la confianza, pero la pasividad y la indecisión alimentan el miedo, porque en los nuevos rumbos emprendidos la energía humana crece con cada proyecto finalizado, no con cada proyecto iniciado.

    Lo que usted inicia termínelo, ese logro lo impulsará para el siguiente. Los seres humanos, en promedio, prefieren infelicidad que incertidumbre y tomar riesgos; y la acción va de la mano en tomar dichos riesgos para coronar lo que usted desea en este nuevo año.

    Recuerde: solo la acción lo hace.

    Alexander Aguilar Soto, Director de la Firma Consultora Humano.

    13 de enero del 2017. Ver publicación en elfinancierocr aquí.


    Autor: Alexander Aguilar Soto

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  • Novedades
    Las cosas buenas les llegan a aquellos que saben esperar
    hace 9 months 2 weeks
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    Sin embargo, la paciencia es algo más que la espera, es la expectativa calmada, es una especie de pausa en nuestro anhelo. La paciencia no nos adormece, se impone a la angustia y nos despierta.

    La paciencia es amarga pero sus frutos son dulces

    Nos cuesta entenderlo pero la paciencia no es cargar y aguantar hasta no poder más y explotar. Ella es un arte, un arte que se hace responsable de liberarnos de las cargas emocionales innecesarias para mantener nuestro estado de paz.

    Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza

    Las filosofías orientales nos hablan del don de la paciencia como si fuese una fuerza que nuestra mente emplea para decirle al resto del cuerpo que todo llegará.

    Y es que las cosas más bellas del mundo requieren de paciencia para recubrirse de un halo de entusiasmo e ilusión. Un amor complicado, una persona casi inaccesible, una preparación física, una oposición; en definitiva, cualquier meta y cualquier logro que nos planteemos. 

    El que espera y no desespera encuentra lo inesperado

    Frecuentemente, creemos que la vida nos dice “No”, cuando en realidad solo nos está diciendo “espera”. Nos impacientamos y, como consecuencia, nuestro nerviosismo nos hace cometer errores.

    A veces sentimos que nos cansamos, que nuestros amigos, nuestra pareja o nuestras expectativas nos exasperan, que no llega nada de lo que pretendemos crear y que la vida no está hecha para nosotros.

    La paciencia, una reina destronada por la velocidad

    El secreto de la paciencia es recordar que el dolor es temporal y la recompensa es eterna.

    El que aguanta, gana. Sin embargo, a juzgar por el interés que le ponemos a cultivar y a trabajar este don, la paciencia es una reina destronada. Se nos enseña a ser los primeros en todo, a ganar a los que tenemos al lado, a correr… Y ya está.

    Si te tomas las cosas con paciencia, no vales, te dejan fuera de juego. Sin embargo, lo cierto es que cualquier éxito requiere tiempo y paciencia, y esos son los únicos instrumentos que nos garantizan alcanzar una destreza. 

    Trabajar la paciencia para conocerse a uno mismo

    Comprenderse a uno mismo requiere paciencia, tolerancia en el darse cuenta; el Yo es un libro de muchos capítulos que no puede leerse en un solo día. Sin embargo, cuando empieces a leerlo, debes leer cada palabra, cada frase y cada párrafo, porque en ellos hay indicios de la totalidad. El principio es en sí mismo el final. Si sabes leer, podrás encontrar la suprema sabiduría.

    Jiddu Krishnamurti

    Los grandes sabios son personas calmadas, pacientes y seguras de sí mismas. Eso nos da la pista de que ser pacientes nos ayudará a contemplar el mundo con mayor entendimiento y sensatez.

    Cuando no trabajamos en el don de la paciencia, nos comportamos de manera impulsiva e irreflexiva, creando o agravando nuestros problemas y dejando escapar multitud de oportunidades.

    En realidad, para cultivar tu paciencia necesitas más bien poco pero, sobre todo, son claves que están al alcance de tu mano. Te las comentamos brevemente…

    1. Respira

    Respirar profundamente siempre es un buen recurso, pues nos ayuda a reflexionar. Cuando nos tomamos unos segundos para respirar estamos, de alguna forma, ofreciendo una pausa a nuestro diálogo interno.

    2. Descubre por qué tienes tanta prisa

    Reflexiona sobre las razones que te están impacientando. Si exageras, reorganiza tus prioridades. Pensar sobre ello e incluso escribirlo te ayudará a calmarte.

    3. Identifica lo que habitualmente te genera impaciencia

    Pueden ser otras personas, situaciones estresantes o tú mismo. Sin embargo, el simple hecho de ser consciente de esto te ayudará a disminuir la ansiedad.

    4. ¿Tu paciencia es útil o está justificada?

    Responderte de manera sincera a esta pregunta fomentará la calma. Busca los patrones y considera sin miedo la posibilidad de dejar ir lo que no te está haciendo bien.

    5. Tómate tu tiempo y espera lo inesperado

    Tienes que entender que podemos hacer miles de planes pero las cosas no siempre salen como lo deseamos. Acepta que la vida gira y nos da cientos de vueltas hasta acabar donde deseamos. Sé realista en tus expectativas y comprende a los demás.

    6. No tengas miedo de cambiar y no te olvides de ensayar

    La práctica hace al maestro. Desarrollar la paciencia implica dejar atrás malos hábitos con los que llevamos conviviendo mucho tiempo. Así que, como cualquier aprendizaje, cultivar este don requiere templanza.


    Autor: Raquel Aldana

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  • Novedades
    La motivación es la clave para la mejorar
    hace 9 months 2 weeks
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    La motivación es la clave para entender por qué los seres humanos nos mantenemos tenaces persiguiendo ciertos logros que no dan ningún fruto a corto plazo. Es la condición necesaria para llegar a lograr nuestras metas, para mejorarnos. Pero, ¿cómo conseguir motivarnos? La motivación es, en síntesis, lo que hace que un individuo actúe y se comporte de una determinada manera. Es un término genérico que se aplica a una amplia serie de impulsos, deseos, necesidades y anhelos. 

    La mayoría de autores suelen distinguir entre dos tipos principales de motivación: la intrínseca y la extrínseca. La conducta intrínsecamente motivada tiene como objetivo el interés personal en realizarla.

    La motivación extrínseca otorga un papel preponderante a aquellos motivadores de la conducta que provienen del exterior y que no habitualmente no son correlativos de manera natural a la conducta que premian. Por lo tanto, la motivación intrínseca es la que nos guía. Además, en este tipo de motivación, la recompensa es inmanente a la propia acción, al propio disfrute de la misma.

    En la sociedad occidental actual vivimos en un constante devenir de circunstancias externas que, muchas veces, nos sumergen en la inercia. El camino de la inercia nos hace dejar llevarnos por las circunstancias y así acabamos actuando de una manera deshumanizada. Vivir sin motivación nos hace entrar en un mundo que nos vuelve mecánicos y donde nos olvidamos de nosotros mismos y de nuestras verdaderas motivaciones.

     

    La inspiración proviene de los demás, pero la motivación es nuestra.

    ¿Qué es lo que nos motiva?

    Pensemos: qué nos lleva a actuar de una manera u otra y cuáles son los verdaderos motivos que nos encaminan a la dirección que tomamos. Conocer cuáles son los motivos que nos guían nos servirá para conocer realmente qué es lo que nos lleva a tomar ciertas decisiones o por qué nos decantamos por una elección y no por otra.

    A veces actuamos de manera equivocada o nos arrepentimos de nuestras acciones por no reflexionar sobre cuáles son las verdaderas motivaciones que impulsan nuestras decisiones. Conocer nuestras motivaciones es conocernos como personas, es el camino hacia el autoconocimiento y hacia la mejora de uno mismo.

    Elegir vivir motivados es elegir una existencia más satisfactoria. La motivación es lo que nos impulsa y nos mantiene luchando por nuestros sueños, a pesar de todo lo que debemos enfrentar para hacerlos realidad.

    Evidentemente no siempre se puede estar igual de motivado y pocos caminos hay que estén completamente bañados por pétalos de rosa, pero en la motivación está la clave de por qué hay personas que logran todo lo que se proponen mientras que otras se resignan a vivir la vida que tienen, a pesar de que no se sienten satisfechos con ella.

    “La religión de todos los hombres debería ser creer en sí mismos”

    -Krishnamurti-

    Podemos aprender de cómo se motivan los deportistas

    La motivación en la actividad deportiva es un factor determinante para la buena práctica de la actividad física y para el logro de objetivos en el deporte de competición. Los procesos intelectuales, fisiológicos y psicológicos que deciden, activan y dirigen nuestro comportamiento en la actividad física son parecidos en su esqueleto a los que funcionan con otro tipo de actividades.

    Todos somos competitivos por naturaleza aunque algunos más que otros. En este caso la labor del psicólogo es sacar ventaja de este rasgo de la naturaleza humana y alimentarlo. Este proceso ayuda a mantener la motivación a corto plazo, por lo tanto, hay que combinarlo con estrategias que mantengan la motivación en el tiempo.

    Una forma contrastada científicamente para mantener la motivación durante periodos largos es la visualización. Diariamente, al menos durante 5-10 minutos, es bueno visualizar el procedimiento y los resultados deseados para que nuestra mente pueda tener preparados ciertos automatismos de la tarea hacia la que nos enfocamos.

    Esto es muy útil tanto para la actividad física como para cualquier otro objetivo, especialmente cuando hablamos de tareas novedosas o que hace tiempo que no enfrentamos. Por otro lado, la visualización en una forma de entrenar la focalización de la atención.

    En términos generales, para motivar a una persona -igual que a un deportista– para que mejore su rendimiento, hay que evaluar su esfuerzo y las experiencias previas acumuladas. Hay muchos deportistas que sin saberlo se motivan para un bajo rendimiento o inferior al que por sus posibilidades podría desarrollar.

    Estos resultados a menudo generan rabia y tristeza porque suponen estropear un trabajo previo duro, constante y bien realzado. Un esfuerzo que se puede ir al trate por una falta de motivación, pero también por un exceso de la misma. Así, de una forma u otra la motivación es un factor relevante en el resultado final y su control puede inclinar la balanza a nuestro favor o en contra.


    Autor: Fátima Servián Franco

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    La asertividad: Hablando de corazón a corazón
    hace 9 months 3 weeks
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    Con permiso de una paciente os cuento esta pequeña historia, que ella misma escribió dentro de sus tareas terapéuticas, en uno de sus registros. Ya habíamos hablado largo y tendido sobre la asertividad y fue entonces cuando le pedí un ejercicio real y su posterior reflexión escrita, y esto es lo que sucedió y me relató, espero que lo disfrutéis tanto cómo yo: 

    “Hace un tiempo caminando por la calle me tropecé con una antigua amiga del colegio y este fue un nuevo inicio para retomar nuestra vieja amistad…aunque hacía muchos años que nos conocíamos, en realidad éramos dos desconocidas unidas por los recuerdos, retomamos un camino juntas con ilusión y mucha esperanza. 

    Pero pronto hicieron su aparición los “peros”, basados en las distintas formas que teníamos de vivenciar lo que era una amistad, mi amiga Lucía, por ejemplo, me llamaba más de lo que a mi me gustaba, cuando hablábamos era habitual la frase de “Dichosos los oídos que te escuchan”, ella llamaba, y llamaba y yo empecé a rehuir sus llamadas…..a mentir… poner excusas… Empezó poco a poco a ser una molestia que me hacía sentir mal, incómoda… 

    A la vez cuando estaba con ella y se pasaba el primer momento de recriminaciones “Dichosos los ojos que te ven, estás desaparecida…”, me sentía bien, los encuentros con ella eran agradables, sus palabras, su mirada, su contacto… me sentía querida, abrazada., mi corazón hablaba con su corazón. 

    Ahora tengo que decir, mirando hacia atrás y analizando lo sucedido, que tuvo paciencia y mucha tenacidad y creo que sólo gracias a ella seguimos con una gran, gran amistad…. cada vez más intensa y cercana… y fue entonces que gracias a esa perseverancia, tomé una decisión… 

    Quería contarla cómo me sentía, qué pensaba cuando me llamaba una y otra vez, quería expresarla el rechazo que me producían esas frases de “Dichosos los ojos que te ven”, “Vaya, por fin hablo contigo”, le comenté mi necesidad de espacio, de distancia, le pedí que esperara mis llamadas y que me recibiera cuando las hiciera sin ningún tipo de reproche… y lo hice suavemente, con tiempo, eligiendo cuidadosamente mis palabras, a solas, estando muy atenta a sus reacciones, la hablé desde mi corazón para llegar a su corazón… 

    Yo temía que se enfadara, se sintiera ofendida y dañada, y pensara cosas como: “Vaya, y encima que he sido yo la que se ha preocupado de llamar, de estar ahí, bueno, pues si tanto le molesta, que le den morcilla, tal día hizo un año….” . Pero no fue así, su reacción fue de lo mas increíble, prestó atención a mis palabras, escuchó mi sentir y esperó mis llamadas, mantuvo las distancias, empezó a respetar mi espacio y lo más curioso es que yo entonces, poco a poco me fui acercando más y más… ahora creo que hemos llegado a un punto medio, en este momento sé que lo que hemos hecho ambas es ser asertivas…. 

    Cuando yo me expresé y le conté cómo me sentía, cuando le dije lo que pensaba y quería, y lo hice cuidándola, fui asertiva… y ella cuando escuchó y respetó también fue asertiva, porque para que se cumplan los requisitos de la asertividad se tienen que dar las dos partes: 

    1.- El que expresa y… 

    2.-El que recibe…

     La asertividad, es decir al otro lo que pensamos y sentimos, pero desde el cuidado a sus emociones, desde un “ganar/ganar”, te digo lo que quiero y necesito de ti, cuidándote, para ello es bueno utilizar los denominados Mensajes Yo

    1.- Empezamos describiendo la situación: lo que nos molesta, lo que queremos cambiar, describiéndolo con hechos, no opiniones. Las opiniones son discutibles, los hechos no.

    2.- Después, describo mis emociones: lo que siento cuando sucede aquello que deseo que cambie. 

    3.- Solicito una petición de cambio de conducta por parte del otro, no es una exigencia, advertencia o amenaza solapada…es una petición sincera. 

    4.- Doy las gracias por haber sido escuchada, comunico la aceptación de cualquier opinión y sentir, por lo dicho y paso a escuchar atentamente sin juzgar. 

    5.- Acepto la decisión del otro sea cual sea 

    6.- En todo el encuentro cuido la coherencia entre lenguaje, cuerpo y emoción. 

    7.- Si es posible establecemos compromisos de cambio mutuos. 

    Y ese, es el proceso tan simple y tan cuidadoso de la asertividad.

    Pero realmente sigo pensando que lo que pasó es que sencillamente hablamos de corazón a corazón. 


    Autor: Ángela Bartolomé García

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    5 maneras de mejorar la confianza en nosotros mismos
    hace 9 months 3 weeks
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    La confianza en uno mismo no es una cualidad que despierta un día porque sí y por sí misma, sino que se construye con el tiempo y requiere trabajo. Los sentimientos de indignidad, las humillaciones o los miedos a los que todos, unos más y otros menos, nos vemos sometidos desde la infancia no nos lo ponen fácil. Pero nunca es tarde para empezar a construir, aunque haya que poner la primera piedra. 

    La clave para mejorar la confianza en uno mismo es saber que no es algo que se pueda aprender, como un conjunto de reglas, sino que se construye de un estado mental. Este estado mental pasa por pensar en positivo, practicar, formarse, conocerse y hablar con los demás, entre otras cosas. 

    “Una vez que creemos en nosotros mismos, podemos correr el riesgo de tener curiosidad, asombro, alegría espontánea, o cualquier experiencia que revela el espíritu humano”

    -E.E. Cummings-

    Cree en ti como un ser original

    Compararnos con los demás solo lleva a la erosión de la confianza en uno mismo. En el fondo, es absurdo compararse, porque cada uno somos de una manera. En vez de perder el tiempo en compararte con otros y compadecerte, empléalo en explotar tus facultades, en desarrollar tus habilidades y en cumplir con tus propósitos. 

    No eres igual que los demás. No necesitas serlo. Con lo que tienes es suficiente, tiene que ser suficiente, porque es lo que tienes. Lamentarte por no ser de otra manera solo menoscabará tu autoestima. En vez de eso, busca dentro de ti tus fortalezas. Las tienes, pero no las has explorado porque has pasado demasiado tiempo lamentándote. 

    Recuerda quién eres, lo que has pasado y lo que te hace especial. Al conocer a tu verdadero yo, la persona que está debajo de la fachada renacerá. 

    “Recuerda que donde este tu corazón, allí encontrarás tu tesoro”

    -Paulo Coelho-

    Deja atrás el dolor del pasado

    El pasado, ¿pasado está? No siempre. El pasado solo queda atrás cuando eres capaz de perdonar y perdonarte, cuando eres capaz de aprovechar las experiencias dolorosas para aprender y para hacerte fuerte. Las experiencias dolorosas del pasado son las que te han convertido en quien eres hoy. Siéntete orgulloso de tus cicatrices, porque son tu fuerza. 

    A veces la carga de recuerdos y traiciones pasadas pesa sobre nosotros y los efectos de los errores cometidos nos hacen sentir culpables. En vez de arrastrar todo este dolor, elige perdonar y dejar atrás a todo estos. Mira hacia delante, vive el presente y céntrate en tu siguiente punto de destino. 

    Todo lo que te ha pasado son las lecciones que debes poner en la base para tu crecimiento, para crear un nuevo nivel de pensamiento y ser más fuerte y más maduro. No cargues con ellos, úsalo para crecer, para apoyarte. 

    Vence el miedo a salir de tu zona de confort

    Salir de la zona de confort es algo arriesgado y, por lo tanto, puede dar miedo. Pero es ahí fuera donde ampliarás tus horizontes y donde descubrirás un mundo lleno de posibilidades que desconocías hasta ahora. Pero tienes que salir para verlo. 

    Dar este primer paso, aunque sea pequeño, te ayudará a conocerte mejor, a explorar tus verdaderas capacidades y a superar la primera y verdadera barrera: tú mismo. Tus límites están donde tu los pones. 

    Solo se puede ganar confianza en uno mismo haciendo lo que más se teme. Cuando te enfrentas a esos miedos te das cuenta de que tus temores no son más que un producto traicionero de tu mente. Y cuando lo haces te sientes poderoso, con capacidad para hacer mucho más. 

    “Ganas fuerza, coraje y confianza en cada experiencia en la que realmente te paras a mirar al miedo en la cara”

    -Eleanor Roosevelt-

    Tú eres mucho más que tu pasado o tus títulos

    Quién eres no viene definido por tu pasado, por tu apellido o por tus títulos. Puede que eso le importe a muchos de los que están a tu alrededor, pero tú eres mucho más que eso. Tú no te defines por eso. Forma parte de ti, por supuesto, pero hay muchas más cosas que completan tu verdadero yo. 

    Para aumentar la confianza en ti mismo tienes que reconocerte, encontrarte y decidir apostar por ti. Descubrirte provocará en ti una profunda transformación. Empezarás a actuar de otra manera, más consciente y más enfocada. 

    Ese conocimiento te permitirá también encontrar tus vulnerabilidades. Enfrenta tus debilidades con amor para darles un sentido, que no es otro que mostrarte el camino para mejorar y crecer. 

    Vive la vida bajo tus propios valores

    Tu espíritu muere lentamente cuando vives contradiciendo tus propios valores. Tu vida es tuya y, por lo tanto, eres responsable de ella. Si te dejas llevar por lo que te marcan desde fuera y no eres fiel a ti mismo dejas de ser libre, te sometes y pierdes la confianza, puesto que te dejas llevar. 

    Si estás en una situación o en una relación que no te gusta, recuerda que eso no es más que el resultado de tus decisiones. Recuerda también que estas preparado para elegir un camino mejor por ti mismo, aunque pueda parecer imposible de romper el patrón. 

    Pero si replanteas la situación y la filtras a través de tus valores, verás cómo tu confianza florece como resultado de tu tenacidad y fuerza mental. Tus valores son mucho más fuertes que las imposiciones externas y que las convenciones sociales. Si nadie vive por ti, nadie puede decidir por ti. Por lo tanto, repasa tus valores y encuéntrate a ti mismo. 

    La confianza en sí crece cuando dirigimos nuestra propia vida, cuando somos los conductores en lugar de los pasajeros. Tomar decisiones sobre la base de lo que es correcto para ti te ayudará a superar las dificultades inevitables. Esto también hará crecer tu confianza en ti mismo. 

    “Porque uno cree en si mismo, intenta convencer a los demás. Porque uno esta contento consigo mismo, no necesita la aprobación de otros. Porque uno se acepta a si mismo, el mundo entero le acepta”

    -Lao Tzu- 


    Autor: Eva María Rodríguz

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  • Prensa
    Claves para ser un líder consciente
    hace 9 months 3 weeks
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    Hoy día abundan los políticos, gobernantes, dirigentes, estadistas, burócratas, directivos, ejecutivos y gestores centrados en su propio interés, pero faltan por doquier verdaderos líderes al servicio del bien común de la sociedad. En el ámbito de las empresas, por ejemplo, la mayoría de empleados se quejan de la relación tan deshumanizada que mantienen con sus superiores. Por más que estén cambiando los tiempos, se sigue hablando con demasiada frecuencia de jefes autoritarios, que, aunque distintos, tienen algunos rasgos en común: 

    Creen en la jerarquía. Siguen pensando en términos de superiores e inferiores. De ahí que traten a las personas en función de su cargo profesional. Tienden a mostrar su mejor cara a los de arriba y su peor versión a los que consideran de abajo. 

    Están centrados en su carrera profesional. Les importa poco el impacto que tiene su trabajo sobre la sociedad. De hecho, muchos cambian de compañía por motivos económicos. Su objetivo es medrar en el escalafón empresarial, ostentando puestos de mayor reconocimiento, prestigio y remuneración. 

    Dan órdenes. Se creen que su principal función consiste en decirles a los miembros de su equipo lo que tienen que hacer, abusando de su poder. En general, no escuchan las ideas de su equipo ni tienen en cuenta otros puntos de vista que no sean los suyos. 

    Penalizan los errores. Debido a la presión a la que están sometidos para lograr unos resultados a corto plazo, no toleran los fallos de sus colaboradores. En ocasiones echan broncas cuando las cosas no salen como esperaban, creando un ambiente laboral basado en el miedo a ser castigado. 

    Llevan máscara. Basan su identidad en el puesto que ocupan. Están tan obsesionados con la productividad que no tienen en cuenta la dimensión humana de sus colaboradores. No suelen hablar de lo que sienten ni permiten a los demás hacerlo. 

    Se atribuyen todo el mérito. Compiten con los miembros de su equipo y no soportan que alguno destaque más que ellos. Culpan a los demás cuando los resultados son mediocres y se ponen todas las medallas cuando se cosecha algún éxito colectivo. 

    Son desconfiados y controladores. Dedican mucho tiempo a supervisar y corregir el trabajo realizado por sus trabajadores. No contemplan la opción de que las personas empleen las nuevas tecnologías para trabajar desde cualquier lugar, impidiéndoles gozar de autonomía y libertad. Son la principal causa de la desmotivación de sus equipos. 

    En el actual escenario macroeconómico, la principal fuente de riqueza de las empresas es su capital humano. Es decir, el talento, la creatividad, la pasión, la motivación y la inteligencia de las personas que trabajan en ellas. Más que nada porque es lo único que no puede copiarse, automatizarse, digitalizarse, ni tampoco deslocalizarse a países emergentes con mano de obra más barata. 

    Y dado que cada vez más funciones profesionales no requieren de rutinas laborales, en las empresas más vanguardistas ya no son necesarios los jefes autoritarios. Porque a los colaboradores ya no se les paga por obedecer órdenes ni están sujetos a horarios rígidos. Ahora lo importante es que se cumplan unos determinados objetivos. De ahí que dependan enteramente de su capacidad para pensar por sí mismos. 

    Como consecuencia directa, las compañías más progresistas están cambiando su funcionamiento interno, empezando por confiar en las personas a las que contratan. Simplemente procuran elegir a la gente adecuada: profesionales con talento, comprometidos con el propósito de la compañía. Ya no hay que motivarlos a base de premios o castigos. Vienen motivados de casa. Y, a menos que la función lo requiera, no se les obliga a estar presentes ocho horas al día en un mismo lugar físico. Ya no son necesarios la jerarquía ni el control. Si la empresa siente que ha de controlar a alguno de sus trabajadores es que ha cometido un error al contratarle. 

    Al tener muy clara cuál es su aportación de valor, no importa dónde, cuándo y cómo el colaborador desempeñe su labor. Si lo prefieren, las personas pueden trabajar desde casa. Se acabaron las largas, aburridas y estresantes reuniones. Los encuentros físicos se realizarán cuando sea estrictamente necesario. Así se reducirán notablemente las discusiones y demás conflictos emocionales, tan presentes en las relaciones laborales. 

    Para que esta nueva realidad empresarial se consolide, los jefes autoritarios se han de transformar en líderes conscientes que sepan quiénes son y cuál es su verdadero propósito de vida, de manera que puedan desplegar todo su potencial al servicio del bien común. Así, todos los grandes líderes conscientes – como Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Nelson Mandela o el Dalái Lama, por citar a los más conocidos– comparten una serie de rasgos:

     Cuestionan su sistema de creencias. Están abiertos al cambio, atreviéndose a cuestionar las creencias de su entorno social y familiar. Así es como desarrollan un pensamiento propio que les permite tomar decisiones movidas por su intuición. 

    Conocen su sombra. Están comprometidos con su propio autoconocimiento y autoliderazgo. Este viaje de introspección les permite comprender, aceptar e integrar su lado oscuro, transformando sus defectos en cualidades. De este modo se convierten en personas inspiradoras. 

    Hacen lo que aman. Al conocerse a sí mismos, eligen un camino vocacional. Desprenden un entusiasmo, una pasión y un optimismo muy contagiosos porque disfrutan profundamente con lo que hacen. 

    Poseen visión y determinación. Tienen muy claro hacia dónde van. Y este sentido de dirección les dota de una profunda convicción para superar cualquier obstáculo que surja por el camino.

     Cultivan su inteligencia emocional. Saben relacionarse con empatía, respeto y asertividad. Tratan a sus colaboradores como ellos necesitan ser tratados para que voluntariamente se comprometan y den lo mejor de sí mismos. De este modo crean un agradable clima laboral marcado por la confianza. 

    Inspiran a través de su ejemplo. No esperan a que las cosas cambien, ellos mismos son el cambio que quieren ver en sus empresas. De hecho, son líderes no porque se atribuyan dicho título, sino porque otros les siguen. Se ganan su autoridad como consecuencia del servicio que prestan a la sociedad. 

    Desarrollan el potencial de sus colaboradores. Han descubierto que el conocimiento es lo que empodera a las personas, generando a medio plazo la verdadera riqueza y abundancia que persiguen las empresas. De ahí que inviertan lo necesario para que sus equipos desplieguen todo el talento, la inteligencia y la creatividad que llevan dentro. 

    El quid de la cuestión es que este tipo de liderazgo no puede enseñarse, no aparece como consecuencia de cursar un Máster en Administración de Empresas. Más bien surge desde el interior de cada ser humano, es como una semilla que todos llevamos dentro. Para que florezca solo hay un camino: la transformación personal. Y es que no podemos convertirnos en auténticos líderes hasta que no consigamos ser personas auténticas, lo que no sucederá hasta que no nos liberemos de nuestros miedos inconscientes.


    Autor: Borja Vilaseca

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  • Prensa
    La obsesión por uno mismo
    hace 9 months 3 weeks
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    Vivimos tan pendientes de nosotros mismos que nos olvidamos de vivir. Estamos metidos de lleno en la era del autoconocimiento, de la dedicación a uno mismo, y hemos caído en la trampa. 

    Cuando los ciudadanos de la antigua Grecia acudían a consultar el oráculo al templo de Delfos, se encontraban con una frase en el frontispicio que decía: “Conócete a ti mismo”. ¿Qué es lo que quería decir? ¿Acaso se exigía a sus visitantes un examen pormenorizado sobre sus defectos y virtudes? Por supuesto que no. 

    Más bien se trataba de un imperativo de prudencia, una exhortación a ser mesurados a la hora de pedir al oráculo. Había que tener cuidado con las grandes expectativas y esperanzas, con los deseos de sanación, con esperar una excesiva generosidad. En definitiva, venía a decir que mejor no pedir la luna porque al fin y al cabo somos mortales y no dioses. Entonces, indagar en el interior de cada uno es llegar a conocer los límites propios, no presumir de nada en exceso ni confrontarse como lo hizo el titán Prometeo con los que habitaban en el Olimpo. 

    Cientos de años después, el consejo se puede seguir aplicando: llegar a entenderse es como alcanzar los secretos del universo y de los dioses, pero tal conocimiento se encuentra oculto, como un tesoro, dentro de cada uno de nosotros. 

    Llevamos unos años inmersos en una floreciente industria destinada al autoconocimiento. Hoy día vende mucho todo lo que está relacionado con dedicarse a uno mismo, ya sea en el ámbito de la estética, la dietética o para cuestiones más trascendentales, psicológicas o espirituales. David R. Hawkins (1927-2012), doctor en Medicina y Filosofía, describía este contexto social en el que prevalece el autoconocimiento: “Cuando tienes molestias, vas al médico o al psiquiatra, al psicólogo o al astrólogo. Te haces de una religión, estudias filosofía, te das un empujoncito con las técnicas de liberación emocional (EFT). Equilibras los chakras; pruebas con reflexología, acupuntura, con iridología o luces y cristales. Meditas, recitas mantras, bebes té verde, aprendes programación neurolingüística (PNL), trabajas visualizaciones, estudias psicología, haces yoga, pruebas lo psicodélico, cambias la nutrición, llevas joyas psíquicas. Expandes la conciencia, haces bio-feedback, terapia Gestalt. Visitas a tu homeópata, quiropráctico y naturópata. Pruebas la kinesiología, descubres tu eneatipo, equilibras tus meridianos. Te reúnes con chamanes, practicas el feng shui. Encuentras a un nuevo gurú. Escribes afirmaciones. Pruebas el re-nacer. Tiras el I Ching, el tarot. Estudias y practicas zen. Aprendes magia. Te preparas para la muerte. Vas a retiros. ­Ayunas…”. 

    ¿Se reconoce en alguno de estos puntos? Quizá, sin darse cuenta, es un adicto más a esa sociedad entregada al materialismo espiritual. Esta clase de personas andan detrás de respuestas a cuestiones como estas: ¿por qué no acabo de ser feliz? o ¿por qué, a pesar de practicarlo todo, mi vida sigue siendo igual? Pueden existir diferentes explicaciones, pero hay una respuesta que es evidente: porque hoy día se vive demasiado centrado en uno mismo. De tanto buscar ese tesoro escondido en el alma, uno se olvida de vivir la vida que tiene ante sus narices. 

    Que quede claro entonces que autocentrarse es poner la atención en uno mismo pero en exceso, observarse continuamente, escuchar y enredarse en las dialécticas mentales, atender a los movimientos de su mente y de sus emociones. Para los practicantes de cualquier disciplina que requiera interiorización, el autocentramiento es un estorbo. Dicho de otro modo, pasarse el día pendientes de todo lo que sentimos o pensamos tiene un impacto en el cuerpo y conlleva algunas dificultades: 

    Obsesión. Dar vueltas y más vueltas a las cosas, pasarse el día analizando lo que le sucede a uno y a los demás. Este estado de alerta permanente a cualquier señal emocional y del cuerpo suele acarrear hipocondría. 

    Confusión. Llega un momento en que ya no se sabe si lo que se siente es de verdad o lo que pasa es que se está tan pendiente que es fácil caer en la sugestión. 

    Disociación de la realidad. Se vive tanto en la introspección propia y en los fenómenos interiores que se desatiende lo que sucede fuera, o se interpreta como si no fuera con nosotros. La consecuencia directa de esto es un alejamiento de lo que nos rodea. 

    Dificultades de convivencia. Estar tan centrados en nosotros mismos incrementa las necesidades propias y desatiende las de las personas próximas hasta el punto de distorsionar el sentido de la relación. 

    Posesión. Cuando uno solo se preocupa por lo suyo, acaba siendo poseído por sus propios fantasmas o por los llamados “demonios interiores”, es decir, que puede acabar arrastrado por sus propias pulsiones y fantasías. 

    Parálisis por análisis. Es el resultado de todos los puntos anteriores. Estar muy pendiente de uno mismo acaba por acarrear una parálisis de todo el sistema cognitivo, incapaz de tomar decisión alguna. En ese momento, la persona queda bloqueada. 

    Podría decirse que la paradoja de este estado es que cuanto más te centras en ti, más fácil es perderse. Y eso no solo les ocurre a los buscadores espirituales, sino a todo aquel que intenta rendir en todos los ámbitos de su vida. Tenemos tantas tareas que resolver, tantas cosas en las que pensar y estímulos a los que responder, que solo vivimos para nosotros mismos, creyendo equivocadamente que lo hacemos por culpa de un mundo que no nos deja en paz. 

    La sociedad del autoconocimiento es un ­indicativo de la tendencia que se da en todo el mundo que consiste en desarrollar una conciencia más extensa y plural que potencie la capacidad de cada uno de desarrollar nuevas dimensiones. Para ello hay multitud de técnicas y metodologías como las anteriormente descritas. La técnica, sin embargo, debe venir acompañada de una ética y una estética del vivir. No todo vale, no todo funciona; hay mucho engaño, falsos profetas, mucho negocio y discursos. Mucha gente confunde los fenómenos psíquicos con estados iluminativos, o se practica la incongruencia de vivir estresados durante la semana y conectar con uno mismo de viernes a domingo. 

    Para los apasionados del alma humana y del espíritu universal es bueno tener en cuenta que el mayor de los enemigos es un ego espiritualizado. Una vida plena y en paz requiere de un proceso de transformación personal. Uno va dejando de ser como es para convertirse en lo que quiere ser, integrando en su vida esa dimensión del “conócete a ti mismo”. Uno anda a su encuentro, allá en lo más profundo. La paradoja consiste en que para encontrarse se necesita del otro, se precisan espejos que muestren cuál es la realidad que estamos experimentando. Se requiere una manera de vivir, de relacionarse con el mundo y los demás. 

    Dicho de otro modo, hay que salir de uno mismo, descentrarse, para desvelar lo que pueda existir más allá de nuestras programaciones mentales y emocionales. Quienes lo logran son los que se asientan en el silencio o la contemplación, los que se entregan a un arte, los que se dan a los demás. En cada caso hay un olvido de sí mismo para que penetre el bien, lo bello y lo verdadero. Es eso lo que buscamos con tanto ahínco. En resumen: descentrarse para encontrarse.


    Autor: Xavier Guix

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  • Prensa
    No lo explique, ¡cuéntelo!
    hace 9 months 3 weeks
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    Cuando no existían las empresas, ni las marcas, ni los psicólogos, y solo había hogueras y humanos alrededor, ya hacíamos uso del arte de la narración para transmitir valores, ideas o proyectos. Es lo que ahora se conoce como storytelling (narración, en inglés). Y si este arte ha permanecido, por más que algunas cosas hayan cambiado tanto, es porque nuestro cerebro se implica de forma diferente cuando explicamos una historia que cuando nos limitamos a enumerar acontecimientos. Por ejemplo, al leer simples datos se activan en nuestro cerebro solamente las partes del lenguaje encargadas de descifrar su significado. Sin embargo, cuando esas mismas referencias forman parte de un relato o de una metáfora que va más allá de la mera descripción, también se activan las partes que el cerebro usa cuando estamos viviendo una experiencia real. Las historias consiguen involucrarnos, nos emocionan, desarrollamos una mayor empatía, así como habilidades sociales complejas. Además, consiguen que el mensaje perdure, se entienda mejor e incluso que se esté más dispuesto a actuar. Estos valores nos pueden ayudar, por ejemplo, en una entrevista de trabajo donde tenemos que explicar nuestra trayectoria y convencer de que somos el candidato ideal para el puesto. También pueden ser útiles para aconsejar a un buen amigo o para liderar un grupo de trabajo. Sea como sea, el arte del storytelling es un arma poderosa.

    El marketing ha descubierto los beneficios de contar historias. En un mundo saturado de mensajes y clichés, el poder de un cuento es algo que las empresas no están dispuestas a desperdiciar. La ciencia, además, ha corroborado que las palabras son muy parecidas a la magia. Tal vez por eso los conjuros y los hechizos se construyen con palabras. Y tal vez por eso también debemos saber usarlas, combinarlas e hilarlas para que digan lo que queremos decir. Para que nos ayuden a explicarnos y a ser entendidos. 

    Puede que el nombre de Andrew Stanton no nos suene demasiado. Sin embargo, si decimos que es el guionista de las tres entregas de Toy Story y de Wall-E, entre otras maravillas del cine de animación, seguro que despierta en usted una gran simpatía. Stanton ha sido uno de los responsables de actualizar la narrativa actual. Es difícil escapar del embrujo que generan algunas de las obras maestras de la factoría Pixar. De repente, el cine infantil conectó no solo con los niños, sino con la infancia que espera agazapada dentro de cualquier persona. Y si pudieron conseguirlo fue por esa manera tan original de contar las historias de siempre.

    La fórmula secreta de Pixar permaneció bien guardada hasta que en 2012 Stanton dio una conferencia en una charla TED (tecnología, entretenimiento y diseño) titulada Las claves de una gran historia. En aquella exposición, el cineasta compartió su manera de ver el storytelling. En síntesis, Stanton explicaba los caminos para mantener a la tribu alrededor de la hoguera, atentos y con ganas de saber qué pasará después. Nosotros, en nuestro día a día, también podemos usar algunas de las técnicas del guionista estadounidense. Porque a todos nos gusta contar lo que nos ha pasado en el trabajo. O la anécdota que acabamos de vivir en el autobús. O que nuestro jefe tenga en cuenta nuestros puntos de vista… Lo importante es que cuando tengamos que explicar algo, con la intención que sea, no lo expliquemos. Contémoslo. Para que nuestras historias cuenten para los demás, es bueno seguir algunos consejos. 

    Un principio y un final. Narrar es como contar un chiste. Para que tenga gracia, hay que tener claro cómo se empieza y cómo se acaba. Es posible dejarse llevar durante el desarrollo, pero el principio y el final no se improvisan. Hay que tenerlos en mente y estar preparados para provocar el efecto deseado. 

    Empiece con una promesa. Porque todo relato es una esperanza. No se trata de mentir ni de exagerar, sino de extraer lo excepcional que encierra cualquier acontecimiento para que el interlocutor nos preste algo tan valioso que nunca se da: su atención. 

    Haga que le importe. Esta es una de las reglas de oro de Pixar. Andrew Stanton nos anima diciendo: “Quizá sea el mandamiento más grande de la narrativa. Por favor, ¡haz que me importe! En lo emocional, en lo ­intelectual, lo estético…, haz que me importe. Y todos sabemos qué es lo que no nos ­importa”. Al final, no somos tan distintos. Si miramos dentro de cada uno de nosotros, sabremos ver no solo qué es interesante explicar y qué no, sino cómo sería interesante contarlo. 

    2+2 es muy distinto que 4. Es decir, hay que involucrar al otro, y para ello es necesario ir dejando espacio a su inteligencia. No es conveniente resolver todo el misterio de golpe. 

    Use lo que sabe. O lo que vive. Todos tenemos a nuestro alrededor personas que siempre tienen algo que contar. En la gran mayoría de los casos no es que hayan vivido más, simplemente han estado más atentos a las cosas. Si hacemos lo mismo, nuestra vida será un pozo sin fondo de historias de todo tipo.

    Además de pensar lo que se quiere narrar y darle una estructura interna al relato, para convertirse en un gran contador de historias hay que usar todos los recursos que tenemos a nuestro alcance. 

    El cuerpo. Tiene su propio lenguaje. Si no se usa más, sobre todo al hablar en público, es porque es fácil cohibirse. ¡Fuera complejos! Dejémonos llevar por la narración. El cuerpo rea­ccionará por sí mismo y será capaz de completar las sutilezas que a veces se le escapan a las palabras. 

    Los ojos. Hay que mirar a los demás. La expresión de la cara se ilumina con una mirada cargada de intención. 

    El tono de voz. Básico para darle valor a las palabras. Alzarlo o bajarlo. Acelerarlo o ralentizarlo. Lo ideal es cambiarlo cuando aparezcan nuevos personajes en nuestro relato. Le podemos poner intensidad o, simplemente, interrumpir con un silencio. Un excelente relato acompañado por una buena interpretación de tono es un artefacto infalible. 

    Si se tienen en cuenta todas estas cosas, es más que probable que descubramos el increíble poder de conexión que hay en las narraciones. “Cada una de ellas confirma alguna verdad que profundiza nuestra comprensión de lo que somos como humanos. Nos encantan las historias. Nacimos para esto. Las historias afirman quiénes somos. Todos queremos confirmar que nuestras vidas tienen sentido. Y nada nos reafirma más que conectarnos mediante historias. Porque pueden atravesar las barreras del tiempo: pasado, presente y futuro; y nos permiten experimentar las similitudes entre nosotros y con los demás, reales e imaginarias”, sostiene Stanton. 

    Hay que empezar a comunicarse a través de historias. Dejar de explicar meros hechos, más o menos aburridos. Da igual que los relatos puedan ser escritos o hablados. Lo importante es que sean de verdad. Que hablen de nosotros y que, al hacerlo, nos hablemos a nosotros mismos. Pero también es fundamental escuchar los cuentos de los demás. Ya sea en directo, leyendo un libro, frente a la pantalla de la televisión o en una sesión de cine. Llenarse de buenas narraciones. De cuentos. De fábulas. Hacer un esfuerzo para estar cerca de los buenos narradores y dejarse llevar. Escuchar como lo hacíamos cuando éramos niños. Con los oídos, pero con los ojos también. Con todo el cuerpo. 

    Si hemos tenido la fortuna de estar en una sesión de cuentacuentos y nos hemos fijado en los niños, entenderemos que esa es la única manera de estar atentos a un relato. Con los ojos tan abiertos como si realmente fueran ventanas para que entre aire fresco.


    Autor: Gabriel García de Oro

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  • Recursos
    Cuando los equipos trabajan mejor
    hace 9 months 3 weeks
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    La mayor parte del trabajo en una empresa moderna se hace mediante equipos de trabajo. Los líderes exitosos deben entonces proveer el ambiente, la estructura y las habilidades que les permitan a esos equipos prosperar.  

    Después de investigar unos 6.000 equipos - algunos exitosos y otros no - los autores recolectaron y analizaron sus experiencias para determinar las condiciones y características que les ayudaban o frenaban en el logro de sus objetivos.


    Autor: Frank LaFasto y Carl Larson

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  • Recursos
    Actitud de vencedor
    hace 9 months 3 weeks
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    Más allá de nuestro conocimiento, de nuestras habilidades, destrezas y experiencia en cualquier campo del quehacer humano hay un elemento más importante y que marca una diferencia poderosa e insustituible: La actitud. En la historia de la humanidad las personas que más lejos llegaron en sus objetivos tuvieron altas dosis de actitud. Sin importar las dificultades y adversidades que enfrentaron llegaron a lo que deseaban gracias a ese elemento poderoso llamado actitud.


    Autor: John C. Maxwell

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  • Recursos
    La actitud mental positiva
    hace 9 months 3 weeks
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    Los poderes de la mente son infinitos. ¿Los ha comprendido usted realmente alguna vez y ha vislumbrado lo que pueden llegar a suponer en su vida? Gracias a esta obra descubrirá un sorprendente plan basado en una idea genial: “Aquello que la mente puede concebir y creer, la mente puede alcanzarlo”. Este método le indicará cómo deshacerse de sus “telarañas” mentales, pensar con claridad y explorar a fondo el subconsciente; cómo fijarse un objetivo y cómo alcanzarlo mediante reflexión persistente y una acción positiva. 


    Autor: Napoleón Hill y W. Clement Stone

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  • Recursos
    La búsqueda de la felicidad
    hace 9 months 3 weeks
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    Nos esforzamos día a día por alcanzar lo imposible. Queremos parecer más jóvenes, ganar más dinero, vivir una vida plena y destacar en nuestra área de acción. Sin embargo, según Tal Ben-Shahar, profesor en la Universidad de Harvard, la búsqueda de la perfección es el principal motivo de nuestra infelicidad. Como él dice: “O aprendemos a fallar o fallamos al aprender”. Pero ¿debemos dejar de marcarnos metas más altas?, ¿abandonamos nuestros retos?, ¿es bueno el conformismo?


    Autor: Tal Ben - Shahar

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  • Eventos
    Liderazgo como motor de crecimiento
    hace 9 months 3 weeks
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    Todo tiene que ver con el liderazgo. Si una persona desea mejorar su situación en la empresa, en su familia o en su círculo social debe mejorar antes su liderazgo.

    Cuando nos referimos al liderazgo significa enfocarse en las personas, estar junto a ellas y no por encima. Los líderes auténticos y genuinos no dirigen a control remoto. Siempre están ayudando a la gente para que puedan cumplir sus objetivos. 

    Seminario - taller para los colaboradores del Ministerio de Seguridad Pública bajo el auspicio del Colegio de Profesionales en Ciencias Económicas de Costa Rica (CPCECR).



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  • Eventos
    El conflicto como oportunidad de mejora
    hace 9 months 3 weeks
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    El conflicto es bueno y muchas veces es necesario para pasar al siguiente nivel.

    Aunque conlleve gran esfuerzo y consumo de energía hay que darle un tono positivo al conflicto y uno de sus puntos fundamentales al abordarlo es enfocarlo hacia una connotación de mejora, ya que en la mayoría de ocasiones luego del conflicto surgen panoramas de crecimiento y desarrollo tanto en la organización como en la familia y lo social.

    El conflicto hay que enfrentarlo apenas surge, no se debe dejar para después. El oportuno abordaje del conflicto permitirá que éste no alcance tonos emocionales, pues cuando esto ocurre se torna inmanejable.

    Seminario - taller para los colaboradores del Ministerio de Seguridad Pública bajo el auspicio del Colegio de Profesionales en Ciencias Económicas de Costa Rica (CPCECR).



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  • Eventos
    El poder de la sinergia
    hace 9 months 3 weeks
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    El término sinergia procede de un vocablo griego que significa “cooperación”. El concepto es utilizado para nombrar a la acción de dos o más causas que generan un efecto superior al que se conseguiría con la suma de los efectos individuales.

    Sinergia es lo que ocurre cuando se trabaja en equipo, cuando la voluntad, compromiso y responsabilidad de varios elementos suma más y es más grande que si cada uno lo hiciera por su cuenta o por separado. 

    Seminario - taller sobre trabajo en equipo con los miembros del Concejo Municipal de la Municipalidad de Grecia. 



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  • Novedades
    7 principios científicos para ser feliz con lo que haces
    hace 10 months 5 days
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    Aristóteles dijo una vez: “La felicidad es el significado y el propósito de la vida, el objetivo absoluto y el fin de la existencia humana”.

    Desafortunadamente, muchas personas no son felices. Según datos del INEGI cerca del 50% de todos los hombres y las mujeres en nuestro país no se califican como felices. Adicionalmente, y según el Informe Mundial sobre Felicidad, México ha descendido en el último año del lugar 14 al 21 de entre los 156 países considerados. Hoy día, por ejemplo, hay 600% más personas deprimidas de lo que había en los años 60, y la edad promedio del primer episodio de depresión ha bajado de 29.5 a 14.5 años de edad.

    Esta epidemia de infelicidad probablemente tiene mucho que ver con los tiempos tan complejos en los que vivimos. Actualmente estamos expuestos a presiones y expectativas que simplemente no existían cuando nuestros padres estaban en la flor de la vida. Hoy, a diferencia de ayer, no es suficiente para muchos ejercer una labor con orgullo y empeño, tener relaciones personales y familiares saludables, y buscar cada día ser una buena persona. Las exigencias culturalmente aceptadas y autoimpuestas demandan que seamos más guapos, inteligentes, ricos, carismáticos (ponle el adjetivo que quieras) para ser felices.

    Negativismo vs. positivismo

    Esta crisis de infelicidad seguramente tiene también que ver con el escepticismo tan grande que prevalece en nuestra sociedad acerca de la felicidad personal y el positivismo en general. No es extraño ser catalogado de poco realista y hasta ingenuo si uno se enfoca en lo positivo, en lugar de en lo negativo, en ser feliz, en lugar de quejarse. En cualquier ámbito, ya sea político, económico, profesional o personal, uno es tachado de ignorante si se atreve a hablar de aquello que sí va bien y de ver las cosas desde un enfoque apreciativo. Y no es que uno sea tonto y no se de cuenta de la magnitud de los problemas y dificultades que existen, pero ¿será que enfocarse en lo negativo es el acceso a resolverlo y obtener lo que queremos? Yo pienso que no, puesto que si fuese así entonces los problemas que nos acosan estarían disminuyendo y muchas más personas serían felices.

    Tengo que aceptar que yo mismo caí en esta trampa autodenominada negativismo realista. Durante gran parte de mi vida pensé que el acceso a lograr mis metas de vida era ser implacable, conmigo y con los demás. Por ende, durante muchos años fui extremadamente crítico, puesto que pensaba que ello me llevaría a lograr el éxito y, por ende, la felicidad. No fue así.

    La propuesta alterna, la cual descubrí después de varios traspiés, y hoy validada ampliamente por múltiples ciencias y disciplinas serias, tales como la ciencia de la felicidad, la psicología positiva, la indagación apreciativa, el desarrollo organizacional positivo y hasta la neurología, es que nuestra actitud, enfoque, pensamientos, conversaciones e interacciones construyen la realidad que vivimos y que aquello que percibimos, bueno o malo, está íntimamente ligado con nosotros. Así las cosas, y dicho simplemente, un enfoque en lo negativo, genera negatividad; un enfoque en lo positivo, genera positividad.

    A continuación, enlistamos siete principios para ser feliz.

    1. Entre estímulo y respuesta

    Viktor Frankl, el famoso neurólogo y psiquiatra austriaco creador de la logoterapia, quien sobrevivió tratos inhumanos a manos de los Nazis en campos de concentración, nos dice:“Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En este espacio se encuentra nuestro poder de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta están nuestro crecimiento y nuestra libertad”.

    Frankl nos recuerda que en cualquier situación siempre tenemos la posibilidad de elegir nuestra respuesta. La situación puede no gustarnos, pero tenemos el poder de no permitir que ello nos desmoralice o, peor aún, nos acabe, y de elegir una respuesta que nos haga crecer, ser libres y felices.

    2. Tus palabras son tu destino

    Las conversaciones que tenemos, con los demás y con nosotros mismos, tienen un impacto inmenso, tanto así que hoy día la ciencia puede detectar cambios neuronales y en la materia a partir de las palabras que emitimos. Para ser feliz es necesario detectar todas esas conversaciones negativas que tenemos y pararlas, sustituyéndolas por conversaciones que promuevan nuestra felicidad en lugar de nuestra miseria.

    3. Actúa como si ya fueras feliz

    El cerebro humano no distingue la diferencia entre una circunstancia real o ficticia. Es por ello, por ejemplo, que podemos preocuparnos inmensamente, al punto de enfermarnos, ante el miedo de hacer el ridículo o de quedarnos pobres, solos o desamparados, aunque ello solo sea una posibilidad muy poco probable. Utiliza esta característica del cerebro para tu bien, actuando como si ya fueras feliz. Sonreír, reír, respirar, alzar la cabeza, adoptar una postura erguida, hacer ejercicio, salir con amigos, cantar, bailar y tomar acción son todas cosas que podemos hacer para desencadenar una serie de procesos neurológicos y psicológicos que nos harán sentir bien, independientemente de las supuestas circunstancias.

    4. Agradece lo que tienes y se generoso con los demás

    Dicen que una persona rica no es aquella que tiene más, sino aquella que está satisfecha con lo que tiene y lo comparte con otros. Para ser feliz, dejemos de enlistar todo aquello que no tenemos y queremos y aferrarnos a lo poco que sí poseemos. Intenta todos los días el ejercicio de despertarte y dormirte enlistando todas las cosas por las cuales estás agradecido, y haz uno o varios actos de generosidad al día. Quizá te suene tonto, pero te prometo que si lo haces te sentirás más feliz.

    5. El animal social

    El ser humano, ya sea extrovertido o introvertido, es por naturaleza un animal social. Cuando estamos enojados, tristes o deprimidos, muchas veces cometemos el error de aislarnos. La ciencia de la psicología positiva ha demostrado que el contacto humano conduce a sentimientos de felicidad y satisfacción. Cuando te sientas cabizbajo, resiste la tentación a estar solo y acércate a otras personas.

    6. Dime con quién te juntas y te diré quién eres

    Ahora, no recurras a cualquier persona. Tu círculo social tiene un inmenso impacto sobre ti, por lo que querrás ser cuidadoso de acercarte y juntarte con personas que por su forma de ser te motiven en lugar de que te depriman. Estar con alguien que concuerda contigo lo mal que están las cosas puede darte un cierto alivio temporal, pero a la larga cimenta tu perspectiva negativa.

    7. El éxito no causa felicidad

    En esta columna y con consejos como agradece lo que tienes, no pretendo recomendar que dejemos de buscar obtener los éxitos que deseamos, sino que cuestionemos la manera en la que lo hacemos o el orden de los factores. Pensamos erróneamente que el éxito causa felicidad; que si solo obtenemos el trabajo deseado, el aumento de salario, el coche que tanto anhelamos o la atención de aquella persona que nos gusta, entonces seremos felices. Uno de los hallazgos más sorprendentes de la ciencia de la felicidad es que ello funciona al revés: éxito no causa felicidad; es la felicidad la que causa el éxito.


    Autor: Eduardo Lan

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  • Novedades
    Seis habilidades que lleva tiempo dominar pero cuyos beneficios son para toda la vida
    hace 10 months 5 days
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    El tiempo, ¿es su amigo o enemigo? ¿Corre tras él como un hámster en la rueda o lo usa para llevar una vida más equilibrada?

    En vísperas del TEDWomen 2016, donde el "tiempo" es el tema central del año, entrevistamos a varios oradores del TEDxCapeTown anterior, como escritores, abogados y psicólogos, para saber qué les enseñaron las generaciones pasadas y las más jóvenes acerca del tiempo. También les consultamos cuáles de las habilidades que tienen actualmente les llevó un tiempo considerablemente largo adquirir.

    Contrario a lo que se podría esperar, sus prioridades no estaban relacionadas con cómo ser más productivos durante el día sino con desacelerarse, encauzar la amabilidad y ser curiosos, cualidades que contribuyen a un enfoque más holístico del mundo.

    Entonces, ¿cuáles son los principales consejos de estos especialistas para que nuestra carrera sea más significativa?

    1. Dedicar tiempo al cuidado propio

    En la actualidad, el éxito de nuestra carrera generalmente está relacionado con la cantidad de horas que se pueden destinar a alcanzar los objetivos. El autor Malcolm Gladwell popularizó la idea de que para convertirnos en un experto de primera clase en nuestro campo, necesitamos 10 000 horas de práctica. Pero, en la persecución de nuestros sueños, comúnmente descuidamos otras áreas de nuestras vidas.

    Kgomotso Mokoena, fundadora de SpreadLuv -una ONG que ofrece orientación vocacional a jóvenes sudafricanos- sostiene que si bien la orientación práctica es maravillosa, resulta casi inútil sin guía espiritual, mental y emocional.

    Ella considera que debemos prestar más atención al bienestar psicológico y emocional de otras personas y, que lejos de ser un problema “menor”, es la base de muchos desafíos modernos. Al aprender a tomar el dolor con seriedad y generar tiempo para el cuidado propio, podemos sentirnos más saludables y ser más resilientes, tanto en el trabajo como en nuestro hogar.

    2. Dejar de apresurarse

    Una de las mejores habilidades que podemos aprender de las generaciones pasadas es ser amables con nosotros mismos. Athambile Masola, una maestra de secundaria, explica que cuando observa a personas de mayor edad e interactúa con ellas, le viene a la mente que presionarnos en exceso para alcanzar hitos autoimpuestos es de poca ayuda.

    Según la investigación de Pew, las mujeres generalmente se sienten más presionadas que los hombres y son las madres trabajadoras las más afectadas: el 40 % de ellas informa sentirse siempre con prisa.

    En relación con esto, podemos elegir organizar nuestras vidas de forma que podamos demostrar cuáles son las cosas que tienen valor. Rethabile Mashale Sonibare, trabajadora social y fundadora de Thope Foundation, explica que contamos con la misma cantidad de tiempo en un día y que, por lo tanto, la manera en que decidimos usarlo “determina el nivel de éxito que tenemos en alcanzar los objetivos”. Sugiere distribuir el tiempo entre el autodesarrollo, dedicar tiempo a la familia y los amigos, y sumergirse en el trabajo que cumpla con nuestro propósito.

    3. Dar nuestra opinión, expresarnos

    Existe una tendencia, particularmente entre las mujeres, de creer que si uno trabaja arduamente y por bastante tiempo, será lo suficientemente reconocido y recompensado. Genna Gardini, escritora y educadora, pasó muchos años tratando de ser invisible para “producir en silencio un trabajo interesante que sorprendiera a las personas”. Sin embargo tras reflexionar, comprendió que así solo era invisible para sí misma. Es por eso que ella insiste en que: “Si necesitamos hablar, hablemos”. Tengamos la audacia y el coraje para compartir nuestro trabajo y nuestras ideas para beneficio de los demás, ya sea a través de la provocación, la crítica o el elogio.

    4. Ser curioso

    Los jóvenes del mundo están reconstruyendo los sistemas a los que nos hemos aferrado durante décadas. Movimientos como la Primavera Árabe, y los más recientes esfuerzos de descolonización en Sudáfrica, son liderados por generaciones más jóvenes que exigen las libertades y los derechos que les han prometido. Gardini reflexiona sobre cuánto ha aprendido de sus estudiantes. Al verlos insistir en la educación y tratar de resolver conceptos difíciles, se siente fortalecida por estos jóvenes que creen tener todo el derecho de cuestionar sistemas injustos.

    La diseñadora de moda Valerie Amani, por su parte, atribuye su sentido de curiosidad a las tantas preguntas que le hacen sus sobrinas. Explica: “Cuando era adolescente, consideraba que eso era sumamente irritante porque no comprendía por qué querían saber tanto. Mirando hacia atrás, me doy cuenta de la importancia de ser curioso, estar alerta y no solo hacer preguntas, sino hacer preguntas hasta obtener una respuesta real”.

    5. Ser amable y justo

    En un mundo donde la discriminación, la injusticia y el dolor son parte de nuestra vida cotidiana, la demanda de amabilidad es constante. Jos Dirkx, experta en comunicaciones y difusión, fundadora de Girls and Football SA, considera que encauzar la amabilidad y el poder es una de las mejores habilidades que se pueden aprender y que hay solo unos cuantos líderes que pueden hacer ambas cosas.

    Al ejercer el poder con amabilidad, fomentamos el respeto y la tolerancia. La psicóloga clínica Nicky Abdinor sostiene: “Si observamos cualquier buen trabajo en nuestra comunidad, siempre está relacionado con una historia personal en la que comprendimos una necesidad, pudimos identificarnos con un problema y nos sentimos lo suficientemente fortalecidos como para creer que nuestra contribución (sin importar qué tan pequeña fuera) podía hacer una diferencia”.

    6. No tratar el sufrimiento como a un enemigo

    Tendemos a creer que hay una forma rápida de reparar la mayoría de las cosas, pero la artista Jennifer Lovemore-Reed, otra oradora de TEDx, cree que el sufrimiento no es el enemigo. En su opinión, estar cómodos no es la manera real de vivir y la cultura de la gratificación instantánea y el materialismo en el que es tan fácil caer, en el hogar y en el trabajo, pueden hacer que nos desmotivemos y deprimamos.

     

    De manera similar, los errores no son algo que se deban evitar. Mokoena reflexiona sobre cómo crecemos creyendo que los adultos, y en especial nuestros padres, nunca cometen errores ni pueden hacer algo mal. Esto nos hace sentir miedo de equivocarnos nosotros mismos. Debemos tener la valentía de fracasar y para ello necesitamos dominar las habilidades de la experimentación y la exploración.


    Autor: Lauren Uppink

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  • Novedades
    'Guerra y paz' en las organizaciones
    hace 10 months 5 days
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    La vida laboral da tantos problemas que la empresa parece hoy un campo de batalla. Los expertos en comportamiento organizacional señalan que la mayoría de estos rifirrafes profesionales se deben a la dificultad que supone relacionarse con otras personas en un contexto marcado por "el poder, la hipervelocidad y el cansancio". La resolución de estos "conflictos relacionales", que poco a poco envenenan el ambiente laboral, pasa porque "cada persona aprenda a estar en paz consigo misma". Y concluyen: "Ésa es la finalidad del desarrollo personal, un proceso encaminado a conocer y comprender cómo funciona nuestro ego, la causa última de todo el sufrimiento humano”. 

    El mayor obstáculo para resolver cualquier conflicto es negar su existencia. Y es que mirar hacia otro lado no hace que desaparezca, sino todo lo contrario: "Con el tiempo, los conflictos van creciendo y cobrando fuerza hasta que llegan a convertirse en una seria amenaza para la supervivencia de las organizaciones", advierte el abogado y mediador Josep Redorta, experto internacional en la gestión de conflictos empresariales. 

    Sin embargo, obviar esta realidad es precisamente lo que está ocurriendo en ocho de cada diez entornos laborales, "en donde los profesionales terminan por levantar muros emocionales, lo que impide abrir puentes hacia el diálogo", sostiene Redorta, autor de numerosos libros sobre el tema, entre los que destacan Entender el conflicto (Paidós).

    "El conflicto es la antesala del cambio, el cual, a su vez, precede a la evolución de cualquier empresa", afirma este experto. "Se trata de un indicador que muestra que algo o alguien está obstruyendo el perfecto funcionamiento de la organización, lo que afecta muy negativamente a su productividad y, por ende, a su cuenta final de resultados". Lo cierto es que la gestión de conflictos es un campo emergente. Prueba de ello es la reciente aparición del Postgrado en Negociación, Mediación y Gestión del Conflicto en el Ámbito Laboral, impulsado por el Instituto de Formación Continua (IL3) de la Universidad de Barcelona.

    Según Redorta, "uno de los principales conflictos laborales está relacionado con el abuso de poder de algunos líderes, que no distinguen entre mandar y dirigir, lo que les lleva a dominar y controlar de forma agresiva a sus colaboradores, creyendo equivocadamente que así preservarán su posición de mando". En el fondo, añade, "estos jefes carecen de empatía y suelen sentirse aislados emocionalmente". Para Redorta, "acudir a un coach suele ser la mejor manera de encarar este problema".

    Otro conflicto muy presente es "la falta de comunicación entre departamentos", apunta este experto. "En muchos casos, el problema se encuentra en la falta de definición de roles, que van evolucionando a medida que la empresa va creciendo". Así, "la solución pasa por crear espacios que faciliten la comunicación interna, de manera que diferentes profesionales de todos los departamentos puedan impulsar la estrategia conjuntamente".

    El tercer y último conflicto que más prevalece es el que se da entre los propios compañeros, "que en muchos casos albergan envidias y rivalidades soterradas, que poco a poco envenenan el clima laboral", asegura Redorta. En su opinión, la solución de este problema pasa por contratar los servicios de consultoras especializadas en fomentar el "desarrollo personal" y la "inteligencia emocional" de los profesionales. Y concluye: "Se trata de un trabajo personal e individual, pero que a medio plazo permite que un grupo humano interactúe con mayor eficacia y armonía".

    El 'enemigo' se llama ego

    En última instancia, "la causa del conflicto entre dos personas se encuentra en que cada una de ellas es víctima de su percepción subjetiva de la realidad, la cual, en el momento del choque, dan por objetiva", sostiene Gonzalo Martínez de Miguel, director del Instituto de Formación Avanzada (Infova), especializado en desarrollo directivo y gestión del cambio organizacional. "Esta subjetividad aparece cuando estamos identificados con nuestro ego, esto es, la personalidad que hemos ido desarrollando a lo largo de nuestra infancia y que nos hace reaccionar de forma automática para protegernos y defendernos de los acontecimientos externos", explica.

    En momentos de mucho estrés, "este mecanismo de supervivencia, que cuenta con sus propios patrones de conducta, nos hace caer en el egoísmo y el egocentrismo, que tanto malestar nos causa a nosotros mismos y a las personas que nos rodean". Así, "el sufrimiento es una consecuencia de vivir bajo la tiranía de la ignorancia y la inconsciencia, que nos llevan a querer que la realidad se adapte a nuestros deseos egoístas".

    Y añade: "Cuanto mayor es nuestro ego, menor es nuestra capacidad de aceptar lo que no depende de nosotros y mayor es nuestro sufrimiento". Por ello, "es importante intentar comprender y aceptar al otro, en vez de querer siempre que nos comprendan y acepten a nosotros primero". Y concluye: "La dificultad estriba en que nuestro ego quiere tener siempre la razón, por mucho que este objetivo nos haga perder la paz interior".

    Para Ignacio Álvarez de Mon, profesor de comportamiento organizacional del Instituto de Empresa, "conocer y comprender cómo reacciona nuestro ego frente a las adversidades del día a día laboral es uno de los objetivos del desarrollo personal, un proceso encaminado a trascender nuestra personalidad para llegar a ser realmente lo que somos". En su opinión, "la paz interior que todos anhelamos es imposible encontrarla fuera de nosotros mismos. Es una conquista que sólo depende de nuestra actitud y que se tiene que ganar cada día".

    Sin embargo, "la mayoría de profesionales prefiere adoptar el rol de víctima, culpando a los demás de su propio malestar interior". Como dijo el escritor ruso Lev Tolstói (1828-1910), autor de Guerra y paz, "todos quieren cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo". 

    Libros recomendados: Un mundo nuevo, ahora, de Eckhart Tolle (Debolsillo); El factor estímulo, de David Freemantle (Pearson Educación); La sabiduría del Eneagrama, de Don Richard Riso y Russ Hudson (Urano); El despido interior, de Lotfi El-Ghandouri (Alienta); La libertad primera y última, de Jiddu Krishnamurti (Kairós); El arte de amar, de Erich Fromm (Paidós); Ángeles en el trabajo, de Ramón Ollé (Empresa Activa); El libro del ego, de Osho (Random House Mondadori); Las relaciones humanas en el trabajo, de Bob Wall (Oniro).


    Autor: BORJA VILASECA

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  • Prensa
    Aplique esta autoevaluación para saber si es un mal jefe
    hace 10 months 5 days
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    ¿Su equipo está dando problemas? Sepa que la rotación, un bajo desempeño, el ambiente negativo y hasta las divisiones internas pueden ser manifestaciones directas o indirectas de una deficiencia suya como jefe.

    En la actualidad, la diversidad de culturas y generaciones que convive en los lugares de trabajo obliga al desarrollo de estilos de liderazgo modernos, alejados de las aplicaciones tradicionales de jerarquía y poder.

    Tres especialistas en recursos humanos definen las condiciones ideales de trabajo en la actualidad.

    Analice las descripciones y concluya si ese es el ambiente que usted genera con su gestión.

    “Un jefe siempre debe aprender, crecer y desarrollarse, porque si un jefe no aprende, no crece y no se desarrolla no puede ayudar a los demás a hacerlo. Nadie puede dar lo que no tiene”, advierte Alexander Aguilar, director de la consultora Humano.

    Este aprendizaje, aunque puede ser técnico, se concentrará en habilidades complementarias, pues se da por descontado que para ocupar puestos de manejo de equipos, ya se cuenta con conocimiento especializado.

    Jorge de Mezerville, director advisory de PwC, afirma que las habilidades blandas aumentan su importancia en relación directa con el nivel jerárquico.

    “Por ejemplo, el tema de liderazgo situacional (dependiendo de la situación para modificar el estilo de liderazgo), inspirar confianza en su equipo, saber escuchar, la capacidad para analizar temas de negocio y conectarlos con el área que dicho jefe lidera (pensamiento estratégico) y, por supuesto, los temas como manejo del cambio y la excelente habilidad para la comunicación”, explicó.

    Cristina Simón, profesora de IE Business School y directora del MBA IE-Brown, también apunta a la formación en liderazgo como una inversión obligatoria y asegura que la motivación de los trabajadores depende de tres factores:

    Competencia: Sentir que uno es bueno en lo que hace y que la empresa aprovecha sus mejores cualidades.

    Autonomía: Sentir que uno tiene libertad para organizarse y desarrollar su trabajo de manera independiente.

    Capacidad de relación con otros: Sentir que el trabajo es una fuente de relaciones de calidad. “Cualquier jefe que sea capaz de fomentar este tipo de condiciones en el entorno de trabajo, tendrá éxito con su equipo”, afirma.

    Por el contrario, un ejecutivo en posiciones de liderazgo que no se capacita, no convence y no genera ambientes de motivación, está en el camino hacia la construcción de una cultura tóxica que, sin duda, desembocará en malos resultados (aunque estos pueden no ser la primera señal de problemas).

    “De mí no se quejan...”

    Un error común en quienes dirigen equipos es creer que si hace algo mal, sus subalternos o compañeros se lo harán saber. En consecuencia, si no hay quejas directas sobre su desempeño, es que está haciendo todo bien.

    Para que esta retroalimentación se dé, es necesario construir un ambiente de confianza previo. Por ejemplo, comenzar con un adecuado entrenamiento emocional y un ejercicio constante de la humildad, que le permitan, entre otras cosas, la identificación del mejor talento y su promoción, sin percibirlo como una amenaza para su estabilidad.

    En ausencia de esta apertura, es poco común que la gente se queje abiertamente. Es más, Cristina Simón afirma que el personal con mayor valor de mercado podría hacer reclamos sobre temas puntuales, pero preferirá irse en paz.

    “La gente no se queja, simplemente se marcha en cuanto tiene oportunidad. Mi opinión es que la inteligencia colectiva de la empresa sabe cuáles jefes son buenos y cuáles no. Que lo perciban los mismos managers depende de su sensibilidad hacia las personas y, por tanto, de su capacidad de observación y escucha”, dijo.

    Autoevaluación

    En caso de dudas sobre su gestión, aplíquese este cuestionario para definir dónde están sus oportunidades de mejora:

    - ¿Inspira con el ejemplo?

    - ¿Escucha las opiniones de su equipo de trabajo, sin interrumpir, antes de dar su criterio?

    - ¿Confía en sus colaboradores y delega funciones para que ellos resuelvan?

    - ¿Promueve un ambiente de trabajo donde el error y el fracaso no se recibe con mano dura, de críticas y señalamientos, sino con retroalimentación para no fallar de nuevo?

    - ¿Utiliza con más frecuencia el “nosotros” en lugar del “yo”?

    - ¿Corrige en privado y felicita en público?

    - ¿Está en constante formación y desarrollo?

    - ¿Lo que usted piensa, dice y hace llevan una misma línea? Es decir, ¿es coherente?

    - ¿En cada negociación de su trabajo usted como jefe busca situaciones ganar-ganar?

    - ¿Soluciona los conflictos cuando surgen, sin esperar?

    - ¿Entiende que sus dirigidos primero son personas y luego colaboradores organizacionales?

    - ¿Se siente seguro de su capacidad pese a tener personas en su equipo más competentes?

    - ¿Los colaboradores pueden encontrar en usted a un guía?

    - ¿Es honesto con su equipo?

    “Si la mayoría de respuestas es no, tiene un gran potencial para mejorar como jefe y como líder”, explica Aguilar.

    Otra aproximación es analizar la situación y descubrir su peso en el ambiente de su departamento, respondiendo estas consultas:

    - ¿Ha aumentado el índice de rotación no deseada?

    - ¿Se ha deteriorado el índice de cultura o clima?

    - ¿Los miembros del equipo tienen miedo, desconfianza de hablarle sobre temas en los que no coincidimos?

    - ¿La gente en vez de buscarlo va con uno de sus pares o con algún superior?

    - ¿El equipo constantemente aplica para pasarse a otras áreas de la empresa?

     

    “La calidad directiva reside cada vez más en la capacidad de interactuar con las personas que dependen de uno mismo y hacer que su experiencia de trabajo resulte interesante, reforzadora y que contribuya a los resultados de la organización”, subraya De Mezerville.


    Autor: POR JÉSSICA I. MONTERO SOTO

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  • Prensa
    ¿Ser líder tiene su ciencia?
    hace 10 months 5 days
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    Existen vínculos directos entre la inteligencia emocional y los resultados de negocio medibles», arma el psicólogo estadounidense Daniel Goleman. El trabajo de un líder es conseguir resultados y aquellos que obtienen las mejores cifras siguen una serie de patrones que hemos identificado y enumerado. «Los CEO de hoy en día están reconsiderando la definición del éxito empresarial más allá de sus ganancias financieras», afirma José Antonio Quesada, socio líder de Clientes y Mercados en PwC México. Son personas que no dependen de un solo estilo de liderazgo, buscan generar cambios.

    Un estudio de investigación presentado por Harvard Business Review dicta que los ejecutivos más eficaces utilizan una colección de estilos de liderazgo diferente, cada uno en su justa medida y en el momento adecuado. A pesar de eso, incluso con todos los programas de formación que hay disponibles en el mercado, esta doctrina todavía no permea hacia la mayoría de personas y organizaciones. Una de las razones, indica Daniel Goleman, es que los expertos ofrecen consejos basados en la experiencia y en el instinto y no en datos cuantitativos.

    «Los enfoques innovadores son necesarios en la actualidad para cumplir con el marco regulatorio, satisfacer las demandas cada vez más cambiantes de clientes y proveedores, y sacar el máximo provecho posible de factores internos y externos que impactan la economía», nos comenta Roberto Cabrera, socio líder de Industrias y Mercado de KPMG México.

    El rumbo de los negocios, no cabe duda, lo dictan los líderes. Sabemos por la séptima Encuesta de CEO en México que realiza PricewaterhouseCoopers, que «México está dentro de las diez economías propulsoras del crecimiento global». Por otra parte, los CEO de empresas entrevistados en esta encuesta reconocen que al construir cadenas de negocios sostenibles y responsables generarán mayor lealtad entre sus empleados, consumidores y socios.

    De acuerdo con el estudio Perspectivas de la Alta Dirección en México 2016, de KPMG —que consultó a 812 líderes de organizaciones de diversos tamaños con operaciones en diversos giros industriales en el país—, los directivos son optimistas y esperan que sus organizaciones crezcan a tasas de dos dígitos. Sus esfuerzos se encaminarán hacia la mejor calidad de sus servicios y productos, optimizar sus costos y desarrollar el talento humano. Además, la tecnología ha modificado los modelos de negocio obligando a las compañías a adoptar la innovación. Las oportunidades para las organizaciones mexicanas están en: requerimientos de nuevos clientes, desarrollo sostenible y la tecnología como disruptor del modelo de negocio.

    Los CEO a nivel global afirman que sus principales preocupaciones tecnológicas son el manejo de datos, la gestión de clientes, la investigación y desarrollo.

    SEIS ESTILOS DE LIDERAZGO

    Para Daniel Goleman, codirector del Consorcio de Investigación sobre Inteligencia Emocional en las Organizaciones de la Universidad de Rutgers (USA), «los líderes pueden saltar entre estos seis estilos de liderazgo para producir resultados de gran alcance, convirtiendo así el arte de la dirección en una ciencia». Cada uno de estos estilos surge de diferentes componentes de la inteligencia emocional y tiene un efecto distinto en el ambiente de trabajo de la empresa, equipo y desempeño financiero. Los ejecutivos deben cuestionarse cuál es el más adecuado a emplear según lo que demanda cada situación particular. Los líderes verdaderamente eficaces se caracterizan por un alto grado de inteligencia emocional. Sin ella, una persona puede tener formación de primera, una mente incisiva y una fuente inagotable de buenas ideas, pero jamás será un líder.

    1 Coercitivo: Exige cumplimiento inmediato. Si este estilo se resume en una sola frase, sería «haz lo que te digo». El estilo coercitivo es más eficaz en tiempos de crisis, como en un cambio de empresa o de un intento de adquisición, o durante una emergencia real como un tornado o un incendio. Puede ayudar a controlar un problema generado por un compañero de equipo cuando todo lo demás ha fallado. Sin embargo, se debe evitar en la mayoría de los casos ya que puede alienar a las personas y sofocar la flexibilidad y la inventiva.

    2 Con autoridad: Moviliza a la gente hacia una visión. Se centra en los objetivos finales. Si este estilo se resumiera en una sola frase sería «ven conmigo». El estilo autoritario funciona mejor cuando el equipo necesita una nueva visión porque las circunstancias han cambiado. Estos líderes inspiran el espíritu emprendedor y tienen un vibrante entusiasmo por la misión. No es la mejor opción cuando el líder está trabajando con un equipo de expertos que saben más que él o ella.

    3 Afirmativo: Crean lazos emocionales y armonía. Trabaja para crear vínculos emociona- les que aportan una sensación de unión y de pertenencia a la organización. Si este estilo se resumiera en una sola frase sería «las personas primero». El estilo afiliativo funciona mejor en momentos de tensión, cuando los compañeros tienen que recuperarse de un trauma, o cuando el equipo necesita reconstruir la confianza. Este estilo no debe ser utilizado con mesura debido a que una dependencia exclusiva de la alabanza puede fomentar el rendimiento mediocre y una falta de dirección.

    4 Demócrata: Construyen consenso a través de la participación. Si se resumiera en una frase sería «¿qué opinas?». El estilo democrático es más e caz cuando el líder necesita al equipo para tomar una decisión, llevar a cabo un plan o alcanzar una meta, o si necesita nuevas ideas de los compañeros cualificados. No es la mejor opción en una situación de emergencia.

    5 De Vanguardia: Esperan excelencia y autodirección. El «haz como yo, ahora» funciona mejor cuando el equipo está motivado y capacitado. Aquí el líder necesita resultados rápidos. Este estilo puede abrumar a los miembros del equipo no cualificados y sofocar la innovación.

    6 Proclive al entrenamiento: Desarrollan a las personas para el futuro con la frase «prueba esto». El estilo de entrenamiento es más e caz cuando el líder quiere ayudar a sus compañeros de equipo y construyen fortalezas personales más duraderas. Es menos e caz cuando los compañeros son desafiantes, poco dispuestos a cambiar o aprender, o si el líder carece de aptitud.

    CLAVES DEL CAMBIO

    Los CEO del mundo y de México creen que están por redefinirse las métricas que otorgan el éxito a una empresa. Al mismo tiempo, deben asegurarse de que su estrategia contribuya directamente al plan de crecimiento de la organización. Maan Hamade, CEO de Interdeli, marca tendencia en el sector de la industria alimentaria y afirma: «Alguien en la posición de CEO necesita tener una definición muy precisa y eficaz de la palabra éxito. Al éxito le tiene que dar un camino y una métrica claros. Eso es lo primero que deberá hacer de una forma personal, con su equipo y con el consejo de administración al cual reporta; es la primera condición para que su ejecución de liderazgo sea eficaz».

    El líder no deber permitir que la presión toque su interior. Hay tres puntos clave para ello: definir qué es el éxito y qué objetivos implica cumplir; blindar la vida personal para no colapsar; ser sumamente flexible y no apegarse a ideas preconcebidas. Más allá de un presupuesto, más allá de los indicadores habituales, hay que medir las tendencias. No se puede ser un CEO eficaz si no se es capaz de resaltar las cualidades de las personas que están a su alrededor.

    Pero, ¿cómo son los directivos del mañana? Pensaríamos que el perfil ideal destaca por rasgos como la inteligencia, tenacidad, determinación y visión, en realidad son insuficientes. Las cualidades personales también son esenciales. Los estudios indican que la inteligencia emocional puede ser el atributo clave que distingue a los líderes extraordinarios de los adecuados. Según KPMG México tener claridad de enfoque cuando se analizan o confrontan factores tan disímiles como la inversión extranjera directa (IED) o la inflación, permitirá construir escenarios que jueguen a favor del negocio.

    Las principales amenazas que detectan los CEO de México para sus negocios son: la corrupción, la sobrerregulación y una mayor carga fiscal. Además, se enfrentan al reto de preparar sus negocios para las demandas del consumidor del futuro, como los millennials, críticos y exigentes, además de ser extremadamente sociales. Empresas alrededor del globo están lanzando estrategias para responder a las exigencias de este nuevo consumidor. Se sienten atraídos por empresas con valores que respeten el entorno y cuenten con políticas de diversidad. Las empresas enfrentan el reto de encontrar un balance entre ser competitivos, innovadores y preservar el medio ambiente. «En la medida que nos movemos hacia una economía digitalmente dirigida, los CEO incorporan cada vez más la construcción de redes colaborativas que abracen socios tradicionales, clientes, ONG’s y competidores. Aprender a con- vivir con eso será de suma importancia para su éxito futuro», concluye José Antonio Quesada, socio líder de Clientes y Mercados en PwC México.

    TOP TEN

    Competencias de liderazgo que figuran en The Most Important Leadership Competencies, According to Leaders Around the World realizado por Sunnie Giles, coach certificado y presidente de Quantum Leadership Group, y publicado por Harvard Business Review. En él 195 líderes de 15 países y 30 organizaciones distintas eligieron 10 competencias de entre 74 propuestas por Giles.

    67% Poseer altos estándares éticos y morales

    59% Proporcionar metas y objetivos con directrices

    56% Comunicar claramente las expectativas

    52% Ser flexible para cambiar de opinión

    43% Comprometerse a una formación continua

    42% Comunicarse a menudo y abiertamente

    39% Estar abierto a nuevas ideas y enfoques

    38% Crear una sensación de tener éxito y fallar juntos

    38% Ayudar a formar a un líder de la próxima generación 

    37% Proporcionar seguridad para ensayo y error


    Autor: Sara Maldonado (Forbes México).

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  • Prensa
    Razón e instinto
    hace 10 months 5 days
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    Tengo un conocido que tras salir varios años con una chica se enfrentaba a dar el difícil paso de pedirle matrimonio. Yo siempre he sostenido que casarse es una decisión irracional porque, si uno lo piensa detenidamente, lo más probable es que no lo haga. Sin embargo, este conocido, que es economista y que aprendió a decir números antes que papá, es profundamente racional, metódico y cuadricu­lado. Así que, para ayudar a decantarse, procedió exactamente del mismo modo que cuando se había de enfrentar a la compra de un automóvil o un inmueble. Abrió una hoja de cálculo en su ordenador, la tituló “matrimonio” y anotó todos aquellos parámetros que tenían que determinar su dictamen personal. Entre todos ellos había aspectos relacionados con la convivencia, la atracción física, la satisfacción sexual, los aspectos económicos, sociales… A cada una de esas variables les otorgó un peso determinado según la importancia que tenían para él y, a renglón seguido, puntuó del 0 al 10 cada uno de los atributos, según él mismo consideró. Le aseguro que esta historia es absolutamente cierta. Cuando la cuento, la mayoría de personas, especialmente las del sexo femenino, se llevan las manos a la cabeza. A las del masculino les suele divertir mucho. Las mujeres son mucho más emocionales; para ellas, los sentimientos prevalecen sobre las razones.

    La toma de decisiones en cuestiones trascendentales es un asunto muy complejo que ha sido abordado por investigadores sociales, psicólogos y neurólogos. Se sabe desde hace mucho tiempo que a la hora de elegir actúan dos tipos de fuerzas. Por un lado, las racionales, basadas en los hechos y en las probabilidades. En el caso de mi conocido, es el equivalente a la hoja de cálculo. En otros ámbitos, como por ejemplo el laboral, los elementos puramente lógicos serían el salario, el horario o la solvencia de la empresa. Por otra parte están las fuerzas no racionales, que incluyen aspectos tan ignotos e insondables como las emociones, la intuición, el miedo o el deseo. Los investigadores no cuestionan estos dos elementos, sino que dirigen su atención a comprender cómo interactúan, se retroalimentan, y sobre todo, la manera de proceder de nuestra inteligencia para resolver las contradicciones que se producen entre lo racional y lo emocional. Los argumentos a favor y en contra de una decisión funcionan a base de gradientes: por ejemplo, valorar si esa persona me gusta algo, poco, mucho, bastante o nada. Sin embargo, las decisiones son binarias. Lo compro o no lo compro. Me caso o no. Acepto este empleo o lo rechazo. Ahí radica la dificultad. Decidir consiste en convertir una variable continua en otra dicotómica. ¿Quién se ocupa de ello?

    Pues según el filósofo José Antonio Marina, lo hace la llamada inteligencia ejecutiva, encargada de combinar toda la información disponible (racional o irracional) para tomar la mejor decisión y dirigir nuestras vidas hacia la máxima felicidad y satisfacción. Para la inteligencia ejecutiva no existe esta separación entre argumentos racionales e irracionales. La memoria, los recuerdos, los hechos y las probabilidades adquieren tanto peso como la imaginación, el deseo o el miedo. Todos son elementos que aventuran el posible futuro que desencadena una decisión determinada. De ahí emana la intuición, tachada durante mucho tiempo de superstición, prejuicio o falta de fundamento y que en la actualidad es ya objeto de estudio como un tipo de pensamiento inductivo que, si bien carece del llamado objeto de prueba o demostración, no está exento de razones.

    Recientemente se han descubierto células neuronales en los intestinos que se han dado a conocer como el tercer cerebro. Los dos primeros son el cerebro propiamente dicho y el corazón, donde también se hallan neuronas. Bajo mi punto de vista, y aunque no lo haya probado científicamente, creo que razón y corazón se combinan del siguiente modo: la razón actúa como un guardián. Es decir, utilizamos los elementos lógicos para descartar las peores alternativas que se nos presentan y seleccionar únicamente unas pocas entre las que finalmente tomar una decisión. El pensamiento racional actúa como un filtro: descarta variables y coloca las opciones en un determinado ranking de preferencias: digamos que determina los finalistas. A partir de ahí, la elección se toma con el corazón, la intuición o las entrañas. Y esto es así porque el ser humano decide proyectándose hacia el futuro y no mirando hacia el pasado. Es decir, se decanta por una opción porque piensa que va a serle más provechosa o a hacerle más feliz. Y ahí intervienen más factores intuitivos que racionales. La imaginación proyecta; la memoria recuerda. Y pienso que decidimos, principalmente, proyectando.

    Incluso en el caso de mi conocido, estoy seguro de que, cuando su hoja de cálculo arrojó la cifra final, tuvo que apagar el ordenador y volver a preguntarse: ¿qué hago? Entonces pensó en el futuro e imaginó cómo sería la vida al lado de su novia. Por cierto, sigue casado con ella. Dos décadas después, tienen varios hijos y son felices. Lo que nunca le contó fue cómo tomó aquella decisión porque estoy convencido de que no le hubiese hecho mucha gracia. Pero funcionó. Caramba si funcionó.


    Autor: Fernando Trias de Bes

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  • Eventos
    Hacia una política diferente
    hace 10 months 1 week
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    Hay equipos de trabajo, que sin importar su índole político, organizacional, deportivo, religioso o social, apuestan por formarse y desarrollarse para marcar la diferencia. 

     

    Este es el caso del Concejo Municipal de Grecia, que por medio de su presidente, Sr. Henry Alfaro, impulsa el crecimiento del equipo

    mediante talleres enfocados a fortalecer las competencias blandas o de comportamiento.


    Autor: Alexander Aguilar Soto

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  • Prensa
    Tres formas en las que la asertividad puede mejorar la comunicación en la empresa
    hace 1 year 1 month
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    Uno de los temas de moda en las relaciones interpersonales de nuestra vida organizacional –y en cualquier otro ámbito– tiene que ver con la forma y el estilo en que nos comunicamos unos con otros. El ser humano tiende a caer en errores en el camino que utiliza para comunicar, generando grietas peligrosas en sus relaciones con los demás.

    Es por eso que debemos prestar atención a un término que surgió en la década de los 70 en los Estados Unidos y que muchas personas aún no entienden en su total dimensión.

    Me refiero a la asertividad, habilidad blanda que nos permite acercarnos a los compañeros organizacionales, amigos y familiares con una fórmula exitosa de comunicación.

    La asertividad pretende establecer parámetros razonables para que nos traten en forma justa y para que nosotros tratemos a los demás de la misma manera. La asertividad es el punto medio entre los dos extremos de la agresividad temeraria y la pasividad derrotista.

    ¿Alguna vez se ha quedado pensando que debería haber dicho algo, pero se quedó en silencio y no lo dijo? Este es un ejemplo de pasividad.

    ¿O bien alguna vez ha dicho algo y se ha quedado con la idea de que parecía un déspota? ¿Sintió que la otra persona o las otras personas no pudieron decir lo que pensaban por su actitud? Este es el clásico comportamiento de agresividad.

    Entonces podemos situar la asertividad como aquella forma de comunicación que nos abre la puerta para expresar en forma adecuada nuestras emociones o puntos de vista frente a otra persona, pero debemos hacerlo sin hostilidad ni agresividad. Una persona asertiva sabe expresar directa y adecuadamente sus opiniones y sentimientos, tanto positivos como negativos, en cualquier situación.

    Los seres humanos asertivos asumen este camino y permiten que las demás personas lo hagan de la misma forma.

    En solo tres pasos sencillos podemos practicar e implementar la conducta asertiva en nuestro equipo de trabajo:

    1) Frente a la otra parte, resuma los hechos o situaciones ocurridas, pero sin juzgar a nadie.
    2) Exprese su manera de pensar y sentir al respecto. Mucha atención, solo enfóquese en usted, en lo que sintió, lo que no le gustó y por qué no le gustó.
    3) Manifieste claramente sus deseos y necesidades sobre el asunto que se está tratando, incluyendo aquí los beneficios para la otra parte involucrada.

    En resumen, ser asertivo implica defender sus derechos y expresar sus sentimientos, creencias y deseos en forma directa, honesta y apropiada, sin violar los derechos ni lastimar los sentimientos de los demás.

    Alexander Aguilar Soto, Director de la Firma Consultora Humano.

    02 de mayo del 2014. Ver publicación en El Financiero aquí.


    Autor: Alexander Aguilar Soto

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  • Novedades
    La patología del éxito
    hace 1 year 1 month
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    Cuenta una historia que un anciano empresario le regaló a su nieto el juego del Monopoly por su decimoctavo aniversario. Era verano y el joven disfrutaba de sus vacaciones antes de comenzar la carrera de Económicas. Era un chico ambicioso. Quería superar la fortuna acumulada por su abuelo.

    Por las tardes, los dos se sentaban junto al tablero y pasaban horas jugando. A pesar de la frustración de su nieto, el empresario seguía ganándole todas las partidas, pues conocía perfectamente las leyes que regían aquel juego.

    Una mañana, el joven por fin comprendió que el Monopoly consistía en arruinar al contrincante y quedarse con todo. Y hacia el final del verano, ganó su primera partida. Tras quedarse con la última posesión de su mentor, se enorgulleció de ver al anciano derrotado. “Soy mejor que tú, abuelo. Ya no tienes nada que enseñarme”, farfulló, acunando en sus brazos el botín acumulado.

    Sonriente, el empresario le contestó: “Te felicito, has ganado la partida. Pero ahora devuelve todo lo que tienes en tus manos a la caja. Todos esos billetes, casas y hoteles. Todas esas propiedades y todo ese dinero… Ahora todo lo que has ganado vuelve a la caja del Monopoly”. Al escuchar sus palabras, el joven perdió la compostura.

    Y el abuelo, con un tono cariñoso, añadió: “Nada de esto fue realmente tuyo. Tan solo te emocionaste por un rato. Todas estas fichas estaban aquí mucho antes de que te sentaras a jugar, y seguirán ahí después de que te hayas ido. El juego de la vida es exactamente el mismo. Los jugadores vienen y se van. Interactúan en el mismo tablero en el que lo hacemos tú y yo. Pero recuerda: nada de lo que tienes y acumulas te pertenece. Tarde o temprano, todo lo que crees que es tuyo irá a parar nuevamente a la caja. Y te quedarás sin nada”.

    El joven escuchaba cada vez con más atención. Y al captar su interés, el anciano empresario compartió con él una última lección: “Te voy a decir lo que me hubiera gustado que alguien me hubiera dicho cuando tenía tu edad. Piénsalo con detenimiento. ¿Qué pasará cuando consigas el ascenso profesional definitivo? ¿Cuando hayas comprado todo lo que deseas? ¿Cuando hayas subido la escalera del éxito hasta el peldaño más alto que puedas alcanzar? ¿Qué pasará cuando la excitación desaparezca? Y créeme, desaparecerá. ¿Entonces qué? ¿Cuántos pasos tienes que caminar por esta senda antes de que veas a dónde conduce? Nada de lo que tengas va a ser nunca suficiente. Así que hazte a ti mismo una sola pregunta: ¿qué es lo verdaderamente importante en la vida?”.

    Por más absurdo que nos pueda parecer al leerlo, hay personas que prefieren tener éxito a ser felices. Y eso que lo uno no es incompatible con lo otro. Sin embargo, entran en conflicto cuando la aspiración de lograr reconocimiento a toda costa se convierte en una patología; eso sí, socialmente aceptada.

    Al mirar con lupa las motivaciones ocultas de quienes sueñan con recibir premios, salir en la foto y gozar del aplauso de multitudes, observamos una serie de rasgos en común. En primer lugar, comparten un profundo miedo al fracaso, un temor irracional de no “llegar a ser alguien”. Ese es el motor oscuro de muchas de sus decisiones y de casi todos sus actos. Esta es la razón por la que suelen ser adictos al trabajo o workaholics. En casos extremos, se sienten culpables si no están ocupados con quehaceres productivos, considerando el ocio y el descanso como una pérdida de tiempo.

    Si bien suelen vivir desconectados de sí mismos, de sus emociones y sentimientos, están completamente enchufados al móvil y al ordenador portátil. En el nombre de la eficiencia y la profesionalidad, siempre están disponibles para sus jefes y clientes, relegando a la familia y los amigos a un segundo plano. Son ambiciosos y muy competitivos, y tienden a mantener relaciones basadas en el interés. Para ellos la vida es un concurso, una carrera, una competición. Sin embargo, se obsesionan tanto con ganar y llegar a la meta que a menudo se muestran incapaces de disfrutar del camino.

    De forma inconsciente, desarrollan una máscara deslumbrante, forjada por medio de prestigiosos títulos académicos y pomposos cargos profesionales. Gozar de una buena imagen es otra de sus prioridades. De ahí que suelan ser víctimas de la vanidad: si los demás no les reconocen los logros y méritos cosechados, ellos mismos se encargan de que todo el mundo se entere.

    Podríamos decir que su flor preferida es el narciso. Y que entre sus animales favoritos se encuentra el pavo real. Debido a su carácter exhibicionista, saben cautivar la atención de los demás, desplegando un encanto personal bien calculado; son expertos en crear una magnífica impresión de sí mismos. A su vez, se les puede identificar con el camaleón, pues también son maestros en el arte de adaptarse a sus interlocutores, mostrando aspectos de su personalidad que les garanticen una buena reputación social.

    Creen que si no brillan, sobresalen o destacan, serán invisibles a los ojos de la gente y, en consecuencia, indignos de reconocimiento. Muchos de estos adictos al éxito logran finalmente llegar a la cima. Pero algunos se encuentran con una sensación de vacío insoportable. De pronto tienen lo que siempre habían deseado. Paradójicamente, sienten que dichas recompensas carecen de sentido. Una vez conquistado el mundo se dan cuenta de que por el camino se han perdido a sí mismos.

    Detrás de esta compulsión por el éxito se esconde una dolorosa herida: la de no sentirse valioso por el ser humano que es, poniendo de manifiesto su falta de autoestima. Así, en vez de obsesionarse por el reconocimiento ajeno, es fundamental que aprendan a re-conocerse a sí mismos. Es decir, saber quiénes son verdaderamente, yendo más allá de la máscara que han ido creando para seducir a la audiencia que los rodea.

    Para lograrlo, han de redefinir sus prioridades, sus aspiraciones, así como su concepto de éxito, atreviéndose a tomar decisiones movidas por valores que de verdad les importen. Es entonces cuando muchos toman consciencia de que ser feliz vale más que tener éxito. Y en la medida que empiezan a ser fieles a sí mismos, a los dictados de su corazón, a menudo emprenden una senda profesional mucho más vocacional, orientando su existencia al bien común y no tanto a su propio interés. Lo curioso es que tarde o temprano llega un día en que el éxito aparece como resultado.

    Sabios de todos los tiempos nos recuerdan una y otra vez algo que tendemos a olvidar: “El mayor triunfo es ser uno mismo”. En caso de no saber por dónde empezar, podemos seguir las indicaciones de Antoine de Saint-Exupéry: “Procura que el niño que fuiste no se avergüence nunca del adulto que eres”. Para ello, no nos queda más remedio que escuchar con atención a nuestro corazón. Él sabe perfectamente quiénes somos y cuál es nuestro propósito en esta vida. Nuestro corazón lo sabe todo acerca de nosotros. El quid de la cuestión es si somos lo suficientemente valientes para escucharlo.

    Por elpais / 02 Ago 2015 

    Ver publicación en el pais aquí.


    Autor: El País

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    Desarrollo Personal: el secreto para ser tu mejor versión
    hace 1 year 1 month
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    Lo recuerdo como si fuese ayer, me encontraba en uno de mis procesos de cambio, buscando información sobre las formas más efectivas para modificar mis comportamientos, actitudes y hábitos para que me condujesen a una versión más mejorada de mí mismo, más optimizada y de la que me sintiese más orgulloso.

    Para aquel entonces di con un concepto que algunos autores sugerían para crear cambios espectaculares en tu persona. Parecía muy simple y además iba muy en consonancia con mi personalidad.

    La recomendación era:

    “Lee un libro a la semana y al año habrás leído 52 libros. Si lees 52 libros sobre desarrollo personal, al final del año serás otra persona totalmente diferente. Transformada.”

    La verdad que para mí tenía una lógica aplastante. Me sedujo tanto la idea de bombardear a mi mente para afectar a mi comportamiento, que lo apliqué a raja tabla, impregnándome del conocimiento de científicos, coaches, psicólogos y autores que trataban temas diferentes sobre el desarrollo personal del ser humano.

    Me monte una escuela de desarrollo personal a la carta, en base a las cosas que quería mejorar con los mejores autores.

    Si deseaba implementar nuevos hábitos y entender cómo funcionaba, me hacía con los libros pioneros en la materia.

    Sí quería entender mi mundo emocional y saber gestionar mis emociones. Hacía exactamente lo mismo.

    Me había vuelto un lector voraz. Pero no fue hasta dos años después que caí en la cuenta de que algo no estaba funcionando como esperaba.

    ¿Saber o ser? He aquí la cuestión

    Tras más de 100 libros leídos a mis espaldas durante ese tiempo, desarrollé una especie de seguridad ilusoria, que me hizo creer que dominaba todas aquellas áreas que había querido mejorar.

    ¿Emociones? Eso era pan comido, había leído a los mejores y entendía ese mundo a la perfección, incluso me permitía el lujo de ir aconsejando a otros.

    ¿Autoestima? Por favor, era algo que me sabía al dedillo. Si alguien tenía una autoestima de acero ese era yo.

    Pero la vida es increíblemente sabía y pone a cada uno en su sitio. Hay momentos en que surgen situaciones en donde todas nuestras habilidades y capacidades salen a flote.

    Y como era de esperar, eso es lo que ocurrió en una de las épocas más difíciles de mi vida.

    Pero es en esos momentos, cuando el ser humano se pone a prueba, cuando salen los comportamientos automáticos y subconscientes, los que verdaderamente están arraigados.

    ¿Y sabes qué? Que tras 100 libros leídos y un puñado de conferencias no había cambiado tanto.

    SABÍA mucho, pero ERA poco. Lo que quiere decir que saber, no significa ser.

    Tú puedes entender mucho sobre cómo hablar en público y qué deberías hacer para estar tranquilo, pero si no dejas reposar esas enseñanzas en ti y llevarlas calmadamente a la acción, nunca SERÁS.

    Tú puedes entender qué emoción estás experimentando y cómo gestionarla, pero si no es algo que traes conscientemente en tu día a día y trabajas por modificarlo, no notarás absolutamente nada.

    Seguirás siendo como ese caballo desbocado fuera de control. 

    NO LEAS UN LIBRO A LA SEMANA

    Lo que quiero dar a entender aquí es que no necesitas leerte un libro a la semana para generar cambios en quien eres, porque básicamente cuando entra un concepto, idea o conocimiento en tu cabeza no lo dejas reposar, asentarse y expandirse en ti de manera que pase tiempo contigo, ya que a la semana que viene otra nueva lectura con una nueva idea estará asomándose por tu cabeza y así sucesivamente.

    También por otra parte, no por leer más vas a crear un cambio en tu persona, porque sé honesto por un instante…

    De los libros de desarrollo personal que has leído últimamente, ¿de cuantos te acuerdas del 100% de las ideas? Y del 80%? Y del 50%?

    Mi experiencia me dice que únicamente nos quedamos con un 10% del libro normalmente y en casos excepcionales un 20%, siempre y cuando la materia capte tu atención y estés preparado para percibir claramente el conocimiento que te quiere compartir.

    Porque como bien dice un dicho oriental:

    “Cuando el alumno está preparado, el maestro aparece”

    Es decir, cuando estás preparado para absorber determinada información entonces ese libro que parecía que no tenía nada que decirte y que ni si quiera resonaba contigo, de repente se vuelve muy revelador (el maestro aparece).

    Me gustaría ponerte un ejemplo con una historia personal:

    Hace nueve años leí un libro que se llamaba “El poder del ahora” de Eckhart Tolle, ya que quería aprender a vivir más en el presente y entender también un poco más la idea del Mindfulness.

    Recuerdo que lo leí de una pasada, yo creía en ese momento que lo había entendido e incluso había interiorizado sus conceptos.

    Cuando intenté aplicarlo durante unos pocos días en seguida perdí el interés, para mí en ese momento no funcionaba, es más, recuerdo que sufrí mucho intentando llevar esas enseñanzas al mundo actual.

    Así que lo tiré en un cajón y empezó una relación de odio hacia lo que ese libro decía.

    Nueve años después yo había cambiado muchísimo y decidí darle otra oportunidad.

    Lo leí nuevamente y esta vez me quedé estupefacto, parecía que estaba leyendo otro libro, totalmente diferente. Lleno de enseñanzas reveladoras que resonaban conmigo y me tenían totalmente atrapado.

    En ese momento el alumno estaba preparado, entonces el maestro apareció.

    ¿Entiendes ahora lo que quiero decir?

    La primera vez que lo leí no debí ni retener un 10% de su sabiduría, la segunda vez te aseguro que retuve muchísimo más, aunque si hubiese decidido leerme otro libro a la semana siguiente, entonces hubiese perdido parte de su fuerza. Por no dejar reposar e interiorizar…

    Quiero que simplemente te quedes con 2 cosas de todo lo que te he dicho:

    Las personas nos solemos quedar con un 10% de todo lo que leemos, si no le damos tiempo a que las enseñanzas reposen en nosotros y las llevemos a la práctica entonces sabrás mucho pero seguirás siendo el mismo.

    Leer un montón de libros porque piensas que eso te va a cambiar… desde mi punto de vista a día de hoy es absurdo, porque si no estás preparado para entender, ver e interiorizar una enseñanza que resuene contigo en el momento vital en el que te encuentras entonces… caerá en saco roto.

    Si te quedas con estas dos cosas yo estaré más que satisfecho.

    Mi recomendación

    No leas un libro a la semana, pero mantén el hábito calmado de leer :-)

    Aplica la técnica del 10% o del concepto único y te encaminará hacia tu mejor versión.

    Esto significa que a partir de ahora ante cualquier libro deberás preguntarte:

    ¿Cuál es el 10% del conocimiento de este libro que me interesa a día de hoy y produciría cambios positivos en mi vida? El resto olvídate de él.

    ¿Cuál es el concepto único en el que gira entorno este libro constantemente? Anótalo y trabaja sobre él, todo lo demás, olvídate.

    Actualmente esto es lo que hago y a mí me funciona. Tuvieron que pasar varios años para darme cuenta de esto.

    ¿Pasará lo mismo contigo o vas a aplicar mi recomendación para desarrollar tu potencial verdaderamente? :-)

    Dime que te ha parecido el artículo en los comentarios y qué opinas al respecto, me encantaría conocer tu punto de vista.

    Por psicocode / 23 Sep 2015 

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    Autor: Psicocode

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    La diferencia está en cuatro segundos
    hace 1 year 1 month
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    En la página del Comisariado Europeo del Automóvil (CEA) nos recuerdan que “todo vehículo que circule detrás de otro habrá de hacerlo a una distancia que le permita detenerse en caso de frenazo brusco, sin colisionar con él, teniendo en cuenta especialmente la velocidad, las condiciones de frenado y adherencia”.

    Lo que significa que si queremos tener el tiempo suficiente como para ser capaces de frenar, debemos dejar, aproximadamente, cuatro segundos de margen como mínimo, y a más velocidad mayor deberá ser el tiempo. De este modo podremos reaccionar a tiempo, tomar el control de la situación y que la situación no nos controle a nosotros.

    Sí, tal vez cuatro segundos parezcan pocos, pero en determinadas situaciones pueden marcar la diferencia entre un choque o solo un susto. Pero además, según aseguran los últimos estudios, estos cuatro segundos también valen para conducirnos en nuestra vida. Este pequeño lapso de tiempo puede darnos el espacio suficiente como para detenernos y comprobar si lo estamos haciendo bien o no. Si es éste el camino que queremos tomar o nos estamos precipitando por culpa de no pensar. En cuatro segundos podremos darnos cuenta de si nos estamos dejando llevar por una reacción inconsciente o realmente estamos actuando acorde a nuestros planes, objetivos, valores y principios.

    De este tesoro de tiempo, al alcance de todos, es de lo que nos habla Peter Bregman en su famoso libro 4 segundos. Bregman lo resume asegurando que: “El secreto para tomar buenas decisiones que simplifiquen tu vida es respirar profundamente durante cuatro segundos antes de actuar. Puede sonar muy simple, pero se ha demostrado que esa pausa es todo el tiempo que se necesita para controlar los impulsos y tomar la decisión más inteligente y racional”.

    Un poco de tiempo en tiempos acelerados

    El problema no es que los tiempos se hayan acelerado, sino que nosotros también y, además, sin ser conscientes de ello. Apresurados, no nos damos ni una pausa, por pequeña que sea. Nos hemos acostumbrado tanto a ello que muchos ni lo echamos en falta. En la sociedad del cansancio, tal y como la describe el filósofo Byung-Chul Han, el ser humano se ha convertido en una máquina de rendimiento. Todos acelerados. Todos histéricos. Produciendo, produciendo y produciendo. Da igual el qué, pero rápido. La acción se ha convertido en una reacción. Y las reacciones salen sin pensar, como cuando nos golpean la rodilla en la revisión médica. Y así, a patadas irreflexivas, nos encontramos con problemas que, de haberlo pensado un poco más, no tendríamos. Que si una mala palabra, un no prestar atención a esa amiga o esa cosa que hemos comprado y que en absoluto queríamos. Pero además, nuestras reacciones también van en contra de nosotros, o de lo que es peor, de nuestros objetivos e intenciones. Peter Bregman pone un claro ejemplo: “Cuando nos sentimos abrumados y estresados por nuestra creciente lista de tareas pendientes, nuestra reacción instintiva es trabajar más horas y acumular más y más horas de trabajo. Nuestra intención es reducir nuestro estrés y sobrecarga. Pero nuestras acciones tienen el efecto contrario: terminamos más estresados y más sobrecargados”. En un acto reflejo queremos solucionar las cosas, pero lo que hacemos es empeorarlas, sin que nos demos cuenta de ello. La regla de los cuatro segundos nos invita a tener ese tiempo en un mínimo proceso que mejora y nos fortalece con la repetición:

    Detenernos. Una pausa. Un instante para retomar el control consciente. Para ello debemos ser capaces de estar atentos y detectar que esa situación en concreto va a requerir que usemos la regla de los cuatro segundos. Ese momento en el que nos vemos sobrepasados de trabajo, esa conversación que se presupone importante para la otra persona, o ese abrir la nevera impulsivamente como si no fuésemos dueños de nuestras manos. Da igual el qué, se trata de ser conscientes de que ahí no estamos pensando.

    Respirar profundamente. Una vez detectado, debemos respirar. Profundamente, dejando que el aire entre por la nariz y salga por la boca. Debemos llenarnos de abajo hacia arriba, expulsando el aire de arriba hacia abajo, como si el aire fuera agua y nosotros fuésemos un vaso.

    Evaluar. Ahora es el momento de valorar si la respuesta que casi nos sale por la boca es la más adecuada, por ejemplo. Si estamos dispuestos a asumir las consecuencias y si lo que estamos a punto de hacer está alineado con nuestros objetivos, con aquello que nos hemos propuesto al empezar el día.

    Actuar… o no. Porque tal vez, una vez recuperado el control de lo que está sucediendo, decidimos callarnos. O no empezar a contestar los correos electrónicos y terminar lo que estábamos haciendo. O tal vez, decidimos prestar toda la atención a nuestra pareja. Sea como sea, decidamos actuar o no, lo haremos plenamente conscientes. De la reacción pasamos a la acción.

     

    Por elpaissemanal / 07 Jun 2016 

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    Autor: El Pais Semanal

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    Habilidades blandas: ¿Se puede enseñar a ser líder?
    hace 1 year 1 month
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    La formación en liderazgo ya se considera prácticamente imprescindible en los niveles directivos de una empresa. ¿Qué tanto de ella es talento innato y que tanto capacidad adquirida? SE consultó a varios expertos.

    En la medida en que un ejecutivo escala dentro de una empresa, su foco pasa de los detalles de un área específica a la mirada más panorámica (estratégica) de la organización.Esto implica que sus necesidades de capacitación también cambian. Aunque no desaparecen del todo, los cursos especializados pierden peso ante la capacitación en habilidades directivas y las denominadas ‘habilidades blandas’, en especial el liderazgo, las habilidades de comunicación y el trabajo en equipo.

    No todos los gerentes han llegado a sus puestos gracias a sus dotes como líderes. Sin embargo, ahora existe un consenso generalizado acerca de que, para poder explotar al máximo sus habilidades, un buen gerente debe ser, además de un gran conocedor de su sector, un buen conductor de equipos. Es en este punto donde la capacitación en las habilidades blandas –y, en casos específicos, el coaching personalizado– se convierten en parte importante de la política de capacitación de una empresa hacia sus ejecutivos.

    “Las competencias básicas, claves e indispensables que debería tener un CEO exitoso, son fundamentalmente habilidades blandas, es decir, tales como: tolerancia a la frustración, estabilidad emocional, disposición colaborativa, capacidad de introspección, amplitud de experiencia y relaciones. Hay que trabajar mucho en ellas para conseguir ser un ejecutivo (sistémico) de alto desempeño”, señala Ernesto Rubio, socio de ER Ronald.

    Llegados a este punto surgen algunas cuestiones. La primera es si el retorno de la inversión en desarrollar habilidades blandas puede medirse, habida cuenta de que se se trata de una categoría un tanto gaseosa. ¿Cuánto le aporta un líder empático a una organización, no en clima laboral o en un ranking como el Great Place to Work, sino en indicadores ‘duros’ como el ebitda o la facturación? Los expertos coinciden en que no resulta sencillo encontrar una medida definitiva: en la realidad, las habilidades blandas, las duras y la influencia del entorno actúan en simultáneo, lo que dificulta la labor de separar el real impacto de cada una.

    Para algunas empresas, un indicador de la efectividad de los programas de capacitación es la permanencia del personal. No es un tema menor, puesto que las empresas peruanas enfrentan cada vez más dificultades para retener el talento. Eso explica que, además del liderazgo, la innovación o el pensamiento analítico, se hable cada vez más del llamado ‘liderazgo carismático’ Sergio Borasino, socio de INAC Executive Search y bloguero de semanaeconomica.com. En tiempos de la Generación Y, que se caracteriza por su alta proclividad a la rotación laboral, un jefe que no es capaz de aglutinar  su gente puede generarle a su empresa altos sobrecostos debido a la necesidad de formar continuamente nuevo personal y esperar que éste alcance su pico de rendimiento.

    Odebrecht es una de esas empresas que privilegia la retención. Allan Chan, su director de personas y administración señala que el 95% de los trabajadores que han participado en sus programas de capacitación entre el 2012 y la actualidad sigue formando parte de la empresa. Además, un 80% ha asumido nuevos retos dentro de la compañía. Chan también destaca que, en el nivel ejecutivo, buena parte de los esfuerzos de capacitación se destina a desarrollar habilidades como el liderazgo y la comunicación.

    ¿INNATO O ADQUIRIDO?

    La segunda cuestión es si –tratándose de un habilidad que tiene que ver más con la inteligencia emocional que con el conocimiento–, el liderazgo es algo que se puede enseñar y aprender. Es decir, si una persona que no tiene dotes de líder puede convertirse en la cabeza de una organización gracias a haber recibido la formación suficiente.

    Los expertos consultados por SE tienen opiniones divergentes sobre este punto, pero todos coinciden en señalar que el liderazgo tiene un componente innato que es dificil –o imposible– de replicar a través de la capacitación.

    “No se puede enseñar liderazgo. Reforzarlo, sí”, comenta Allan Chan, de Odebrecht. “Para ello, trabajamos en características claves, como la comunicación y la interacción con las personas. Asimismo, generamos encuentros semestrales, que son espacios para la reflexión”.

    Ricardo Alania,  director del área académica de Factor Humano y de la División empresarial de postgrado de la UPC, tiene una visión diferente: “El liderazgo a la larga sí se puede aprender”, asegura. “Estamos ante una vieja dicotomía: ¿el líder nace o se hace?. El liderazgo se ejerce. Y en algunos casos, las circunstancias pueden sacar al líder que tienes dentro. El tema es que esta capacidad [el liderazgo] se necesita cada vez más y cada vez más pronto. La academia puede ayudar a motivar ese proceso”, insiste.

    Fernando Gil, coach certificado, managing director de Jamming y también bloguero de semanaeconómica.com, tiene una visión distinta. Según él, la falta de liderazgo puede en realidad encubrir falta de motivación. “Yo siempre hago lo que llamo la prueba del millón de dólares –refiere–. A una persona que asegura no tener vocación de líder le pregunto: ‘¿Por un millón de dólares asumirías roles de liderazgo?’ Si me dice que no está seguro, le vuelvo a preguntar, ‘¿Y por cien millones?’ Llegado ese punto, me preguntará ‘¿Cuándo empiezo?’. Y uso el dinero sólo como ejemplo”.

    Gil asegura que siempre es posible desarrollar habilidades de liderazgo en una persona, incluso cuando esta demuestra tener escasa vocación o dotes innatos de líder. Pero ciertamente, también recalca que los líderes natos tendrán una ventaja sobre el resto y su margen para mejorar es más elevado.

    ¿Cuáles el momento adecuado para empezar a desarrollar los soft skills? Sergio Borasino señala que el mejor provecho se puede sacar cuando la carrera ya está avanzada: “Depende mucho de cada caso, en todo caso es más probable que les saques provecho cuando estas en un nivel mas senior, en lugar de ser un junior. También depende de la calidad del profesor, el instructor, hay de todo en el mercado”, advierte.

    En circunstancias más complejas, el coaching sirve como alternativa para intentar mejorar las habilidades blandas de los ejecutivos. Pero hay que diferenciar el acompañamiento de un coach con la capacitación en liderazgo. “Hay gerentes que son muy buenos pero muy técnicos y malos para tratar a la gente. Para eso está al coaching. No se trata de enseñar, es mostrarle al gerente lo que está haciendo. Es compartir el cambio”, recalca Eduardo Rizo-Patrón, vicepresidente general de la empresa de headhunting Stanton Chase.

    Las grandes empresas invierten mucho en sus cuadros gerenciales y, para sacarles el máximo provecho, queda claro que no sólo pueden apoyarse en sus habilidades personales, pues por prácticamente por definición un gerente es la cabeza de un equipo. Con el liderazgo, lo que se busca es que no sólo el gerente dé lo máximo, también que sea capaz de lograr que todos sus subordinados hagan lo mismo.

    Por semanaeconomica / 10 Ago 2015 

    Ver publicación en semanaeconomica aquí.


    Autor: Jaime Cordero

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  • Novedades
    La revolución de las habilidades blandas
    hace 1 year 1 month
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    Años atrás era común que todo estudiante creyera, y no sin razón, que todo lo que necesitara para trabajar sería provisto por la universidad o alguna escuela técnica, y que, con estudiar al máximo y obtener buenos promedios, el éxito estaría práctiamente a la vuelta de la esquina.

    Sin embargo, el mundo profesional cambió y actualmente está demandando una nueva categoría de competencias y recursos que raramente se imparten en la educación formal. Se trara de las habilidades blandas o soft skills, que se definene como aquellas vinculadas con la capacidad del profesional para relacionarse con otros, comunicar, compartir información, liderar o conducir, motivar, escuchar y empatizar, trabajar colaborativamente y en red, y para influir a los demás.

    El conocimiento técnico está disponible y cambia vertiginosamente. En cambio, las habilidades interpersonales son eternas, pero muy difíciles de adquirir y eso las hace muy codiciadas en las organizaciones.

    "Difícilmente, una persona pueda lograr un gran desarrollo profesional sin contar con habilidades blandas", asegura Pablo Heinig, profesor de Esade Business School Buenos Aires y director de la consultora homónima. "Estas capacidades son muy valiosas porque nos ayudan a movernos en la incertidumbre y crear, ante cada nuevo acontecimiento, un repertorio de acciones que acortan la brecha entre nuestros deseos y los resultados que obtenemos. Nos permiten crear nuestras propias respuestas, ante situaciones que no están en el manual", agrega.

    "Los ejecutivos en una compañía rara vez fracasan porque no saben una fórmula o fallan en un cálculo financiero, sino porque no saben delegar, compartir información, motivar a sus equipos, influir o persuadir a sus pares, todas estas cuestiones vinculadas a la personalidad", sentencia Matías Ghidini, de la consultora Ghidini-Rodil.

    En los últimos años, las habilidades blandas tomaron mayor vigencia debido a la creciente tendencia de las empresas al trabajo interdisciplinario y sinérgico entre áreas. También adquirieron importancia porque se las identifica como el factor que determina aquello que se hace con las habilidades duras.

    "No sólo se considerará la información con que la persona cuenta, sino lo que puede hacer con ella", aclara Sofía Bayá Casal, Senior Consultant de Wall Chase Partners.

    DIFERENTES OCUPACIONES

    Algunas posiciones, por supuesto, requieren con mayor vigor la presencia de las soft skills, como por ejemplo las comerciales o todas aquellas que estén caracterizadas por el contacto personal. En contraposición, están aquellas donde el contacto personal es mínimo, como sucede con los desarrolladores de tecnología, y en las que el cumplimiento de los objetivos está sujeto a habilidades duras.

    Aunque para las personas con perfiles muy técnicos las habilidades blandas sean insignificantes, equiparables a ser simpático o tener tema de conversación en una fiesta, contar con ellas es vital a medida que se avanza en la carrera.

    "Cuando una persona empieza a trabajar es, principalmente, un productor individual y en esa instancia las habilidades duras son esenciales, pero a medida que empieza interactuar con otros y colaborar o gestionar el trabajo de pares o subordinados, las blandas se hacen esenciales", indica Florencia Alippe, gerenta de Desarrollo y Comunicaciones Internas de Ernst & Young.

    "El desafío es encontrar la combinación adecuada entre lo técnico y lo blando para orquestar las relaciones interpersonales que potencian los conocimientos que la empresa posee", completa la ejecutiva.

    ¿Qué habilidades blandas cotizan mejor en el competitivo mundo laboral argentino? Los especialistas tienen diferentes opiniones.

    Heinig menciona la capacidad para enfrentar lo imprevisible, las relacionadas a la escucha, el habla y la gestión de la emocionalidad.

    Ghidini señala la flexibilidad, la tolerancia a la incertidumbre, la capacidad de enredamiento (de formas redes y equipos de trabajo), el espíritu emprender (intrapeneurship) y la habilidad de aprendizaje.

    Patricia Ortiz, Talent Acquisition Leadership & Development Manager para Siemens Argentina y Uruguay, rescata la empatía, la tolerancia a la diversidad, la creatividad y la inteligencia interpersonal, así como el poder transmitir el saber.

    Por su parte, Bayá Casal reconoce: "Teniendo en cuenta el perfil que nos caracteriza como argentinos, la capacidad de escuchar, y de aceptar y aprender de las críticas, es de las que más nos cuesta incluir en nuestra rutina".

    Otros expertos agregan el ser creíbles, inspirar confianza en el equipo de trabajo, comunicar efectivamente, organizar el tiempo propio y de los demás, y ser resolutivo.

    ¿Qué puede hacer, entonces, un brillante ingeniero que carece de la habilidad para comunicar o motivar a su gente? ¿Resignarse a no crecer profesionalmente?

    La respuesta no es tan tajante y, como todas las cuestiones complejas, entra en una zona de grises. Todos los hombres son seres sociales y, de una u otra forma, interactúan con otros en la empresa. Sin embargo, es preciso replantearse si la manera como se interactúa actualmente contribuye al buen desempeño profesional, y a alcanzar los objetivos que exige el negocio.

    APRENDIZAJE POSIBLE

    "En vez de pensar en términos dicotómicos (si tenemos esas capacidades progresaremos y si carecemos de ellas, no), hay que analizar ese déficit en términos de grados y ver cuál es la posibilidad que tiene esa persona de expandir su área de dominio, sea cual sea el punto de partida", sostiene Bayá Casal sobre la posibilidad de aprender.

    Eugenia Lescá, gerenta de People & Change en PwC Argentina, cree que estas competencias se pueden entrenar, pero reconoce que, al ser parte tan inherente a la personalidad, es crucial tener interés, predisposición, constancia y tomar conciencia de que hace falta desarrollarlas con práctica diaria.

    Lo que fomenta este aprendizaje aún más complejo es que no sólo hay que aprender nuevos comportamientos, sino desaprender hábitos íntimamente arraigados.

    "Yo no me convierto en líder sabiéndome de memoria el decálogo del buen líder. Sólo cuando implemento los conceptos que leí y los convierto en conducta, ahí puedo decir que adquirí la competencia de liderazgo. Pero esa nueva conducta no es nada fácil porque cada uno ya tiene una forma comportarse cómoda, natural y confortable que cuesta abandonar", señala Alippe.

    Entrenar las hablidades blandas requiere, además, una postura reflexiva, algo bastante complejo de poner en práctica en medio de la vorágine laboral cotidiana. En ese sentido, es preciso implementar la difícil tarea de prestar atención a cómo se interactúa con los demás en cada situación que se presenta.

    "Siempre que tengamos como objetivo una interacción interpersonal exitosa y el contexto se preste, estaremos entrenando estas habilidades. Cuanto más rico en relaciones interpersonales sea el medio, más las estaremos poniendo en juego", señala Bayá Casal.

    El consultor recomienda además los cursos de teatro o stand up, ya que favorecen la capacidad de vincularse y la destreza comunicativa, además de los cursos de capacitación que puede implementar la empresa.

    Por La Nación (Argentina) / 26 Ene 2014 

    Ver publicación en Por La Nación (Ar) aquí.


    Autor: Silvina Scheiner La Nación (Argentina)

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  • Novedades
    Habilidades blandas para el mundo laboral
    hace 1 year 1 month
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    Antes de ser un buen profesional es indispensable ser una buena persona. No siempre los mejores estudiantes de secundaria resultan ser los profesionales más exitosos, ni tampoco son a quienes les va mejor en su vida personal. Puedo testificar en primera persona que, a menudo, quienes de alguna manera son menospreciados por cierta característica en apariencia desventajosa, logran posteriormente muy buenos resultados como consecuencia precisamente de esas peculiaridades que los distinguían en la juventud.

    La individualidad tiene un precio, pero también una recompensa, depende en mucho cómo se gestione y se acompañe de la perseverancia en la consecución de los objetivos propuestos.

    Los paradigmas sociales y laborales evolucionan como todo, esos cambios son naturales y obedecen a las necesidades del entorno. Años atrás era común que todo estudiante creyera, y no sin razón, que todo lo que necesitaría para trabajar sería provisto por la universidad o la escuela técnica, y que, con estudiar al máximo y obtener buenos promedios, el éxito estaría prácticamente a la vuelta de la esquina. Sin embargo el mundo profesional cambió y actualmente se está demandando una nueva categoría de competencias y recursos que raramente se imparten en la educación formal.

    Se trata de las habilidades blandas o soft skills, que se definen como aquellas vinculadas con la capacidad del profesional para relacionarse con otros, comunicar, compartir información, liderar o conducir, motivar, escuchar y empatizar, trabajar colaborativamente y en red, y para influir en los demás.

    El conocimiento técnico está disponible y cambia vertiginosamente todos los días. En cambio, las habilidades interpersonales son eternas y constantes en todas las culturas, pero muy difíciles de adquirir, y eso las hace muy codiciadas en las organizaciones para efectos de los procesos de reclutamiento.

    Combinación adecuada. Cuando una persona empieza a trabajar es, principalmente, un productor individual, y en esa instancia las habilidades duras son esenciales, pero a medida que empieza a interactuar con otros y a colaborar o gestionar el trabajo de pares o subordinados, las competencias blandas se hacen esenciales.

    Por eso, el desafío es encontrar la combinación adecuada entre lo técnico y lo blando para orquestar las relaciones interpersonales que potencian los conocimientos que la empresa posee y puede ofrecer en sus productos o servicios. Difícilmente se puede lograr un gran desarrollo profesional sin contar con habilidades blandas, asegura Pablo Heinig, profesor de Esade Business School de Buenos Aires.

    Estas capacidades son muy valiosas porque nos ayudan a movernos en la incertidumbre y crear, ante cada nuevo acontecimiento, un repertorio de acciones que acortan la brecha entre nuestros deseos y los resultados que obtenemos. Nos permiten crear nuestras propias respuestas, ante situaciones que no están en el manual, agrega Heinig.

    En los últimos años, las habilidades blandas tomaron mayor vigencia debido a la creciente tendencia de las empresas al trabajo interdisciplinario y sinérgico entre áreas.

    También adquirieron importancia porque se las identifica como el factor que determina aquello qué se hace con las habilidades duras. Es así como el trabajo en equipo facilita que la persona se desempeñe de manera colaborativa con sus colegas. La creatividad es necesaria tanto para proponer nuevas ideas, como para buscar soluciones ingeniosas a problemas propuestos. El liderazgo es la capacidad para dirigir a sus iguales y tener habilidad para comunicar sus ideas eficazmente.

    El pensamiento crítico permite procesar información, sacar conclusiones y tomar decisiones. De hecho, los ejecutivos en una compañía rara vez fracasan porque no saben una fórmula o fallan en un cálculo financiero, sino porque no saben delegar, compartir información, motivar a sus equipos, influir o persuadir a sus compañeros de labor, todas estas cuestiones vinculadas a la personalidad del gerente o de quien toma las decisiones.

    De ahí que una mayor inteligencia lógico-matemática o un grado académico superior de hard skill no es sinónimo, ni garantía de éxito en la gestión.

    En la práctica. Algunas actividades, por supuesto, requieren con mayor vigor la presencia de las soft skills, como por ejemplo las comerciales o todas aquellas que estén caracterizadas por el contacto personal. En contraposición, están aquellas donde el contacto personal es mínimo, como sucede con los desarrolladores de tecnología, y en las que el cumplimiento de los objetivos está sujeto a habilidades duras. Aunque para las personas con perfiles muy técnicos las habilidades blandas sean insignificantes, equiparables a ser simpático o tener tema de conversación en una fiesta, contar con ellas es vital a medida que se avanza en la carrera.

    ¿Qué habilidades blandas cotizan mejor en el competitivo mundo laboral? Los especialistas tienen diferentes opiniones. Heinig menciona la capacidad para enfrentar lo imprevisible, las relacionadas con la escucha, el habla y la gestión de la emocionalidad.

    Mathías Ghidini señala la flexibilidad, la tolerancia a la incertidumbre, la capacidad de enredamiento (de formar redes y equipos de trabajo), el espíritu para emprender (Intrapreneurship ) y la habilidad de aprendizaje.

    Patricia Ortiz, de Talent Acquisition Leadership & Development Manager para Siemens, rescata la empatía, la tolerancia a la diversidad, la creatividad y la inteligencia interpersonal, así como el poder transmitir el saber.

    No es posible encapsular toda la gama de competencias o habilidades blandas posibles, pero sí es necesario tomar conciencia de que antes de ser un buen profesional es indispensable ser una buena persona, no solo por un imperativo moral, sino también como un requisito laboral.

    Por La Nación / 31 de enero de 2016 

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    Autor: La Nación

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  • Prensa
    Cómo puede un buen líder controlar sus emociones Tips para tener inteligencia emocional
    hace 1 year 1 month
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    Para ejercer un liderazgo efectivo, integrar equipos altamente competentes y obtener resultados sostenibles, un líder verdadero necesita más que habilidades técnicas y cognitivas: debe aplicar la inteligencia emocional.

    El conferencista internacional en temas de recursos humanos Ramiro Ponce asegura que muchas competencias esenciales de gerencia como negociar, manejar el conflicto, formar alianzas, gestionar por influencia, proveer coaching y feedback , entre otras, requieren de esta habilidad.

    “Un buen técnico puede ser un excelente seguidor de instrucciones y procesos, pero si no desarrolla su inteligencia emocional no podrá liderar a otros. Al menos no de forma sostenida”, asegura Ponce. 

    Iván Esquivel, country manager de la escuela de coaching Tisoc, va más allá y habla de la responsabilidad gerencial. “El primer liderazgo es el que se ejerce en nosotros mismos, no sería coherente dirigir a otros si no sabemos dirigirnos a nosotros mismos”, dice.

    Conózcase

    Si bien algunas personas cuentan con esta habilidad en forma natural, todo ser humano puede desarrollarla. Aquí le compartimos algunos consejos.

    Alexander Aguilar, director de la empresa consultora Humano, señala que la inteligencia emocional se compone de cinco aptitudes básicas: autoconocimiento, autocontrol, motivación, empatía y habilidades sociales. Por lo tanto, estos son los cinco puntos que se deben entrenar.

    “Debemos aprender a identificar los estados emocionales propios. ¿Qué me pone de mal humor y qué me hace feliz? ¿Cuáles situaciones me levantan el ánimo o me bajan las pilas?”, explica Aguilar. Esto le ayudará a anticipar sus reacciones.

    Tanto Ponce como Esquivel, recomiendan acuerpar esos ejercicios con la opinión externa: pida retroalimentación a colaboradores y personas cercanas. Y considere la opción de contratar un coach , que le dé un punto de vista fuera de su círculo de acción.

    Otro consejo es practicar sin descanso antes de encontrarse en una situación de crisis. No diga lo primero que piensa, haga una pausa, valore otras formas de respuesta. Con la práctica, dice Aguilar, “puede mejorar bastante y con esto comenzará a ganar puntos como líder”.

    También es fundamental ponerse en el papel del otro y tratar de entenderle más allá de lo laboral. La herramienta para lograrlo es la escucha atenta, sin prejuicios, y propiciada por usted.

    El siguiente paso es bloquear los pensamientos negativos, con ejercicios simples. Aguilar recomienda desde oír una canción que le suba el ánimo y pensar en las vacaciones hasta salir de la oficina y respirar aire puro. Es difícil, pero con perseverancia aprenderá a controlarlos.

    Tenga presente que la motivación para trabajar la inteligencia emocional debe venir de usted mismo. Y si tiene dudas, recuerde que “cuando contratamos, lo hacemos midiendo sus conocimientos y habilidades, y cuando despedimos lo hacemos por comportamientos y actitudes, es decir que las actitudes están por encima de las aptitudes”, dice Esquivel.

    Por Jéssica I. Montero Soto / 15 Jun 2016 

    Ver publicación en El Financiero aquí.


    Autor: Jéssica I. Montero Soto

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  • Prensa
    Cómo y cuándo el líder debe delegar La confianza en usted y los demás es la clave
    hace 1 year 1 month
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    Una de las herramientas para empoderar y hacer crecer a los colaboradores claves es que sus superiores les deleguen tareas estratégicas, con responsabilidad mayor. Para esto, el jefe debe entrenarse y contar con características específicas de liderazgo, comenzando por una alta confianza en sí mismo y en su equipo. “La capacidad de delegar lleva dosis abundantes de confianza en los demás y bajas cantidades de control absoluto de las cosas.

    El gerente debe confiar en sus colaboradores y tener la madurez para soltar algunas tareas que otros pueden hacer con calidad”, explica Alexander Aguilar, director de la empresa consultora Humano.

    Para lograrlo, el líder debe comenzar por conocer sus fortalezas personales, luego las de sus colaboradores y, finalmente, perder el miedo a que un subalterno le supere en tareas específicas. 

    Además, debe entrenarse en el arte de delegar para hacerlo como parte de una estrategia y en las condiciones más convenientes para la empresa, nunca como recurso de último minuto o cuando los resultados ya se han visto afectados.

    ¿Qué y a quién? 

    Iván Esquivel, coach de la escuela de coaching y consultoría Tisoc, define el acto de delegar como “ceder una responsabilidad a otra persona para que la ejerza en su lugar; la capacidad está tanto en el gerente como en el colaborador, pero el que toma la decisión es el gerente”.

    Por esto, debe ser fruto de un análisis sobre a quién delegar, en qué momento, con qué frecuencia y cómo. Debe tener expectativas y objetivos planteados en forma clara, con indicadores de evaluación. 

    Al compartir sus tareas, el gerente debe dar seguimiento a los procesos, ser parte activa del crecimiento de su equipo y ser capaz de reconocer los logros de los demás, a la vez que comparte responsabilidades ante resultados adversos.

    Además, algunas tareas no se deben delegar, por ejemplo, “la responsabilidad de la delegación, la dirección del equipo, la tarea de premiar o llamar a cuentas, la definición de políticas, la determinación de objetivos, los temas confidenciales o estratégicos del negocio”, comenta Aguilar.

    Encontrar el equilibrio en este proceso es fundamental. 

    Miguel López, de ADEN Business School, llama la atención sobre los procesos que no comienzan con la delegación estratégica. “Se aprende muchas veces por el sacrificio de las tareas no cumplidas. Muchos gerentes prefieren no delegar y en el camino los resultados no son óptimos”, dice.

    Según Ronald Rojas, director de la Fundación Sin Límites para el Desarrollo Humano, un gerente debe conocer muy bien las fortalezas, debilidades, el potencial y las competencias de su personal a cargo, antes de delegarle un proyecto de importancia. 

    “El gerente debe confiar en cada persona para entregarle la responsabilidad de una tarea, de lo contrario, esa duda, inconscientemente, puede llevar al traste con el logro”, explica. 

    Delegar es otorgar responsabilidad y autoridad; por lo tanto, debe cultivarlas primero en usted, para poder compartirlas. 

    Por Jéssica I. Montero Soto / 17 Ago 2014

    Ver publicación en El Financiero aquí.


    Autor: Jéssica I. Montero Soto

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  • Prensa
    ¿Sabe si usted está provocando la renuncia de sus colaboradores talentosos? Los errores que comenten los jefes al tratar a sus subalternos y cómo solucionarlos
    hace 1 year 1 month
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    Una afirmación se populariza entre colaboradores insatisfechos y los teóricos de la cultura organizacional: “la gente no renuncia a las empresas, sino a los jefes”. 

    ¿Sabe usted si está cometiendo esos errores que llevan al talento a renunciar?

    Recientemente, una publicación del portal Huffington Post asegura que ese riesgo es muy fácil de evitar si usted identifica a tiempo las conductas inadecuadas.

    Tres expertos locales coinciden en esta afirmación y dan sus recomendaciones para no ser el jefe que hace renunciar a sus mejores colaboradores.

    El Huffington Post cita nueve errores, a saber:

    -Sobrecargar a los mejores: Los hace sentir que están recibiendo un castigo por su buen desempeño. ¿Solución? Si es indispensable aumentar la cantidad de trabajo de sus mejores colaboradores, también es necesario subir su estatus y remuneración.

    -No reconocer los aportes ni felicitar por un trabajo bien hecho: El gerente debe reconocer y recompensar, para mostrar que conoce y aprecia el aporte de la gente sobresaliente.

    -No conocer ni interesarse honestamente por su equipo : Para los colaboradores, es imposible permanecer en un trabajo donde al jefe no le interesa nada más que su productividad.

    -No honrar sus promesas: Si el jefe no cumple sus promesas ni honra sus compromisos, ¿por qué deberían hacerlo los demás?

    -Contratar y ascender a la gente equivocada: Nadie quiere trabajar con gente de menor capacidad o entrega, ¡y mucho menos que los conviertan en sus superiores!

    -Impedir que su gente se realice en cosas que le apasionan: Temen que se desconcentren y su productividad baje, cuando en realidad la falta de satisfacciones personales es la que provoca esos bajonazos. Recuerde: una persona motivada, es mucho más productiva. 

    -No dar seguimiento a las habilidades de su gente: Los buenos quieren feedback y si usted no lo provee, se aburren y se despreocupan por dar más. 

    - No sacar provecho de la creatividad: Obligar a la gente a hacer las cosas siempre igual y rechazar recomendaciones o sugerencias innovadoras es la mejor forma de hacer que la gente odie su trabajo. 

    -No presentar retos intelectuales a su gente: Cuando la gente talentosa está atrapada en un trabajo predecible o muy fácil, correo a buscar uno que la rete.

    Herramientas para mejorar

    Roberto Rabouin, director del Programa Desarrollo Gerencial y vicepresidente académico de ADEN Business School, asegura que se han determinado tres tipos de causas para renunciar: de fondo, coadyuvantes y desencadenantes. Identifique esos escenarios para corregirlos o atender correctamente la situación.

    Ejemplos de causas de fondo:

    1) Estilo de liderazgo del jefe: coercitivo, manipulador, desconfiado, autoritario. 

    2) Conflicto de valores: cuando la persona percibe que la organización funciona con valores contrarios a los suyos. 

    3) Calidad de vida: cuando la empresa invade los tiempos personales del colaborador y los somete a presiones estresantes que lesionan su salud. 

    4) Falta de retos: cuando la persona siente que está estancada profesionalmente y que no tiene desafíos que enfrentar. 

    5) Falta de desarrollo de carrera: cuando la persona siente que no avanza en su carrera y no vislumbra posibilidades de mejoras. 

    Causas coadyuvantes:

    1) Una cultura empresarial donde las personas no cuentan y son irrespetadas. 

    2) Atmósfera demasiado politizada, o sea, hay demasiadas luchas internas y bandos en pugna. 

    3) Ausencia de políticas claras de recursos humanos. 

    Causas desencadenantes:

    1) Aparición de una oferta externa tentadora.

    2) Finalización de un proyecto desafiante. 

    3) Una discusión acalorada con el jefe. 

    4) Cambio de propiedad de la empresa por venta o fusión. 

    5) Conflictos graves en la relación trabajo-vida familiar.

    Cristina Cubero, gerente de Consultoría de Deloitte, dice que el personal talentoso únicamente permanecerá si se le asigna un líder con estas habilidades:

    • Visión estratégica: el asesor tiene una visión clara, pero participa a su equipo a desarrollarla y perfeccionarla. Más que comunicarla, la construye, y más que dar planes, su tarea es inspirar su desarrollo.

    • Conocimiento y aprendizaje en forma de redes: un asesor no enseña sino que logra una bidireccionalidad en el proceso; aprendo y enseño con el grupo. En este camino, desafía a su equipo, les asigna proyectos y acciones retadoras e impulsa la creatividad. Los talentosos quieren que su voz se escuche y desarrollar planes y proyectos más que solo seguirlos.

    • Empoderamiento real: no solo dar el poder para hacer un trabajo y tomar decisiones sino en dar la estructura y el soporte requerido para que sea posible. Recuerde que un asesor que no gestiona genera un vacío enorme de liderazgo.

    • Cultiva relaciones de confianza, respeto y gratitud : aprecia y reconoce el resultado pero también el esfuerzo y lo hace de una manera sincera. Tiene enfoque hacia la persona y sus necesidades, respeta los tiempos y sus expectativas.

    • Imprime pasión por lo que hace y logra que todos se contagien.

    Para lograr este ambiente de retención de talento, Alexander Aguilar, director de la firma consultora Humano, recuerda que un puesto de gerente, jefe, director o supervisor no hace a nadie líder. 

    “La relación de esa figura superior con los colaboradores se debe gestionar con inteligencia emocional –y no tanto con inteligencia racional– para que estos deseen quedarse en una organización largo tiempo”, afirmó.

    Este desafío crece con el aumento de millennials en los lugares de trabajo. El reto del gerente para mejorarse a sí mismo es fundamental para que la empresa tenga esa retención de talento.

    Por Jéssica I. Montero Soto / 13 Mar 2016 

     

    13 de enero del 2016. Ver publicación en El Financiero aquí.


    Autor: Jéssica I. Montero Soto

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  • Prensa
    Seis consejos para que los colaboradores se comprometan con los objetivos de su organización
    hace 1 year 1 month
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    En la era de la independencia millennialel compromiso de los colaboradores es un bien escaso y difícil de alcanzar. Mientras los departamentos de recursos humanos buscan soluciones, los líderes pueden hacer su aporte directo.

    Investigaciones de consultoras internacionales como Deloitte, PwC y EY coinciden en que la población más joven de las empresas se siente motivada por la marca de empleador y otras condiciones de compromiso social de las empresas, sin embargo, la clave para su permanencia está en la relación con el líder.

    Alexander Aguilar, director de la firma consultora Humano, recomienda seis acciones prácticas para los líderes. El objetivo de estas actitudes es guiar al grupo hacia el compromiso utilizando el ejemplo y establecer relaciones de mutuo beneficio con los colaboradores.

    Los consejos son:

    1- Cuidar el equilibrio: Sea consciente de que las personas también tienen vida más allá de trabajo. Les gusta ir al cine, hacer deporte, salir con sus amigos, llegar a su casa a leer o ver televisión y no a encender la computadora para seguir trabajando. Cada día, más colaboradores entienden que se trabaja para vivir y que no se vive solo para trabajar.

    2- Dirigir con respeto: Es fácil mantener un equipo con niveles de alta motivación y no tiene costo en colones. Es gratis. Reconozca los logros en público, haga las reprimendas en privado. La gente valora muchísimo ser tratada con respeto, más allá de las circunstancias de estrés o presión.

    3- Escuchar al talento: Tome la opinión de su equipo de trabajo. Las personas se comprometen con los objetivos o soluciones que ayudaron a construir.

    4- Conocer a la gente: Preocúpese primero por la persona y luego por el colaborador. Las personas saben cuando primeramente son valoradas y apoyadas como seres humanos.

    5- Ser coherente: Que lo que usted piense, diga y haga lleven una misma línea. Nada destruye tanto la confianza de un colaborador como que su jefe piense y hable muy bonito... y haga todo lo contrario.

    6- Empoderar a los equipos: Permita que su equipo de trabajo desarrolle todo su potencial. La motivación intrínseca de un colaborador encuentra un gran impulso cuando lo dejan hacer las cosas a su manera. Las recetas organizacionales auto impuestas cercenan la creatividad y por consiguiente la innovación.

    Para adquirir estas conductas, el gerente debe desarrollar su inteligencia emocional y su autoconocimiento. Este proceso puede llevar al descubrimiento de debilidades específicas de liderazgo y otros temas de gestión, características de la comunidad gerencial de Costa Rica.

    El reto para el gerente es reconocer sus oportunidades de mejora y atenderlas con los recursos adecuados, para así trascender el conocimiento técnico y dar un aporte estratégico integral a la compañía.

    Cuando un gerente mejora en su aspecto humano, irradia esa mejora a su equipo y tiene una ventana nueva de acción, para incidir en el ánimo de los colaboradores, y con esto, en los resultados del negocio.

    Por Redacción EF / 23 Mar 2016 

    Ver publicación en El Financiero aquí.


    Autor: POR REDACCIÓN EF

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  • Recursos
    ¿Qué hace a un líder?
    hace 1 year 1 month
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    Daniel Goleman fue el primero en presentar el término “inteligencia emocional” a un público amplio en su libro homónimo de 1995. También fue el primero en aplicar este concepto a los negocios en su artículo publicado en HBR en 1998, que reproducimos a continuación. En una investigación realizada entre casi 200 grandes empresas globales, Goleman descubrió que, si bien las cualidades asociadas tradicionalmente al liderazgo (como inteligencia, firmeza, determinación y visión) son necesarias para el éxito, son insuficientes. Los líderes verdaderamente efectivos también se distinguen por un alto grado de inteligencia emocional, que incluye la autoconciencia, la autorregulación, la motivación, la empatía y las habilidades sociales. Estas cualidades pueden sonar “blandas” y poco profesionales, pero Goleman estableció relaciones directas entre inteligencia emocional y resultados empresariales cuantificables. Aunque la relevancia de la inteligencia emocional para los negocios ha generado debates durante los últimos seis años, el artículo de Goleman sigue siendo una referencia definitiva sobre la materia. Entrega una descripción de cada componente de la inteligencia emocional y ofrece una discusión detallada sobre cómo reconocerla en líderes potenciales, cómo y por qué se relaciona con el desempeño y de qué forma se puede aprender.


    Autor: Daniel Goleman

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  • Recursos
    La autoestima
    hace 1 year 1 month
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    Rojas Marcos analiza los factores que determinan la idea de nuestro "yo", como la infancia, los valores culturales, el autocontrol, el odio a uno mismo, los estados depresivos, así como el papel de la autoestima en las relaciones con los demás. El autor defiende que entender las claves de la autoestima es una inversión muy segura, ya que, ¿hay algo más determinante en nuestra vida que cómo nos sentimos con nosotros mismos?


    Autor: Luis Rojas Marcos

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  • Recursos
    Doce Pilares
    hace 1 year 1 month
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    Quien podría imaginar que la avería del auto de Michael Jones al lado de la carretera seria el comienzo de una amistad que cambiaría su vida? Caminando hacia la casa más cercana, Michael tropieza con una mansión estilo hacienda llamada Doce Pilares. Charlie, el que la mantiene, ayuda a Michael a solucionar su problema y a seguir su camino, dando inicio a una amistad con él, y a lo largo del camino le ensena a Michael los secretos del éxito los Doce Pilares del Éxito que han llevado al dueño de la casa, el señor Davis, a convertirse en un hombre acaudalado y de mucho éxito.


    Autor: Jim Rohn y Chris Widener.

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  • Recursos
    Como el hombre lo piensa
    hace 1 year 1 month
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    Como un hombre piensa, así es su vida constituye, sin duda, el libro más conocido de James Allen, uno de los autores de autoayuda más leídos y citados de todos los tiempos. Este libro se escribió para todas aquellas personas que buscan sabiduría y tranquilidad en un mundo turbulento y hostil como el actual. Para James Allen, nuestros pensamientos son las semillas de lo que ocurrirá en nuestras vidas. La mente humana puede compararse con un jardín y su cultivo es, al mismo tiempo, un trabajo y un camino espiritual que Allen nos presenta con verdadera maestría. Cuidar el jardín de nuestros pensamientos nos conduce, de forma natural, a una vida plena y feliz.«Sólo el hombre sabio, sólo aquel cuyos pensamientos son controlados y unificados, puede conseguir que le obedezcan los vientos y las tempestades del espíritu.» James Allen


    Autor: James Allen

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  • Mis artículos
    Crecimiento personal: moda o utopía
    hace 1 year 1 month
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    Si usted ya tomó una decisión dio el primer paso. Pero la decisión sin acción no sirve para nada. El crecimiento personal se puede tomar como un tema de moda, el sabor del mes o una lucrativa opción para generar múltiples títulos de éxitos de librería. Cualquiera de las anteriores está bien para comenzar a caminar en el crecimiento o desarrollo personal. Sin embargo, por sí sola la decisión de desarrollarnos o crecer personalmente no nos llevará muy lejos. La decisión sin acción no sirve para mucho. A decir verdad, no sirve para nada.

    Cuando nos involucramos con la idea de querer llevar a cabo nuestro crecimiento personal tenemos que analizarnos hacia adentro y no tanto hacia afuera. Entran en juego altas dosis de introspección, un término que se refiere al análisis de nuestra propia consciencia y de nuestras actitudes para reflexionar sobre ello y luego ponernos manos a la obra (acción). La decisión con acción es lo que nos coloca en la autopista del crecimiento personal.

    ¿Pero tendrá sentido hablar del ser en una época donde pareciera que importa más el hacer y el tener? No sé si a ustedes les sucede, pero lo normal que uno escucha en las personas que lo rodean es: “Quiero tener una casa más hermosa y cómoda”, “deseo viajar y conocer otros países ”, “quiero cambiar de vehículo por uno más moderno”, “deseo terminar la universidad”, “espero poder cambiar de trabajo en los próximos meses”.

    Todos los anteriores son deseos enfocados en el hacer y el tener, ponemos la mira hacia fuera de nosotros. Y no es que eso esté mal, es bueno tener ambición y querer alcanzar cosas materiales, crecer en abundancia y prosperidad no es negativo, al contrario. No obstante, el crecimiento personal trasciende a la persona en el ser y no en el hacer o el tener.

    Lo que si no es común escuchar en las personas es: “cambiaré mi actitud negativa hacia mi jefe o compañero de trabajo”, “voy a desarrollar más autocontrol para evitar mis reacciones airadas y coléricas”, “estoy harto de mí mismo porque siempre ando chismeando y hurgando en la vida de los demás, no lo haré más”, “ya no seré tan negativo en la forma en que veo las cosas que me pasan”, “ya no me ofenderé cuando alguien opine o piense diferente a mí”. En el momento en que uno hace propias algunas de estas frases y las pone en acción el desarrollo personal comenzará a acompañarnos en un viaje que puede durar toda nuestra vida.

    Pero para cambiar ese “chip” que nos guía hay que dejar de hacer lo que estamos haciendo y comenzar a hacer lo debemos hacer, aunque nos resulte incómodo e inquietante.

    Aquí es donde comienza la brecha entre “quiero hacer” y “voy a hacer”, porque es más fácil no cambiar que cambiar, es más sencillo seguir haciendo lo que estoy haciendo que incomodarme con cambiar algo, sobre todo cuando la situación es conmigo mismo. Somos expertos es querer cambiar lo que pasa al otro lado de la ventana, pero frente al espejo no somos tan exigentes, ahí bajamos el tono de exigencia. El crecimiento personal es incompatible con la comodidad, el desarrollo personal es salir de la zona de confort, ese lugar de inacción que conocemos con tanta propiedad y en el que somos los amos y señores.

    Las personas estarán desarrollándose personalmente cuando se sienten incómodas con sus cambios favorables del ser, cuando cuesta mucho trabajo hacer esos cambios y cuando comiencen a analizar que esa nueva forma de vida me está llevando a otros escenarios que antes no conocía.

    Algunas preguntas puntuales le pueden ayudar para comenzar con su introspección. Hágaselas usted mismo: ¿En estos momentos soy yo la persona que quiero ser?, ¿Soy yo la persona que quisiera tener como amigo?, ¿Soy yo el compañero de trabajo que me gustaría tener?, ¿Qué actitudes no soporto de mi mismo?, ¿Cuál es la diferencia entre estar vivo y estar viviendo realmente?, ¿Los frenos para no desarrollarme personalmente están afuera o adentro?

    Entonces que es el crecimiento personal: ¿Tema de moda o utopía? Si para usted la utopía es algo inalcanzable siga haciendo lo que está haciendo, no significa que vaya en el camino equivocado.

    Pero si la utopía para usted es algo con sentido póngase a trabajar en sus áreas personales que necesitan un cambio. Al final de cuentas orientarse hacia la utopía es el último camino para el desarrollo personal.

    Alexander Aguilar Soto, Director de la Firma Consultora Humano.
    09 de abril del 2016. Ver publicación en lanuevarutadelempleo aquí.


    Autor: Alexander Aguilar Soto

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  • Mis artículos
    ¿Quiénes tiran los penales en su empresa?
    hace 1 year 1 month
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    Los momentos determinantes de las organizaciones, públicas o privadas, no están para que sean asumidos para cualquier tipo de colaborador. Tomando como referencia el desenlace de los últimos acontecimientos futbolísticos de Costa Rica, los directores, gerentes, jefes y supervisores de cualquier tipo de organización deberían hacer un alto en el camino para reflexionar sobre una simple pregunta: En mi empresa, ¿quiénes son las personas idóneas para tirar los penales?

    Porque los momentos determinantes de las organizaciones, públicas o privadas, no llegan para que sean asumidos para cualquier tipo de colaborador.

    Las decisiones fundamentales y de alto impacto —que en el sentido metafórico vienen siendo como tirar un penal en una final de campeonato— no se le pueden otorgar a cualquier persona, y es obligación de las altas jerarquías definir quién sí puede y quién no debería tirar uno de esos penales, sino más bien quedar en espera para otro momento de menos compromiso y responsabilidad; porque en las organizaciones hay gente para todo y no todos están técnica y emocionalmente listos para cargar una presión de altísimo compromiso.

    Es deber de estos directores, gerentes, jefes y supervisores saber el nombre y apellido de esas figuras de su empresa que son absolutamente competentes para cargar sobre sus hombros la responsabilidad de un momento cumbre y definitorio.

    Cuando me refiero a absolutamente competente, significa qu esa persona debe reunir tres condiciones principales:

    1) Debe tener conocimiento para saber hacer,
    2) Debe poseer las habilidades y destrezas para poder hacer (aptitudes, condición y capacidad técnica), y
    3) Debe tener el comportamiento para querer hacer (actitud).

    Si esa persona sabe hacer, puede hacer y quiere hacer, lleva altísimas posibilidades de salir bien librado en el penal que se le va a encomendar.

    En el apartado de la actitud vale destacar que debe ser un colaborador que se autoconozca y autocontrole, ambas destrezas básicas de los individuos emocionalmente inteligentes.

    Debe autoconocerse para que identifique y sea consciente de sus estados internos tales como presión, ansiedad, estrés, miedo, seguridad, autoestima y fortaleza mental, así como para que conozca qué otros sentimientos y emociones experimenta en determinado momento y por qué razones los llega a vivir.

    Asimismo, una persona competente, entre otras virtudes, debe saber autocontrolarse en momentos de trascendencia, para que sea eficiente en la gestión de sí mismo. Que domine su presión, su ansiedad, su estrés, su miedo.

    Que tenga la capacidad y fortaleza psicológica de los colaboradores proactivos, que son aquellos que hacen una pausa para elegir su respuesta con base en los principios y los resultados deseados.

    Dicho de otro modo, las personas proactivas no permiten que el entorno, los sentimientos, reacciones, emociones y acciones de los demás condicionen su respuesta. Ellos tienen el control interno para escoger su comportamiento en determinado momento, independientemente de lo que suceda fuera de ellos.

    Y si usted, como alta jerarquía, sabe quiénes son sus tiradores de penales, llevará buen camino ganado en su ruta al éxito

    Alexander Aguilar Soto, Director de la Firma Consultora Humano. 

    26 de mayo del 2016. Ver publicación en El Financiero aquí.


    Autor: Alexander Aguilar Soto

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  • Mis artículos
    Liderar no es jugar a ser líder
    hace 1 year 1 month
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    Liderazgo, liderar, líder. Palabras manoseadas en estos tiempos globales, donde cualquiera se hace llamar así por la simple convicción propia de estar al frente de un grupo de personas o porque éstas me reportan o dependen de mi guía.

    Nada más alejado de la realidad organizacional, social, familiar, deportiva, política… La palabra líder encuentra su origen del latín “leit” que significa “avanzar o ir hacia adelante”. Aplicado ese término a lo individual ciertamente su origen etimológico calza como anillo al dedo. Si compito contra otros debo ir adelante, si voy frente a otros debo ganar, si mi tarea es vencer debo llegar primero.

    Sin embargo, los términos liderazgo, liderar o líder puestos en un contexto colectivo no tienen su esencial práctica en ir solo, en llegar primero, en olvidar al resto que me acompaña. Si usted sube solo a la montaña y ve a su gente allá abajo en el valle, felicidades porque es un gran montañista o alpinista, pero no es líder de nadie porque liderar es estar con su gente no por encima de ella.

    Tampoco pierda el rumbo de liderar por la dulzura que puede obtener de un puesto jerárquico o de poder, porque eso tampoco es liderazgo. El liderazgo no es una distinción que alguien puede darme, es, más bien, algo que me es otorgado por otras personas al verme como su guía, su apoyo, su colaboración, su ayuda. Es primero darle prioridad a los demás.

    Es un reconocimiento duro de ganar porque para convertirnos en líderes auténticos y de impacto debemos comenzar por liderarnos a nosotros mismos. El liderazgo personal comienza con la capacidad de autogestionarnos. No se puede liderar lo externo si antes no lideramos lo interno. Nadie puede dar lo que no tiene.

    Tome en cuenta algunos puntos de interés que debe cumplir para considerarse un líder de impacto:

    - Sea consciente que las personas también tienen vida más allá de trabajo. Les gusta ir al cine, hacer deporte, salir con sus amigos, llegar a su casa a leer o ver televisión y no a encender la computadora para seguir trabajando.

    - Cada día más colaboradores entienden que se trabaja para vivir y que no se vive solo para trabajar. Sea justo con su gente.

    - Es fácil mantener un equipo con niveles de alta motivación y no tiene costo económico. Es gratis. Reconozca los logros en público, haga las reprimendas en privado. La gente valora muchísimo ser tratada con respeto.

    - Tome en cuenta la opinión de su equipo de trabajo. Las personas se comprometen con los objetivos o soluciones que ayudaron a construir.

    - Preocúpese primero por la persona y luego por el colaborador. Las personas saben cuando, primero, son apoyadas como seres humanos.

    - Sea coherente. Que lo que usted piense, diga y haga lleven una misma línea. No hay nada peor para destruir la confianza de un colaborador que su jefe piense y hable muy bonito… y haga todo lo contrario.

    - Permita que su equipo de trabajo desarrolle todo su potencial. La motivación intrínseca de un colaborador encuentra gran impulso cuando lo dejan hacer las cosas a su manera. Las recetas organizacionales auto impuestas cercenan la creatividad y por consiguiente la innovación.

    Alexander Aguilar Soto, Director de la Firma Consultora Humano. 

    08 de mayo del 2016. Ver publicación en lanuevarutadelempleo aquí.


    Autor: Alexander Aguilar Soto

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  • Mis artículos
    Aprenda a plantearse buenas preguntas
    hace 1 year 1 month
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    Pocas veces nos detenemos a pensar interrogantes poderosas que nos acerquen a nuestro objetivo. Si usted como persona y colaborador organizacional quiere encontrar las mejores respuestas, pues hágase el hábito de plantear las mejores preguntas. En esto no hay secretos ni varitas mágicas que nos iluminen el camino. Vamos de un lado para el otro en nuestra organización tratando de encontrar las mejores respuestas para resolver situaciones profesionales, pero pocas veces nos detenemos a pensar preguntas poderosas que nos acerquen a nuestro objetivo.

    Bien lo decía Albert Einstein que "si tuviera una hora para solucionar un problema y mi vida dependiera de la solución, pasaría 55 minutos determinando las preguntas adecuadas, porque las respuestas se pueden encontrar en cinco minutos".

    Es común querer encontrar respuestas que nos aclaren el camino sin antes plantear las preguntas adecuadas. Casi siempre el éxito no está en la respuesta, sino en la pregunta. Incluso, muchas de las creencias que tenemos son producto de las preguntas que nunca nos hicimos para tratar de desbaratar esos paradigmas poco favorables y que frenan nuestro crecimiento personal y profesional.

    Estas son algunas de las interrogantes que podemos plantearnos: ¿La decisión que voy a tomar me carga de energía o más bien me la quita?, ¿Estoy a punto de tomar una decisión importante porque realmente lo quiero o más bien estoy siendo impulsado por el deseo de otra u otras personas?, ¿Lo que estoy haciendo ahora mismo me acerca al lugar donde quiero estar mañana?, ¿Qué es lo que más me gustaría hacer o dejar de posponer, porque si lo llevo a cabo mi calidad de vida va a mejorar muchísimo?, ¿Tengo algún hábito que está impidiendo que me desarrolle en lo personal o profesional?, ¿En qué objetivo a mediano o largo plazo me gustaría trabajar porque si lo hago me voy a sentir muy satisfecho y orgulloso?

    Si queremos movernos del lugar donde estamos, es hora de plantearnos mejores preguntas. El autor y conferencista internacional Anthony Robbins, en su libro Despertando al gigante interior, plantea que las preguntas adecuadas nos pueden ayudar en tres ejes principales: Nos cambian inmediatamente sobre aquello en que estamos enfocando la atención y, en consecuencia, puede favorecernos en la forma en que nos sentimos; cambia la forma en que pensamos, y cambia los recursos intelectuales y emocionales de los que disponemos en determinada situación.

    Hagamos, entonces, buenas preguntas para obtener nueva y mejor información, para aprender nuevas cosas, para enseñar a los demás, para cuestionar suposiciones y romper viejas creencias, para negociar y resolver conflictos, para hacernos cargo de una situación, para generar buenas y productivas conversaciones y hacer reuniones más cortas y provechosas, para construir y mantener nuestras relaciones, para pensar con sentido crítico, para ser más innovadores y creativos.

    La información es poder y solo obtendremos información poderosa si aprendemos a hacer buenas preguntas. Y entre más preguntemos, más conocimiento encontraremos.

    Porque si hacemos preguntas triviales vamos a obtener respuestas triviales, sin profundidad, sin opciones de desarrollarnos a nosotros mismos ni lo que está en nuestro entorno.

    Alexander Aguilar Soto, Director de la Firma Consultora Humano.

    11 de marzo del 2015. Ver publicación en El Financiero aquí.


    Autor: Alexander Aguilar Soto

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  • Mis artículos
    ¿Sabe usted si es realmente competente?
    hace 1 year 1 month
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    El conjunto de conocimientos, aptitudes y actitudes determinan el nivel de rendimiento que usted posee en cada una de las cosas que hace.

    La gestión por competencias, la selección por competencias y el aprendizaje por competencias son temas de moda cuando nos referimos al proceso que realizan las organizaciones de vanguardia para contratar a los individuos de mayor rendimiento profesional y personal. Competencia es la palabra clave en las empresas e instituciones que buscan atraer y retener a las mejores fichas del mercado. Pero, ¿qué es ser competente? Podríamos afirmar, en forma general, que ser competente es ser bueno en lo que hacemos, ser sobresalientes en nuestras funciones, dar más de lo que nos piden y hacerlo en forma excelente. Todo eso está bien para acercarnos al término competencia. Sin embargo, podemos ir más allá para definir lo que es ser competente.

    Ser competente se resume en tres grandes bloques:

    1) Tener conocimientos para saber hacer.
    2) Poseer habilidades (capacidad de carácter natural o innata) y destrezas (capacidad aprendida o adquirida) para poder hacer; las aptitudes.
    3) Mostrar comportamiento para querer hacer; la actitud de la persona.

    Entonces, seré competente si sé hacer, si puedo hacer y si quiero hacer. Por eso en nuestros tiempos, más que en cualquier otra época de la historia organizacional, el término competencia tiende a colocarse entre los preferidos a la hora de buscar al candidato ideal para puestos de alta relevancia organizacional.

    Los departamentos de recursos humanos o talento humano, no obstante, se enfrentan al gran dilema de cerrar el círculo para saber si el candidato a un puesto es o no competente, ya que los bloques 1 y 2 del ser competente son quizás los más fáciles de medir. Obtengo un título universitario, voy a un seminario, a un congreso y adquiero conocimiento para saber hacer. Ya en el puesto de trabajo me dan inducción para desarrollar nuevas destrezas, o bien, potenciar mis habilidades y obtengo aptitudes para poder hacer.

    ¿Y el comportamiento y actitud para querer hacer? ¿Cómo lo miden en el proceso de selección? Para subirle las acciones a su currículo, ya no basta con presentar un título universitario de bachillerato, licenciatura, maestría o doctorado, ya que éste solo dirá una parte de lo que es capaz de hacer un individuo.

    En los procesos de reclutamiento y selección entran en juego otras variables igual, o quizás más importantes, que las que se analizan en la tradicional hoja de vida. Esto lleva a creer, firmemente, que la empleabilidad de un profesional estará determinada por sus competencias tanto aptitudinales como actitudinales.

    Puedo poseer una maestría o un doctorado de las mejores universidades nacionales o internacionales y también puedo hacer muy bien mi trabajo, pero ¿qué sucede si no tengo comportamiento y actitud? Sencillo, usted no es el candidato que va ganando el pulso, ya que por solo hecho de tener conocimiento nadie es competente.

    Esto obliga al mercado laboral a poner el listón cada vez más alto a la hora de evaluar a los candidatos para los puestos más estratégicos de las organizaciones, razón suficiente para darle especial atención a sus competencias como profesional. Haga su análisis en forma integral, ponga en la balanza sus conocimientos y sus comportamientos.

    Las competencias, entonces, son aquellas características subyacentes del individuo, que están relacionadas con una adecuada actuación en su puesto de trabajo, en los rasgos de carácter y personalidad, en el concepto que tiene un profesional de sí mismo, en aptitudes y actitudes que llevan inmerso el tema de los valores, así como una variedad de conocimientos y capacidades cognoscitivas.

    Alexander Aguilar Soto, Director de la Firma Consultora Humano.
    13 de enero del 2016. Ver publicación en El Financiero aquí.


    Autor: Alexander Aguilar Soto

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  • Eventos
    El aprendizaje se construye en equipo
    hace 1 year 1 month
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    En Humano no hacemos eventos. En Humano desarrollamos procesos de formación en competencias blandas con herramientas que permiten la interacción de los equipos de trabajo hacia la consecución de objetivos determinados. Todos aportan, todos piensan, todos hacen. Se aprende haciendo.

    El aprendizaje experiencial permite vivir la dinámica desde un punto de vista metafórico para luego entrar en la etapa de “Debriefing”, que es la sesión estructurada de procesamiento, rescate, resonancia y aterrizaje. Las dinámicas o las actividades son el vehículo que nos lleva al aprendizaje. Esta metodología permite que cada uno de los integrantes del equipo aporte para alcanzar el objetivo y cuando todos dan lo mejor para llegar él, todos son parte del logro y buscan mantenerlo.


    Autor: Alexander Aguilar Soto

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  • Eventos
    Construir aprendizaje a través de la experiencia
    hace 1 year 1 month
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    La metodología de Humano es el aprendizaje experiencial, donde se construye el conocimiento a través de la experiencia. Todos los participantes son responsables de aportar al aprendizaje colectivo. El aprendizaje experiencial pone a prueba al ser humano para que se autodescubra, para que aprenda a reconocer el valor y el comportamiento propio y el de sus compañeros, ante determinados estímulos derivados de un contacto directo con una experiencia vivida, para luego aplicarlo a su vida y al trabajo.

    Esto permite conseguir que el aprendizaje obtenido a través de sus actividades sea transferido a otros ámbitos de la vida organizacional y personal; reforzando así el espíritu individual y colectivo. El psiquiatra estadounidense William Glasser (1925-2013), quien es recordado por haber desarrollado una teoría de causa y efecto que permitiese explicar el comportamiento humano, estudió a fondo la forma en que las personas aprenden y determinó:
 Aprendemos 10% de lo que leemos. 20% de lo que escuchamos. 30% de lo que vemos. 50% de lo que vemos y escuchamos. 70% de lo que discutimos con otros. 80% de lo que experimentamos personalmente. 95% de lo que le enseñamos a alguien.


    Autor: Alexander Aguilar Soto

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  • Eventos
    Una nueva era en materia de capacitación
    hace 1 year 1 month
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    Los tiempos cambian aceleradamente en las organizaciones, las nuevas tecnologías nos llevan a escenarios que hasta pocos años parecían imposibles de alcanzar. Vivimos una época donde lo único constante es que nada permanece mucho tiempo. Como consecuencia de lo anterior la gestión del talento humano, en material de competencias blandas o de comportamiento, urge de nuevas metodologías para formarse y desarrollarse. Las capacitaciones no pueden seguir siendo como antes.

    La era del conocimiento en la que estamos involucrados quiebra los viejos paradigmas, donde los colaboradores organizacionales aprendían solamente frente a una pizarra o frente a un proyector y con clases magistrales. Nada más obsoleto en materia de formación. En Humano trabajamos para que el impacto de su inversión en formación y desarrollo sea duradero y efectivo.


    Autor: Alexander Aguilar Soto

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Testimonios

  • Grettel Méndez Vega
    Grettel Méndez Vega
    Asesora de Servicios Financieros, Coopenae.

    “Estaba concursando para una opción laboral en una empresa más grande y donde podía crecer profesionalmente, pero nada que se concretaba. Incluso ya la había descartado, estaba muy desmotivada, no lograba recuperar el ánimo. En esos días cursé el seminario-taller ‘Motivación: claves y secretos’, y al poco tiempo de finalizado surgió, a la misma vez, la posibilidad de obtener un puesto mayor en el trabajo en el que estaba o dar el paso que quería. La capacitación, con todo lo que vimos y leímos, me ayudó muchísimo a dejar ese miedo para perseguir realmente lo que necesitaba”.

    14 October 2016
  • Jessie Durán Zapata
    Jessie Durán Zapata
    Jefe de Recursos Humanos PFC Tecnologías de Información, Grupo Promerica

     

    “Recibí capacitaciones con contenido enriquecedor y sobretodo práctico para el día a día como gestora de Recursos Humanos. Definitivamente hay un antes y un después en mi experiencia con Humano”.

    16 June 2016
  • Kattya Vásquez Moya
    Kattya Vásquez Moya
    Departamento de Desarrollo en la Dirección Financiera., Ministerio de Educación Pública

    “La capacitación fue muy dinámica dando la posibilidad de participación. Fue muy enriquecedor, se nos presentó material muy acertado y de acuerdo a las necesidades. Aprendí mucho gracias al trabajo en equipo y a las actividades realizadas”.

    14 June 2016

Autor

  • Alexánder Aguilar Soto
    Alexander Aguilar Soto

    Alexander Aguilar Soto

    Consultor en capital humano
    “Si su empresa sigue contratando aptitudes mantendrá algunos de sus problemas. Cuando contrate préstele atención a aquellas actitudes que no se pueden leer en un currículo”.

    Director de la firma consultora Humano Inteligencia Empresarial S.A., especializada en el desarrollo y formación de las competencias blandas o competencias de comportamiento.

Audios

  • Entrevista Nilsen Bujan Radio Columbia Motivacion

    Entrevista Nilsen Bujan Radio Columbia Motivacion
    http://humanocr.com/sites/all/files/images/audio/Entrevista%20Nilsen%20Bujan%20Radio%20Columbia%20Motivacion.mp3
  • Motivación para ir a trabajar

    Motivación para ir a trabajar
    http://humanocr.com/sites/all/files/images/audio/Motivacion%20para%20ir%20a%20trabajar.mp3

Formación y desarrollo

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  • LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

    LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

    ¿Quiere gestionar adecuadamente sus emociones y las de los demás? Le enseñaremos cómo aplicarlo.

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    LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

    Más allá de la inteligencia racional hay una inteligencia con más trascendencia para el éxito y las buenas relaciones en la vida.

    La inteligencia emocional marca la diferencia entre los colaboradores de primera línea, y los de segundo y tercer orden. Le ayudamos a mejorar su autoconocimiento, autocontrol, motivación, empatía y habilidades sociales.

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    LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
    LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
  • LIDERAZGO EN LAS EMPRESAS

    LIDERAZGO EN LAS EMPRESAS

    No pregunte qué puede hacer el equipo por usted. Pregunte qué puede hacer usted por su equipo.

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    LIDERAZGO EN LAS EMPRESAS

    Los líderes auténticos son capaces de gestionar su propia vida para luego salir a liderar a los demás.

    Las organizaciones modernas poseen gerentes, jefes, directores, pero muchas carecen de líderes. La esencia del liderazgo hace la diferencia entre las empresas buenas y las extraordinarias.

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    LIDERAZGO EN LAS EMPRESAS
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  • EL PODER DE LA ACTITUD

    EL PODER DE LA ACTITUD

    La principal amenaza para su propia mejoría y crecimiento está adentro suyo. Usted es dueño del 100 % de su actitud.

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    EL PODER DE LA ACTITUD

    Cada ser humano es del tamaño de su actitud. Nadie escapa a esta realidad.

    Más allá de las aptitudes, habilidades y destrezas existe un elemento más poderoso para elevar el rendimiento personal: La actitud. Y se puede entrenar y desarrollar.

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    EL PODER DE LA ACTITUD
    EL PODER DE LA ACTITUD
  • TRABAJO EN EQUIPO: AVANCEMOS JUNTOS

    TRABAJO EN EQUIPO: AVANCEMOS JUNTOS

    ¿Desea ir rápido? Avance solo. ¿Desea llegar lejos? Avance con otros. Elimine la falta de unidad.

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    TRABAJO EN EQUIPO: AVANCEMOS JUNTOS

    Si quiere llegar lejos emprenda el viaje con buena compañía.

    Es el desafío de dejar de ser uno solo contra el mundo. Las organizaciones de vanguardia trabajan con colaboradores que entienden que ninguno de ellos individualmente es más que todos juntos.

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    TRABAJO EN EQUIPO: AVANCEMOS JUNTOS
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  • MOTIVACIÓN: CLAVES Y SECRETOS

    MOTIVACIÓN: CLAVES Y SECRETOS

    ¿Le gustaría tener más confianza, coraje y constancia? Renueve su fuerza de voluntad.

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    MOTIVACIÓN: CLAVES Y SECRETOS

    El motor que mueve al mundo es la fuerza que nace adentro de cada ser humano.

    El poder interno de una organización es la motivación bien entendida y gestionada en los colaboradores. Es el despertar de la energía que mueve o frena la conducta humana.

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    MOTIVACIÓN: CLAVES Y SECRETOS
    MOTIVACIÓN: CLAVES Y SECRETOS
  • DELEGAR CON EFECTIVIDAD

    DELEGAR CON EFECTIVIDAD

    ¿Tiene colaboradores que le reportan? ¿Hace usted todo el trabajo por los demás? Podemos ayudarle a identificar las personas idóneas para que usted las empodere.

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    DELEGAR CON EFECTIVIDAD

    La delegación es el primer paso conjunto hacia organizaciones competentes.

    Comprenda el camino de la efectividad organizacional con colaboradores empoderados que asumen las riendas de sus trabajos.

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    DELEGAR CON EFECTIVIDAD
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  • EL CONFLICTO COMO UNA OPORTUNIDAD

    EL CONFLICTO COMO UNA OPORTUNIDAD

    ¿Las relaciones en su trabajo le afectan? ¿Deja para después los problemas cuando éstos aparecen? Podemos ayudarle a tratar las diferencias interpersonales.

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    EL CONFLICTO COMO UNA OPORTUNIDAD

    El conflicto es bueno si sabemos gestionarlo a tiempo.

    El problema de las organizaciones no es el conflicto como tal, sino la forma en la que los seres humanos lo tratan. El conflicto es una oportunidad de mejora si se aborda adecuadamente. 

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  • NEGOCIACIÓN EFECTIVA JUEGO GANAR – GANAR

    NEGOCIACIÓN EFECTIVA JUEGO GANAR – GANAR

    ¿Sabía que la clave está en los intereses y no en las personas? Negocie con éxito por medio del enfoque adecuado.

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    NEGOCIACIÓN EFECTIVA JUEGO GANAR – GANAR

    En la vida obtenemos lo que sabemos negociar.

    Pensar en el desarrollo de una negociación no tiene que ser algo amenazador. Se trata de un juego ganar – ganar basado y enfocado en los intereses.

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    NEGOCIACIÓN EFECTIVA JUEGO GANAR – GANAR
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  • CÓMO TRATAR CON GENTE DIFÍCIL

    CÓMO TRATAR CON GENTE DIFÍCIL

    Si alguien busca un cubo para echar su basura, procure que no sea en su mente.

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    CÓMO TRATAR CON GENTE DIFÍCIL

    El camino de la salud emocional está en saber gestionar personas complicadas.

    Siempre nos tocará tratar con gente complicada, siendo en ocasiones nosotros mismos ese tipo de personas. ¿Cómo ganar la batalla en esa complicada relación? ¿Cómo salir airosos en el trato con personas malintencionadas y agresivas?

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    CÓMO TRATAR CON GENTE DIFÍCIL
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  • LA INTELIGENCIA ASERTIVA

    LA INTELIGENCIA ASERTIVA

    ¿Le gustaría comunicarse mejor? Aprenda a expresarse de manera clara, en el momento justo, con la persona indicada.

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    LA INTELIGENCIA ASERTIVA

    Es la forma por excelencia para relacionarse hacia la búsqueda del alto rendimiento sin llevar cargas ajenas.

    Las organizaciones están formadas por personas que se comunican a toda hora y de múltiples formas: por escrito, verbal, con su cuerpo, con sus emociones. Una nueva forma de entender la comunicación integral para alcanzar resultados sobresalientes.

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    LA INTELIGENCIA ASERTIVA
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  • RELACIONES HUMANAS EN EL TRABAJO

    RELACIONES HUMANAS EN EL TRABAJO

    Las relaciones laborales son un desafío. Aprenda cómo influir positivamente en otros para obtener las respuestas deseadas.

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    RELACIONES HUMANAS EN EL TRABAJO

    Las buenas relaciones humanas son el pegamento que mantiene unidas a las organizaciones.

    Poco puede cambiar la cultura y productividad de una organización si antes no se transforman, para bien, las relaciones interpersonales. Uno de los desencadenantes de éxito más poderosos es el respeto y buen trato entre los colaboradores. ¿Sabe cómo conseguirlo?

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    RELACIONES HUMANAS EN EL TRABAJO
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  • GESTIÓN DE LA CALIDAD EN SERVICIO AL CLIENTE

    GESTIÓN DE LA CALIDAD EN SERVICIO AL CLIENTE

    ¿Quiere mejorar el servicio al cliente? "Soluciónelo antes de que se vayan con la competencia”.

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    GESTIÓN DE LA CALIDAD EN SERVICIO AL CLIENTE

    El servicio de calidad es un valor, no una moda. Desarrollarlo adecuadamente le dará diferenciación interna y externa.

    Fórmese con los elementos esenciales que nos conducen a satisfacer nuestro cliente, externo e interno, bajo altos estándares de excelencia.

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  • EXCELENCIA PARA EL TRABAJO Y LA VIDA

    EXCELENCIA PARA EL TRABAJO Y LA VIDA

    ¿Sabía que la excelencia es un hábito y no un acto? Benefíciese de un nuevo estilo de vida.

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    EXCELENCIA PARA EL TRABAJO Y LA VIDA

    La excelencia es un estilo de vida que nos conduce a niveles de satisfacción que a lo mejor no conocemos.

    El ser excelente no es una condición exclusiva para unos pocos elegidos. La excelencia para vivir y trabajar se aprende con reglas rígidas y principios simples.

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    EXCELENCIA PARA EL TRABAJO Y LA VIDA
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  • TEAM BUILDING

    TEAM BUILDING

    ¿Cree que es mejor en equipo? Obtenga un elevado nivel de resultados, con satisfacción y motivación en las personas.

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    TEAM BUILDING

    Talleres experienciales para construir el aprendizaje en competencias blandas.

    Con nuestra metodología de aprendizaje experiencial sacamos el máximo provecho a la experiencia para construir el conocimiento de las competencias blandas, que serán transferidas al plano organizacional. Es un proceso estructurado de alto impacto.

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    TEAM BUILDING
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  • GESTIÓN DEL ESTRÉS EN EL TRABAJO

    GESTIÓN DEL ESTRÉS EN EL TRABAJO

    ¿Siente que el estrés le está afectando? Tome las riendas de su propio estilo de vida y gane en su trayecto laboral.

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    GESTIÓN DEL ESTRÉS EN EL TRABAJO

    Estrés es sinónimo de bajo rendimiento personal y organizacional. El cerebro no rinde a plenitud bajo altos niveles de agotamiento mental.

    El cuerpo y la mente tienen límites que se están viendo superados por desproporcionadas cargas de fatiga mental, que enferman con tono de alerta a los colaboradores del Siglo XXI. Hay formas y técnicas para ganarle la partida.

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    GESTIÓN DEL ESTRÉS EN EL TRABAJO
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  • COMPETENCIAS CONVERSACIONALES

    COMPETENCIAS CONVERSACIONALES

    ¿Qué tal aprender a escuchar para comprender? No se limite solo a responder, mejore su estrategia.

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    COMPETENCIAS CONVERSACIONALES

    Hablar y escuchar en sintonía con nuestras emociones y las emociones de los demás.

    Hay una relación directa entre la calidad de las conversaciones que realizamos y los resultados que obtenemos. Ejecutar el poder transformador de la palabra y la escucha activa nos lleva a un nivel superior como personas en nuestra interacción con la empresa, con lo social, con la familia.

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    COMPETENCIAS CONVERSACIONALES
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  • TALLER INTENSIVO HABILIDADES BLANDAS

    TALLER INTENSIVO HABILIDADES BLANDAS

    Conozca la importancia del comportamiento para el desarrollo del capital humano y el éxito en la empresa.

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    TALLER INTENSIVO HABILIDADES BLANDAS

    Los colaboradores las traen poco desarrolladas desde su educación familiar y formación académica.

    Las competencias blandas o competencias de comportamiento son aquellos atributos o características que tienen las personas para poder relacionarse con sus semejantes de manera efectiva, tanto en su lugar de trabajo como en su vida familiar y social.

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    TALLER INTENSIVO HABILIDADES BLANDAS
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  • desarrollo de competencias

    desarrollo de competencias

    La importancia de conocer si las personas son capaces o no de hacer lo que se espera de ellas.

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    desarrollo de competencias

    En Humano gestionamos el desarrollo completo de competencias: Saber hacer, Poder hacer y Querer hacer. No alcanza con colaboradores inteligentes para llegar a ser competente; más allá de las aptitudes se requieren altas dosis de actitud para conseguirlo.

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    desarrollo de competencias
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  • Planes estratégicos

    Planes estratégicos

    Estrategia definida en el desarrollo de competencias blandas.

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    Planes estratégicos

    ¿Tiene su organización una estrategia definida en el desarrollo de competencias blandas de sus colaboradores? Recuerde que una mala persona no puede llegar a ser un buen profesional. En Humano le ayudamos a identificar y a desarrollar las fases de intervención para formar colaboradores integrales.

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    Planes estratégicos
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  • Fortalecimiento Organizacional

    Fortalecimiento Organizacional

    Su organización crecerá en todos los ámbitos solamente si mejoran las personas que la integran.

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    Fortalecimiento Organizacional

    No hay mejoría en un equipo de trabajo si antes no ocurre la mejoría individual de cada uno de sus integrantes. Le ayudamos a su empresa para que sus colaboradores perfeccionen sus competencias blandas y por ende su rendimiento personal y organizacional.

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    Fortalecimiento Organizacional
    Fortalecimiento Organizacional
  • Diagnósticos de situación

    Diagnósticos de situación

    Conozca su situación real de la organización en necesidades de competencias blandas.

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    Diagnósticos de situación

    En Humano le ayudamos a diagnosticar el estado actual de su empresa en necesidades de competencias blandas, para que pueda incrementar la eficiencia relacional de sus colaboradores. El Diagnóstico de Necesidades de Capacitación (DNC) es un buen punto de partida para que el clima de su organización comience a mejorar.

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    Diagnósticos de situación
    Diagnósticos de situación
  • Revisiones periódicas

    Revisiones periódicas

    Gestione para su empresa un plan adecuado en el desarrollo de competencias blandas.

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    Revisiones periódicas

    En las competencias blandas o de comportamiento intervienen las variables cualitativas del ser humano, pero éstas también se pueden medir cuantitativamente mediante fichas de progreso periódicas. Tenemos los recursos que su organización necesita para comprobar el impacto de la formación.

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    Revisiones periódicas
    Revisiones periódicas
  • Programas continuos

    Programas continuos

    Las competencias blandas no deben ser una moda pasajera en su organización.

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    Programas continuos

    Las competencias blandas son tema de formación continua que puede tener contemplada cada organización. En Humano contamos con los programas diferenciados, en contenido y metodología, que conducen a su aplicación práctica e inmediata. Le diseñamos el plan a la medida de sus necesidades.

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